{"id":5013,"date":"2025-07-21T11:30:07","date_gmt":"2025-07-21T09:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5013"},"modified":"2025-07-21T11:39:22","modified_gmt":"2025-07-21T09:39:22","slug":"historia-de-un-pequeno-extremo-de-la-revolucion-francesa-gracchus-babeuf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/07\/21\/historia-de-un-pequeno-extremo-de-la-revolucion-francesa-gracchus-babeuf\/","title":{"rendered":"Historia de un peque\u00f1o extremo de la revoluci\u00f3n francesa: Gracchus Babeuf"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5014 size-medium\" title=\"Fran\u00e7ois-No\u00ebl Babeuf a los 34 a\u00f1os de edad. Grabado de Fran\u00e7ois Bonneville (1794). Colecci\u00f3n de la BNF\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/07\/Francois-Noel-Babeuf-a-los-34-anos-de-edad.-Grabado-de-Francois-Bonneville-1794-197x300.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/07\/Francois-Noel-Babeuf-a-los-34-anos-de-edad.-Grabado-de-Francois-Bonneville-1794-197x300.jpg 197w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/07\/Francois-Noel-Babeuf-a-los-34-anos-de-edad.-Grabado-de-Francois-Bonneville-1794-412x628.jpg 412w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/07\/Francois-Noel-Babeuf-a-los-34-anos-de-edad.-Grabado-de-Francois-Bonneville-1794.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 197px) 100vw, 197px\" \/><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos los personajes hist\u00f3ricos que he estudiado a lo largo de mis a\u00f1os de universidad y los posteriores, Gracchus Babeuf es uno de los que m\u00e1s me han llamado la atenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Babeuf es un personaje secundario de ese gran fresco hist\u00f3rico que fue la revoluci\u00f3n francesa iniciada el 14 de julio de 1789. De hecho yo dir\u00eda que Gracchus Babeuf, m\u00e1s que un personaje secundario, es un personaje muy secundario en esos acontecimientos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo es alguien dif\u00edcil de olvidar una vez que se ha o\u00eddo sobre \u00e9l en la lecci\u00f3n de turno en un aula universitaria o se ha le\u00eddo acerca de \u00e9l, aunque sea de pasada, en libros como los que Albert Soboul dedic\u00f3 en su d\u00eda a los elementos m\u00e1s extremistas de esa revoluci\u00f3n de 1789. Como los sans-culottes o el mismo Gracchus Babeuf.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde el punto de vista de esas sociedades que el economista John Kenneth Galbraith defin\u00eda como \u201copulentas\u201d, Babeuf es un personaje inquietante. Alguien que, de hecho, negaba la posibilidad misma de que pudiera existir algo parecido a esas sociedades opulentas que una buena cantidad de pa\u00edses en Europa, Ocean\u00eda, Am\u00e9rica&#8230; han conocido desde 1945.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed es. Fran\u00e7ois-No\u00ebl Babeuf (pues ese es su verdadero nombre) fue un hombre de vida breve y agitada, sacudido por las convulsiones revolucionarias desatadas en 14 de julio de 1789. Nace un 23 de noviembre de 1760 en San Quint\u00edn (casualmente escenario de una de las mayores batallas de ese Antiguo R\u00e9gimen que Babeuf trata de destruir hasta los cimientos) y muere sin haber llegado a los cuarenta a\u00f1os un 27 de mayo de 1797.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que ocurre entre esas dos fechas, 1760 y 1797, es una biograf\u00eda que puede parecernos sorprendente, incluso err\u00e1tica, pero en realidad fue un producto l\u00f3gico muy propio de la \u00e9poca en la que Babeuf vivi\u00f3 esa m\u00e1s bien breve vida.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed nos la describe -de manera minuciosa y solvente- en la World History Encyclopedia un historiador de reciente cu\u00f1o, Harrison W. Mark, licenciado por la Universidad P\u00fablica de Oswego en el estado de Nueva York.