{"id":5234,"date":"2025-12-29T11:30:25","date_gmt":"2025-12-29T10:30:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5234"},"modified":"2025-12-29T11:42:49","modified_gmt":"2025-12-29T10:42:49","slug":"historia-de-un-hombre-obstinado-napoleon-en-somosierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2025\/12\/29\/historia-de-un-hombre-obstinado-napoleon-en-somosierra\/","title":{"rendered":"Historia de un hombre obstinado: Napole\u00f3n en Somosierra"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5242\" title=\"Los lanceros polacos capturan la Artiller\u00eda espa\u00f1ola en Somosierra. Por Horace Vernet (1816). Museo Nacional de Varsovia\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Los-lanceros-polacos-capturan-la-Artilleria-espanola-en-Somosierra.-1816.-Por-Horace-Vernet.-Museo-Nacional-de-Varsovia-300x243.jpg\" alt=\"\" width=\"454\" height=\"368\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Los-lanceros-polacos-capturan-la-Artilleria-espanola-en-Somosierra.-1816.-Por-Horace-Vernet.-Museo-Nacional-de-Varsovia-300x243.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Los-lanceros-polacos-capturan-la-Artilleria-espanola-en-Somosierra.-1816.-Por-Horace-Vernet.-Museo-Nacional-de-Varsovia-628x509.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Los-lanceros-polacos-capturan-la-Artilleria-espanola-en-Somosierra.-1816.-Por-Horace-Vernet.-Museo-Nacional-de-Varsovia-768x622.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/12\/Los-lanceros-polacos-capturan-la-Artilleria-espanola-en-Somosierra.-1816.-Por-Horace-Vernet.-Museo-Nacional-de-Varsovia.jpg 1264w\" sizes=\"(max-width: 454px) 100vw, 454px\" \/>Esta es ya la tercera semana en la que el correo de la Historia trata sobre Napole\u00f3n Bonaparte, emperador de los franceses. Es obvio, pues, que como personaje hist\u00f3rico puede resultar muy inspirador. Y dar mucho de qu\u00e9 hablar. De su novela favorita, por ejemplo. O de lo que escrib\u00edan en esa \u00e9poca quienes estaban lejos de los muchos campos de batalla con los que se cubri\u00f3 Europa en aquellas guerras con las que el Corso trat\u00f3 de conquistar el continente -y acaso el mundo- para la burgues\u00eda francesa que lo hab\u00eda convertido en su \u00eddolo.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Uno de los menos famosos de esos campos de batalla (al menos fuera de Espa\u00f1a) es el del puerto de Somosierra que abre paso hacia Madrid. Pese a esa escasa fama, que palidece ante Austerlitz o Waterloo, es, sin embargo, dif\u00edcil conocer esa batalla (como es deber de todo historiador que ha trabajado sobre esos diez fulgurantes a\u00f1os, de 1805 a 1815) y no pensar en ella cada vez que se va, en invierno, camino de la capital de Espa\u00f1a atravesando esa autov\u00eda, c\u00f3modamente sentado en un coche con la calefacci\u00f3n encendida y viendo caer aguanieve a trav\u00e9s de ventanillas herm\u00e9ticas.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Lo que ocurri\u00f3 all\u00ed, en Somosierra, un 30 de noviembre de 1808 fue muy distinto. Y tan arduo que lleva inevitablemente a pensar que Napole\u00f3n Bonaparte, sobre el que tanto se ha escrito, se ha pintado, se ha filmado, se ha meditado\u2026 era, entre otras muchas cosas, un hombre realmente obstinado.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Algunos de sus numerosos bi\u00f3grafos lo han descrito como una peque\u00f1a dinamo. Es decir: alguien que no pod\u00eda estar en reposo nunca. Se dice as\u00ed que para \u00e9l una buena noche de sue\u00f1o equival\u00eda tan s\u00f3lo a unas cinco horas y que para gobernar su vasto pero ef\u00edmero imperio era capaz de dictar a un mismo tiempo varias cartas a varios secretarios.