{"id":5315,"date":"2026-03-02T11:30:22","date_gmt":"2026-03-02T10:30:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5315"},"modified":"2026-03-01T22:00:09","modified_gmt":"2026-03-01T21:00:09","slug":"el-aramis-navarro-don-tiburcio-de-redin-y-cruzat-baron-de-biguezal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2026\/03\/02\/el-aramis-navarro-don-tiburcio-de-redin-y-cruzat-baron-de-biguezal\/","title":{"rendered":"El Aramis navarro: don Tiburcio de Red\u00edn y Cruzat, bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5316\" title=\"Tiburcio de Red\u00edn y Cruzat, bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal. Obra atribuida a Fray Juan Andr\u00e9s Ricci (hacia 1635). Museo del Prado\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/03\/Juan_rici-tiburcio-179x300.jpg\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"339\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/03\/Juan_rici-tiburcio-179x300.jpg 179w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/03\/Juan_rici-tiburcio.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/>Hay calles en la vieja Pamplona de aspecto y de nombre ciertamente evocador. Una de ellas es la llamada \u201cDel Red\u00edn\u201d, cerca de lo que queda de sus impresionantes baluartes y murallas y cerca, tambi\u00e9n, de un establecimiento de nombre no menos evocador: el Mes\u00f3n del Caballo Blanco.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Ah\u00ed es f\u00e1cil imaginar que en el pasado, en esa taberna, debieron apostarse hombres curtidos en m\u00e1s de una campa\u00f1a, gente de mostacho y perilla bajo sombrero gacho de ala muy ancha, emplumado. O al menos de sombrero de tres picos. Unos y otros seguramente ser\u00edan de los que pod\u00edan contar tantas batallas como cicatrices.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Pero si, tratando como tratamos de Historia, hacemos que la imaginaci\u00f3n, alentada por esos nombres, por esas viejas piedras, deje de volar y volvemos, ordenadamente, a la pura realidad hist\u00f3rica, veremos que, sin embargo, \u00e9sta no anda demasiado lejos de esas suposiciones algo desbocadas. Y eso pese a que el actual mes\u00f3n, a despecho de su historico aspecto, data del m\u00e1s pros\u00e1ico a\u00f1o 1961&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed resulta que \u201cRed\u00edn\u201d es uno de los apellidos de don Tiburcio de Red\u00edn y Cruzat, bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal, un personaje muy ce\u00f1ido a la verdadera Historia de esos tiempos de espadachines y soldados viejos y tan real que cuenta con un estupendo retrato conservado en las paredes del Museo del Prado atribuido a Fray Juan Andr\u00e9s Ricci. Uno de aquellos magn\u00edficos monjes-artistas que tambi\u00e9n llenan algunas paredes de museos en el mundo entero y que dieron lugar a obras tan memorables como \u201cLa recuperacion de Bah\u00eda de Todos los Santos\u201d de Fray Juan Bautista Ma\u00edno.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Aquel bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal hab\u00eda nacido en una familia de hidalgos navarros con una larga trayectoria en la misi\u00f3n habitual en esa clase de personas. Es decir: la vida militar. Contaba as\u00ed el caballero Red\u00edn y Cruzat, nacido en Pamplona en 1597, con padres y hermanos que han luchado en Flandes y en otros frentes de la monarqu\u00eda espa\u00f1ola. Alguno de ellos luciendo h\u00e1bito de \u00f3rdenes tan prestigiosas como la de los caballeros de Malta.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">El ni\u00f1o nacido en ese a\u00f1o casi final del siglo XVI parece pues llamado a esa misma misi\u00f3n. Aunque curiosamente dicen sus bi\u00f3grafos que la que m\u00e1s marcar\u00e1 el car\u00e1cter belicoso y altivo en el bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal, ser\u00e1 una madre de fuerte car\u00e1cter que se ve obligada a educarle en ausencia del padre.