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan Mark, Babeuf y sus ideas no quedaron sepultadas bajo el peso de los siglos casi de pura casualidad gracias a la supervivencia -contra todo pron\u00f3stico- de uno de sus socios pol\u00edticos: el revolucionario de origen italiano Filippo Buonarroti. Este otro personaje hist\u00f3rico de aquellos d\u00edas convulsos, vivi\u00f3 una paradoja que suele caer, como una maldici\u00f3n, sobre los que han dedicado la mayor parte de su vida a ese oficio, nacido en 1789, que es el de revolucionario profesional.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Buonarroti sobrevivi\u00f3, en efecto, a muchos de sus amigos y compa\u00f1eros de viaje en esa aventura y as\u00ed en el a\u00f1o 1828, tal vez pese a sus propias convicciones, escribir\u00e1 todo un bestseller dedicado a contar aquellos d\u00edas en los que \u00e9l, Babeuf y otros tantos idealistas, so\u00f1aron con instaurar al menos en la Francia revolucionaria un r\u00e9gimen que entusiasm\u00f3 -entre otros- a Karl Marx, que lo defini\u00f3 como el plan de un verdadero comunista. Todo un precursor, en fin, del propio Karl Marx.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertamente Babeuf desarroll\u00f3 ideas muy pr\u00f3ximas a aquellas que luego aplic\u00f3 eso que llamamos \u201cComunismo\u201d. As\u00ed Fran\u00e7ois-No\u00ebl Babeuf, conocido tras la revoluci\u00f3n como Gracchus Babeuf -cuando se lanza a una oscilante carrera como periodista y pol\u00edtico- proclamar\u00e1 que la revoluci\u00f3n debe ir m\u00e1s all\u00e1 del punto al que la han llevado los reformistas del Tercer Estado y de aquel en el que la han dejado los terroristas jacobinos aniquilados por la reacci\u00f3n termidoriana en 1794.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Babeuf, hijo de un antiguo soldado con demasiada prole y escasos recursos, ha conocido la necesidad desde su infancia. Ha carecido as\u00ed de la educaci\u00f3n reservada a quienes se la pueden pagar, limit\u00e1ndose la suya a la escasa instrucci\u00f3n que le da su voluntarioso padre y algo m\u00e1s en la m\u00e1s bien b\u00e1sica escuela p\u00fablica habitual en los pueblos y villas de ese Antiguo R\u00e9gimen. Esa educaci\u00f3n, m\u00e1s la que obtiene de forma autodidacta, lo llevan sin embargo al empleo de \u201cfeudiste\u201d tras la muerte de su padre y la fundaci\u00f3n de su propia familia. Limitada a su mujer y a tan s\u00f3lo dos hijos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese empleo de \u201cfeudiste\u201d pese a permitir al joven Babeuf ganarse bien la vida, har\u00e1 que sus ideas radicales cojan fuerza incluso antes de la revoluci\u00f3n. Y es que su labor en ese oficio consiste en indagar y cuadrar los derechos feudales espigando vieja documentaci\u00f3n en distintos archivos se\u00f1oriales para esclarecer cu\u00e1les son esos derechos de tenencia de tierras, y sus frutos, y a quienes corresponden como miembros plenos de la nobleza.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esa toma de contacto con las pretensiones legales de ese estamento privilegiado, el joven Babeuf saca as\u00ed finalmente la conclusi\u00f3n de que nada puede funcionar a menos que se redistribuya igualitariamente la propiedad privada manifestada en aquella Francia del Antiguo R\u00e9gimen en esos derechos de tenencia de tierras que son, todav\u00eda, su principal fuente de riqueza.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con distintos cambios de rumbo, Babeuf mantendr\u00e1 esa posici\u00f3n politica hasta el a\u00f1o de su muerte, en 1797. As\u00ed, en 1794, cuando cae el r\u00e9gimen del Terror jacobino, Fran\u00e7ois-No\u00ebl Babeuf manifestar\u00e1 su alegr\u00eda al saber que se ha acabado con ese Robespierre al que llama \u201cel exterminador\u201d. Sin embargo pronto la burgues\u00eda termidoriana, con su amor por el lujo y unas desenfrenadas ganas de vivir tras temblar bajo la sombra de una incansable guillotina, lo decepcionar\u00e1 cuando ve que Termidor se ha convertido en una especie de monarqu\u00eda antiguorregimental bajo el disfraz de una rep\u00fablica revolucionaria.