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Evidentemente Napole\u00f3n era un hombre, s\u00ed, de temperamento nervioso, energ\u00e9tico m\u00e1s que en\u00e9rgico, y sin duda obstinado. El puerto de Somosierra, en invierno, lo recuerda de una manera inevitable, en efecto. La batalla que se da all\u00ed a finales del mes de noviembre de 1808, es la plasmaci\u00f3n, terrible, de ese car\u00e1cter humano capaz de galvanizar y dirigir la voluntad de miles de hombres que entraban en batalla dando vivas a ese emperador en tantos otros campos de batalla como aquel puerto que llevaba, y lleva, a las puertas de Madrid.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">El 30 de noviembre de 1808 Napole\u00f3n trataba de lavar all\u00ed, con sangre, una afrenta casi personal: la derrota de uno de sus flamantes ej\u00e9rcitos, el de Dupont, en julio de ese mismo a\u00f1o, en Bail\u00e9n <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Algo inaudito, algo que nadie esperaba en aquella Europa atribulada desde tres a\u00f1os atr\u00e1s por las que ahora llamamos \u201cguerras napole\u00f3nicas\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Como dice Ricardo Garc\u00eda C\u00e1rcel en su obra magna sobre el tema, \u201c<i>El sue\u00f1o de la naci<\/i><i>\u00f3<\/i><i>n indomable<\/i>\u201d, el primero en no esperar esa derrota en los campos de Bail\u00e9n era aquel emperador franc\u00e9s que pensaba (en las propias palabras de ese profesor) que la conquista de Espa\u00f1a ser\u00eda pan comido.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Se supon\u00eda, como tambi\u00e9n constata ese libro de Garc\u00eda C\u00e1rcel, que el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de aquellas fechas no era precisamente de los mejores de Europa. De ah\u00ed la sorpresa por lo ocurrido en Bail\u00e9n. Porque esas tropas por las que nadie daba nada en las canciller\u00edas europeas, hab\u00edan derrotado y capturado a todo un Ej\u00e9rcito del gran Napole\u00f3n. Algo que llevaban a\u00f1os intentando austr\u00edacos, prusianos, rusos&#8230; que se supon\u00eda ten\u00edan los mejores y m\u00e1s poderosos ej\u00e9rcitos europeos. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed Bail\u00e9n brilla en las gacetas de Europa con un brillo que eclipsaba otros nombres ya famosos como Austerlitz, Jena, Eylau\u2026 donde el genio de aquel hombre obstinado, Napole\u00f3n, hab\u00eda refulgido antes en todo su esplendor.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Bonaparte, evidentemente, no pod\u00eda soportar que tras esas victorias sobre enemigos tan eminentes un pa\u00eds, Espa\u00f1a, que \u00e9l quer\u00eda creer atrasado, desahuciado, acabado\u2026 le demostrase lo equivocado que estaba y reavivase el fuego de la resistencia europea al comprobarse que los ej\u00e9rcitos de la Francia napole\u00f3nica pod\u00edan ser vencidos.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Airado Napole\u00f3n por todo esto, se decide, pues, a dar un escarmiento a esa Espa\u00f1a que lo ha ridiculizado, que ni siquiera est\u00e1 unida sino dividida entre partidarios del cambio de dinast\u00eda de los Borb\u00f3n a los Bonaparte. Pr\u00e1cticamente sumida en una guerra civil que, de momento, van ganando los partidarios de la legitimidad traicionada por Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo las grandes expectativas que ha despertado esa victoria de Bail\u00e9n, pronto se ver\u00e1n defraudadas. Esa Espa\u00f1a dividida, en la que impera la confusi\u00f3n dentro de esa resistencia legitimista, mal organizada, con un pa\u00eds ocupado ya en parte con las tropas francesas dentro de su territorio y apoderadas de formidables plazas fuertes y de sus arsenales, sucumbir\u00e1 pronto ante el genio t\u00e1ctico de Napole\u00f3n y la masiva llegada de refuerzos de tropas frescas y bien fogueadas -victoria tras victoria- en la Europa continental. En esos grandes escenarios, de Jena, de Austerlitz\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Tudela, Gamonal\u2026 son nombres de batallas ganadas por ese Napole\u00f3n furioso que viene a demostrar que lo de Bail\u00e9n hab\u00eda sido, como mucho, una afortunada casualidad. Un