{"id":5221,"date":"2025-12-15T11:30:33","date_gmt":"2025-12-15T10:30:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5221"},"modified":"2025-12-14T23:44:53","modified_gmt":"2025-12-14T22:44:53","slug":"algo-de-historia-sobre-la-novela-favorita-de-napoleon-pablo-y-virginia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/12\/15\/algo-de-historia-sobre-la-novela-favorita-de-napoleon-pablo-y-virginia\/","title":{"rendered":"Algo de Historia sobre la novela favorita de Napole\u00f3n: \u201cPablo y Virginia\u201d"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5222 size-medium\" title=\"Retrato de Bernardin de Saint-Pierre. Por Paul Claude-Michel Carpentier. Palacio de Versalles\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Portrait_of_Bernardin_de_Saint-Pierre_by_Paul_Carpentier_after_Elizabeth_Harvey_-_copy_of_Versailles-247x300.jpg\" alt=\"\" width=\"247\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Portrait_of_Bernardin_de_Saint-Pierre_by_Paul_Carpentier_after_Elizabeth_Harvey_-_copy_of_Versailles-247x300.jpg 247w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Portrait_of_Bernardin_de_Saint-Pierre_by_Paul_Carpentier_after_Elizabeth_Harvey_-_copy_of_Versailles-518x628.jpg 518w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Portrait_of_Bernardin_de_Saint-Pierre_by_Paul_Carpentier_after_Elizabeth_Harvey_-_copy_of_Versailles-768x932.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Portrait_of_Bernardin_de_Saint-Pierre_by_Paul_Carpentier_after_Elizabeth_Harvey_-_copy_of_Versailles.jpg 1196w\" sizes=\"(max-width: 247px) 100vw, 247px\" \/>Sobre Napole\u00f3n, tras su muerte en 1821, se han escrito m\u00e1s de 200.000 t\u00edtulos diferentes, abordando al personaje hist\u00f3rico y su \u00e9poca desde las perspectivas m\u00e1s variadas. Sin embargo una de las menos conocidas es la de qu\u00e9 le gustaba leer a Napole\u00f3n cuando no estaba en un campo de batalla. O en su gabinete, rehaciendo el mapa de Europa.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">La respuesta es bastante sencilla: Napole\u00f3n ten\u00eda una novela favorita titulada \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d. Un hecho sorprendente en tanto en cuanto esa obra era lo m\u00e1s alejado de la imagen de aquel hombre vestido con un redingote gris y siempre, o casi siempre, con su uniforme de coronel de granaderos o de Cazadores de la Guardia Imperial que tantas veces se ha visto reflejado en tantos miles de p\u00e1ginas o en las pantallas de Televisi\u00f3n y Cine.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed es, \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d es una novela rom\u00e1ntica en el m\u00e1s puro significado de esa palabra. Es m\u00e1s: es una novela sentimental, casi lacrim\u00f3gena, que relata las desgraciadas aventuras de una pareja de j\u00f3venes amantes, Pablo y Virginia, en un marco ex\u00f3tico: la Isla de Francia. Hoy es la Isla Mauricio, pero en esa \u00e9poca era una posesi\u00f3n francesa en el Oc\u00e9ano \u00cdndico, ante la costa Este de \u00c1frica, en latitudes m\u00e1s bien tropicales por tanto.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">De la novela, quiz\u00e1s, hablaremos en otra ocasi\u00f3n, porque merece la pena saber qu\u00e9 es lo que pudo llevar a Napole\u00f3n, militar fogueado, a considerar como su novela favorita una tan tersa, tan tenue, tan, en fin, dulce, por no decir dulzona.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Pero antes de dar ese paso me parece casi hasta necesario hablar del autor de tan curiosa obra, \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d, porque su vida real fue, como ocurre en muchas ocasiones, m\u00e1s novelesca que su propia novela.