{"id":498,"date":"2013-08-05T11:30:05","date_gmt":"2013-08-05T09:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=498"},"modified":"2023-01-31T12:46:56","modified_gmt":"2023-01-31T11:46:56","slug":"la-penultima-campana-de-las-guerras-napoleonicas-viii-inazio-gure-patroi-haundia-de-los-amigos-y-enemigos-sobrenaturales-del-emperador-napoleon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/08\/05\/la-penultima-campana-de-las-guerras-napoleonicas-viii-inazio-gure-patroi-haundia-de-los-amigos-y-enemigos-sobrenaturales-del-emperador-napoleon\/","title":{"rendered":"La pen\u00faltima campa\u00f1a de las guerras napole\u00f3nicas (VIII). Inazio, gure patroi haundia&#8230; De los amigos y enemigos sobrenaturales del emperador Napole\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles de la semana pasada fue, como supieron muchos guipuzcoanos y vizca\u00ednos, la fiesta de San Ignacio de Loyola. Es decir, un estupendo d\u00eda de julio, soleado adem\u00e1s, que facilit\u00f3 mucho las cosas a quienes estaban ideando un puente veraniego. Pero aparte de esa feliz serie de coincidencias, ese d\u00eda de San Ignacio podr\u00eda ser tambi\u00e9n una excelente ocasi\u00f3n, en este bicentenario de las guerras napole\u00f3nicas, para recordar un aspecto poco comentado de las mismas que, sin embargo, no por eso es menos real.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/San-Ignacio-ca\u00eddo-en-Pamplona.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-499\" title=\"Monumento a San Ignacio en Pamplona. La escultura refleja el momento en el que es retirado despu\u00e9s de ser herido en combate contra las tropas franco-navarras durante el asedio de 1521. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/San-Ignacio-ca\u00eddo-en-Pamplona.jpg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/San-Ignacio-ca\u00eddo-en-Pamplona.jpg 1011w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/San-Ignacio-ca\u00eddo-en-Pamplona-204x300.jpg 204w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/San-Ignacio-ca\u00eddo-en-Pamplona-768x1130.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/San-Ignacio-ca\u00eddo-en-Pamplona-696x1024.jpg 696w\" sizes=\"(max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En efecto, como somos una sociedad laicizada -unos pensar\u00e1n que para bien, y otros que no- tendemos a ver ausentes de las guerras napole\u00f3nicas los aspectos religiosos por m\u00e1s que ese per\u00edodo hist\u00f3rico nos fascine, lo estudiemos, le dediquemos bicentenarios\u2026<\/p>\n<p>Es una suposici\u00f3n razonable por otra parte, ya que la sociedad de esa \u00e9poca, la napole\u00f3nica, ha pasado por la Ilustraci\u00f3n y, sobre todo, por los, en muchas ocasiones, brutales procesos de Descristianizaci\u00f3n que impuso la hora m\u00e1s sanguinaria de la revoluci\u00f3n de 1789.<\/p>\n<p>Resulta, en efecto, dif\u00edcil despu\u00e9s de haber visto un par de pel\u00edculas sobre la revoluci\u00f3n francesa -pongamos por ejemplo \u201cLa noche de Varennes\u201d, o \u201cDanton\u201d-, seguir creyendo que los soldados que cierran filas tras las \u00e1guilas napole\u00f3nicas fueran, como se suele decir, de misa diaria.<\/p>\n<p>El famoso cuadro de David, en el que se ve a Napole\u00f3n autocoronado y coronando a su esposa en una catedral de Notre Dame de Par\u00eds que parece m\u00e1s bien un templo pagano neocl\u00e1sico, dificulta tambi\u00e9n asociar la idea de religi\u00f3n cristiana m\u00e1s\u00a0 o menos ortodoxa, de una u otra confesi\u00f3n, con las guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Sin embargo, pese a todo, pese a esos indicios que nos da la propia Historia sobre la progresiva desacralizaci\u00f3n de la sociedad de las guerras revolucionarias y napole\u00f3nicas, hay documentos que avalan otra clase de hechos