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo eso llevar\u00e1 a Babeuf de nuevo al radicalismo, a abrazar ese jacobinismo del que ha abominado\u2026 Hasta el punto de sostener en su peri\u00f3dico \u201cEl Tribuno del Pueblo\u201d -y donde hubiera lugar- que el programa de exterminio sistem\u00e1tico de los jacobinos deb\u00eda ponerse en marcha de nuevo, as\u00ed como la constituci\u00f3n de 1793 donde se recog\u00eda la idea de la redistribuci\u00f3n de la propiedad privada.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Babeuf ir\u00e1 a\u00fan m\u00e1s lejos, proponiendo incluso que la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de bienes elementales estuviera rigurosamente controlada por un gobierno autoritario que recuerda a los casos m\u00e1s extremos del Comunismo actual, encarnado en reg\u00edmenes tan duros como el de Pol Pot en Camboya o el a\u00fan vigente hoy d\u00eda en Corea del Norte.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los planes de Babeuf jam\u00e1s llegaron a aplicarse porque el Directorio termidoriano pod\u00eda ser muchas cosas, pero desde luego no estaba manejado por gente c\u00e1ndida. As\u00ed Paul Barras, su cabeza visible y pensante, manejar\u00e1 con habilidad los excesos izquierdistas de Babeuf para contrarrestar a la Derecha mon\u00e1rquica que quiere restaurar el Antiguo R\u00e9gimen y, finalmente, hacer que Babeuf y sus seguidores caigan en su propia trampa para, acusados de conspiraci\u00f3n, ser conducidos de cabeza a un tribunal que los condenase a muerte r\u00e1pida en la guillotina o a muerte lenta en la deportaci\u00f3n a las colonias francesas del Caribe. Conocidas \u00e9stas como la \u201cguillotina seca\u201d&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Babeuf sucumbi\u00f3 a la primera y su bi\u00f3grafo Buonarroti tuvo la suerte de sobrevivir a la condena a la segunda, para dejar as\u00ed constancia de ese curioso intento de aplicar una dictadura comunista a partir de la revoluci\u00f3n francesa de 1789.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed acababa un plan bastante demencial que, sin embargo, lleva doscientos a\u00f1os rondando como una pregunta insistente en la mente de muchos pensadores pol\u00edticos y llega hasta nuestros d\u00edas bajo distintas formas que van desde la democracia burguesa, aborrecida por Babeuf, hasta la socialdemocracia. Pasando por reg\u00edmenes genocidas y totalitarios que cuentan fr\u00edamente los seres humanos a eliminar. Ese problema es el mismo que Babeuf ve\u00eda en 1792: \u00bfc\u00f3mo producir riqueza y distribuirla adecuadamente entre un n\u00famero determinado de habitantes del planeta Tierra?<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para los admiradores de Babeuf la soluci\u00f3n, casi siempre, ha pasado por alg\u00fan tipo de dictadura que, \u00e1baco en mano, no ha dudado en eliminar poblaci\u00f3n que les parec\u00eda \u201csobrante\u201d. Otros, sin embargo, m\u00e1s optimistas, han confiado en el crecimiento libre, de <i>laissez faire<\/i>, de una Econom\u00eda industrial y mecanizada que, de eso no cabe duda, ha creado un volumen de riqueza que habr\u00eda dejado confundido y boquiabierto a Gracchus Babeuf llev\u00e1ndolo as\u00ed, tal vez, a reformular sus ideas de reparto de la pobreza por decreto dictatorial y racionamiento estricto. Pues ese, y no otro, era en definitiva el \u00faltimo fin de Babeuf y de aquella conspiraci\u00f3n fallida que fue llamada de los \u201cIguales\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vistas las cosas en perspectiva, desde el siglo XXI, parece casi un alivio que tan desmesurado plan no llegase a tener lugar, habida cuenta de los fiascos en los que se convirtieron reg\u00edmenes como el de la URSS, inspirados por ese gran admirador de Gracchus Babeuf que fue Karl Marx&#8230;<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 De todos los personajes hist\u00f3ricos que he estudiado a lo largo de mis a\u00f1os de universidad y los posteriores, Gracchus Babeuf es uno de los que m\u00e1s me han llamado la atenci\u00f3n. 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