{"id":46,"date":"2012-07-09T10:30:11","date_gmt":"2012-07-09T08:30:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=46"},"modified":"2022-07-17T19:52:05","modified_gmt":"2022-07-17T17:52:05","slug":"una-historia-de-traidores-corsarios-principes-y-leales-oficiales-del-rey-de-la-busqueda-de-eldorado-a-la-guerra-de-los-treinta-anos-1595-1638","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2012\/07\/09\/una-historia-de-traidores-corsarios-principes-y-leales-oficiales-del-rey-de-la-busqueda-de-eldorado-a-la-guerra-de-los-treinta-anos-1595-1638\/","title":{"rendered":"Una historia de traidores, corsarios, pr\u00edncipes y leales oficiales del Rey. De la b\u00fasqueda de Eldorado a la Guerra de los Treinta A\u00f1os (1595-1638)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Hoy hace m\u00e1s de tres siglos y dos d\u00edas que comenz\u00f3 el que, sin exagerar, podemos llamar Gran Asedio de Hondarribia.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Detalle.-Un-asedio-durante-el-siglo-XVII.-Ilustraci%C3%B3n-de-Jean-Jacques-Pichard-para-la-Histoire-de-L%C2%B4Arm%C3%A9e-Fran%C3%A7aise-de-Paluel-armont.-Par%C3%ADs-Librer%C3%ADa-Gr%C3%BCnd-1947.-Ejemplar-de-La-colecci%C3%B3n-Reding1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-48\" title=\"Un asedio durante el siglo XVII. Ilustraci\u00f3n de Jean-Jacques Pichard para la \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Detalle.-Un-asedio-durante-el-siglo-XVII.-Ilustraci%C3%B3n-de-Jean-Jacques-Pichard-para-la-Histoire-de-L%C2%B4Arm%C3%A9e-Fran%C3%A7aise-de-Paluel-armont.-Par%C3%ADs-Librer%C3%ADa-Gr%C3%BCnd-1947.-Ejemplar-de-La-colecci%C3%B3n-Reding1-300x174.jpg\" alt=\"\" width=\"318\" height=\"185\" \/><\/a><\/p>\n<p>Fue el 7 de julio de 1638. Entonces, desde los puestos de vigilancia de los baluartes de la que poco despu\u00e9s se convertir\u00eda en ciudad muy noble, muy leal y muy valerosa, se avist\u00f3 la inmensidad del ej\u00e9rcito que el cardenal Richelieu y su amo Luis XIII el melanc\u00f3lico enviaban sobre aquella plaza fuerte. M\u00e1s de 20.000 hombres de guerra junto con todos sus pertrechos, incluido, por supuesto, un imponente tren de Artiller\u00eda de sitio que, durante dos largos meses, iba a someter a una dura prueba las defensas de la fortaleza que se interpon\u00eda entre el cardenal y sus ambiciosos planes para poner en jaque a la monarqu\u00eda imperial de los Austrias espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>Sin embargo, los peores temores que pudieran albergar Richelieu y su regio amo sobre el posible fracaso de esa operaci\u00f3n pronto se vieron cumplidos ante aquellas murallas. La resistencia fue enconada. Incluso si consideramos que la versi\u00f3n que en su d\u00eda dio de aquellos hechos un historiador franc\u00e9s -\u00c9douard Duc\u00e9r\u00e9- es totalmente cierta y realmente la furia de los asaltos contra las defensas hondarribiarras fue menor de lo que dice la cr\u00f3nica espa\u00f1ola encargada por el conde-duque de Olivares para seguir la guerra contra su gran rival por otros medios. En este caso la propaganda a nivel internacional que trataba de extraer todos los r\u00e9ditos posibles de aquella rotunda, aplastante, victoria lograda, tras dos in\u00fatiles meses de asedio, a comienzos de septiembre de 1638.<\/p>\n<p>Son estos unos hechos verdaderamente interesantes en su conjunto, porque nos hablan de una de las pocas batallas de la famosa Guerra de los Treinta A\u00f1os que se dieron en suelo del Pa\u00eds Vasco, pero de los que, sin embargo, habr\u00e1 ocasi\u00f3n de ocuparse en otro momento. Hoy vamos a fijarnos s\u00f3lo en una faceta de ese asunto. Concretamente en qu\u00e9 clase de bot\u00edn podr\u00edan haber conseguido las tropas de Richelieu de haber logrado su \u00faltimo objetivo.