{"id":5080,"date":"2025-09-01T11:30:36","date_gmt":"2025-09-01T09:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5080"},"modified":"2025-09-01T10:55:14","modified_gmt":"2025-09-01T08:55:14","slug":"la-guerra-de-blas-de-lezo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/09\/01\/la-guerra-de-blas-de-lezo\/","title":{"rendered":"La guerra de Blas de Lezo"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5082\" title=\"Tropas espa\u00f1olas defendiendo Cartagena de Indias, primavera de 1741\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/08\/Tropas-espanolas-en-la-defensa-de-Cartagena-de-Indias-1741-300x189.jpg\" alt=\"\" width=\"406\" height=\"256\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/08\/Tropas-espanolas-en-la-defensa-de-Cartagena-de-Indias-1741-300x189.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/08\/Tropas-espanolas-en-la-defensa-de-Cartagena-de-Indias-1741-628x396.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/08\/Tropas-espanolas-en-la-defensa-de-Cartagena-de-Indias-1741-768x484.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/08\/Tropas-espanolas-en-la-defensa-de-Cartagena-de-Indias-1741.jpg 1111w\" sizes=\"(max-width: 406px) 100vw, 406px\" \/>El almirante, y general, guipuzcoano Blas de Lezo ha sido una figura casi habitual en el correo de la Historia. No es, desde luego, la primera vez que aparece en estas p\u00e1ginas y seguramente no ser\u00e1 la \u00faltima.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La raz\u00f3n por la que hoy se le invoca de nuevo en el correo de la Historia, proviene de una investigaci\u00f3n que en estos momentos estoy realizando sobre las circunstancias que rodearon a la guerra en la cual su fama p\u00f3stuma se forj\u00f3. Se trata de un conflicto que ha recibido muchos nombres: Guerra del Asiento, Guerra de la Oreja de Jenkins, Guerra de Sucesi\u00f3n austr\u00edaca\u2026 pero, aun as\u00ed, ha quedado curiosamente eclipsado, para muchos, por esa fama p\u00f3stuma del almirante guipuzcoano que ha opacado el resto de acontecimientos que se dieron antes y despu\u00e9s de los hechos ante Cartagena de Indias en el a\u00f1o 1741, donde la flota del almirante Vernon sufri\u00f3 uno de los mayores fiascos de la Historia mar\u00edtima y b\u00e9lica brit\u00e1nica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed parece que antes y despu\u00e9s de esas semanas en las que Cartagena de Indias es asediada por Vernon, nada habr\u00eda ocurrido y despu\u00e9s de esos acontecimientos, y la muerte de Blas de Lezo a causa de las heridas recibidas en ese \u00faltimo combate, tampoco habr\u00eda ocurrido nada m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1s ese estado de cosas es admisible para quienes, despu\u00e9s de a\u00f1os y a\u00f1os de olvido de la figura de Blas de Lezo -una vez que la eminencia gris del Franquismo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n, lo reviviese- ahora parecen querer que toda la Historia de Espa\u00f1a se resuma en el episodio de Cartagena de Indias. Sin embargo para el historiador (y para los archiveros) eso no es admisible. Aunque tampoco deber\u00eda serlo para quienes se acercan hasta la Historia de su propio pa\u00eds y parece que no se atreven -o no quieren- ir m\u00e1s all\u00e1 de Cartagena de Indias en el a\u00f1o 1741.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Porque, en realidad, esa actitud, m\u00e1s que exaltar, ponderar\u2026 la figura de Blas de Lezo, a la larga lo empeque\u00f1ece. Convirti\u00e9ndolo en una especie de fen\u00f3meno de feria en lugar de situarlo en las coordenadas hist\u00f3ricas donde tanto destac\u00f3 como estratega militar de aquel siglo que llamaron \u201cIlustrado\u201d o \u201cde las Luces\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, cuando el historiador se sumerge en un archivo como el General de Simancas a la b\u00fasqueda de m\u00e1s informaci\u00f3n sobre aquella guerra, no tarda en descubrir un verdadero oc\u00e9ano de papel donde la figura del almirante adquiere, como no pod\u00eda ser menos, otro relieve.