{"id":4807,"date":"2025-03-17T11:30:36","date_gmt":"2025-03-17T10:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4807"},"modified":"2025-03-17T10:15:02","modified_gmt":"2025-03-17T09:15:02","slug":"la-historia-y-la-tercera-conquista-de-canada-por-los-estados-unidos-1775-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/03\/17\/la-historia-y-la-tercera-conquista-de-canada-por-los-estados-unidos-1775-2025\/","title":{"rendered":"La Historia y la tercera conquista de Canad\u00e1 por los Estados Unidos (1775-2025)"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4808 size-medium\" title=\"Soldados del Primer Regimiento Canadiense, hacia 1777\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/1st-Canadian-reg-Continental-Army-1777-272x300.jpg\" alt=\"\" width=\"272\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/1st-Canadian-reg-Continental-Army-1777-272x300.jpg 272w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/1st-Canadian-reg-Continental-Army-1777.jpg 457w\" sizes=\"(max-width: 272px) 100vw, 272px\" \/>Desde que Donald Trump comenz\u00f3 su segundo mandato estaba pensando en dedicar al menos un correo de la Historia a la cuesti\u00f3n de Canad\u00e1. Todo a resultas de que este asunto, como todo lo relacionado con el nuevo presidente norteamericano, ha levantado cierta histeria medi\u00e1tica -que, a fuerza de repetida, cada vez suena m\u00e1s hueca y artificiosa- y a la que, creo, no le vendr\u00e1 nada mal algo de Historia para calmar unos nervios muy maltratados desde muchos medios de comunicaci\u00f3n. Y hasta por algunos analistas que pasan por respetables. Aunque parece que se han dejado llevar por esa ola de griter\u00edo vuelta contra ese presidente norteamericano al que una de esas sabias voces que pululan por Internet ha descrito -bastante bien- como el Emmanuel Goldstein de este enrarecido ambiente pol\u00edtico que vive el mundo desde hace unos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es decir: el hereje por excelencia de la novela \u201c<i>1984<\/i>\u201d, donde el r\u00e9gimen de pesadilla totalitaria imaginado por George Orwell, desviaba las inquietudes revolucionarias contra su aplastante poder creando un enemigo imaginario. Dep\u00f3sito de todas las maldades habidas y por haber y escape de las frustraciones y opresi\u00f3n que, en realidad, creaba ese estado tir\u00e1nico.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero dejemos aparte tan curiosa reacci\u00f3n contra Donald Trump, que seguro har\u00e1 las delicias de mis colegas historiadores -y polit\u00f3logos varios- en un futuro m\u00e1s prometedor, en el que toda esta exacerbaci\u00f3n pol\u00edtica se haya extinguido del mismo modo en el que, en \u201c<i>1984<\/i>\u201d, la dictadura del Ingsoc acababa por autodestruirse.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vamos a centrarnos, pues, en la cuesti\u00f3n de si las declaraciones de Donald Trump sobre convertir a Canad\u00e1 en el estado n\u00famero 51 de los USA, es un signo -otro m\u00e1s- del fin de los tiempos o, al menos, de ciertos tiempos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo primero que el historiador tiene que decir al respecto es que no es ninguna novedad el deseo de las antiguas trece colonias brit\u00e1nicas (hoy convertidas en los cincuenta estados) de unir a su dominio a la n\u00famero catorce. Es decir: a Canad\u00e1.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hace falta ser un gran especialista en Historia de Estados Unidos. A veces una buena novela hist\u00f3rica puede ponernos al menos sobre la pista de esos hechos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese ser\u00eda el caso de \u201c<i>Las aventuras del sargento Lam<\/i><i>b<\/i>\u201d, escrita por Robert Graves -autor mucho m\u00e1s conocido por otra de sus obras, \u201c<i>Yo, Claudio<\/i>\u201d- que aseguraba basarse en los escritos de un personaje real al que, dice, descubri\u00f3 en 1914, cuando actuaba como oficial instructor del regimiento de Fusileros Galeses con el que combati\u00f3 en la Primera Guerra Mundial. Una verdad \u00e9sta algo literaria -como era de esperar- pero respaldada por hechos como las propias memorias del Roger Lamb real, escritas por \u00e9l mismo y publicadas en Dubl\u00edn por la casa Wilkinson y Courtney en el a\u00f1o 1809.