{"id":4797,"date":"2025-03-10T11:30:22","date_gmt":"2025-03-10T10:30:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4797"},"modified":"2025-03-10T11:00:29","modified_gmt":"2025-03-10T10:00:29","slug":"historia-verdadera-de-la-ultima-reina-del-rey-enrique-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/03\/10\/historia-verdadera-de-la-ultima-reina-del-rey-enrique-viii\/","title":{"rendered":"Historia verdadera de la \u00faltima reina del rey Enrique VIII"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4798\" title=\"Retrato de cuerpo entero de Catalina Parr. Por el maestro John (c. 1545). National Portrait Gallery\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/Retrato-de-cuerpo-entero-de-Catalina-Parr-por-el-maestro-John.-Hacia-1545.-National-Portrait-Gallery-151x300.jpg\" alt=\"\" width=\"217\" height=\"431\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/Retrato-de-cuerpo-entero-de-Catalina-Parr-por-el-maestro-John.-Hacia-1545.-National-Portrait-Gallery-151x300.jpg 151w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/Retrato-de-cuerpo-entero-de-Catalina-Parr-por-el-maestro-John.-Hacia-1545.-National-Portrait-Gallery.jpg 320w\" sizes=\"(max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta semana vuelvo, como la anterior, sobre la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo el Cine ha reflejado un episodio hist\u00f3rico. Si hace siete d\u00edas el correo de la Historia hablaba de la fuga de Napole\u00f3n, desde la isla de Elba, plasmada en la gran pantalla, hoy hablar\u00e9 de \u201cLa \u00faltima reina\u201d. Una pel\u00edcula en la que el cineasta brasile\u00f1o Karim A\u00efnouz ha querido reflejar, por en\u00e9sima vez, la Inglaterra de los Tudor centr\u00e1ndose en la vida de Enrique VIII y su \u00faltima esposa: Catalina Parr.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por los tr\u00e1ilers de la pel\u00edcula vistos en Televisi\u00f3n, deduje que esta cinta merec\u00eda la pena del gasto de una entrada de Cine porque parec\u00eda estar alejada del falseamiento sistem\u00e1tico que la Historia en general -y la de los Tudor en particular- est\u00e1 sufriendo \u00faltimamente. Bien por razones comerciales, bien por culpa de opinables derivas pol\u00edticas que ya he comentado en anteriores correos de la Historia como el de 15 de noviembre de 2021.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todo esto me pareci\u00f3 se libraba \u201cLa \u00faltima reina\u201d. Acert\u00e9. Pero s\u00f3lo a medias. La pel\u00edcula de A\u00efnouz tiene mucho de cierto af\u00e1n por recuperar el Cine de calidad sobre la \u00e9poca Tudor que se plasm\u00f3 en pel\u00edculas como \u201cUn hombre para la eternidad\u201d de 1966, \u201cAna de los Mil D\u00edas\u201d de 1969, \u201cLas seis esposas de Enrique VIII\u201d de 1972 o, m\u00e1s recientemente, la algo m\u00e1s deslavazada \u201cLas hermanas Bolena\u201d del a\u00f1o 2008.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su mayor parte \u201cLa \u00faltima reina\u201d puede codearse con todas ellas perfectamente. Su vestuario se ha tomado muy en serio ambientar la \u00e9poca y no hacer concesiones habituales en muchas pel\u00edculas y series que se apropian del adjetivo \u201chist\u00f3ricas\u201d y donde pronto eso suena a hueco a los espectadores, sin necesidad de ser especialistas en la \u00e9poca ni en Historia en general.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed en \u201cLa \u00faltima reina\u201d vemos a sus actores y actrices actuar y vestir conforme a los c\u00e1nones de la \u00e9poca. Por ejemplo llevan la cabeza cubierta incluso en privado como demandaban las buenas costumbres de la Europa de la Edad Moderna que consideraban que el alma y el honor personal resid\u00edan en esa importante parte del cuerpo. Lo cual requer\u00eda presentarla en p\u00fablico cubierta por gorras, sombreros, cofias\u2026 Igualmente hay pasajes de la pel\u00edcula realmente brillantes en la reconstrucci\u00f3n de \u00e9poca. Como cuando Enrique y sus compa\u00f1eros de mesa cantan \u201cPasando el tiempo en buena compa\u00f1\u00eda\u201d. Una pieza compuesta por el mismo soberano ingl\u00e9s. O cuando la reina baila con los reyes de Mayo al son de \u201cSchiarazula Marazula\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De hecho \u201cLa \u00faltima reina\u201d no se ha andado con ambages a ese respecto. As\u00ed por ejemplo algunos secundarios, como los actores que interpretan a los hermanos Seymour, aparecen no s\u00f3lo vestidos como lo har\u00edan unos poderosos cortesanos de mediados del siglo XVI, sino ocultos bajo unas luengas y floridas barbas que indicaban su voluntad de figurar como serios hombres dedicados a la Pol\u00edtica y no como galanes ornamentales en la corte del rey.