{"id":4754,"date":"2025-02-10T11:30:27","date_gmt":"2025-02-10T10:30:27","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4754"},"modified":"2025-02-09T21:32:25","modified_gmt":"2025-02-09T20:32:25","slug":"el-meteorito-edmund-halley-nikola-tesla-y-tintin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/02\/10\/el-meteorito-edmund-halley-nikola-tesla-y-tintin\/","title":{"rendered":"El meteorito, Edmund Halley, Nikola Tesla y Tint\u00edn"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4755\" title=\"Philippulus, un astr\u00f3nomo convertido en profeta enloquecido por la llegada de un meteorito. Personaje de &quot;La estrella misteriosa&quot;, \u00e1lbum de Tint\u00edn publicado entre 1941 y 1942\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Philippulus-el-astronomo-que-anuncia-el-fin-del-mundo-en-La-estrella-misteriosa-300x134.jpg\" alt=\"\" width=\"441\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Philippulus-el-astronomo-que-anuncia-el-fin-del-mundo-en-La-estrella-misteriosa-300x134.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Philippulus-el-astronomo-que-anuncia-el-fin-del-mundo-en-La-estrella-misteriosa.jpg 564w\" sizes=\"(max-width: 441px) 100vw, 441px\" \/>\u00bfTiene Historia, con \u201cH\u201d may\u00fascula, nuestro \u00faltimo juguete medi\u00e1tico, el meteorito que podr\u00eda impactar contra la Tierra en el a\u00f1o 2032?<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Para m\u00ed la respuesta a esa pregunta es, m\u00e1s bien, un rotundo \u201cs\u00ed\u201d. El meteorito, as\u00ed citado en general, se ha convertido, de hecho, desde hace muchos a\u00f1os (eso es la Historia), en una frase hecha: \u201cque caiga ya el meteorito\u201d. Algo con lo que algunos de nuestros cong\u00e9neres humanos recuerdan -con un deje de amargura cansada, no s\u00e9 si con raz\u00f3n o sin ella- el impacto de un meteorito como el que, seg\u00fan se dice, acab\u00f3 -hace ya muchos milenios- con el reinado de los que Isaac Asimov llamaba \u201clagartos terribles\u201d -m\u00e1s conocidos como \u201cdinosaurios\u201d- deseando as\u00ed estos humanos un destino parecido a su propia raza, que no merecer\u00eda, para ellos, nada mejor que acabar igual que aquellos formidables reptiles.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los amigos de la llegada del meteorito asesino que llevan ya a\u00f1os haciendo Historia del asunto con la repetici\u00f3n de esa sentencia, no est\u00e1n solos. De hecho han visto sus sue\u00f1os hechos realidad en una pel\u00edcula -producida por la casi siempre pol\u00e9mica Netflix- titulada \u201cNo mires arriba\u201d, donde el meteorito, asesino de planetas, al final llegaba y pulverizaba la Tierra.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Todo esto, y sus consecuencias, que han alcanzado de lleno a la Pol\u00edtica actual espa\u00f1ola con sorprendentes -y para algunos- c\u00f3micos resultados, nos dice que la fascinaci\u00f3n por los meteoroides que pasan muy a menudo por las cercan\u00edas de la Tierra (sin impactar o desintegr\u00e1ndose al entrar en la atm\u00f3sfera) tiene, en efecto, Historia. Y desde luego con \u201cH\u201d may\u00fascula. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Ese fen\u00f3meno astron\u00f3mico ha fascinado -y hecho temblar- a los seres humanos desde, por lo menos, la Antig\u00fcedad y la Edad Media, llev\u00e1ndoles a recordar -en im\u00e1genes y letra- como miraban \u201carriba\u201d para ver esas luces brillantes, esos cometas, meteoritos, b\u00f3lidos\u2026 a los que han atribuido poderes misteriosos y apocal\u00edpticos. Una inercia dif\u00edcil de desarraigar. Como lo demuestra la repetici\u00f3n contumaz del \u201cque caiga ya el meteorito\u201d y pel\u00edculas como \u201cNo mires arriba\u201d. Y tambi\u00e9n porque los que trataban de explicar esos fen\u00f3menos de manera racional, cient\u00edfica, eran parte de \u00e9pocas en las que lo que hoy nos parece irracional era la norma aceptada. Incluso para aquellos primeros \u201ccient\u00edficos\u201d de los siglos XVI y XVII, que han seguido teniendo herederos intelectuales nada menos que hasta el siglo XX. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Empecemos por el caso del ingl\u00e9s Edmund Halley, que es un buen ejemplo de esto. Halley, descubridor de la \u00f3rbita del cometa que lleva su nombre y pasa junto a la Tierra cada 76 a\u00f1os, fue un producto de la que llamamos revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XVII. Es decir: el momento en el que se deslindan -o empiezan a deslindarse- la superstici\u00f3n y las creencias m\u00e1gicas de lo que hoy llamamos \u201cCiencia\u201d. Algo que, sin embargo, no estaba todav\u00eda muy claro en la \u00e9poca de Halley. Recordemos que fue colega y amigo de <i>sir<\/i> Isaac Newton, que, entre certeros descubrimientos cient\u00edficos para las modernas Matem\u00e1ticas y F\u00edsica, no dej\u00f3 de buscar seriamente la Piedra Filosofal para transmutar plomo en oro. Una manera de pensar exc\u00e9ntrica para nuestra \u00e9poca, pero com\u00fan en los tiempos de Newton, Halley, Leibniz, Robert Boyle y otros a los que hoy se loa como grandes \u201ccient\u00edficos\u201d y que, sin embargo, los ratos que no dedicaban a la Ciencia tal y como hoy la entendemos, los empleaban en perseguir al \u201cle\u00f3n verde\u201d. Es decir: en buscar f\u00f3rmulas alqu\u00edmicas que permitiesen dar con esa ansiada transmutaci\u00f3n de plomo en oro y otros prodigios que hoy calificar\u00edamos de Magia o algo similar.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Incluso sus equivalentes m\u00e1s comedidos, como el guipuzcoano Antonio de Gazta\u00f1eta (viejo conocido de estas p\u00e1ginas del correo de la Historia), ca\u00edan en esas formas de pensamiento que hoy ver\u00edamos con malos ojos en un cient\u00edfico. Es lo que nos dice el pent\u00e1culo que \u00e9l dibuj\u00f3 en los m\u00e1rgenes de su muy racional tratado de Ingenier\u00eda naval \u201c<i>Arte de fabricar reales<\/i>\u201d. Una f\u00f3rmula habitual en 1688 (en la \u00e9poca de Newton, Leibniz, Boyle, Halley&#8230;) para pedir el favor de Dios cuando se iniciaba una empresa que se consideraba dif\u00edcil.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">\u00bfDej\u00f3 de existir tal forma de razonar entre los que ya en el siglo XIX y XX merec\u00edan el nombre de cient\u00edficos sin ninguna clase de comillas? Pues, a decir verdad, parece ser que no. Lo cual explicar\u00eda esa fijaci\u00f3n morbosa en meteoritos destructores entre las supuestamente alfabetizadas y racionales gentes del siglo XXI.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Si seguimos con atenci\u00f3n y detalle la Historia de la Ciencia no tardamos en descubrir que \u00e9sta, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra fe en ella y en el progreso ilimitado de la mente humana, pese al paso de los a\u00f1os, del avance del conocimiento, como dec\u00eda <i>sir<\/i> Francis Bacon -padre de lo que llamamos \u201cm\u00e9todo cient\u00edfico\u201d en el siglo XVII- no consigue -o no quiere- librarse del todo de esas inercias que poco tienen de cient\u00edficas y racionales.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed, si del siglo XVII y sus \u201ccient\u00edficos\u201d alquimistas, compa\u00f1eros de viaje de Edmund Halley, saltamos a finales de los -supuestamente- mucho m\u00e1s racionalistas siglos XIX y XX y a figuras como la del hoy tan admirado Nikola Tesla, nos podemos llevar una sorpresa sobre c\u00f3mo funcionan, en la Historia, esas mentalidades que tan bien estudi\u00f3 el historiador Michel Vovelle. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Tesla que, por cierto, naci\u00f3 casi justo doscientos a\u00f1os despu\u00e9s que Edmund Halley (en 1856) descubri\u00f3, seg\u00fan uno de sus m\u00e1s recientes bi\u00f3grafos -el divulgador californiano Richard Munson- cosas tan cient\u00edficas -vamos a decirlo as\u00ed- y funcionales como la corriente alterna, la comunicaci\u00f3n a distancia inal\u00e1mbrica derivada de la misma, los principios de la Rob\u00f3tica viable y el control remoto (a la par esto \u00faltimo con cient\u00edficos espa\u00f1oles como Leonardo Torres Quevedo, aunque Richard Munson lo desconozca o no lo mencione, como suele ser habitual).