{"id":516,"date":"2013-09-02T11:51:34","date_gmt":"2013-09-02T09:51:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=516"},"modified":"2013-09-02T11:51:34","modified_gmt":"2013-09-02T09:51:34","slug":"la-penultima-campana-de-las-guerras-napoleonicas-xii-aliado-a-las-puertas-sobre-la-conducta-de-britanicos-y-portugueses-en-san-sebastian-31-08-1813","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/09\/02\/la-penultima-campana-de-las-guerras-napoleonicas-xii-aliado-a-las-puertas-sobre-la-conducta-de-britanicos-y-portugueses-en-san-sebastian-31-08-1813\/","title":{"rendered":"La pen\u00faltima campa\u00f1a de las guerras napole\u00f3nicas (XII). \u00bfAliado a las puertas?. Sobre la conducta de brit\u00e1nicos y portugueses en San Sebasti\u00e1n (31-08-1813)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Este s\u00e1bado, al fin, se cumpli\u00f3 el bicentenario redondo tanto de la decisiva batalla de San Marcial como del asalto, quema y destrucci\u00f3n de San Sebasti\u00e1n el 31 de julio de 1813, culminando as\u00ed la batalla por esa ciudad estrat\u00e9gicamente fundamental y por el control total del territorio peninsular por parte del ej\u00e9rcito aliado hispano-anglo-portugu\u00e9s, a excepci\u00f3n de algunas guarniciones napole\u00f3nicas aisladas en Santo\u00f1a, Pamplona, Catalu\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Beresford-perfil-derecho.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-517\" title=\"El general Beresford, uno de los oficiales brit\u00e1nicos al mando durante las operaciones de la pen\u00faltima campa\u00f1a de las guerras napole\u00f3nicas en el Pa\u00eds Vasco. Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Beresford-perfil-derecho.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Beresford-perfil-derecho.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Beresford-perfil-derecho-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los hechos que se desencadenan en San Sebasti\u00e1n a partir de la una de la tarde del d\u00eda 31 de agosto de 1813, cuando los soldados brit\u00e1nicos y portugueses han logrado rebasar las brechas abiertas en la muralla de la ciudad por un casi constante fuego artillero, han sido contados hasta la saciedad: Napier, G\u00f3mez de Arteche, Luis Murugarren, m\u00e1s recientemente Javier Sada o Ferm\u00edn Mu\u00f1oz Echabeguren&#8230; Es decir, todos aquellos que, de un modo u otro, han escrito la Historia -strictu senso- del San Sebasti\u00e1n de aquella \u00e9poca, han tratado ya de esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Incluso a veces se ha hecho abord\u00e1ndola desde nuevos \u00e1ngulos. Como ocurri\u00f3 en esta p\u00e1gina hace un a\u00f1o exactamente de mano del profesor \u00c1lvaro Arag\u00f3n y del que estas l\u00edneas escribe.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, esta semana pasada ha concluido un exitoso curso de verano organizado por la Universidad del Pa\u00eds Vasco y el Ministerio de Defensa con notable \u00e9xito de publico y en el que grandes especialistas en la materia -militares como el coronel Juan Jos\u00e9 Sa\u00f1udo, el teniente coronel Jos\u00e9 Manuel Guerrero&#8230;- y civiles -Juan Pablo Fus\u00ed, Luis Castells Arteche, Jos\u00e9 Mar\u00eda D\u00edaz de Orru\u00f1o, Jos\u00e9 Mar\u00eda Portillo, F\u00e9lix Luengo, el premio pr\u00edncipe de Asturias Miguel Artola, entre otros&#8230; &#8211;\u00a0 han abordado esa cuesti\u00f3n y otras relacionadas con el pol\u00e9mico desarrollo de esa pen\u00faltima campa\u00f1a -tan decisiva- de las guerras napole\u00f3nicas que, a lo largo de dos meses, desde finales de junio a finales de agosto de 1813, fue reduciendo el escenario de enfrentamiento entre aliados y ej\u00e9rcito napole\u00f3nico a una estrecha franja en torno a San Sebasti\u00e1n y la frontera del Bidasoa.