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, a trav\u00e9s de ese Roger Lamb real devenido personaje de novela, Graves, con su elocuencia habitual, describe en dos cap\u00edtulos de \u201c<i>Las aventuras del sargento Lam<\/i><i>b<\/i>\u201d, el 10 y el 11 (de la p\u00e1gina 130 a la 157 de la edici\u00f3n de Edhasa de 1985), la llegada de Lamb a Canad\u00e1 para defender Quebec del asedio de los estadounidenses que, en efecto, tendr\u00e1 lugar durante el crudo invierno de 1775 en una invasi\u00f3n que se prolongar\u00eda hasta octubre de 1776. Ah\u00ed Graves reconstruye las razones que han llevado a esa situaci\u00f3n que ahora revive por las declaraciones de Trump recibidas con ese orwellianismo medi\u00e1tico que ya he descrito.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed en la p\u00e1gina 130 el sargento se\u00f1ala que era importante distinguir los motivos que hab\u00edan llevado a los americanos hasta all\u00ed. En su opini\u00f3n -la de un militar brit\u00e1nico, no lo olvidemos- se deb\u00eda desestimar \u201centeramente\u201d el alegato yankee de que estaban all\u00ed para \u201cliberar a los canadienses de la tiran\u00eda inglesa\u201d. Seg\u00fan Lamb s\u00f3lo unas \u201cpocas decenas de descontentos en Montreal y en otras partes\u201d hab\u00edan sido captados por la llamada a la rebeli\u00f3n de los yankees. El resto, como dice este personaje de Graves basado en un personaje hist\u00f3rico, eran en su mayor\u00eda franceses que \u201cse encontraban bastante bien bajo el gobierno brit\u00e1nico\u201d. Argumento que remata con una desenvoltura que, sin duda, muchos antitrumpistas actuales podr\u00edan atesorar para sus diatribas: \u201cCon justicia desconfiaban de la oferta americana de \u201cromper sus cadenas\u201d, encontr\u00e1ndola demasiado efusiva para ser desinteresada\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La conclusi\u00f3n del sargento Lamb, entre las p\u00e1ginas 130 y 131 de la edici\u00f3n de esta novela que le\u00ed yo en mis tiempos de estudiante, es la de un militar avezado al fin y al cabo y as\u00ed dice que los yankees, en realidad, quer\u00edan apoderarse de ese Canad\u00e1 tan reticente y ajeno a ellos -colonos franceses en su mayor\u00eda, en efecto- por razones estrat\u00e9gicas. Es decir: los almacenes militares brit\u00e1nicos en Montreal, arrebatar a Gran Breta\u00f1a las bases navales del San Lorenzo, persuadir a los que el Lamb de Robert Graves llama \u201cpieles rojas\u201d de que su causa era m\u00e1s poderosa que la de los brit\u00e1nicos y finalmente evitar un ataque contra las colonias rebeldes de Nueva Inglaterra.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo cierto es que algunos de los que el sargento Lamb de Graves llamaba unas \u201cpocas decenas de descontentos en Montreal y en otras partes\u201d no deb\u00edan ser tan pocos, porque el Congreso Continental de Estados Unidos formar\u00e1 con ellos un regimiento que demuestra el hecho poco conocido -y hoy a\u00fan m\u00e1s olvidado a conveniencia- de que al menos algunos canadienses <i>s\u00ed <\/i>quer\u00edan la independencia de Gran Breta\u00f1a y convertirse en el estado n\u00famero catorce que fundase la nueva naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, de hecho, conserva en sus archivos el documento clasificado como<i> <\/i><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><i><a href=\"http:\/\/catalog.nypl.org\/record=b20759135\" rel=\"external nofollow\">MssCol 19034<\/a><\/i><\/span><\/span> <span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\">que guarda<\/span><\/span> los registros de ese regimiento de