{"id":4879,"date":"2025-04-28T11:30:34","date_gmt":"2025-04-28T09:30:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4879"},"modified":"2025-04-28T00:00:17","modified_gmt":"2025-04-27T22:00:17","slug":"china-el-gigante-dormido-el-emperador-napoleon-y-un-libro-sobre-un-navegante-vasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/04\/28\/china-el-gigante-dormido-el-emperador-napoleon-y-un-libro-sobre-un-navegante-vasco\/","title":{"rendered":"China, el gigante dormido, el emperador Napole\u00f3n y un libro sobre un navegante vasco"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4880\" title=\"Portada de la versi\u00f3n en castellano de la biograf\u00eda de Manuel de Agote. DFG-KMK (2023) \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/04\/portada-castellano-Libro-de-Manuel-de-Agote-209x300.jpg\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/04\/portada-castellano-Libro-de-Manuel-de-Agote-209x300.jpg 209w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/04\/portada-castellano-Libro-de-Manuel-de-Agote-438x628.jpg 438w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/04\/portada-castellano-Libro-de-Manuel-de-Agote-768x1102.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/04\/portada-castellano-Libro-de-Manuel-de-Agote-1070x1536.jpg 1070w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/04\/portada-castellano-Libro-de-Manuel-de-Agote.jpg 1294w\" sizes=\"(max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/>Una de las cosas que llaman la atenci\u00f3n sobre China, ese pa\u00eds que tanto suele llamar la atenci\u00f3n, es la admiraci\u00f3n -o eso se dice- que despierta all\u00ed Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llama la atenci\u00f3n porque la China continental -o comunista, o popular- es un pa\u00eds que parece en las ant\u00edpodas de todo lo que tenga que ver con aquel fulgurante emperador, que s\u00f3lo reina diez a\u00f1os, y que, sin embargo, tanto cautiv\u00f3 y sigue cautivando la imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica de los europeos. Algo l\u00f3gico en nuestro continente, pues en \u00e9l el emperador y su imperio tuvieron -pese a la brevedad de aquella aventura- unas consecuencias de muy largo plazo que dieron lugar al entorno en el que ahora vivimos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La admiraci\u00f3n china por Napole\u00f3n estar\u00eda, pues, menos justificada y derivar\u00eda, m\u00e1s bien, del hecho de que al emperador franc\u00e9s se le atribuye una frase que -con ligeras variantes- ven\u00eda a decir que China era un gigante dormido al que conven\u00eda dejar en tan feliz estado porque el d\u00eda en que despertase el mundo temblar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed pues parece que tan ominoso elogio es lo que lleva a los chinos continentales a admirar hoy a Napole\u00f3n. Y parece que tambi\u00e9n, en parte, ha llevado por ese mismo camino a los chinos insulares de Taiw\u00e1n, que incluso guardan -desde 2019- en su Biblioteca Nacional un documento original de 1802 con el nombramiento de Bonaparte como c\u00f3nsul vitalicio.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para el historiador que estas l\u00edneas escribe, que no es chino ni franc\u00e9s, entusiasmos bonapartistas basados en frases as\u00ed, l\u00f3gicamente, tienen que ser vistos desde otro \u00e1ngulo m\u00e1s equilibrado. Y es que si algo queda claro tras a\u00f1os de haber investigado al emperador corso y su breve imperio, es que a Napole\u00f3n le gustaba mucho lanzar -sin mucha prudencia- frases para la Historia. Una tendencia que como se\u00f1alaba en el correo de la Historia de 3 de marzo, la pel\u00edcula \u201cN, Napole\u00f3n y yo\u201d satirizaba con mucho acierto, dejando en evidencia que frases as\u00ed tal vez resultaban ser poco menos que humo salido del sobrado ego de Napole\u00f3n. \u00bfSer\u00eda ese, pues, el caso de la que acu\u00f1\u00f3 sobre la grandeza de China una vez que despertase?