<\/p>\n<p>En las cr\u00f3nicas del asedio y posterior victoria a la que me acabo de referir, se relata que uno de los alcaldes de Hondarribia acab\u00f3 utilizando monedas de oro de su tesoro personal para fundir munici\u00f3n cuando empez\u00f3 a escasear el plomo a medida que se gastaba en frenar cada nuevo asalto franc\u00e9s.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Muralla-flanqueada-por-el-baluarte-de-llamado-de-la-reina.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-49\" title=\"Secci\u00f3n de las Murallas de Hondarriba flanqueada por el baluarte llamado de la reina. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Muralla-flanqueada-por-el-baluarte-de-llamado-de-la-reina.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Muralla-flanqueada-por-el-baluarte-de-llamado-de-la-reina.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Muralla-flanqueada-por-el-baluarte-de-llamado-de-la-reina-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Muralla-flanqueada-por-el-baluarte-de-llamado-de-la-reina-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Muralla-flanqueada-por-el-baluarte-de-llamado-de-la-reina-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es s\u00f3lo una muestra, exagerada pero sostenida, y no enmendada por el interesado en todas las pesquisas posteriores sobre el Gran Asedio, de la riqueza que pod\u00eda esperar encontrar en Hondarribia el ej\u00e9rcito enviado por Richelieu frente a aquellas murallas en julio de 1638. Al fin y al cabo esta poblaci\u00f3n era un enclave comercial con extensas redes de tr\u00e1fico mar\u00edtimo que aportaban lucrativos beneficios a esa comunidad.<\/p>\n<p>El bot\u00edn habr\u00eda sido, pues, muy considerable si las maltratadas tropas de Richelieu hubieran logrado pasar m\u00e1s all\u00e1 de las brechas abiertas por su Artiller\u00eda de asedio y por las implacables minas que hasta el fin de las operaciones se estuvieron excavando bajo las defensas de la futura ciudad.<\/p>\n<p>Sin embargo, las \u00f3rdenes para esas tropas bajo el nominal mando del viejo pr\u00edncipe de Cond\u00e9 eran buscar ventajas de tipo estrat\u00e9gico m\u00e1s que esos inmediatos beneficios monetarios. Es decir, se les hab\u00eda enviado all\u00ed, principalmente, para controlar una plaza fuerte clave en las comunicaciones peninsulares y, fundamentalmente, los puertos cant\u00e1bricos para as\u00ed hostilizar al enemigo durante un tiempo indefinido y en un espacio sensible y muy amplio. El bot\u00edn material para la soldadesca y sus oficiales, as\u00ed\u00a0 como la destrucci\u00f3n que se causase a la poblaci\u00f3n en s\u00ed, era absolutamente secundario&#8230;<\/p>\n<p>Eso deber\u00eda llevarnos a una reflexi\u00f3n sobre lo absurdas que resultan las guerras. Incluso la mejor dise\u00f1ada de las campa\u00f1as -en no pocas ocasiones las m\u00e1s desastrosas- como lo pudo ser esta que en el verano de 1638 lanza el cardenal Richelieu contra la yugular del imperio de los Austrias espa\u00f1oles vadeando el Bidasoa a la altura de Irun.<\/p>\n<p>La cosa no deja de tener su gracia. Es posible que si las banderas de los Cond\u00e9 -incluidas las del futuro Gran Cond\u00e9- no hubieran sido arrastradas sobre el polvo por el ej\u00e9rcito de socorro enviado por el conde-duque, las tropas francesas habr\u00edan logrado acceder tanto a los bienes atesorados en el interior de Hondarribia, como al control estrat\u00e9gico de una plaza fuerte extraordinariamente capacitada para ofrecer una resistencia militar considerable sobre un punto de alto valor estrat\u00e9gico que creaba una cabeza de playa, una punta de lanza, en los dominios peninsulares de los Austrias, en lo que se pod\u00eda llamar el coraz\u00f3n de su imperio.