{"id":4814,"date":"2025-03-24T11:30:08","date_gmt":"2025-03-24T10:30:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4814"},"modified":"2025-03-24T11:26:40","modified_gmt":"2025-03-24T10:26:40","slug":"fue-en-marzo-de-1815-la-huida-de-las-tullerias-un-relato-sentimental-de-alfred-de-vigny","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/03\/24\/fue-en-marzo-de-1815-la-huida-de-las-tullerias-un-relato-sentimental-de-alfred-de-vigny\/","title":{"rendered":"Fue en marzo de 1815: la huida de las Tuller\u00edas. Un relato sentimental de Alfred de Vigny"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4815 size-medium\" title=\"Adaptaci\u00f3n del relato &quot;Laurette o el sello rojo&quot; al c\u00f3mic. Ediciones Lavielle. Biarritz (1989)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/125930-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/125930-218x300.jpg 218w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/125930-456x628.jpg 456w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/03\/125930.jpg 574w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/>Los hechos ocurrieron en el mes de marzo de 1815. Fue, por tanto, hace 210 a\u00f1os. El d\u00eda de San Jos\u00e9, 19 de marzo, el rey Luis XVIII abandonaba en una noche triste y lluviosa el Palacio de las Tuller\u00edas en el que todav\u00eda no llevaba ni un a\u00f1o instalado como sucesor de su hermano, protagonista de otra huida, a\u00f1os atr\u00e1s, la de Varennes, que acab\u00f3 con \u00e9l y el resto de su familia (mujer e hijos), en la fosa o en el cadalso. Salvo una hija librada de tal destino precisamente gracias a los esfuerzos de Luis XVIII y que, a\u00f1os despu\u00e9s, ser\u00eda esposa del famoso duque de Angulema, general en jefe de los Cien Mil Hijos de San Luis que sofocar\u00edan la segunda revoluci\u00f3n espa\u00f1ola en 1823.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunas ficciones cinematogr\u00e1ficas han adornado el episodio de 19 de marzo de 1815 haciendo que el incombustible ministro Talleyrand despidiera al obeso Luis XVIII en esos momentos, elucubrando en su incansable cabeza de conspirador -superviviente a la revoluci\u00f3n, a Napole\u00f3n, a la Restauraci\u00f3n borb\u00f3nica\u2026- nuevos planes para sobrevivir de nuevo. Esta vez al retorno de Bonaparte y a su m\u00e1s que previsible derrota.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En realidad, como podemos leer en la cuidadosa edici\u00f3n de las \u201c<i>Memorias<\/i>\u201d del propio Talleyrand realizada por Paul-Louis y Jean-Paul Couchoud -publicada por la editorial Plon en 1982- el sinuoso ministro se encontraba en el Congreso de Viena maniobrando para que se declarase a Napole\u00f3n fuera de la Ley y enviando untuosas cartas al rey Luis XVIII con esas noticias al mismo tiempo que situaba h\u00e1bilmente a Francia entre las siete potencias enemigas de Napole\u00f3n (por su orden Austria, Espa\u00f1a, Gran Breta\u00f1a, Portugal, Prusia, Rusia y Suecia) que van a declarar a Bonaparte, efectivamente, fuera de la Ley.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De hecho otra carta de Talleyrand de 26 de marzo de 1815 dec\u00eda al fugitivo Luis XVIII que, en conversaciones con el zar Alejandro I, est\u00e9 se hab\u00eda mostrado como un fiel aliado de la Francia borb\u00f3nica, ofreciendo hasta su \u00faltimo soldado y su \u00faltima moneda (\u201c\u00e9cu\u201d) y hasta su propia vida. Pues entend\u00eda el zar que Luis XVIII representaba los intereses de toda Europa y aun lo cre\u00eda en Par\u00eds, resuelto a defender a ultranza la capital francesa frente a ese emperador de Elba que avanza hacia ella invicto.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En realidad las cosas, como se\u00f1ala a pie de pagina esa misma edici\u00f3n de las \u201c<i>Memorias<\/i>\u201d de Talleyrand, hab\u00edan sido muy distintas. Luis XVIII no hab\u00eda vacilado en huir ante aquella marea bonapartista que resurg\u00eda de nuevo en la medianoche del 19 de marzo de 1815.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y es en ese ambiente gris\u00e1ceo, de primavera fr\u00eda y lluviosa como la que hoy vivimos de nuevo, en el que uno de los grandes escritores del Romanticismo franc\u00e9s, Alfred de Vigny, quiso situar un relato, \u201c<i>Laurette o el sello rojo<\/i>\u201d, que, a diferencia de lo que es habitual en la Literatura francesa desde 1840, se centra en el lado contrario de la epopeya napole\u00f3nica. Es decir: en el de los pocos soldados que siguen a Luis XVIII a ese nuevo exilio en los Pa\u00edses Bajos, en lo que luego, despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de 1830, ser\u00e1 B\u00e9lgica.