<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues lo cierto es que en esta ocasi\u00f3n, como en algunas otras, el an\u00e1lisis del emperador era bastante acertado. Al menos en parte. La China de su \u00e9poca era, en efecto, un gigante dormido. Algo que sab\u00edan bien s\u00f3lo los franceses mejor informados. Como Napole\u00f3n. O los agentes comerciales franceses destacados en el puerto de Cant\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eran estos gente bastante peculiar, por cierto, y a la que el cataclismo de la revoluci\u00f3n francesa y la ca\u00edda de la monarqu\u00eda (con todo lo que sigui\u00f3 despu\u00e9s, incluido el ascenso del entonces general Bonaparte) llev\u00f3 a considerables trastornos. Un asunto ese del que hoy sabemos -o deber\u00edamos saber- gracias a un navegante vasco que conoci\u00f3 bien a esos agentes.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dicho navegante era Manuel de Agote y Bonechea. Alguien del que, al igual que Napole\u00f3n, ya se ha hablado en diversas ocasiones en otros correos de la Historia.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Agote fue tambi\u00e9n -de 1779 a 1797- un representante europeo en Cant\u00f3n como esos agentes franceses que informaban de la verdadera situaci\u00f3n de China a la Francia de Bonaparte. En los \u201cdiarios\u201d que escribi\u00f3 durante esos largos a\u00f1os, recopil\u00f3 cientos de p\u00e1ginas de informaci\u00f3n estrat\u00e9gica que revelan una educaci\u00f3n esmerada -propia de los ilustrados europeos de la \u00e9poca- y, tambi\u00e9n, una aguda inteligencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con esos medios describir\u00e1 Manuel de Agote los avatares de los agentes franceses, pero tambi\u00e9n muchas otras cosas sobre aquel \u201cgigante dormido\u201d del que habl\u00f3 Napole\u00f3n. Por ejemplo el desfase entre China y las potencias europeas -espa\u00f1oles, suecos, daneses, prusianos, brit\u00e1nicos&#8230;- presentes en la costa de Cant\u00f3n. \u00danico lugar en el que el Imperio chino les autorizaba a asentarse bajo una estrecha vigilancia, temiendo que el gigante dormido, en efecto, despertase y descubriera que estaba rodeado por un mundo en el que China se estaba convirtiendo en una quebradiza reliquia, que pod\u00eda ser barrida por el primer soplo de aire procedente de una Europa mucho m\u00e1s avanzada.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Manuel de Agote y Bonechea no dej\u00f3 de tomar nota de todo aquello. El imperio chino, en efecto, se hab\u00eda quedado dormido. El navegante vasco, guipuzcoano, getariarra, constataba as\u00ed que China no era lo que los ilustrados europeos de primera l\u00ednea -fil\u00f3sofos como Rousseau o Voltaire- se imaginaban desde la lejan\u00eda. Es decir: un admirable pa\u00eds, perfectamente organizado seg\u00fan la filosof\u00eda de Confucio. Tanto que hasta se hab\u00eda convertido en una moda decorativa para los elegantes salones europeos, llenos de papeles pintados con motivos \u201cchinos\u201d y de porcelanas que, traficadas desde Cant\u00f3n, dejaban astron\u00f3micos beneficios a comerciantes como el mismo Manuel de Agote.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para \u00e9l, observando de cerca al gigante dormido, lo que estaba perfectamente claro era que China era un pa\u00eds atrasado, con un Ej\u00e9rcito que parec\u00eda salir de la noche de los tiempos, armado con armas de fuego que, al lado de las que pose\u00edan los europeos (o los norteamericanos que tambi\u00e9n har\u00e1n acto de presencia en Cant\u00f3n), resultaban piezas de museo. Probablemente m\u00e1s peligrosas para el que las disparaba que para aquel contra el que se utilizaban.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">China parec\u00eda dormida a los ojos de Manuel de Agote tambi\u00e9n de manera literal, porque en esos a\u00f1os en los que \u00e9l vive y se hace inmensamente rico all\u00ed, sus colegas brit\u00e1nicos han comenzado ya a introducir de contrabando ingentes cantidades de opio y han fomentado que ese vicio arraigue con terribles consecuencias. Como las de arruinar a algunos de los comerciantes chinos -los llamados \u201cjanistas\u201d, autorizados por el Imperio a traficar en exclusiva con los \u201cb\u00e1rbaros\u201d occidentales- que quedan consumidos por su adicci\u00f3n a esa terrible droga.