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Una parte de ese oc\u00e9ano de papel sobre la Guerra del Asiento -la guerra de Blas de Lezo- reside en la secci\u00f3n de la Secretar\u00eda de Estado de ese Archivo General de Simancas donde se conserva la correspondencia de Benjamin Keene, el plenipotenciario brit\u00e1nico destacado en la Espa\u00f1a de Felipe V diez a\u00f1os antes de que los acontecimientos de Cartagena de Indias se precipitasen. Y esa documentaci\u00f3n es justo la que da m\u00e1s relieve a ese almirante guipuzcoano hoy c\u00e9lebre, otra vez&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque s\u00f3lo fuera por eso, Benjamin Keene deber\u00eda haber sido m\u00e1s estudiado y conocido en Espa\u00f1a. Y eso pese a que la Real Academia de la Historia ya le dedic\u00f3 una entrada en su Diccionario biogr\u00e1fico firmada por la historiadora Ana Crespo Solana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa entrada nos dice que Keene, nacido en 1697 en King\u00b4s Lynn (una poblaci\u00f3n a medio camino entre Manchester y Londres), era hijo de un comerciante, Charles Keene, que har\u00eda tambi\u00e9n algo de carrera pol\u00edtica como alcalde de esa localidad entre 1714 y 1715. Pero seg\u00fan nos cuenta la profesora Crespo la carrera pol\u00edtica y diplom\u00e1tica de su hijo Benjamin fue m\u00e1s bien fruto de su abuelo materno, Edmund Rolfe, agente de <em>sir<\/em> Robert Walpole que se convertir\u00eda en protector de ese joven Benjamin Keene graduado en Leyes para el a\u00f1o 1718, antes de pasar por la Universidad de Leyden.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Walpole describir\u00e1 a Keene como un \u201ctipo agradable, gordo, perezoso y de conocimientos universales\u201d. Una descripci\u00f3n no tan exacta si cotejamos esas ingeniosidades del ministro brit\u00e1nico con lo que revela la correspondencia del propio Benjamin Keene, conservada en el Archivo General de Simancas desde el a\u00f1o 1731 en adelante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Visto el volumen que alcanzan legajos de ese archivo como el de Estado 6881 o Estado 6882 -por s\u00f3lo citar un par de ellos- es dif\u00edcil creer que Keene fuera un hombre perezoso. La cantidad de cartas conservadas en esos legajos, y que \u00e9l remite en a\u00f1os como 1731, 1732\u2026 a los ministros espa\u00f1oles, es abrumadora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Keene no descansa, no deja pasar pr\u00e1cticamente un momento para exponer ante esos funcionarios las numerosas quejas de sus compatriotas asentados en Espa\u00f1a, o sus posesiones americanas, para dedicarse -en principio- al comercio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y es en esa fluida correspondencia donde se revela una Gran Breta\u00f1a que puede parecer ins\u00f3lita si reducimos la Guerra del Asiento a Blas de Lezo y lo ocurrido ante Cartagena de Indias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Keene, que escribe en un pulido franc\u00e9s (como era obligado para un diplom\u00e1tico de la \u00e9poca), se muestra por lo general obsequioso con las autoridades espa\u00f1olas. El tono, las palabras, son las de alguien que teme que vuelva a estallar una nueva guerra entre Espa\u00f1a y Gran Breta\u00f1a y trata de resolver con conciliaci\u00f3n los contenciosos que surgen a cada paso sobre la mesa de su despacho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Es algo l\u00f3gico, hasta cierto punto, pues Keene, entre otros menesteres, hab\u00eda negociado en Espa\u00f1a el fin de la anterior guerra entre Espa\u00f1a y Gran Breta\u00f1a que culmina con el Tratado de Sevilla de 1729. Un pasaje diplom\u00e1tico que, como nos dice la profesora Crespo Solana, se prolonga, en realidad, hasta el a\u00f1o 1732.