{"id":5228,"date":"2025-12-22T11:30:51","date_gmt":"2025-12-22T10:30:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5228"},"modified":"2025-12-22T13:09:17","modified_gmt":"2025-12-22T12:09:17","slug":"la-espana-de-jane-austen-el-diario-del-teniente-matias-de-lamadrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/12\/22\/la-espana-de-jane-austen-el-diario-del-teniente-matias-de-lamadrid\/","title":{"rendered":"La Espa\u00f1a de Jane Austen: el \u201cdiario\u201d del teniente Mat\u00edas de Lamadrid"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5229 size-medium\" title=\"Escena de baile en la adaptaci\u00f3n al Cine de la novela de Jane Austen &quot;Orgullo y prejuicio&quot; (2005)\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Escena-de-baile-en-una-de-las-adptaciones-al-Cine-de-Orgullo-y-Prejuciio-300x227.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"227\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Escena-de-baile-en-una-de-las-adptaciones-al-Cine-de-Orgullo-y-Prejuciio-300x227.png 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Escena-de-baile-en-una-de-las-adptaciones-al-Cine-de-Orgullo-y-Prejuciio.png 476w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Si la semana pasada el correo de la Historia hablaba de la novela favorita de Napole\u00f3n, este lunes parece haber otra cita ineludible con esa cuesti\u00f3n, pero en este caso para tratar de una escritora que no parece que estuviese en la lista de lecturas predilectas del emperador de los franceses, en tanto que ciudadana brit\u00e1nica&#8230; Y eso pese a ser todo un icono de esa \u00e9poca. La escritora en cuesti\u00f3n, supongo que ya se ha adivinado, es Jane Austen, que justo esta semana pasada ha sido recordada, hasta la saciedad, a causa del 250 aniversario de su nacimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Resultado esto de que el Cine anglosaj\u00f3n ha hecho de esa discreta muchacha inglesa toda una celebridad mundial. Incluso para quienes nunca se han acercado demasiado a alguna de sus novelas publicadas, que no llegaron, como recordaban algunos en ese bicentenario, ni siquiera a la decena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed esa Literatura -nada sencilla, a decir verdad, aunque fuera muy popular en su \u00e9poca- se ha convertido hoy en un referente masivo. Por esa v\u00eda millones de espectadores (especialmente del g\u00e9nero femenino) se fascinan a\u00f1o tras a\u00f1o con el mundo de Jane Austen recreado en las pantallas, en distintas versiones de \u201c<em>Orgullo y prejuicio<\/em>\u201d, \u201c<em>Emma<\/em>\u201d, \u201c<em>Sentido y\u00a0 sensibilidad<\/em>\u201d\u2026 que, parece ser, son las favoritas para hacer de la Literatura de la se\u00f1orita Austen esas im\u00e1genes cautivadoras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Una vez m\u00e1s el resultado ha sido que todo el Mundo (o una gran parte de \u00e9l) piense que esa Europa rom\u00e1ntica quedaba reducida a Inglaterra (o como mucho a Gran Breta\u00f1a) y que el resto de este sufrido planeta estaba todav\u00eda por civilizar asimilando esos finos ambientes de la burgues\u00eda rural inglesa, que beb\u00eda t\u00e9 en delicadas tazas de porcelana china, se sentaba en bonitas sillas de estilo Regencia tapizadas con ricas telas y, sobre todo, se luc\u00eda con hermosos vestidos y trajes en fiestas igualmente fascinantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo ello mientras las j\u00f3venes casaderas (algunas en apurada situaci\u00f3n econ\u00f3mica) buscaban en esas ocasiones sociales, tan bien organizadas, un buen partido calculando sobre las rentas anuales percibidas por el apuesto -a ser posible- caballero que les solucionase el problema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta ah\u00ed la imagen es perfecta, pero, como dice la famosa canci\u00f3n, si la vida suele dar sorpresas, la Historia, como parte de esa vida, las suele dar a\u00fan m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese es el caso que nos ofrece un \u201cdiario\u201d escrito por un oficial espa\u00f1ol en el a\u00f1o 1813, justo cuando Miss Austen publicaba