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, cabr\u00eda preguntarse si es necesario, o siquiera posible, a\u00f1adir algo m\u00e1s a ese fatal desenlace de la batalla de San Sebasti\u00e1n hoy tan tra\u00eddo y llevado. La respuesta a una pregunta as\u00ed es que s\u00ed, que es inevitable a\u00f1adir algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>En primer lugar porque todo lo dicho sobre esa cuesti\u00f3n deber\u00eda considerarse, desde la perspectiva del historiador, m\u00e1s que como un final de camino, s\u00f3lo como un nuevo avance hacia un mayor conocimiento de esa cuesti\u00f3n, hasta ahora menos trabajada de lo que se cre\u00eda, a la vista de las preguntas tan enconadas que a\u00fan suscita y de la cantidad de documentos -centenares y centenares de folios- con informaci\u00f3n sobre esos hechos que a\u00fan no ha sido difundida.<\/p>\n<p>De hecho, incluso algunos documentos ya editados contienen datos que apenas si podemos considerar difundidos por el modo en el que han quedado eclipsados. Es el caso de los 79 testimonios de donostiarras supervivientes a la masacre iniciada el 31 de agosto de 1813 que acab\u00f3 con la destrucci\u00f3n de la ciudad.<\/p>\n<p>Los que leyeron el art\u00edculo n\u00famero XI de esta serie, publicado la semana pasada, ya estar\u00e1n en antecedentes de las razones pol\u00edticas que \u00faltimamente han llevado a que ese interesante documento, esos 79 testimonios, no haya podido revelar todo lo que pod\u00eda revelar sobre ese controvertido final de la batalla de San Sebasti\u00e1n el 31 de agosto de 1813. Quienes no hayan le\u00eddo ese art\u00edculo n\u00famero XI deber\u00e1n leerlo o sacar sus conclusiones a partir de lo que se dir\u00e1 en \u00e9ste.<\/p>\n<p>Unos y otros, en cualquier caso, deben saber que la lectura atenta de esos 79 testimonios revela -como no pod\u00eda ser menos- datos verdaderamente importantes respecto a ese atroz final que tuvo, ahora hace doscientos a\u00f1os, la batalla de San Sebasti\u00e1n el 31 de agosto de 1813. Siempre, claro est\u00e1, que ese documento se aborde con esp\u00edritu cr\u00edtico y con los instrumentos propios de la ciencia que es la Historia, no como si fuera un pasatiempo o un juguete pol\u00edtico m\u00e1s peligroso de lo que se cree.<\/p>\n<p>En efecto. En primer lugar la lectura completa de esos 79 testimonios revela que tanto los oficiales como los soldados brit\u00e1nicos y portugueses implicados en la toma de San Sebasti\u00e1n el 31 de agosto de 1813, quedan claramente divididos en dos grupos desde el primer momento.<\/p>\n<p>Est\u00e1n por un lado los que se comportan de una manera feroz, incluso inhumana teniendo en cuenta que se enfrentan con civiles desarmados y no con Infanter\u00eda de l\u00ednea napole\u00f3nica, como ha ocurrido hasta el momento en el que se ha asaltado, con \u00e9xito, una de las brechas abiertas en los baluartes de San Sebasti\u00e1n. Es un grupo claramente definido en esos 79 testimonios que, en cualquier caso, se encuentra muy lejos de lo que pueda significar, ni siquiera remotamente, la palabra \u201caliado\u201d. Su comportamiento, desgraciadamente, ha sido sobredimensionado en las pol\u00e9micas un tanto artificiosas surgidas en torno a esos d\u00edas de horror que siguen a la victoria aliada en la batalla de San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Ese sobredimensionamiento ha conducido a un falseamiento de esos desgraciados hechos hist\u00f3ricos por omisi\u00f3n. Una omisi\u00f3n que, de manera casi imperceptible, est\u00e1 llevando a construir un\u00a0 recuerdo colectivo bastante tosco del que resultar\u00eda que todos -sin excepci\u00f3n- los soldados angloportugueses que toman la ciudad el 31 de agosto de 1813 se habr\u00edan comportado de ese modo brutal y cobarde (insisto una vez m\u00e1s en que vuelven armas contra civiles indefensos).<\/p>\n<p>Una omisi\u00f3n que, por otra parte, est\u00e1 llevando a caricaturizar a ese aliado convertido en enemigo en la tarde del 31 de agosto de 1813, convirti\u00e9ndolo en un monstruo simiesco -similar al de la propaganda de guerra- con el que no cabr\u00eda m\u00e1s interpretaci\u00f3n ni an\u00e1lisis hist\u00f3rico para averiguar qui\u00e9n exactamente se comport\u00f3 c\u00f3mo -y por qu\u00e9- en los momentos de saqueo, muerte y horror generalizado que siguen a la victoria aliada del 31 de agosto de 1813, algo que, naturalmente, el historiador no debe permitir.