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">A esas negociaciones apela en su correspondencia Keene, que est\u00e1 actuando en ellas como ministro plenipotenciario brit\u00e1nico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunas de esas cartas son verdaderamente antol\u00f3gicas. Ese ser\u00eda el caso de la queja de Keene archivada en el legajo del Archivo de Simancas como Estado 6881 y fechada en 10 de mayo de 1731. Es decir, diez a\u00f1os antes de que Vernon se decidiera a atacar Cartagena de Indias para encontrarse all\u00ed con la cerrada defensa que, pese a sus desavenencias, hab\u00edan organizado el navarro Sebasti\u00e1n de Eslava y el guipuzcoano Blas de Lezo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La humilde queja de Benjamin Keene en esa carta de 10 de mayo de 1731 nos evoca, sin embargo, ecos del casus belli que diez a\u00f1os despu\u00e9s -Gran Breta\u00f1a se tom\u00f3 la cosa con calma- se exhibir\u00eda para provocar la Guerra del Asiento, la guerra de Blas de Lezo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan dec\u00eda Keene en esa carta de protesta, el conde de Roydeville -al servicio de Espa\u00f1a- hab\u00eda capturado, a la altura de Estepona, un falucho procedente de Gibraltar considerando que se trataba de un contrabandista pese a que llevaba una patente de comercio en orden firmada por un general que Keene apellida como \u201cSabine\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En realidad, como se ve por otra correspondencia de Keene en ese mismo legajo, fechada en 21 de mayo, Roydeville hab\u00eda detenido m\u00e1s embarcaciones de patente brit\u00e1nica en esas aguas bajo el mismo motivo de sospechar que se trataba de contrabandistas que proced\u00edan de Gibraltar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Las protestas ser\u00e1n en\u00e9rgicas, pero Keene en ning\u00fan momento se atrever\u00e1 a ir m\u00e1s lejos, mostrando as\u00ed a una Gran Breta\u00f1a que, tal vez, sue\u00f1a con vengar esos que considera agravios pero que no se atreve, claramente, a declarar una nueva guerra contra Espa\u00f1a. Como la de la Oreja&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Algo que se confirma, claramente tambi\u00e9n, en otra correspondencia de Keene conservada en el legajo Estado 6882 del AGS. \u00c9sta ser\u00e1 remitida con fecha de 19 de julio de 1731 al marqu\u00e9s de la Paz, que negocia con Benjamin Keene en esos momentos el Tratado de Sevilla. Keene dec\u00eda ah\u00ed que se le hab\u00eda remitido una queja del capit\u00e1n Robert Jenkins, del nav\u00edo <em>Rebecca<\/em>, corroborada por su contramaestre y su oficial de cubierta denunciando el trato \u201cb\u00e1rbaro\u201d que les hab\u00eda dado un guardacostas espa\u00f1ol procedente de La Habana\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Keene, otra vez con mucha prudencia diplom\u00e1tica, dec\u00eda al marqu\u00e9s de la Paz que tal vez esa relaci\u00f3n de hechos inclu\u00eda nombres supuestos, pero que, en esencia, no pod\u00eda dudarse del relato de Jenkins y sus oficiales y, como consecuencia de ello, por orden de su amo, el rey de Gran Breta\u00f1a, se ve\u00eda obligado a hacer las m\u00e1s vivas instancias para que se diera una reparaci\u00f3n conveniente a los da\u00f1os sufridos por Jenkins que, en efecto, dec\u00eda haber sido abordado, alijado de todo lo valioso que hab\u00eda en el <em>Rebecca<\/em> y de parte, al menos, de su propia oreja\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u201creparaci\u00f3n conveniente\u201d que Keene solicitaba por esos hechos, como ya sabemos, tard\u00f3 nada menos que diez a\u00f1os en ser exigida. Y eso, adem\u00e1s, s\u00f3lo sirvi\u00f3 para que Gran Breta\u00f1a se viera envuelta en una guerra desastrosa (para ella) que acab\u00f3, por agotamiento, en 1748 y de la que se podr\u00eda hablar mucho m\u00e1s. Como podr\u00e1n descubrir ma\u00f1ana los lectores de la secci\u00f3n \u201cHistorias de Gipuzkoa\u201d de \u201cEl Diario Vasco\u201d&#8230;<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 El almirante, y general, guipuzcoano Blas de Lezo ha sido una figura casi habitual en el correo de la Historia. No es, desde luego, la primera vez que aparece en estas p\u00e1ginas y seguramente no ser\u00e1 la \u00faltima. La raz\u00f3n por la que hoy se le invoca de nuevo en el [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[3225,4605,600,1013,1171,1203,1207,2385,1261],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5080"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5080"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5085,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5080\/revisions\/5085"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}