golpe de suerte abonado por el hecho de que Dupont -obviamente- no es Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo la Espa\u00f1a legitimista no se rendir\u00e1, obligando al emperador de los franceses a seguir avanzando, arrollando a los ej\u00e9rcitos que a\u00fan se atreven a hacerle frente. Y eso a pesar de que el invierno de 1808 a 1809 ser\u00e1 un anticipo de lo que tres a\u00f1os despu\u00e9s la obstinaci\u00f3n de Bonaparte tendr\u00e1 que soportar en Rusia y que sellar\u00e1 su destino fatal junto con la que \u00e9l llamar\u00e1 \u201cmaldita guerra de Espa\u00f1a\u201d en su famoso \u201c<i>Memorial de Santa Elena<\/i>\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En 1808 las temperaturas, ya en noviembre, caen bajo una ola de fr\u00edo polar de las habituales en el cuadrante Norte espa\u00f1ol. Ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles y brit\u00e1nicos se baten en retirada bajo lluvia helada, aguanieve y una nieve que mata tanto como la Caballer\u00eda ligera francesa que los persigue.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Con todas esas fuerzas, como una mancha de tinta roja, se extiende el furor de la venganza de Napole\u00f3n sobre esa Espa\u00f1a que lo desaf\u00eda, que lo ha ridiculizado ante una Europa que, hasta julio de 1808, temblaba ante su sola sombra. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En Somosierra le espera otro ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, que pretende cerrarle el paso hasta la capital de ese reino que ha entregado Napole\u00f3n a su hermano Jos\u00e9. Hay all\u00ed mosquetes y ca\u00f1ones que apuntan, cuesta abajo, hacia los pasos por los que van a avanzar las columnas azules del ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Pero nada detiene ese avance, ni las temperaturas heladoras, ni la niebla que oculta los pasos, ni la metralla que los ca\u00f1ones espa\u00f1oles lanzan sobre lo m\u00e1s selecto de las fuerzas napole\u00f3nicas. Esos lanceros polacos de la Legi\u00f3n del V\u00edstula que idolatran a ese emperador que lo mismo aplasta naciones como Espa\u00f1a que saca a otras, como Polonia, de debajo del yugo de imperios como el ruso, el prusiano, el austr\u00edaco\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En medio de todos ellos avanza el emperador, vestido con su redingote gris y su sombrero negro, los objetos que lo distinguen de cualquier otro general o mariscal de las guerras napole\u00f3nicas, que lo destaca entre tantos uniformes bordados y entorchados en hilo de oro.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Y la obstinaci\u00f3n da resultado. Madrid cae, abre las puertas indefensa y capitula. Los legitimistas abandonan, huyen hacia Andaluc\u00eda, los afrancesados respiran aliviados y vitorean a ese Napole\u00f3n, a ese hombre obstinado, que creen es la gran esperanza para Espa\u00f1a y el resto de Europa.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">El testimonio de los sucesos del 30 de noviembre de 1808 queda as\u00ed ah\u00ed, como un hito m\u00e1s en la epopeya napole\u00f3nica. Puede verse bajo esa luz, pero tampoco estar\u00eda mal que recordemos, al pasar por el puerto de Somosierra, al leer o ver algo relacionado con las guerras napole\u00f3nicas, que all\u00ed un hombre obstinado obtuvo un triunfo aplastante que, sin embargo, en apenas cuatro a\u00f1os, no le iba a servir de mucho, enfrentado a hombres a\u00fan m\u00e1s obstinados que \u00e9l. Seguros de que defend\u00edan una causa m\u00e1s justa que la de aquel genio llamado Napole\u00f3n. <\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta es ya la tercera semana en la que el correo de la Historia trata sobre Napole\u00f3n Bonaparte, emperador de los franceses. Es obvio, pues, que como personaje hist\u00f3rico puede resultar muy inspirador. Y dar mucho de qu\u00e9 hablar. De su novela favorita, por ejemplo. 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