su novela tal vez m\u00e1s famosa y m\u00e1s caracter\u00edstica: \u201c<em>Orgullo y prejuicio<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese diario de Guerra es, por supuesto, mucho menos conocido que esa obra y, ni que decir tiene, nunca ha sido considerado (al menos hasta hoy) como producto a ser convertido en otra de esas pel\u00edculas que encandilan a tantos millones haciendo uso indiscriminado de lo escrito por Jane Austen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y eso a pesar de que muchas cosas que cuenta el autor de ese \u201cdiario\u201d, el joven teniente Mat\u00edas de Lamadrid, recuerdan, de inmediato, a lo que se desprende de las novelas de Miss Austen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed es.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Mat\u00edas de Lamadrid es un muchacho de la buena burgues\u00eda rural espa\u00f1ola, de Palencia en concreto, que, como muchos otros, entrado en edad militar, pasa a integrarse en las filas de alguno de los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles que est\u00e1n combatiendo en esas guerras napole\u00f3nicas de las que las delicadas novelas de Jane Austen parece que nunca quisieron saber nada. Pese a que los ecos de ellas necesariamente tuvieron que llegar hasta la paz de la campi\u00f1a inglesa desde la que escrib\u00eda la encantadora Jane.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Para el teniente De Lamadrid la opci\u00f3n m\u00e1s razonable era pasar a engrosar las filas del Cuarto Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, formado refundiendo el S\u00e9ptimo que hab\u00eda combatido -a partir de 1811- en toda la zona que iba desde la frontera de Galicia (territorio liberado ya en 1809) hasta la frontera navarra con Arag\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Gracias a la mitificaci\u00f3n que se ha hecho del mundo anglosaj\u00f3n (producto en gran parte de la explotaci\u00f3n de la Literatura de Jane Austen) se supondr\u00e1 que, en realidad, el teniente Mat\u00edas de Lamadrid era un sujeto m\u00e1s bien mugriento, atrabiliario, de navaja en faja, y dado a degollar en viles emboscadas guerrilleras a rubicundos h\u00fasares franceses que, de haber ca\u00eddo en las altamente cultas y civilizadas manos brit\u00e1nicas como prisioneros bajo palabra deportados a Inglaterra, habr\u00edan hecho las delicias de se\u00f1oritas como Jane Austen (o las que le inspiraron), cont\u00e1ndoles -a la hora del t\u00e9- c\u00f3mo hab\u00edan cargado heroicamente contra las salvajes hordas espa\u00f1olas con su sable modelo A\u00f1o XI en ristre. Y luciendo apropiadamente sus lustradas botas hessianas, sus ajustados pantalones de montar, su dolm\u00e1n, pelliza y chac\u00f3 decorado con el n\u00famero de su regimiento y dem\u00e1s insignias imperiales realzando el porte, entre elegante y arrogante, de nuestro hipot\u00e9tico h\u00fasar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En realidad para la Historia, y no para ciertas fantas\u00edas hist\u00f3ricas trasnochadas, aquel joven palentino, el teniente Mat\u00edas de Lamadrid, era lo m\u00e1s opuesto que se pueda imaginar al zafio t\u00f3pico que todav\u00eda circula por ah\u00ed en torno a los combatientes espa\u00f1oles de las guerras napole\u00f3nicas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed es, Mat\u00edas de Lamadrid habla en su \u201cdiario\u201d de lo que ya sabemos desde hace a\u00f1os los historiadores. O al menos los que pasamos el tiempo necesario en los archivos: que hab\u00eda Ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles perfectamente regulares, id\u00e9nticos a los franceses o brit\u00e1nicos de la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">De ese modo Mat\u00edas de Lamadrid cuenta ya desde las primeras p\u00e1ginas de ese \u201cdiario\u201d cosas que, sin problema alguno, podr\u00edan haber encajado en cualquier novela de Jane Austen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por ejemplo cuando se incorpora a su regimiento en zonas de Espa\u00f1a ya liberadas por la acci\u00f3n del extinto S\u00e9ptimo Ej\u00e9rcito -en su