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Infanter\u00eda-portuguesa-regiimiento-de-fusileros-1812.-Fabricante-Osprey-Del-Prado.-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-518\" title=\"Infanter\u00eda portuguesa, regimiento de Ca\u00e7adores (1812). Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Infanter\u00eda-portuguesa-regiimiento-de-fusileros-1812.-Fabricante-Osprey-Del-Prado.-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding-190x300.jpg\" alt=\"\" width=\"190\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>A ese respecto s\u00f3lo indicar\u00e9 un \u00fanico ejemplo para que puedan calibrar hasta qu\u00e9 punto conocemos o no el comportamiento de esos soldados y oficiales brit\u00e1nicos y portugueses que actuaron de forma verdaderamente inmunda el 31 de agosto de 1813 y d\u00edas subsiguientes.<\/p>\n<p>El dato en cuesti\u00f3n nos lo da el testimonio del comerciante donostiarra Jos\u00e9 Manuel de Bereciarte, octavo testigo de esa relaci\u00f3n de 79. Tras robar, golpear, amenazar y disparar tanto contra \u00e9l y su familia como contra otras dos que se hab\u00edan refugiado en esa casa, violan a las mujeres. El acto es tan brutal que, como se\u00f1ala el testigo, un soldado portugu\u00e9s le obliga a sujetar una vela para alumbrarle mientras se efect\u00faa la violaci\u00f3n de todas las mujeres refugiadas en su casa.<\/p>\n<p>No cabe duda, por detalles como \u00e9se, la clase de degradaci\u00f3n mental a la que han llegado algunos de esos soldados, rozando los l\u00edmites de un comportamiento que hoy se definir\u00eda como propio de un psic\u00f3pata. Es decir, el de alguien indiferente al sufrimiento ajeno.<\/p>\n<p>Sin embargo, no es esa la \u00fanica lectura que ofrece a ese respecto ese testimonio. Tras esa violaci\u00f3n colectiva algunos de esos soldados exigen a esas mujeres algo que revela, mucho mejor, hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda llegado la degradaci\u00f3n moral de aquellos soldados portugueses y brit\u00e1nicos que alegaron tener \u00f3rdenes -o actuaron como si las tuvieran- de arrasar la ciudad. Es decir, no s\u00f3lo se conforman con obtener sexo de manera violenta y brutal, f\u00edsica, de esas mujeres, sino que las amenazan con la muerte si, adem\u00e1s, no les facilitan algo que demuestra que esos hombres fueron alguna vez personas con una vida familiar estable y unos afectos normales -humanos incluso podr\u00edamos decir-. A saber: que duerman junto a ellos. Como si se tratase de sus esposas o de sus amantes. Las mismas que, quiz\u00e1s, llevaban a\u00f1os sin ver. A\u00f1os de embrutecimiento, en medio de una guerra devastadora, en ocasiones sin cuartel, que los hab\u00eda reducido a ese estado m\u00e1s o menos bestial en el que a\u00fan queda ese destello de humanidad, reflejado en esa repelente b\u00fasqueda de afecto en mujeres a las que acaban de tener a la fuerza.<\/p>\n<p>Como vemos, las lecturas sesgadas y apresuradas de determinados documentos llevan a error a la hora de calibrar correctamente lo que pudo pasar en determinadas coordenadas de tiempo y espacio. En este caso San Sebasti\u00e1n el 31 de agosto de 1813. En definitiva, para el historiador, y para los lectores de Historia, deber\u00edan ser tan importantes los desgarradores sufrimientos de las v\u00edctimas, como el estado de desquiciamiento personal -o de maldad en estado puro, sin otro motivo que la borrachera de poder que da el ejercerla- que los genera. Todo lo dem\u00e1s debe ser descartado como simple y pura visceralidad que, adem\u00e1s de no ser v\u00e1lida como conocimiento hist\u00f3rico, en el peor de los casos, sirva para generar, y justificar, m\u00e1s violencia de signo contrario pero igual de degradante.