{"id":4542,"date":"2024-09-30T11:30:28","date_gmt":"2024-09-30T09:30:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4542"},"modified":"2024-09-30T13:22:56","modified_gmt":"2024-09-30T11:22:56","slug":"el-ocaso-de-los-lanceros-polacos-septiembre-octubre-de-1939","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2024\/09\/30\/el-ocaso-de-los-lanceros-polacos-septiembre-octubre-de-1939\/","title":{"rendered":"El ocaso de los lanceros polacos. (Septiembre-octubre de 1939)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4543 \" title=\"Lancero polaco cargando contra tropas brit\u00e1nicas. Cartel del Centro de Interpretaci\u00f3n de la Batalla de La Albuera. Ana Mar\u00eda Fern\u00e1ndez Nogales (2002)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Cartel-del-Centro-de-Interpretaci\u00f3n-de-la-Batalla-de-La-Albuera-representando-a-un-lancero-polaco-atacando-a-tropas-brit\u00e1nicas.-Ana-Mar\u00eda-Fern\u00e1ndez-Nogales-2002-236x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Cartel-del-Centro-de-Interpretaci\u00f3n-de-la-Batalla-de-La-Albuera-representando-a-un-lancero-polaco-atacando-a-tropas-brit\u00e1nicas.-Ana-Mar\u00eda-Fern\u00e1ndez-Nogales-2002-236x300.jpg 236w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2024\/09\/Cartel-del-Centro-de-Interpretaci\u00f3n-de-la-Batalla-de-La-Albuera-representando-a-un-lancero-polaco-atacando-a-tropas-brit\u00e1nicas.-Ana-Mar\u00eda-Fern\u00e1ndez-Nogales-2002.jpg 472w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La fecha del 1 de septiembre de 1939 siempre, o casi siempre, es recordada cada vez que la hoja del calendario cae por esos d\u00edas.<\/p>\n<p class=\"western\">Y es que es una fecha dif\u00edcil de olvidar. Es el d\u00eda de la invasi\u00f3n de Polonia por parte de la Alemania nazi y, con ello, el del comienzo de la que acabar\u00eda llam\u00e1ndose Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p class=\"western\">Lo que ya no es tan recordado es el momento final de la Segunda Rep\u00fablica Polaca que cae bajo las bombas de los temibles \u201cStuka\u201d y las cadenas de los panzers del general Guderian. Eso ocurri\u00f3 en esta misma semana en la que nos encontramos. Entre el 29 de septiembre y el 6 de octubre. Tras la capitulaci\u00f3n de Varsovia, pocos d\u00edas antes, las \u00faltimas unidades polacas que hab\u00edan sobrevivido a la fulgurante invasi\u00f3n nazi, trataron de resistir lo mejor que pudieron e incluso algunas de ellas intentaron, y consiguieron, huir al vecino reino de Ruman\u00eda. A falta de mejor opci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p class=\"western\">As\u00ed ca\u00eda Polonia, en apenas un mes y una semana, bajo la arrolladora m\u00e1quina de guerra alemana reconstruida por el gobierno del Partido Nazi. Y ah\u00ed surge, junto con el estupor, la pregunta de c\u00f3mo aquello fue posible. Una de las respuestas m\u00e1s habituales es que el Ej\u00e9rcito de Polonia, en aquella \u00e9poca, estaba anticuado. Prueba de ello es que, se ha dicho, durante mucho tiempo, que en lugar de tanques s\u00f3lo dispon\u00edan de Caballer\u00eda y que \u00e9sta carg\u00f3 heroicamente contra los panzers alemanes, tratando de detenerlos por medios tan artesanales como intentar meter las lanzas por las mirillas de dichos tanques y as\u00ed, con un poco de suerte, matar, al menos, a algunos de los artilleros o al conductor del blindado.