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">De ah\u00ed sale un joven hidalgo provinciano que, como muchos otros, en Espa\u00f1a o en Francia, en los comienzos de ese siglo XVII que Dumas pinta en la primera p\u00e1gina de su \u201c<i>Los tres mosqueteros<\/i>\u201d como violento y revuelto, abraza la carrera de las armas. Ideal para esta clase de personas. Como Charles de Batz Castelmore (m\u00e1s conocido como D\u00b4Artagnan) o Tiburcio de Red\u00edn y Cruzat.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Desde entonces la lista de empresas b\u00e9licas en las que se ve envuelto el caballero pamplon\u00e9s es larga. De hecho hay una obra dedicada a su agitada biografia, publicada en la Imprenta Real en el a\u00f1o 1704 , de m\u00e1s de 400 p\u00e1ginas, donde se relatan los hechos de ese bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Entre todos los lances personales y batallas en defensa de la Corona que se describen en esa obra dedicada a la vida de \u00e9ste que llamar\u00e1n \u201cJ\u00fapiter espa\u00f1ol\u201d por su car\u00e1cter fulm\u00edneo, destaca (al menos en mi opini\u00f3n) el episodio en el cual lograr\u00e1 apoderarse de un nav\u00edo de guerra holand\u00e9s en circunstancias ciertamente dif\u00edciles pero que para alguien como \u00e9l casi parec\u00eda cosa sencilla.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Acumulando m\u00e9ritos Tiburcio de Red\u00edn y Cruzat hab\u00eda conseguido ser nombrado capit\u00e1n de Mar y Guerra del rey de Espa\u00f1a. Pero el insigne capit\u00e1n y bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal ten\u00eda un defecto muy habitual en caballeros de esta \u00edndole que tan pronto protagonizaban un acto heroico, por el bien del estado, que dir\u00eda el cardenal Richelieu, como eran arrestados por alguna explicaci\u00f3n, espada en mano, en alg\u00fan lugar apartado donde los edictos contra la prohibici\u00f3n de duelos no llegasen o, al menos, pudieran ser ignorados a conveniencia. As\u00ed hasta que se les levantaba el castigo para poner tanto ardor combativo al servicio, una vez m\u00e1s, del bien del estado.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En esa situaci\u00f3n se encontraba el bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal poco despues del a\u00f1o 1624. El rey se hab\u00eda ofrecido a recompensarle por el modo en el que se hab\u00eda conducido en el Mediterr\u00e1neo contra los berberiscos. Una recompensa que, sin embargo, tardar\u00eda en llegar y que llev\u00f3 al caballero a insolentarse con los lacayos del valido conde-duque de Olivares por negarse a detener su carruaje para que \u00e9l, el bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal, pudiera hablar con el ministro sobre la tardanza de esa recompensa. Como no se detuvieron, la c\u00f3lera del caballero pamplon\u00e9s volvi\u00f3 a salir a relucir y echando mano a la espada cort\u00f3 los arreos del carruaje para detenerlo y as\u00ed se puso al habla con el valido.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">\u00c9ste contemporiz\u00f3 con el iracundo navarro, pero tama\u00f1a audacia no pod\u00eda ser pasada por alto por el mal ejemplo que daba y la merma de autoridad del valido que supon\u00eda, y adem\u00e1s en p\u00fablico, con lo cual buenos amigos aconsejaron al bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal que dejase la villa y corte y se hiciera olvidar al menos por un tiempo. Tan al pie de la letra tom\u00f3 el de Red\u00edn y Cruzat el consejo, que de Madrid sali\u00f3 rumbo a C\u00e1diz y de all\u00ed a Am\u00e9rica, a Panam\u00e1&#8230;<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Aun as\u00ed el largo brazo del conde-duque lleg\u00f3 hasta \u00e9l. Lo hizo en forma de un viejo camarada del bar\u00f3n que, por el recuerdo de esa amistad, le dijo que ven\u00eda a llevarlo de vuelta a Espa\u00f1a para que respondiera de su audacia con el tiro de caballos del valido pero, queriendo templar la situaci\u00f3n, tambi\u00e9n dijo a don Tiburcio que eligiera un gale\u00f3n, que le nombrar\u00eda capit\u00e1n de \u00e9l y as\u00ed regresar\u00eda a Espa\u00f1a en una posici\u00f3n m\u00e1s honrosa que, sin duda, suavizar\u00eda la sorda c\u00f3lera de Olivares.