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero hasta ah\u00ed -y no mucho m\u00e1s lejos- llega \u201cLa \u00faltima reina\u201d en codearse con dramas de \u00e9poca Tudor de calidad como \u201cLas seis esposas de Enrique VIII\u201d. As\u00ed vemos aparecer en el <i>entourage<\/i> de Catalina Parr a una dama negra. Algo no inveros\u00edmil pero incorrecto. Las investigaciones sobre personajes negros en la Inglaterra Tudor han tenido en los \u00faltimos siete a\u00f1os un serio trabajo detr\u00e1s, plasmado en la obra de historiadoras como la doctora por Oxford Miranda Kaufmann o compa\u00f1eros de brega suyos como el tambi\u00e9n historiador Michael Ohajuru.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De ah\u00ed se ha establecido como hecho hist\u00f3rico la existencia en la corte de los Tudor y fuera de ella de hasta doscientas personas de esa raza. Entre ellas Catalina de Motril, sirviente llevada hasta all\u00ed por la primera mujer de Enrique, Catalina de Arag\u00f3n. El problema es que Catalina de Motril mal podr\u00eda estar al servicio de Catalina Parr en 1546 porque hab\u00eda fallecido en 1531\u2026 Lo mismo ocurre con el supuesto m\u00e9dico \u00e1rabe que atiende al maltrecho Enrique VIII. Identificado en el casting de la pel\u00edcula como Mulay Al Farabi, resulta su presencia a\u00fan m\u00e1s imposible que la de Catalina de Motril, pues Al Farabi era un fil\u00f3sofo nacido en el 872 despu\u00e9s de Cristo. De hecho el m\u00e9dico m\u00e1s ex\u00f3tico de la corte Tudor hab\u00eda sido un vasco sin rasgos moriscos que se sepa: el vitoriano Fern\u00e1n L\u00f3pez de Escoriaza que, por otra parte, llevaba cinco a\u00f1os muerto tambi\u00e9n en el momento en el que se desarrolla la acci\u00f3n de la pel\u00edcula\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed se va desdibujando bastante la pel\u00edcula de A\u00efnouz, haciendo gui\u00f1os y concesiones a esa sensibilidad actual que quiere falsear un pasado mucho m\u00e1s interesante en beneficio de las obsesiones de ciertos colectivos de hoy d\u00eda. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la relaci\u00f3n entre Anne Askew y la reina Catalina que la pel\u00edcula refleja con un grado de intimidad y cercan\u00eda que jam\u00e1s pareci\u00f3 existir en la realidad hist\u00f3rica. Cierto es que Anne Askew ser\u00e1 utilizada para comprometer a la reina Catalina como hereje a los ojos de su marido en una corte donde luchan los partidarios de que Inglaterra vuelva a ser cat\u00f3lica y los que -como los hermanos Seymour- pretenden que el Protestantismo luterano se asiente definitivamente como religi\u00f3n oficial e incontestada. Pero Anne Askew tan s\u00f3lo tuvo una relaci\u00f3n superficial y ef\u00edmera como dama de honor de Catalina durante su primer matrimonio con Edward Borough. Tal y como nos cuenta una de las bi\u00f3grafas de la reina, la periodista de la BBC June Woolerton.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y por ese camino sigue \u201cLa \u00faltima reina\u201d hasta llegar a su momento culminante, en el que la ficticia Catalina sufre un destino peor que el que podemos encontrar en los libros de Historia. As\u00ed la vemos entre rejas, amenazada de ejecuci\u00f3n, maltratada por su rey y, cuando el personaje se ha cargado de estas razones, volvi\u00e9ndose violentamente contra \u00e9l antes de que Enrique VIII deje este mundo oficialmente un 28 de enero de 1547.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo ello falso o cuando menos ahist\u00f3ricamente deformado, como podemos descubrir leyendo a uno de los principales bi\u00f3grafos de Enrique VIII: el profesor Felix Grayeff. As\u00ed cuando este fil\u00f3logo y fil\u00f3sofo alem\u00e1n reconstruye en 1961 el breve reinado de Catalina Parr vemos que, una vez m\u00e1s, la realidad supera la ficci\u00f3n escorada de A\u00efnouz. El tiempo de Catalina Parr, tal y como lo describe con magn\u00edfico pulso de historiador Grayeff, es el de una reina escritora y tan erudita como para argumentar sobre una cuesti\u00f3n que -como Grayeff desvela- tiene a la d\u00e9bil Inglaterra del momento erizada de p\u00e1nico, pues se teme que la disputa religiosa, iniciada por la necesidad de Enrique de divorciarse y tener un heredero, devaste en una sangrienta guerra civil al pa\u00eds. Lo que todas las grandes potencias europeas del momento temen y contra la que luchan, sin excepci\u00f3n, a golpe de soga y hoguera. As\u00ed es en la Espa\u00f1a de Carlos V con la que, oh sorpresa, Grayeff nos desvela tambi\u00e9n se al\u00eda un temeroso y dubitativo Enrique VIII que no sabe si volver a la vieja religi\u00f3n en puridad -el Catolicismo romano- o avanzar por la senda protestante como quieren los Seymour y su propia esposa Catalina.