<\/p>\n<p class=\"western\">Al parecer todo esto es un mito que empez\u00f3 con el historiador y periodista Indro Montanelli, testigo de los hechos que difundi\u00f3 la cuesti\u00f3n en un reportaje para el \u201cCorriere della Sera\u201d, el peri\u00f3dico que le hab\u00eda enviado a Polonia a cubrir aquel en\u00e9simo incidente con la Alemania nazi, que auguraba la guerra que finalmente estallaba en esos momentos.<\/p>\n<p class=\"western\">Otros se encargaron de confirmarlo. Por ejemplo fuentes en apariencia tan s\u00f3lidas como las memorias del general Guderian. De ah\u00ed salt\u00f3 a medios de difusi\u00f3n masiva como el c\u00f3mic. Ese fue el caso de una de las series del gran Hugo Pratt. La de \u201cLos Escorpiones del desierto\u201d que relataba las haza\u00f1as de comandos brit\u00e1nicos en el Norte de \u00c1frica. En ella aparec\u00eda el teniente Koinsky, un oficial polaco superviviente de la masacre que hab\u00eda sido la invasi\u00f3n de Polonia y que, algo m\u00e1s vagamente, alude a esas cargas desesperadas de la Caballer\u00eda polaca contra los panzers alemanes.<\/p>\n<p class=\"western\">Dice el dicho italiano que si no es verdad est\u00e1 bien contado\u2026 En este caso parece que ese adagio tiene toda la raz\u00f3n, pues hay historiadores (o personas implicadas con esta ciencia) que han estudiado el caso a fondo y niegan, con todo detalle y fundamento, que se dieran esas cargas. No al menos contra blindados alemanes. Parece ser que s\u00f3lo constan acciones de la Caballer\u00eda polaca contra Infanter\u00eda alemana que carec\u00eda de la protecci\u00f3n de sus panzer ante las que esas mismas unidades de lanceros polacos huyen prudentemente as\u00ed se presentaron los tanques alemanes en el lugar de la acci\u00f3n. Eso es lo que nos documenta un art\u00edculo de Alberto G\u00f3mez Trujillo, presidente de la Asociaci\u00f3n de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica \u201cPoland First to Fight\u201d, publicado en el blog \u201cContando estrellas\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\">No deber\u00eda caber duda, pues, de que el mes de septiembre de 1939 fue, aparte del inicio de la Segunda Guerra Mundial, el ocaso de los lanceros polacos. Como era de esperar, pese al papel que hab\u00eda jugado la Caballer\u00eda en fechas tan recientes como la d\u00e9cada de los a\u00f1os 20, en la que tanto la del Ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico (la c\u00e9lebre Caballer\u00eda Roja cantada por Isaak B\u00e1bel en su novela), como la polaca, se midieron sobre los campos de batalla donde los sovi\u00e9ticos trataban de extender la revoluci\u00f3n mundial. O, por lo menos, de reconquistar Polonia para sojuzgarla tal y como hab\u00eda ocurrido desde el siglo XVIII bajo el Zarismo.<\/p>\n<p class=\"western\">Sucumb\u00eda as\u00ed una fuerza militar que hab\u00eda sido m\u00e1s que eso, de hecho un s\u00edmbolo de la lucha por la perdida independencia polaca desde los tiempos del imperio napole\u00f3nico.<\/p>\n<p class=\"western\">En efecto, esos lanceros polacos que son arrollados por la m\u00e1quina de guerra nazi en el oto\u00f1o de 1939, se hicieron famosos desde el momento en el que Napole\u00f3n -proclamado ya emperador- comienza a desmontar todo el entramado pol\u00edtico europeo y pone en jaque a potencias como el imperio ruso, al que le impondr\u00e1 la existencia del Gran Ducado de Varsovia. Una especie de reinstauraci\u00f3n, con m\u00e1s o menos disimulo, de la Polonia independiente hasta el siglo XVIII.