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Ciertamente la haza\u00f1a que llevar\u00e1 a cabo el pamplon\u00e9s como capit\u00e1n de ese nav\u00edo, era de las que ablandaban voluntades en cortes como la de Felipe IV.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed sabiendo el caballero Redin y Cruzat que en la costa acechaban holandeses, carg\u00f3 de lastre su barco para dar a entender que llevaba a bordo un buen bot\u00edn. Tambi\u00e9n mand\u00f3 clavar su propia Artiller\u00eda. Con esas, en apariencia, extra\u00f1as prevenciones se hizo a la vela con proa hacia Espa\u00f1a. Los holandeses pronto cayeron en la trampa -pues eso es lo que era en realidad- y creyendo al nav\u00edo desprotegido y lento lo abordaron. En ese momento la tripulaci\u00f3n espa\u00f1ola, previamente aleccionada, simul\u00f3 rendirse atemorizada y permitieron que los holandeses echasen los arpeos y los abordasen.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En ese momento el capit\u00e1n hol\u00e1ndes pregunt\u00f3 por el capit\u00e1n espa\u00f1ol. Aleccionados tambi\u00e9n en esto los marinos espa\u00f1oles, le dijeron que estaba enfermo en su camarote. Se trataba de otra trampa. Cuando el holand\u00e9s entr\u00f3 a esa estancia, el bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal se zaf\u00f3 de la ropa de cama, se levant\u00f3 r\u00e1pidamente y le descerraj\u00f3 un pistoletazo que lo mat\u00f3 en el acto. Esa fue la se\u00f1al general para que los marinos espa\u00f1oles echasen mano a las armas y atacasen a los holandeses que les hab\u00edan abordado. Hecho esto abordaron a su vez al nav\u00edo holand\u00e9s y lo redujeron r\u00e1pidamente. Los holandeses que hab\u00edan quedado aislados en el gale\u00f3n espa\u00f1ol, desesperados, pensaron en hundir su propio nav\u00edo ca\u00f1one\u00e1ndolo con la Artiller\u00eda espa\u00f1ola. Fue entonces cuando descubrieron que \u00e9sta estaba enclavada y no pod\u00eda disparar. El resultado final fue la rendici\u00f3n total de todos los holandeses a merced del caballero pamplon\u00e9s y sus hombres.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed sigui\u00f3 la carrera militar de Tiburcio de Red\u00edn y Cruzat, pero como muchos caballeros de esta \u00edndole, no acabar\u00eda sus d\u00edas tal y como nos lo imaginamos leyendo p\u00e1rrafos como el que acabo de citar. O como lo vemos en el retrato que hoy est\u00e1 en el Museo del Prado. Al igual que el Aramis que inspirar\u00e1 a Dumas padre, el bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal, arrepentido de tanto lance y de tantas audacias, no siempre bendecidas por la Iglesia y el rey, decidir\u00e1 hacerse religioso\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Cuentan cr\u00f3nicas como las que he seguido hasta aqu\u00ed que a veces, cuando la ocasi\u00f3n lo requiri\u00f3, Fray Francisco de Pamplona -que ese fue el nombre que adopt\u00f3 a partir de 1637, cuando profesa- sac\u00f3 a relucir su vieja vida de soldado curtido.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Por lo dem\u00e1s el bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal dejar\u00eda este mundo en la actual Venezuela, en La Guaira, en el a\u00f1o 1651, como misionero. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Acababa as\u00ed esa vida de alguien que, durante gran parte de ella, vivi\u00f3 de un modo que nos recuerda a p\u00e1ginas de Alejandro Dumas, de Rafael Sabatini y, ciertamente, tambi\u00e9n a novelas maritimas como las de Patrick O\u00b4Brian, donde encontramos m\u00e1s de un eco de la verdadera Historia del bar\u00f3n de Big\u00fc\u00e9zal convertida en ficci\u00f3n en un tiempo y lugar distintos&#8230; <\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hay calles en la vieja Pamplona de aspecto y de nombre ciertamente evocador. 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