<\/p>\n<p>Las lecciones que a ese respecto pueden ofrecer esos 79 testimonios no acaban ah\u00ed. Otro conocimiento \u00fatil -de hecho imprescindible para escribir la Historia de esos hechos- es el de permitir distinguir claramente a trav\u00e9s de esos testimonios otro grupo entre los soldados angloportgueses que toman San Sebasti\u00e1n el 31 de agosto de 1813 que, a\u00fan a pesar de haber pasado por circunstancias muy similares a las del grupo descrito en el testimonio de Bereciarte, se comportan de un modo opuesto. Un detalle que, por supuesto, es otra faceta de esos hechos hist\u00f3ricos que se debe tener presente y subrayar adecuadamente.<\/p>\n<p>Es el caso, por ejemplo, de un granadero brit\u00e1nico que se enfrenta con sus propios compa\u00f1eros, neg\u00e1ndose a que roben y maltraten a una pareja de la burgues\u00eda donostiarra, el tesorero de la ciudad Pedro Ygnacio de Ola\u00f1eta y su mujer.<\/p>\n<p>Especialmente digno de elogio y de ser sacado a la luz m\u00e1s de lo que ha sido sacado, es el testimonio de otro buen burgu\u00e9s donostiarra atrapado en aquellas dif\u00edciles circunstancias, el corredor de nav\u00edos mercantes Antonio Mar\u00eda de Go\u00f1i, que nos habla de dos oficiales, un an\u00f3nimo brit\u00e1nico y el alf\u00e9rez portugu\u00e9s de un regimiento de tiradores de \u00e9lite, el octavo de <em>Ca\u00e7adores<\/em>,<em> <\/em>Jos\u00e9 Carrasco. \u00c9ste \u00faltimo ayuda a Go\u00f1i en varias ocasiones. La primera tiene lugar el mismo 31 de agosto, cuando tras agasajar a los soldados aliados que entran hasta la calle de la Trinidad -hoy, precisamente, 31 de agosto-, estos saquean su casa y le atacan -indistintamente brit\u00e1nicos como portugueses- a pesar de la condici\u00f3n de espa\u00f1ol -y por tanto aliado suyo- que exhiben Go\u00f1i y su familia como una especie de salvoconducto.<\/p>\n<p>Go\u00f1i, viendo esto, saldr\u00e1 a la calle en busca de un oficial que pare esos excesos y, como \u00e9l mismo dice, tendr\u00e1 la suerte de encontrarse con el alf\u00e9rez Carrasco, que evitar\u00e1 la violaci\u00f3n de la criada de Go\u00f1i y lo conducir\u00e1 a \u00e9l, a su madre, a su t\u00eda, a la citada criada y tres mujeres m\u00e1s hasta la casa en la que se aloja el que el documento llama \u201cgeneral Esprey\u201d. Desde all\u00ed el coronel del regimiento portugu\u00e9s n\u00famero 15 mandar\u00e1 al alf\u00e9rez que acompa\u00f1e a Go\u00f1i a ver al general brit\u00e1nico al mando de las tropas, que en esos momentos est\u00e1 en el caf\u00e9 del \u00c1guila. En compa\u00f1\u00eda de esos oficiales lograr\u00e1n detener en la calle de la Escotilla -la actual San Jer\u00f3nimo- a unos soldados aliados que est\u00e1n tratando de quemar una casa.<\/p>\n<p>Posteriormente Carrasaco, en compa\u00f1\u00eda de un oficial brit\u00e1nico cuyo nombre no recuerda Go\u00f1i, apalearan a sablazos a un\u00a0 grupo de soldados que trataban de forzar a dos muchachas refugiadas en\u00a0 la casa 209 de la calle de la Trinidad, hoy 31 de agosto.<\/p>\n<p>Go\u00f1i, sin embargo, indica que no vio poner patrullas para controlar semejantes desordenes, lo cual le llev\u00f3 a abandonar la ciudad gracias a la protecci\u00f3n obtenida por esa oficialidad que, indiscutiblemente, trata de hacer todo lo que est\u00e1 en su mano para detener esos desmanes.<\/p>\n<p>Algunos oficiales brit\u00e1nicos, concretamente dos capitanes del regimiento 9\u00ba de l\u00ednea brit\u00e1nico se\u00f1alan a otro de esos 79 testigos, a quien tambi\u00e9n proteger\u00e1n hasta d\u00f3nde les es posible, que es imposible hacer nada&#8230;<\/p>\n<p>Algo que, naturalmente, y dado el grado de enconamiento al que ha llegado la discusi\u00f3n entre Historia y Pol\u00edtica acerca de esta cuesti\u00f3n de los hechos del 31 de agosto de 1813, suscita la pregunta de hasta qu\u00e9 punto nos podemos fiar de palabras as\u00ed o debemos considerarlas una mera excusa.<\/p>\n<p>La respuesta, al menos en parte, puede estar en un documento del Archivo General de Gipuzkoa, conservado bajo la cifra JD IM 3\/14\/178.<\/p>\n<p>En \u00e9l se describe la Historia, en absoluto conocida, de uno de los vecinos -accidentales en este caso- de la ciudad de San Sebasti\u00e1n que logra escapar indemne gracias a la ayuda que solicita, y obtiene, de un soldado brit\u00e1nico de los que toman la ciudad.