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n es m\u00e1s que probable que en ese intento hubieran perdido toda posibilidad de hacerse con un legajo de papeles que, bien utilizados, tal vez, podr\u00edan haber llevado a la Francia de Richelieu hasta un reino de riquezas tan fabulosas como las que Cort\u00e9s encontr\u00f3 en Tenochtitlan o Pizarro en Cuzco.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Vista-del-puente-levadizo-desde-la-contraescarpa-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-50\" title=\"Vista del emplazamiento del antiguo puente levadizo de Hondarribia desde la contraescarpa. Foto del autor \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Vista-del-puente-levadizo-desde-la-contraescarpa-2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Vista-del-puente-levadizo-desde-la-contraescarpa-2.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Vista-del-puente-levadizo-desde-la-contraescarpa-2-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Vista-del-puente-levadizo-desde-la-contraescarpa-2-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Vista-del-puente-levadizo-desde-la-contraescarpa-2-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En efecto, las cr\u00f3nicas disponibles sobre el asedio de 1638, lo mismo que la escasa documentaci\u00f3n relativa a esos momentos, confirman que Hondarribia fue sistem\u00e1ticamente maltratada por la Artiller\u00eda francesa. Especialmente por el uso de morteros que lanzaban bombas explosivas, dotadas de un mayor poder destructivo al caer no <em>contra<\/em> el casco urbano -al fin y al cabo bien protegido tras las murallas- sino <em>sobre <\/em>\u00e9l, haciendo saltar por los aires la mayor parte de sus casas tras atravesarlas desde el tejado hasta el zagu\u00e1n.<\/p>\n<p>Ese sistema, verdaderamente eficaz para doblegar cualquier resistencia, sumado a un posible saqueo incontrolado caso de haber ca\u00eddo las \u00faltimas defensas de Hondarribia, muy probablemente, en efecto, habr\u00edan acabado con una parte sustancial del archivo municipal. Incluso con los algo m\u00e1s de doce folios en los que una mano an\u00f3nima describ\u00eda con pormenorizados detalles el posible emplazamiento de la ciudad del Lago Manoa. En otras palabras, el famoso Eldorado. Un documento del que poco se ha sabido hasta que el que esto firma algo ha contado este mismo viernes, v\u00edspera del inicio del Gran Asedio de Hondarribia, en un peque\u00f1o art\u00edculo publicado en Euskonews &amp; Media&#8230;<\/p>\n<p>Hoy solemos tender a identificar la b\u00fasqueda de esa ciudad con un personaje excesivo y demencial -m\u00e1s excesivo y demencial todav\u00eda despu\u00e9s de caer en manos de algunos directores de cine fascinados por su tragedia-, el o\u00f1atiarra Lope de Aguirre. A partir de ah\u00ed parece haberse establecido una inercia que reduce la b\u00fasqueda de ese reino a, simplemente, una locura, la aventura alucinada de un traidor al torvo Felipe II en pos de una ciudad que jam\u00e1s existi\u00f3, buena s\u00f3lo, por ejemplo, para activar la mente de artistas enfebrecidos. Como Edgar Allan Poe, que le dedic\u00f3 uno de sus m\u00e1s bellos poemas.