hist\u00f3ricos. Unos que nos hablan de que las guerras napole\u00f3nicas tienen tambi\u00e9n aspectos religiosos que han sobrevivido a la desacralizaci\u00f3n y laicizaci\u00f3n revolucionaria que, eso no puede ponerse en duda, se ha convertido desde 1789 en una corriente hist\u00f3rica que gana una extraordinaria fuerza, hasta llegar a la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>En el territorio guipuzcoano donde, como ya sabr\u00e1n los lectores habituales de esta serie, se est\u00e1 luchando ahora hace dos siglos una de las principales campa\u00f1as para derribar a Napole\u00f3n de su pedestal imperial, existen indicios verdaderamente sabrosos de esa religiosidad de la era napole\u00f3nica.<\/p>\n<p>En efecto, en esos ej\u00e9rcitos aliados que, a primeros de agosto de 1813, se mantienen en una nerviosa espera, aguardando el pr\u00f3ximo contraataque del mariscal Soult, encontramos unidades que combaten bajo la protecci\u00f3n de un santo concreto.<\/p>\n<p>De hecho, seg\u00fan lo que nos dicen los documentos disponibles, todas las tropas espa\u00f1olas de esa \u00e9poca -en otros aspectos tan revolucionaria- siguen poni\u00e9ndose siempre bajo la protecci\u00f3n de un determinado santo que bendice sus banderas y vela por ellos en combate. Una tradici\u00f3n an\u00e1loga a la de otros pa\u00edses cat\u00f3licos que lucharon tambi\u00e9n en esas guerras napole\u00f3nicas. Caso, por ejemplo, de los austriacos, alguno de cuyos regimientos, al parecer, exhibi\u00f3 en sus banderas incluso efigies de la Virgen.<\/p>\n<p>En el caso de las fuerzas en presencia en territorio guipuzcoano hace ahora dos siglos, entre las unidades del Cuarto Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol que esperan sombr\u00edamente la pr\u00f3xima batalla, rogando para que sea la realmente decisiva, la que derroque al Ogro Bonaparte y desbande sus ej\u00e9rcitos, nos encontramos con algo parecido en las banderas de los tres batallones guipuzcoanos.<\/p>\n<p>En noviembre del a\u00f1o 1812 esas unidades tuvieron que decidir, por orden de su oficial supremo al mando, el general vergar\u00e9s Gabriel de Mendizabal, a qu\u00e9 santo eleg\u00edan como su patr\u00f3n para que, en enf\u00e1ticas palabras del propio general, intercediese por ellos ante el \u201cDios de los Ejercitos\u201d\u2026 Tal y como lo recoge una interesante correspondencia conservada en el archivo general guipuzcoano bajo la signatura JD IM 3\/4\/93. La misma que, para satisfacci\u00f3n de curiosos, el padre Lasa, el bi\u00f3grafo de Gaspar de Jauregui -\u201cpadre\u201d de esas unidades en los dif\u00edciles d\u00edas de 1808 a 1810-, glos\u00f3 en su d\u00eda para su estudio sobre ese oficial -Jauregui- que lleg\u00f3 a mariscal de campo gracias a estas guerras.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Vol-Guip\u00fazcoa-con-tarleton.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-500\" title=\"Uniforme de una compa\u00f1\u00eda de cazadores de los voluntarios de Guip\u00fazcoa en 1812. Reconstrucci\u00f3n del autor en base a las facturas depositadas en el Archivo General de Gipuzkoa y otras fuentes\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Vol-Guip\u00fazcoa-con-tarleton.jpg\" alt=\"\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Vol-Guip\u00fazcoa-con-tarleton.jpg 1575w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Vol-Guip\u00fazcoa-con-tarleton-199x300.jpg 199w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Vol-Guip\u00fazcoa-con-tarleton-768x1156.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Vol-Guip\u00fazcoa-con-tarleton-681x1024.jpg 681w\" sizes=\"(max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Al parecer los integrantes de esos batallones tuvieron dificultad en elegir un protector espiritual, o, tal vez -no podemos descartarlo- no estaban muy interesados en tomar una decisi\u00f3n a ese respecto. Menos a\u00fan cuando se trataba de decidir si el santo patr\u00f3n ser\u00eda San Ignacio de Loyola o el controvertido San Mart\u00edn de la Ascensi\u00f3n, origen de agrias discusiones entre varias poblaciones guipuzcoanas y vizca\u00ednas.