<\/p>\n<p>El interesado era el herrero de origen franc\u00e9s Jos\u00e9 Alliand, natural de Chateauneuf en el Departamento de la Drome (sic) que, tal y como certifica el secretario del nuevo Ayuntamiento constitucional de Renter\u00eda, est\u00e1 trabajando en esa villa desde el 8 de septiembre de 1813. Sencillamente porque se present\u00f3 con un soldado brit\u00e1nico que les dijo a las autoridades competentes de esa villa que aquel hombre deb\u00eda quedar all\u00ed y trabajar como herrero, porque as\u00ed lo mandaba su comandante&#8230;<\/p>\n<p>Algo que a finales de ese mismo mes se descubre ser una completa y absoluta mentira. Una jugarreta m\u00e1s perpetrada no s\u00f3lo en esa ocasi\u00f3n, sino al menos en otras siete por diferentes soldados brit\u00e1nicos, que se las arreglan para sacar prisioneros de los dep\u00f3sitos de San Sebasti\u00e1n en los que han quedado tras la capitulaci\u00f3n de la ciudad bajo acuerdos similares al que cierra Jos\u00e9 Alliand con aquel desconocido soldado brit\u00e1nico, que se muestra como un generoso benefactor ri\u00e9ndose -esta vez para favorecer a un pr\u00f3jimo- de las \u00f3rdenes dadas por sus oficiales superiores.<\/p>\n<p>En este caso un irritado\u00a0<em>mylord\u00a0<\/em>Wellington que lo har\u00e1 saber del modo m\u00e1s contundente, advirtiendo a las autoridades civiles que no admitan semejantes apa\u00f1os, pues \u00e9l ha prohibido tajantemente que ning\u00fan franc\u00e9s con origen en San Sebasti\u00e1n pueda salir de esa plaza&#8230;<\/p>\n<p>Una prueba que, evidentemente, nada excusa, como dec\u00eda <em>sir <\/em>Wiliam Napier, del infame comportamiento de otros soldados -no todos, no lo olvidemos- bajo ese mismo mando brit\u00e1nico en la ciudad de San Sebasti\u00e1n a partir de la una de la tarde del 31 de agosto, pero que, al menos, explica con m\u00e1s rigor qu\u00e9 es lo que pudo pasar en esa ciudad hace ahora dos siglos, cuando el ej\u00e9rcito aliado, al fin, logra romper las l\u00edneas francesas que lo han retenido desde el 28 de junio de ese a\u00f1o en una incierta y tensa situaci\u00f3n, dentro de un cuadrado formado por fortalezas en poder del ej\u00e9rcito napole\u00f3nico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-519\" title=\"Oficial brit\u00e1nico del Regimiento de Ingenieros Reales. (1813). Fabricante Osprey-Del Prado. Pieza de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Vosto-desde-la-izda.-Oficial-brit\u00e1nico-del-Regimiento-de-Ingemieros-Reales-1813.-Fabricante-Osprey-Del-Prado.-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding-163x300.jpg\" alt=\"\" width=\"163\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Vosto-desde-la-izda.-Oficial-brit\u00e1nico-del-Regimiento-de-Ingemieros-Reales-1813.-Fabricante-Osprey-Del-Prado.-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding-163x300.jpg 163w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/Vosto-desde-la-izda.-Oficial-brit\u00e1nico-del-Regimiento-de-Ingemieros-Reales-1813.-Fabricante-Osprey-Del-Prado.-Pieza-de-La-colecci\u00f3n-Reding.jpg 256w\" sizes=\"(max-width: 163px) 100vw, 163px\" \/><\/p>\n<p>Uno en el que se deb\u00eda vencer en una gran victoria como la que tiene lugar el 31 de agosto de 1813 en San Marcial, o sucumbir y ser arrollado por un triunfante mariscal Soult.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Este s\u00e1bado, al fin, se cumpli\u00f3 el bicentenario redondo tanto de la decisiva batalla de San Marcial como del asalto, quema y destrucci\u00f3n de San Sebasti\u00e1n el 31 de julio de 1813, culminando as\u00ed la batalla por esa ciudad estrat\u00e9gicamente fundamental y por el control total del territorio peninsular por parte [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[625,762,1065,1321,1384,1434,1538,1555,2241],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/516"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=516"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/516\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}