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La descripci\u00f3n que da de esto Manuel de Agote en algunos de sus \u201cdiarios\u201d (por ejemplo el de 1790) resulta muy instructiva, pues relata cosas tales como la presencia de un barco varado por la Compa\u00f1\u00eda inglesa cerca de Cant\u00f3n, lleno de opio, tra\u00eddo desde las posesiones brit\u00e1nicas en el subcontinente indio y destinado a entrar masivamente en el gigante chino para paliar el d\u00e9ficit comercial de esa hoy tan c\u00e9lebre empresa. Y es que los brit\u00e1nicos al carecer de plata -\u00fanica moneda admitida por los chinos- ten\u00edan que comprar con p\u00e9rdidas en Cant\u00f3n lo que luego vend\u00edan en Europa. Un problema que no afectaba a Agote, pues \u00e9l recib\u00eda -como agente de la Real Compa\u00f1\u00eda de Filipinas- remesas anuales de plata desde el virreinato del Per\u00fa y sus minas de Potos\u00ed.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Raz\u00f3n suficiente esa por la que los brit\u00e1nicos tratan de atraerlo a su terreno, ofreci\u00e9ndole, a cambio de parte de esa plata, una participaci\u00f3n en su negocio de tr\u00e1fico de drogas. Una oferta que el astuto Manuel de Agote, por supuesto, rechazar\u00e1 haciendo uso, una vez m\u00e1s, de su privilegiada inteligencia. La misma que le llev\u00f3 durante a\u00f1os no s\u00f3lo a enriquecerse con el comercio en China, sino a describir minuciosamente el estado de aquel gigante dormido y las ambiciones de potencias emergentes ante \u00e9l. Especialmente las brit\u00e1nicas, que no escatimar\u00e1n medios para conseguir que esa China fuente de riqueza para, por ejemplo, los espa\u00f1oles, se convierta en otro tanto para ellos. Bien sea por medio de ese turbio tr\u00e1fico de opio o bien por medio de halagos diplom\u00e1ticos. Como la fallida embajada de Lord Macartney que nuestro navegante y comerciante vasco describir\u00e1 con \u00e1cida precisi\u00f3n en su \u201cdiario\u201d de 1793.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo esto, tan importante para saber si China era un gigante dormido -como dijo Napole\u00f3n- o si ahora realmente ha despertado, es, todav\u00eda hoy, sin embargo, pr\u00e1cticamente desconocido para el gran p\u00fablico por esas cosas tan peculiares que suelen pasar en ese pa\u00eds que est\u00e1 al Sur de los Pirineos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una falta que este mismo lunes 28 de abril quedar\u00e1 subsanada, al menos en parte, gracias a la presentaci\u00f3n de una biograf\u00eda de Manuel de Agote -muchos a\u00f1os, demasiados, preterida, olvidada- firmada por el historiador que estas l\u00edneas escribe y publicada -como no pod\u00eda ser menos- por la Diputaci\u00f3n Foral guipuzcoana que administra hoy la provincia natal de aquel genial navegante llamado Manuel de Agote y Bonechea.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, si se encuentran en San Sebasti\u00e1n hoy mismo y se acercan a las seis y media hasta el convento de Santa Teresa en la Parte Vieja de la ciudad -junto a la monumental parroquia de Santa Mar\u00eda erigida gracias a comerciantes como Agote- podr\u00e1n descubrir ese libro de las maravillas orientales y occidentales que es la biograf\u00eda de ese navegante basada en sus impagables \u201cdiarios\u201d que, entre otras muchas cosas, daban la raz\u00f3n al emperador Napole\u00f3n sobre aquel gigante dormido, China. Al que era mejor dejar sumido en dulces sue\u00f1os para que el resto del mundo no tuviera razones para temblar&#8230;<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Una de las cosas que llaman la atenci\u00f3n sobre China, ese pa\u00eds que tanto suele llamar la atenci\u00f3n, es la admiraci\u00f3n -o eso se dice- que despierta all\u00ed Napole\u00f3n. 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