caso en ciudades asturianas como Gij\u00f3n y Oviedo- y all\u00ed la burgues\u00eda local (id\u00e9ntica por lo que sabemos a los personajes que pululan por las novelas de Miss Austen) apoyan y proveen a esas tropas -que van a luchar por sus intereses- de todo lo necesario para aquellas guerras que llamamos \u201cnapole\u00f3nicas\u201d. Mat\u00edas de Lamadrid nos dice ah\u00ed que todos reciben un elegante uniforme con su chac\u00f3 y sus polainas m\u00e1s un pantal\u00f3n y frac azul con cuello y bocamangas en rojo. Aparte de eso se les arma, como es l\u00f3gico, con mosquete y bayoneta -y su correaje correspondiente- as\u00ed como una mochila llena de material de repuesto y para el cuidado del equipo. Es decir: cepillos y objetos similares acompa\u00f1ados de ropa de cuartel como gorros y pantalones y chaquetas m\u00e1s ligeras que las usadas para las marchas y para presentar combate en l\u00ednea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo estaba tan bien organizado en esas peque\u00f1as ciudades de la Provincia espa\u00f1ola (no muy distintas al Bath que Jane Austen conoci\u00f3 y donde escribi\u00f3) que incluso hubo all\u00ed, en Oviedo, mientras Mat\u00edas de Lamadrid esperaba para salir hacia el frente\u2026, bailes de suscripci\u00f3n que evidentemente estar\u00edan destinados a recaudar m\u00e1s fondos para esos \u00faltimos esfuerzos espa\u00f1oles encaminados a derrotar a la invasi\u00f3n napole\u00f3nica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y no ser\u00eda ese el \u00faltimo baile \u201c\u00e0 la Austen\u201d del que ser\u00eda testigo el observador Mat\u00edas de Lamadrid.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de marchar hacia el frente, entre las habituales penalidades de un Ej\u00e9rcito de las guerras napole\u00f3nicas, y entrar bajo el fuego en distintas acciones camino de la frontera guipuzcoana, ver\u00e1 en las plazas liberadas all\u00ed, en el verano de 1813, un nuevo baile de esas caracter\u00edsticas. En este caso organizado en la ciudad de Fuenterrab\u00eda (la actual Hondarribia) por uno de los generales bajo los cuales combate Mat\u00edas de Lamadrid. No otro que el guipuzcoano Gabriel de Mendizabal e Iraeta que, para distraer la espera hasta que llega la ofensiva para cruzar, al fin, el Bidasoa hacia la Francia napole\u00f3nica, ofrece ese baile en la casa donde ha instalado su residencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre otros muchos detalles esto era lo que nos contaba Mat\u00edas de Lamadrid que, evidentemente, como vemos, bien podr\u00eda haber sido parte de una de esas novelas de Jane Austen que hoy, seguramente a pesar de la autora, se han convertido en ese icono que ha eclipsado, o deformado, una realidad hist\u00f3rica que iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de la suave campi\u00f1a inglesa y llegaba, como acabamos de ver, hasta los tambi\u00e9n verdes prados y colinas del Norte de Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Donde, punto por punto, ocurr\u00edan las mismas -o casi las mismas- cosas que reflejaba la Literatura de Miss Austen. E incluso algunas m\u00e1s que le permitieron a ella escribir en relativa paz y tranquilidad, evit\u00e1ndole descubrir que, a veces, los elegantes h\u00fasares napole\u00f3nicos pod\u00edan comportarse de un modo no exactamente caballeroso y convenientemente civilizado\u2026<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si la semana pasada el correo de la Historia hablaba de la novela favorita de Napole\u00f3n, este lunes parece haber otra cita ineludible con esa cuesti\u00f3n, pero en este caso para tratar de una escritora que no parece que estuviese en la lista de lecturas predilectas del emperador de los franceses, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[4673,588,711,1013,1216,1261,4672,4522,4674,3528],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5228"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5228"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5233,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5228\/revisions\/5233"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}