<\/p>\n<p class=\"western\">Ese arreglo a medias le vali\u00f3 al Corso, sin embargo, el agradecimiento, casi eterno, de muchos polacos. Y polacas, como su m\u00e1s fiel amante, la condesa Walewska, adalid de esa operaci\u00f3n pol\u00edtica y madre de uno de los numerosos hijos ileg\u00edtimos de Napole\u00f3n. Entre los agradecidos estaban, tambi\u00e9n, otros miembros de la baqueteada nobleza polaca. Como el pr\u00edncipe Poniatowski, que se llev\u00f3 tras de \u00e9l a la llamada Legi\u00f3n del V\u00edstula, integrada por centenares y m\u00e1s centenares de polacos dispuestos a dar la vida por Napole\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\">Aquello fue algo m\u00e1s que meras palabras arrojadas al viento como se comprob\u00f3 en numerosos campos de batalla de esas guerras napole\u00f3nicas. As\u00ed los hombres de esa Legi\u00f3n del V\u00edstula combatieron, por ejemplo, en el primer sitio de Zaragoza.<\/p>\n<p class=\"western\">Aparte de en la capital aragonesa, los lanceros polacos tendr\u00edan otras ocasiones de lucirse en los campos de batalla peninsulares, mostrando a la cara del enemigo sus impresionantes chasc\u00e1s -esa prenda de cabeza que los diferenciaba de los dem\u00e1s soldados de \u00e9poca napole\u00f3nica- basado en una gorra tradicional polaca que sobrevivir\u00e1, simplificada, en las fuerzas armadas polacas hasta la Segunda Guerra Mundial y hoy como tocado de gala en el actual Ej\u00e9rcito polaco. As\u00ed lo har\u00edan cargando contra la Artiller\u00eda del gobierno provisional espa\u00f1ol asestada en los pasos de Somosierra en el oto\u00f1o de 1808, donde parte de los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles trataban de evitar que Napole\u00f3n recuperase todo lo que su hermano hab\u00eda perdido en el campo de batalla de Bail\u00e9n en julio de ese a\u00f1o.<\/p>\n<p class=\"western\">Esta vez la temible carga de lanceros polacos sali\u00f3 bien. Sortearon a la Artiller\u00eda espa\u00f1ola, dispersaron a sus servidores y as\u00ed lograron despejar el camino hacia Madrid.<\/p>\n<p class=\"western\">No tuvieron tanta suerte algo m\u00e1s de dos a\u00f1os despu\u00e9s, en mayo de 1811, en la Batalla de la Albuera, donde el mariscal Soult encajar\u00eda una estrepitosa derrota contra las fuerzas aliadas de brit\u00e1nicos, portugueses y espa\u00f1oles que rechazaron a esa Caballer\u00eda y al resto de las tropas napole\u00f3nicas, abocadas as\u00ed a salir de aquel campo extreme\u00f1o sin mejor resultado para colgar en el Arco de Triunfo de Par\u00eds y dejando tras de s\u00ed numerosos muertos y heridos a merced de la compasi\u00f3n de los aliados.<\/p>\n<p class=\"western\">Pero los lanceros polacos tendr\u00e1n ocasi\u00f3n de recuperarse. De hecho algunos de ellos acompa\u00f1aron a Napole\u00f3n hasta el fin. Primero a Elba y luego a Waterloo<\/p>\n<p class=\"western\">Es evidente, pues, que la fama de estos lanceros sobrevivi\u00f3 a todo el siglo XIX, alimentada durante las guerras napole\u00f3nicas y en revoluciones como la de 1830 (o contrarrevoluciones como la de la guerra contra la coalici\u00f3n de ucranianos y rusos, de 1919 a 1921), pero en los comienzos del XX dicha fama se desvaneci\u00f3. Como siempre ocurre cada vez que el Romanticismo se enfrenta con las implacables maquinas modernas&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 La fecha del 1 de septiembre de 1939 siempre, o casi siempre, es recordada cada vez que la hoja del calendario cae por esos d\u00edas. Y es que es una fecha dif\u00edcil de olvidar. 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