<\/p>\n<p>Tal y como consta en esa correspondencia, dejaron el asunto en manos de Gabriel de Mendizabal. \u00c9ste, finalmente, les indicar\u00e1 desde el cuartel general de Bilbao, con fecha de 2 de diciembre de 1812, que hab\u00eda decidido que el santo que les proteger\u00eda cuando entrasen en batalla contra las tropas napole\u00f3nicas, ser\u00eda San Ignacio de Loyola.<\/p>\n<p>Realmente sorprende ver a un general tan af\u00edn, despu\u00e9s de todo, a las ideas constitucionales de 1812 -como tambi\u00e9n se delata en la correspondencia de ese legajo y en otros documentos-, ocupado y preocupado con esa elecci\u00f3n de santo protector para los batallones guipuzcoanos.<\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que, ciertamente, la constituci\u00f3n de C\u00e1diz es decididamente confesional y en gran parte es obra del estamento clerical que, al igual que en la Francia de 1789, se alinea en gran parte con cambios pol\u00edticos como ese.<\/p>\n<p>Sin embargo ese detalle no salva a la famosa \u201cPepa\u201d de que los reaccionarios -los que se tienen por creyentes ortodoxos- la vean como un foco de ideas revolucionarias, destructoras, en fin, tanto del altar como del trono. Lo bastante, en definitiva, para considerar a sus partidarios como cat\u00f3licos de pacotilla, a los que no salvar\u00edan siquiera gestos, en apariencia tan piadosos, como seguir con la tradici\u00f3n de buscar santos que protejan a las tropas bajo su mando.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos discutir durante folios y m\u00e1s folios sobre esa cuesti\u00f3n, sin embargo, por ahora, lo interesante ser\u00eda recordar que a los serviles, a los reaccionarios opuestos a la constituci\u00f3n de 1812, no les faltaba algo de raz\u00f3n en sospechar, y hasta abominar, de gestos como esa elecci\u00f3n de un santo protector para las tropas que combaten a Napole\u00f3n por parte de un general exaltador de \u201cla Pepa\u201d.<\/p>\n<p>Y es que, en efecto, en aquella Europa napole\u00f3nica la religi\u00f3n es instrumentalizada de un modo descarado. Como no se ha visto en siglos pasados, llenos de episodios que dar\u00edan para escribir varios libros sobre esa faceta de la Historia por lo general tan poco atendida. Una instrumentalizaci\u00f3n del mundo espiritual llevada a cabo por pura f\u00f3rmula, por inercia o, como ocurre en el caso de Napole\u00f3n, como una estrategia m\u00e1s para reforzar su poder.<\/p>\n<p>Algo que queda claro, por ejemplo, en un documento, firmado de su pu\u00f1o y letra, y pegado por las paredes de toda Francia en forma de pasqu\u00edn a partir del 19 de febrero de 1806.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de ese documento era, traducido, \u201cDecreto imperial concerniente a la festividad de San Napole\u00f3n y al correspondiente al restablecimiento de la religi\u00f3n cat\u00f3lica en Francia\u201d. En \u00e9l Napole\u00f3n, como emperador de los franceses y rey de Italia, declaraba que hab\u00eda decretado y decretaba que el 15 de agosto, d\u00eda de la Asunci\u00f3n, ser\u00eda en toda Francia la fiesta de San Napole\u00f3n y la del restablecimiento de la religi\u00f3n cat\u00f3lica en esa naci\u00f3n, as\u00ed como la de la conclusi\u00f3n del Concordato con la Santa Sede. Asuntos todos, por cierto, de los que ya me ocup\u00e9 en un anterior correo de la Historia.