voluntarios -de Quebec sobre todo- que realmente se unieron desde 1775 a las fuerzas de los nacientes Estados Unidos para conseguir que Canad\u00e1 se convierta en uno m\u00e1s de esos trece estados federados contra Gran Breta\u00f1a. En el resumen de esos documentos se se\u00f1ala que el promotor del regimiento era James Livingston, un nativo de Nueva York -como el propio Donald Trump- que coincide con la descripci\u00f3n de la novela de Graves. Es decir: viv\u00eda en Montreal en el momento en el que Canad\u00e1 deb\u00eda decidir si cerrar filas con los brit\u00e1nicos o unirse a los rebeldes.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras ese primer fiasco de 1776 los estadounidenses, ya constituidos en naci\u00f3n independiente, volver\u00e1n a intentarlo en la llamada Guerra de 1812.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En esta ocasi\u00f3n las fuerzas del Ej\u00e9rcito norteamericano aprovechar\u00e1n que su antigua metr\u00f3poli est\u00e1 enfangada en las guerras napole\u00f3nicas y atacar\u00e1n centros neur\u00e1lgicos de Canad\u00e1. As\u00ed en Montreal los edificios del gobierno ser\u00e1n incendiados antes de que los yankees sean nuevamente repelidos por las fuerzas leales a Gran Breta\u00f1a en distintas batallas. Navales -en los Grandes Lagos- y terrestres.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras esto el ahora famoso Capitolio de Washington D. C. ser\u00e1 arrasado -en venganza por lo ocurrido en Montreal- por las tropas brit\u00e1nicas que, procedentes de Canad\u00e1, persiguen a los yankees. Ser\u00e1 ese un avance realmente victorioso que inspirar\u00e1, adem\u00e1s, la letra del himno estadounidense actual que remite a la \u00e9pica escena en la que la bandera de barras y estrellas se sostiene -a primera hora del amanecer- en el fuerte del puerto de Baltimore, bajo el resplandor rojo de los cohetes que lanzan los brit\u00e1nicos para guiar el tiro de sus artilleros navales.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las fuerzas brit\u00e1nicas s\u00f3lo ser\u00e1n detenidas en la Batalla de Nueva Orleans entre el 23 de diciembre de 1814 y el 8 de enero de 1815. Una nueva matanza verdaderamente innecesaria, porque para entonces los diplom\u00e1ticos estadounidenses y los brit\u00e1nicos ya hab\u00edan firmado un acuerdo de paz en Gante que pon\u00eda fin a las hostilidades. Noticia que llegar\u00e1 demasiado tarde para evitar la masacre y una derrota monumental de las tropas brit\u00e1nicas ante las variopintas fuerzas all\u00ed reunidas -desde los corsarios de un vasco de origen como Jean Lafitte reclamado, por cierto, hoy d\u00eda como ascendiente por ciudadanos espa\u00f1oles, franceses y brit\u00e1nicos- hasta las unidades del ej\u00e9rcito regular reagrupadas por el general Andrew Jackson que se convertir\u00eda -en parte gracias a esa victoria- en el s\u00e9ptimo presidente de Estados Unidos de 1829 a 1837.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A partir de esta porci\u00f3n de Historia -hoy mal conocida por varios motivos- creo que ya podr\u00edamos plantearnos hablar con m\u00e1s calma y seriedad de las posibilidades de \u00e9xito de este tercer intento de unir Canad\u00e1 -la reticente colonia de 1776- con los actuales Estados Unidos promovido por un nuevo presidente de ese pa\u00eds que, bajo unas maneras que ofenden a algunos esp\u00edritus sensibles, oculta a un persuasivo negociador que, sin duda, algo conseguir\u00e1.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si es que no lo ha conseguido ya. Aunque eso haya quedado oculto por la fatigosa histeria medi\u00e1tica alzada contra \u00e9l por sistema, con una insistencia cansina y bastante sobreactuada a decir verdad.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Desde que Donald Trump comenz\u00f3 su segundo mandato estaba pensando en dedicar al menos un correo de la Historia a la cuesti\u00f3n de Canad\u00e1. 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