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">La copia de \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d con la que cuenta mi biblioteca es bastante simple. Una edici\u00f3n barata, de bolsillo, publicada en 1993 por Booking International que, pese a ese nombre tan anglosaj\u00f3n, ten\u00eda su sede en Par\u00eds y lanz\u00f3 una colecci\u00f3n de Cl\u00e1sicos franceses en la que, evidentemente, estaba \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Pese a ser tan frugal esta edici\u00f3n de la novela favorita de Napole\u00f3n, se incluy\u00f3 en ella una peque\u00f1a biograf\u00eda de Bernardin de Saint-Pierre, el autor de esa obra que tanto gustaba al emperador de los franceses y, todav\u00eda mejor, un \u201cPre\u00e1mbulo\u201d donde el autor que tanto impresion\u00f3 a Bonaparte se despachaba a gusto sobre sus curiosas peripecias.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En ese espeso texto Bernardin de Saint-Pierre contaba, en efecto, los problemas que le hab\u00eda proporcionado esta novela que \u00e9l quer\u00eda, a todo trance, convertir en bestseller. Cosa que a duras penas consigui\u00f3.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Esa copia de \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d que en su d\u00eda cay\u00f3 en mis manos, reproduc\u00eda, por tanto, la edici\u00f3n en cuarto impresa por P. Didot en el a\u00f1o 1806. Un libro que en ese formato alcanza hoy una elevada cifra que habr\u00eda impresionado al atribulado Bernardin de Saint-Pierre, acuciado por problemas econ\u00f3micos casi siempre. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed es. Como relata \u00e9l mismo en ese \u201cPre\u00e1mbulo\u201d, volv\u00eda a editar el libro, que lanzaba vendi\u00e9ndolo por suscripci\u00f3n, para que se convirtiera en parte de la herencia que pensaba dejar a sus hijos (llamados como los protagonistas de \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d) por los que clamaba amargamente en esas decenas de p\u00e1ginas que preced\u00edan al texto de esa novela con la que, seg\u00fan parece, Napole\u00f3n debi\u00f3 pasar grandes ratos de entretenimiento. Qui\u00e9n sabe si derramando alguna que otra l\u00e1grima por la aciaga suerte de los dos inocentes amantes cortados por el patr\u00f3n de la filosof\u00eda de Jean-Jacques Rousseau, gran amigo de Bernardin de Saint-Pierre&#8230; <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Entre esas rocambolescas desdichas que relataba aquel escritor se daba la circunstancia, por ejemplo, de haber sido v\u00edctima de un desaprensivo editor de Lyon que quer\u00eda aprovecharse del \u00e9xito -as\u00ed lo considera \u00e9l- de \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d y que all\u00e1 por el a\u00f1o 1804 desplum\u00f3 a conciencia a Bernardin de Saint-Pierre para desaparecer del mapa sin volver a dar se\u00f1ales de vida. Por m\u00e1s que el escritor que impresion\u00f3 a Napole\u00f3n hizo lo imposible para dar con el estafador. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">A desdichas tales se sumaron, dice el \u201cPre\u00e1mbulo\u201d, las que acarre\u00f3 la revoluci\u00f3n donde Bernardin de Saint-Pierre tambi\u00e9n sufri\u00f3 serias p\u00e9rdidas con los vaivenes pol\u00edticos que ocasion\u00f3 aquel cataclismo hist\u00f3rico. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s de todo esto, y m\u00e1s, el \u201cPre\u00e1mbulo\u201d reflejaba una mente realmente compleja, la de Bernardin de Saint-Pierre, que era capaz de pasar de discutir en un di\u00e1logo con un amigo suyo (que reproduce palabra por palabra) sobre la profesi\u00f3n de periodista que \u00e9l no ten\u00eda en mucha estima, a elucubrar sobre el papel de las mujeres como agente civilizador de la Humanidad (poni\u00e9ndolas a la altura de Confucio, de Sol\u00f3n, de Plat\u00f3n, de Licurgo\u2026) o acerca de la que \u00e9l llama su Teor\u00eda de las mareas en la que enmendaba la plana, en una larga nota, nada menos que a Isaac Newton.