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otro tanto ocurre en la Francia de Francisco I, contra la que se unen el rey ingl\u00e9s y Carlos V. Hasta que el emperador firma una paz separada con Francisco I que deja a Enrique VIII s\u00f3lo ante Francia. Lo cual lleva al ignoto episodio, poco antes de que Enrique muera, de la que podr\u00edamos llamar \u201cArmada invencible francesa\u201d, derrotada, in extremis, en Portsmouth. Pese a hundir el nav\u00edo insignia de la flota Tudor, el <i>Mary Rose<\/i>, hoy pieza de museo en ese puerto.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un espeso, pero a la vez fascinante, ambiente que \u201cLa \u00faltima reina\u201d no termina de acertar a reflejar, prefiriendo desvivirse -al parecer- para que un infantilizado y fanatizado p\u00fablico actual se trague otro cuento de hadas siniestro muy desigualmente basado en la realidad hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Reflejando as\u00ed a la reina Catalina como una mujer m\u00e1s victimizada que la real, ennegreciendo la figura de su amado Thomas Seymour como un cobarde -por no decir algo m\u00e1s escatol\u00f3gico- que la vende para salvarse cuando en realidad, si volvemos a la magn\u00edfica biograf\u00eda de Felix Grayeff, tan s\u00f3lo descubrimos en \u00e9l a otro t\u00edpico maquiav\u00e9lico cortesano renacentista que, junto con su hermano, arreglan todo un complot para controlar la corte tras la muerte de Enrique y la entronizaci\u00f3n de su sobrino como Eduardo VI.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algo en lo que Catalina apenas jugar\u00e1 papel alguno. Salvo el de v\u00edctima pasiva y madre amorosa -en esto s\u00ed acierta la pel\u00edcula- de Eduardo y de las otras dos herederas -Isabel y Mar\u00eda- designadas por el agonizante Enrique al que la reina en realidad -como gran parte de la corte- no podr\u00e1 ver hasta despu\u00e9s de muerto, aislado por esta vitri\u00f3lica lucha de facciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, una vez ocurrido esto, Catalina Parr, convertida en una de las mujeres m\u00e1s ricas de Inglaterra -cada vez m\u00e1s, tras las muertes de cada uno de sus tres esposos- no dudar\u00e1 en casarse por una cuarta vez con&#8230; Thomas Seymour apenas pasan cuatro meses de la muerte de Enrique\u2026 Interesante sucesi\u00f3n de hechos que, desgraciadamente, \u201cLa \u00faltima reina\u201d ha preferido deformar, malogrando la \u00faltima media hora de pel\u00edcula evitando as\u00ed instruirnos con una realidad hist\u00f3rica apabullante y de la que, guste o no, descendemos y deber\u00edamos aprender. En lugar de repintarla al gusto de sensibilidades algo enfermizas de este atribulado siglo XXI que apenas ha empezado.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana vuelvo, como la anterior, sobre la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo el Cine ha reflejado un episodio hist\u00f3rico. Si hace siete d\u00edas el correo de la Historia hablaba de la fuga de Napole\u00f3n, desde la isla de Elba, plasmada en la gran pantalla, hoy hablar\u00e9 de \u201cLa \u00faltima reina\u201d. Una pel\u00edcula [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[4504,665,4506,4507,998,4505,4217,1261,1803,4503],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4797"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4797"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4797\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4805,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4797\/revisions\/4805"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4797"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4797"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4797"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}