<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo el mismo Munson se\u00f1ala, con buen criterio, que Nikola Tesla era persona de car\u00e1cter extravagante, m\u00e1s bien m\u00edstico, y eso lo ha convertido en un personaje que ha abonado todo tipo de teor\u00edas bastante desmedradas.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"> As\u00ed ha ocurrido con misterios astron\u00f3micos a\u00fan sin resolver que se han querido explicar (en sus teorizaciones m\u00e1s lun\u00e1ticas) escud\u00e1ndose tras la alargada sombra de Tesla. Ese ser\u00eda el caso que relata el mismo Richard Munson respecto al llamado \u201cb\u00f3lido de Tunguska\u201d. Un cuerpo de 100 a 200 metros de di\u00e1metro que impact\u00f3 (o roz\u00f3) en junio de 1908 en esa regi\u00f3n de Siberia. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Seg\u00fan nos dice Munson lo que \u00e9l llama algunas \u201cteor\u00edas de la conspiraci\u00f3n\u201d, aseguran que lo ocurrido en Tunguska el 30 de junio de 1908 nada tuvo que ver con el impacto -o paso fugaz- de un meteorito o de un b\u00f3lido, sino con un accidente debido a los experimentos de Nikola Tesla con un \u201crayo de la muerte\u201d que habr\u00eda estado intentando descubrir como uno de sus nuevos inventos&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Obviamente si echamos la vista sobre figuras como Edmund Halley o Nikola Tesla, y sus excentricidades fuera de los m\u00e1rgenes de lo que actualmente consideramos Ciencia, parece incluso l\u00f3gico que hoy, en la segunda d\u00e9cada del siglo XXI, se haya formado esta fenomenal zapatiesta medi\u00e1tica en torno a un futurible meteorito que impactar\u00eda contra la Tierra para el a\u00f1o 2032 o 2034 (o en 2027 seg\u00fan fuentes a\u00fan menos cient\u00edficas, como el conspicuo J. J. Ben\u00edtez). Parece pues que hay algo en la mente humana (hasta en la m\u00e1s racional y cient\u00edfica) que la hace sentirse irremisiblemente atra\u00edda hacia un tremendismo casi medieval incluso antes de que el peligro sea cierto y real y no una amenaza todav\u00eda vaga y difusa y hasta infundada.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Quien quiz\u00e1s mejor supo reflejar esto no fue ning\u00fan astr\u00f3nomo ni ning\u00fan genial ingeniero como Tesla, sino un dibujante (y humorista) como Herg\u00e9, que entre 1941 y 1942 (en la B\u00e9lgica ocupada, importante detalle \u00e9ste) public\u00f3 por entregas otra historieta del famoso reportero Tint\u00edn titulada \u201c<i>La estrella misteriosa<\/i>\u201d donde, desde las primeras vi\u00f1etas, reflejaba (con bastante iron\u00eda) ese rinc\u00f3n oscuro de la mente humana a la que los meteoritos llevan a un estado m\u00e1s o menos delirante. Muchas veces sin m\u00e1s fundamento que no tener nada mejor a que dedicarse bajo la b\u00f3veda celeste de este curioso planeta que llamamos \u201cTierra\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Una sarc\u00e1stica advertencia de Herg\u00e9 a la que no estar\u00eda nada mal dar una o dos vueltas en d\u00edas como estos en los que se vuelve a hablar, a rienda suelta, de meteoritos m\u00e1s o menos apocal\u00edpticos. O simplemente morbosamente medi\u00e1ticos, fieles a la Escuela period\u00edstica del ciudadano Hearst. Aquel mago de la Prensa al que la verdad nunca le estropeaba una buena (y rentable) noticia. Independientemente de que luego se descubriera que era tan falsa como un billete de d\u00f3lar impreso con la efigie de su, m\u00e1s bien, dura cara&#8230; <\/span><\/p>\n<p class=\"western\">\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 \u00bfTiene Historia, con \u201cH\u201d may\u00fascula, nuestro \u00faltimo juguete medi\u00e1tico, el meteorito que podr\u00eda impactar contra la Tierra en el a\u00f1o 2032? Para m\u00ed la respuesta a esa pregunta es, m\u00e1s bien, un rotundo \u201cs\u00ed\u201d. 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