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Bernardin de Saint-Pierre, en principio, no pasaba de ser ingeniero y bot\u00e1nico pero en ese largo y alambicado \u201cPre\u00e1mbulo\u201d se atrev\u00eda tambi\u00e9n, entre tantos temas tan variados, a hablar sobre las teor\u00edas astron\u00f3micas de William Herschel (otro personaje admirado por Napole\u00f3n que se entrevistar\u00e1 con \u00e9l en el a\u00f1o 1801) y que habr\u00eda demostrado que el Sol era no tanto una estrella sino un planeta habitable rodeado por una doble atm\u00f3sfera. Una perfectamente adecuada para contener seres vivos y otra, m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9sta, de car\u00e1cter \u00edgneo que ser\u00eda la que emit\u00eda luz y calor hacia todo el sistema solar empezando por el planeta Tierra\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Tan espeso \u201cPre\u00e1mbulo\u201d conten\u00eda, aparte de todo esto, noticias tan interesantes como que finalmente los problemas de Bernardin de Saint-Pierre hab\u00edan quedado solucionados en aquel a\u00f1o de 1806 por la generosa intervenci\u00f3n de otro personaje del Olimpo napole\u00f3nico.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Nada menos que Jos\u00e9 Bonaparte. Futuro rey, primero de N\u00e1poles y finalmente de Espa\u00f1a y sus Indias\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed Bernardin de Saint-Pierre, con exaltados transportes de gratitud y alegr\u00eda, contaba que el hermano del emperador que tanto admiraba esa novela llamada \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d, hab\u00eda decidido concederle una generosa pensi\u00f3n que superaba, con mucho, todo lo que podr\u00eda obtenerse de esa reedici\u00f3n de aquel libro que hab\u00eda fascinado al emperador de los franceses.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">El trato era realmente generoso tal y como Bernardin de Saint-Pierre lo reproduce en ese \u201cPre\u00e1mbulo\u201d. Jos\u00e9 Bonaparte le ofrec\u00eda una pensi\u00f3n de 10.000 escudos libremente, sin obligarle a nada que comprometiera su libertad como autor. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Tan desprendida oferta por parte del hermano del emperador, era saludada por Bernardin de Saint-Pierre calificando al futuro malquerido rey de Espa\u00f1a como pr\u00edncipe digno de un trono. Si es que hubiera un trono digno de \u00e9l&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Una frase que en s\u00ed val\u00eda por todo el \u201cPre\u00e1mbulo\u201d y que dibujaba la curiosa relaci\u00f3n de Bernardin de Saint-Pierre (aquel baqueteado hombre de letras, ingeniero, bot\u00e1nico\u2026) con la familia Bonaparte que lo mismo pod\u00eda admirar obras sentimentales, tiernas, como \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d, que desencadenar sobre Europa tempestades de acero y metralla durante a\u00f1os, arrasar pa\u00edses enteros, como Espa\u00f1a, calculando, con la mayor frialdad, c\u00f3mo cambiar los destinos del Mundo. Un af\u00e1n del que s\u00f3lo renegar\u00edan ante una derrota ya inevitable. Momento en el que Napole\u00f3n, quiz\u00e1s acord\u00e1ndose de sus emotivas lecturas de \u201c<i>Pablo y Virginia<\/i>\u201d, fantase\u00f3 con un exilio m\u00e1s bien modesto en Inglaterra apartado del mundanal ruido y bajo la protecci\u00f3n, como \u00e9l mismo dijo, de las leyes de ese pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Un arrepentimiento sin duda tard\u00edo, cuando Europa era un inmenso campo de batalla a\u00fan humeante, lleno de hechos de armas tan gloriosos como sangrientos. Algunos, como la Batalla de Sang\u00fcesa del 11 de enero de 1812, casi olvidados y de los que hablar\u00e1 el que estas l\u00edneas escribe ma\u00f1ana mismo en Navarra, en el concejo de Eg\u00fces. Otros m\u00e1s conocidos y de los que trataremos en otra ocasi\u00f3n. Pronto. <\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Sobre Napole\u00f3n, tras su muerte en 1821, se han escrito m\u00e1s de 200.000 t\u00edtulos diferentes, abordando al personaje hist\u00f3rico y su \u00e9poca desde las perspectivas m\u00e1s variadas. Sin embargo una de las menos conocidas es la de qu\u00e9 le gustaba leer a Napole\u00f3n cuando no estaba en un campo de batalla. [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[4671,1216,1261,3294,1696,4670,4669],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5221"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5221"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5221\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5226,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5221\/revisions\/5226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}