<\/p>\n<p>La realidad de la que habla ese documento que, tal vez, hubiera sido el mejor bot\u00edn de aquel Gran Asedio de 1638, dista bastante de ese estereotipo. Esas doce p\u00e1ginas demostrar\u00edan, por el contrario, que las potencias europeas buscaban muy en serio esa ciudad. La buscaron antes de que Lope de Aguirre y Ursua entrasen en escena y la siguieron buscando despu\u00e9s de que los dos saliesen de escena. Para los funcionarios y oficiales del rey de Espa\u00f1a, como Antonio de Berrio o Domingo de Vera e Ybargoyen, o del de Inglaterra, Eldorado ten\u00eda, en definitiva, tantas posibilidades de existir como el Imperio azteca o el inca, y ese legajo depositado en el archivo municipal de Hondarribia es, en efecto, una de las mejores pruebas de la seriedad con la que se busc\u00f3 hasta las primeras d\u00e9cadas del siglo XVII esa ciudad que hoy solemos llamar \u201cm\u00edtica\u201d<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/El-%C3%BAltimo-basti%C3%B3n-de-Hondarribia-la-fortaleza-del-emperador-Carlos-V-hoy-Parador.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-51\" title=\"El \u00faltimo basti\u00f3n de Hondarribia, la peque\u00f1a fortaleza del emperador Carlos V edificada en el centro de la plaza fuerte, hoy Parador Nacional. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/El-%C3%BAltimo-basti%C3%B3n-de-Hondarribia-la-fortaleza-del-emperador-Carlos-V-hoy-Parador.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un hombre tan calculador, tan pragm\u00e1tico, como el corsario ingl\u00e9s Walter Raleigh hubiera pagado un buen precio por hacerse con esa docena de hojas que hablan de d\u00f3nde podr\u00eda estar la ciudad del Lago Manoa. Raleigh, en efecto, la busc\u00f3 sin descanso hasta que, por orden de Felipe III de Espa\u00f1a, fue decapitado en Londres por intentarlo con tanto af\u00e1n como para infiltrarse en el territorio espa\u00f1ol en Am\u00e9rica o secuestrar a s\u00fabditos de su cat\u00f3lica majestad con el fin de sonsacarles con m\u00e9todos poco civilizados todo lo que hab\u00edan averiguado al respecto..<\/p>\n<p>El cardenal Richelieu probablemente tambi\u00e9n habr\u00eda recibido con no poca alegr\u00eda esos papeles de haber logrado los Cond\u00e9 tomar la ciudad sin llegar a destruirla del todo.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Detalle-d-ela-puerta-de-entrada-a-la-ciudad.-Un-punto-my-apopiado-para-un-asalto-suicida.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-52\" title=\"Detalle de la puerta de entrada a Hondarribia. Un punto muy apopiado para un asalto suicida. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2012\/07\/Detalle-d-ela-puerta-de-entrada-a-la-ciudad.-Un-punto-my-apopiado-para-un-asalto-suicida-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a><\/p>\n<p>Eso como ya se sabe, no sucedi\u00f3. La ciudad no cay\u00f3 y su archivo no fue destruido, permitiendo que haya llegado hasta nosotros esa docena de hojas que aseguran saber la direcci\u00f3n que hab\u00eda que tomar para llegar al Paipiti, al pa\u00eds de Eldorado.<\/p>\n<p>Recuerden todo esto cada vez que vayan a Hondarribia y suban por su calle mayor tras pasar la puerta de la muralla que uno de los m\u00e1s poderosos ej\u00e9rcitos del cardenal Richelieu jam\u00e1s lleg\u00f3 a traspasar. Recu\u00e9rdenlo, sobre todo, porque ha estado\u00a0 olvidado mucho, demasiado, tiempo, oculto en gran parte por la sombra de un personaje tan excesivo como Lope de Aguirre, que se habr\u00eda llevado m\u00e1s fama de la que, tal vez, realmente le correspond\u00eda en la aventura de la b\u00fasqueda de Eldorado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy hace m\u00e1s de tres siglos y dos d\u00edas que comenz\u00f3 el que, sin exagerar, podemos llamar Gran Asedio de Hondarribia. Fue el 7 de julio de 1638. 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