<\/p>\n<p>El emperador daba instrucciones precisas sobre el modo de celebrar los ritos religiosos que ensalzasen esas festividades, pero no se olvidaba, ni mucho menos, de traer a colaci\u00f3n otras palabras que dejaban claro cu\u00e1l era el fin \u00faltimo de esas celebraciones. As\u00ed indicaba que un sacerdote deb\u00eda dar, en cada templo, un serm\u00f3n acerca del deber de cada ciudadano de dedicar su vida al servicio de su pr\u00edncipe y de la patria\u2026<\/p>\n<p>Algo que remataba con palabras escogidas del prefecto de H\u00e9rault, que, en sus reflexiones de 6 de agosto de 1806 acerca de ese decreto imperial, recordaba a sus administrados que dichas celebraciones no deber\u00edan limitarse al recinto de los templos, sino ser ocasi\u00f3n p\u00fablica para que los ciudadanos pudieran mostrar su satisfacci\u00f3n y reconocimiento a la augusta persona de Su Majestad Imperial, que hab\u00eda hecho todo lo posible para dar a Francia la felicidad y gloria de la que disfrutaba en esos momentos\u2026<\/p>\n<p>Cosas as\u00ed, y otras, como la especie de orden que el emperador daba a Dios para que protegiera a Francia en las monedas que circulaban en su imperio -algo de lo que iba a estar muy necesitada apenas acabase el verano de 1813-, nos muestran, en efecto, las vicisitudes que sufre la religi\u00f3n durante la era napole\u00f3nica, constituy\u00e9ndose en un elemento muy presente en la misma -m\u00e1s de lo que, en principio, nos pudiera parecer-, creando un conjunto de amigos y enemigos espirituales del emperador Napole\u00f3n, que estaban ah\u00ed, en ese rinc\u00f3n mal iluminado de la Historia en el que no solemos fijarnos mucho.<\/p>\n<p>Como por otra parte es natural en una sociedad de vuelta de manejos como esos, en los que el mismo autor del exaltado decreto de 19 de febrero de 1806 no dudar\u00e1 en secuestrar al Papa cuando la raz\u00f3n de estado se lo dicte as\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Alguien contra quien, sin duda, no resultaba superfluo solicitar la protecci\u00f3n de San Ignacio de Loyola, tal y como Gabriel de Mendizabal decidi\u00f3 hacer para proteger a sus batallones guipuzcoanos en 1812. Aunque fuera por tradici\u00f3n, por inercia o qui\u00e9n sabe por qu\u00e9 otra causa.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Copia-de-Vol-Guip\u00fazcoa-cargando-en-San-Marcial.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-501\" title=\"Uniformidad aproximada de un granadero de los batallones de Voluntarios de Guip\u00fazcoa el d\u00eda la batalla de San Marcial (31-08-1813). Reconstrucci\u00f3n del autor en base a fuentes diversas \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Copia-de-Vol-Guip\u00fazcoa-cargando-en-San-Marcial.jpg\" alt=\"\" width=\"265\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Copia-de-Vol-Guip\u00fazcoa-cargando-en-San-Marcial.jpg 2038w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Copia-de-Vol-Guip\u00fazcoa-cargando-en-San-Marcial-266x300.jpg 266w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Copia-de-Vol-Guip\u00fazcoa-cargando-en-San-Marcial-768x867.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/08\/Copia-de-Vol-Guip\u00fazcoa-cargando-en-San-Marcial-907x1024.jpg 907w\" sizes=\"(max-width: 265px) 100vw, 265px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es desde luego muy posible que a muchos de esos voluntarios guipuzcoanos ese detalle les pudo servir de alguna ayuda -al menos espiritual- cuando a lo largo del d\u00eda 31 de agosto de 1813 cargaron a la bayoneta contra las tropas del mariscal Soult, tan fam\u00e9licos y tan harapientos como cualquier otra unidad -espa\u00f1ola, francesa, brit\u00e1nica, portuguesa\u2026- de aquellas guerras napole\u00f3nicas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El mi\u00e9rcoles de la semana pasada fue, como supieron muchos guipuzcoanos y vizca\u00ednos, la fiesta de San Ignacio de Loyola. 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