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El relato es contado en primera persona por un joven teniente (apenas un adolescente imberbe como \u00e9l mismo confiesa) de uno de los regimientos leales a Luis XVIII que avanza desde Par\u00eds hacia Gante siguiendo al desmedrado cortejo real. Algo que De Vigny conoc\u00eda de primera mano, pues \u00e9l estuvo realmente en esa huida de las Tuller\u00edas como oficial de ese mismo regimiento que aparece en \u201c<i>Laurette o el sello rojo<\/i>\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El camino que sigue ese pu\u00f1ado de leales a la Restauraci\u00f3n francesa, nos dice el narrador de ese relato, se ha convertido en una larga lengua de barro amarillo y abundante agua. Cabalgando sobre ese barrizal separado del resto de su compa\u00f1\u00eda al haber perdido su caballo una herradura, el teniente dar\u00e1 con un peque\u00f1o carromato tirado por un mulo que confunde con el de alguna de las pocas cantineras que forman en las delgadas l\u00edneas de ese Ej\u00e9rcito de Luis XVIII que huye con los lanceros de Bonaparte pis\u00e1ndoles los talones. Tal y como se refleja en una ominosa escena de \u201c<i>Laurette o el sello rojo<\/i>\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El carro, en realidad, es propiedad de un comandante de Infanter\u00eda, cincuent\u00f3n, un viejo soldado de Napole\u00f3n que, sin embargo, tras la Restauraci\u00f3n de 1814, ha preferido ser de los pocos que no se han unido, de nuevo, al emperador huido de Elba.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El viejo comandante, de hecho, confunde al joven teniente lealista con uno de los hombres de Bonaparte que persiguen al rey y a sus pocos defensores y lo recibe mosquete en mano. Aclarado el error, ambos personajes unen sus destinos para seguir avanzando en pos del huido Luis XVIII.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es en ese punto, en conversaciones cortadas por varios silencios bajo la lluvia que empapa y embarra los capotes, las botas, las fundas de hule que protegen chac\u00f3s como el del viejo comandante, cuando \u00e9ste empieza a contar al joven teniente la triste historia que arrastra desde el a\u00f1o 1797 (justo el mismo en el que hab\u00eda nacido Alfred de Vigny) cuando era capit\u00e1n de un nav\u00edo al servicio del Directorio revolucionario del que Napole\u00f3n tomar\u00e1 el poder que lo llevara, finalmente, al t\u00edtulo de emperador.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se trata de una historia en efecto triste, siniestra, que ha cargado al viejo soldado con la responsabilidad de cuidar de la mujer llamada Laurette que transporta en el carro, enloquecida a resultas de las \u00f3rdenes que el Directorio ha impuesto al viejo comandante cuando todav\u00eda era capit\u00e1n de Mar y Guerra.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A medida que se va desarrollando ese relato ambientado en el largo y penoso camino seguido por la huida de Luis XVIII desde las Tuller\u00edas, el joven teniente va conociendo la realidad de esa pesada carga que arrastra el viejo comandante a lo largo de todas las campa\u00f1as de las guerras revolucionarias y napole\u00f3nicas, haci\u00e9ndose responsable de Laurette, protegi\u00e9ndola, aliment\u00e1ndola, cuid\u00e1ndola\u2026 porque as\u00ed lo ha prometido desde aquel d\u00eda aciago en el que obedece, por no tener otro remedio, las \u00f3rdenes infames del Directorio. Al que maldice pero, aun as\u00ed, obedece para cargar con esa condena de por vida que transporta en ese peque\u00f1o carromato durante dieciocho a\u00f1os por un sentido del deber que asombra al joven teniente y le lleva a hacer un sentido elogio de la nobleza inherente a la profesi\u00f3n de militar. Pocas veces reconocida por los que les imparten ordenes ciegas o malvadas como la que el comandante tuvo que cumplir, muy a su pesar, en 1797.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La historia de Alfred de Vigny, como no pod\u00eda ser menos, acabar\u00e1 en Waterloo, bajo la metralla de los obuses que pone un punto y final, se dir\u00eda, no s\u00f3lo a los a\u00f1os de sacrificio del comandante, sino a la de los veinticinco a\u00f1os de revoluci\u00f3n y de aventuras napole\u00f3nicas que son los que han provocado todo lo que se desarrolla ante los at\u00f3nitos ojos del joven oficial leal al huido Luis XVIII.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un episodio parte de esa microsc\u00f3pica parte de la Historia con may\u00fascula que se desarrolla entre el 19 de marzo y el 18 junio de 1815 y pone el sello definitivo, inapelable -como el que da t\u00edtulo al relato de Alfred de Vigny- a esas guerras revolucionarias y napole\u00f3nicas que enterraron el pasado y abrieron las puertas al mundo en el que todav\u00eda vivimos hoy.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Los hechos ocurrieron en el mes de marzo de 1815. 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