{"id":4978,"date":"2025-06-23T11:30:20","date_gmt":"2025-06-23T09:30:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=4978"},"modified":"2025-06-22T23:26:18","modified_gmt":"2025-06-22T21:26:18","slug":"muerte-anunciada-de-un-historiador-marc-bloch-de-vitoria-a-waterloo-y-el-dia-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/06\/23\/muerte-anunciada-de-un-historiador-marc-bloch-de-vitoria-a-waterloo-y-el-dia-d\/","title":{"rendered":"Muerte anunciada de un historiador: Marc Bloch. De Vitoria a Waterloo y el D\u00eda-D"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-4979 size-medium\" title=\"Una de las \u00faltimas fotograf\u00edas del historiador Marc Bloch antes de ser ejecutado por la Gestapo alemana en junio de 1944\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/06\/Marc_Bloch-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/06\/Marc_Bloch-225x300.jpg 225w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/06\/Marc_Bloch.jpg 402w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/>En la \u00faltima semana se han ido amontonando diversas efem\u00e9rides hist\u00f3ricas, todas de gran peso. Tanto que ha sido imposible dedicarles la atenci\u00f3n que merecen en el correo de la Historia.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed el d\u00eda 16 de junio se cumpl\u00edan ochenta a\u00f1os, exactos, de la muerte de uno de los padres fundadores de la Historia moderna como verdadera ciencia social: Marc Bloch. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el 18 de junio, se cumpl\u00edan los 210 a\u00f1os de la Batalla de Waterloo y el s\u00e1bado 21 se celebraba un nuevo aniversario de la Batalla de Vitoria librada en 1813. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">\u00bfSer\u00eda imposible que esas tres fechas, hist\u00f3ricas, estuviesen relacionadas? La respuesta a esa pregunta es verdaderamente interesante y a Marc Bloch, tal vez, le habr\u00eda parecido un fascinante ejercicio de esa nueva Historia, cient\u00edfica, rigurosa, anal\u00edtica, que \u00e9l, junto con Lucien Febvre, estableci\u00f3 a partir del a\u00f1o 1929 en la llamada Escuela de los \u201cAnnales\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Recapitulemos los hechos pues. Un 16 de junio de 1944, en efecto, Bloch mor\u00eda, seg\u00fan nos narran biograf\u00edas suyas como \u201c<i>Marc Bloch. Una vida para la historia<\/i>\u201d de Carole Fink. Una muerte que -parafraseando a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez- podr\u00edamos calificar de anunciada. Algo que curiosamente habr\u00eda empezado a forjarse un 18 de junio de 1815 en Waterloo, tras la derrota, definitiva, de Napole\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Podemos buscar, en efecto, el origen remoto de la muerte violenta de Bloch en la disputa por el protagonismo hist\u00f3rico y pol\u00edtico que surge, desde 1815, entre las potencias que dieron ese golpe definitivo. Algo sobre lo que se ha hablado demasiado poco a pesar de la importancia que tuvo en los acontecimientos hist\u00f3ricos posteriores a lo largo de todo el siglo XIX. Fijemos pues nuestra atenci\u00f3n en ese detalle s\u00f3lo en apariencia irrelevante.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Hasta la fecha de hoy, de este 210 aniversario de la batalla, el reparto de esos m\u00e9ritos en esa derrota napole\u00f3nica definitiva, ha sido causa de disensiones m\u00e1s o menos graves. As\u00ed, los brit\u00e1nicos, con Wellington a la cabeza, siempre han querido imprimir a la derrota de Waterloo un car\u00e1cter marcadamente anglosaj\u00f3n. Empezando por el nombre del lugar de la batalla: Waterloo. De resonancias inglesas (no como el original de Mont Saint-Jean), pese a ser una palabra germ\u00e1nica, neerlandesa. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">La trayectoria del periodista Bernard Cornwell -bien conocido en estas p\u00e1ginas del correo de la Historia- es todo un ejemplo de esa gesti\u00f3n anglosajona del hecho hist\u00f3rico que conocemos hoy como \u201cBatalla de Waterloo\u201d. Los libros de Cornwell, desde la serie de novelas del fusilero Richard Sharpe, hasta su ensayo sobre esa batalla de Waterloo, muestran muy bien el modo en el que los anglosajones, especialmente los brit\u00e1nicos (como es l\u00f3gico), se han apoderado de la narraci\u00f3n de ese hecho hist\u00f3rico capital.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los alemanes (la otra parte en discordia por ese m\u00e9rito) tomaron una actitud similar y la han sostenido hasta hoy de manera incluso furibunda. As\u00ed, por ejemplo, el historiador Peter Hofschr\u00f6er escribi\u00f3 hace veinte a\u00f1os un voluminoso libro sobre Waterloo destinado, principalmente, a demostrar que la intervenci\u00f3n del Ejercito prusiano fue esencial, fundamental, para la derrota napole\u00f3nica&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Esta tensi\u00f3n, desde hace dos siglos, entre brit\u00e1nicos y germanos por el m\u00e9rito de haber destruido las ansias de supremac\u00eda francesas en 1815, es tan s\u00f3lo el tard\u00edo reflejo de una lucha (a\u00fan m\u00e1s feroz) entre brit\u00e1nicos y germanos por el control -o al menos la monitorizaci\u00f3n- de Europa (y a trav\u00e9s de ella del resto del mundo) desde aquel 18 de junio. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Gran Breta\u00f1a, desde su insularidad, sigui\u00f3 tenazmente desde entonces su l\u00ednea de acci\u00f3n habitual hasta hoy mismo. Es decir: aprovechando ese golpe de efecto b\u00e9lico de Waterloo, tutelar a Europa continental desde lejos, tratando de evitar la formaci\u00f3n en ella de un bloque unido que perjudique sus intereses particulares. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Alemania, representada primero por Prusia, iniciar\u00e1 a su vez un crescendo desde ese 18 de junio de 1815 en adelante para autopersuadirse y persuadir al resto de los europeos de que era a ella, a la gran Alemania encarnada en Prusia, a quien le correspond\u00eda dirigir los destinos de Europa. Pues ella, y s\u00f3lo ella, la hab\u00eda salvado de las mal\u00e9volas ansias de supremac\u00eda francesa. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">A ese respecto la Pol\u00edtica desarrollada por Otto von Bismarck entre 1861 y 1871 no deja dudas. Berl\u00edn quiere marcar desde entonces el paso a los europeos. Castigando duramente a los d\u00edscolos a ese designio por medio de una cada vez m\u00e1s eficaz y arrolladora maquinaria militar. As\u00ed ocurri\u00f3 con los daneses, los austr\u00edacos y finalmente, de nuevo, los franceses. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los bi\u00f3grafos de Bismarck, como Pedro Voltes, resaltan que el famoso canciller de hierro no quiso ir m\u00e1s all\u00e1 de esa tutela. Pero ese no fue el caso de los que tomaron despu\u00e9s las riendas del poder en el Reich alem\u00e1n. As\u00ed el rebelde pupilo de Bismarck, el k\u00e1iser Guillermo II, quiso finalmente ser una especie de Napole\u00f3n germ\u00e1nico, provocando una guerra mundial que condujo al desastre a ese mismo Reich fundado por Bismarck y, a partir de ah\u00ed, facilit\u00f3 el ascenso de un personaje siniestro como Hitler. Admirador confeso, en su \u201c<i>Mein Kampf<\/i>\u201d, de eso que \u00e9l llamaba \u201cImperio de Bismarck\u201d, pero deseoso de llevarlo a sus \u00faltimas consecuencias, tratando de enmendar la cortedad pol\u00edtica del canciller de hierro y la mala fortuna de Guillermo II en la Primera Guerra Mundial. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Hitler, animado as\u00ed por esa voluntad, por ese designio que prende su primera llama en 1815 en los campos de Waterloo, lograr\u00e1 al fin esa supremac\u00eda sobre Europa. Al menos entre 1940 y 1944. Cuando ocupa o sojuzga a todo el continente. Aplastando toda oposici\u00f3n a ese designio con una dureza que habr\u00eda hecho palidecer a su tan admirado Otto von Bismarck. En esa lucha precisamente caer\u00e1 el historiador Marc Bloch. Abatido el 16 de junio de 1944 por las balas de los verdugos de la Polic\u00eda pol\u00edtica de Adolf Hitler. El heredero final de la victoria prusiana en Waterloo que hizo de aquel pa\u00eds -m\u00e1s bien anodino- una potencia con aquellas aspiraciones de pastorear (por las buenas o por las malas) a toda Europa.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Una arrogante postura si la miramos en perspectiva hist\u00f3rica y consideramos que aquella Prusia de 1815 pudo, en efecto, derrotar a Napole\u00f3n en Waterloo (hombro con hombro con los brit\u00e1nicos) pero hasta dos a\u00f1os antes, a finales de 1813, hab\u00eda sido una completa nulidad en las guerras napole\u00f3nicas. Tras las derrotas de 1806 y 1807, ser\u00e1 un pa\u00eds ocupado por tropas francesas que no se atrever\u00e1 a desafiar de nuevo a Napole\u00f3n hasta que brit\u00e1nicos, portugueses y espa\u00f1oles (aparte del \u201cgeneral invierno\u201d ruso) hayan desgastado lo suficiente a los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Y es as\u00ed, seg\u00fan esa secuencia real, objetiva, de hechos hist\u00f3ricos, como se concatenan esas tres efem\u00e9rides hist\u00f3ricas: la de la Batalla de Vitoria, la de Waterloo y la muerte de Marc Bloch en 1944. Un 21 de junio de 1813, en Espa\u00f1a -no en Gran Breta\u00f1a, ni en Prusia- un ej\u00e9rcito aliado de portugueses, brit\u00e1nicos, espa\u00f1oles y, entre otra variopinta mezcla, unos pocos refugiados prusianos, derrotan al fin de manera sustancial al Ej\u00e9rcito franc\u00e9s. Eso facilita en el oto\u00f1o de 1813 que, tambi\u00e9n al fin, Prusia se atreva a desafiar al debilitado Napole\u00f3n para, junto con rusos, suecos y austr\u00edacos, derrotarlo en Leipzig. S\u00f3lo por esa v\u00eda (y no por ninguna otra) Prusia llega a ser parte esencial en la derrota del Primer Imperio franc\u00e9s en Waterloo el 18 de junio de 1815. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Tan poca cosa -en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos- llev\u00f3, sin embargo, a las infladas pretensiones pol\u00edticas de Bismarck que alentaron las a\u00fan mas arrogantes de Guillermo II y, finalmente, las demenciales de Adolf Hitler que arrasar\u00edan Europa. Incluyendo en ese cataclismo mentes tan brillantes, tan necesarias, como las de un Marc Bloch ejecutado el 16 de junio de 1944 en una cuneta francesa. Diez d\u00edas despu\u00e9s de que nuevas tropas aliadas desembarcasen en Normand\u00eda para acabar con esa pesadilla aventada por la sobrevenida victoria prusiana de 18 de junio de 1815 en Waterloo\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Vistas las cosas as\u00ed, en esa perspectiva hist\u00f3rica, parece que las pretensiones prusianas, alemanas&#8230; tras esa fecha, se basaron m\u00e1s en la fuerza que en ninguna clase de raz\u00f3n l\u00f3gica. \u00bfO acaso hubiera sido l\u00f3gico, en 1914 o en 1940, ver acorazados espa\u00f1oles con nombres como <i>Freyre <\/i>o<i> Mendizabal<\/i>,<i> <\/i>en lugar de<i> Gneisenau <\/i>o <i>Bismarck, <\/i>desplegados para proclamar a Europa que Espa\u00f1a deb\u00eda dirigirla porque generales espa\u00f1oles como esos hab\u00edan contenido o derrotado a los ej\u00e9rcitos napole\u00f3nicos en 1809, 1812, 1813, mientras Prusia temblaba bajo la ocupaci\u00f3n napole\u00f3nica&#8230;? Vistas las cosas as\u00ed, ni siquiera parecen razonables las altivas pretensiones brit\u00e1nicas de ser la tutora -aunque a distancia- de Europa por la victoria de Waterloo, \u00bfno es cierto?&#8230; <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Toda una lecci\u00f3n de Historia que Marc Bloch podr\u00eda haber llegado a escribir, tal vez, alg\u00fan d\u00eda de no haber sido ejecutado por la Gestapo alemana un 16 de junio de 1944. Hecho que bien podr\u00edamos ver como el \u00faltimo resultado de esa perversa, infundada, l\u00f3gica hist\u00f3rica de 1815.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 En la \u00faltima semana se han ido amontonando diversas efem\u00e9rides hist\u00f3ricas, todas de gran peso. 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