{"id":5394,"date":"2026-05-18T11:30:36","date_gmt":"2026-05-18T09:30:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=5394"},"modified":"2026-05-18T09:53:57","modified_gmt":"2026-05-18T07:53:57","slug":"el-barco-de-las-ratas-un-episodio-del-ano-1622","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2026\/05\/18\/el-barco-de-las-ratas-un-episodio-del-ano-1622\/","title":{"rendered":"El barco de las ratas. Un episodio del a\u00f1o 1622"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\"><b>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 <\/b><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-5395\" title=\"Un gale\u00f3n espa\u00f1ol dispara contra un nav\u00edo holand\u00e9s. Por Cornelis Verbeeck (hacia 1622). Galer\u00eda Nacional de Arte. Washington D. C.\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/05\/Galeon-espanol-enfrentandose-a-un-navio-holandes.-Por-Cornelis-Verbeeck.-Hacia-1622.-Galeria-Nacional-de-Washingtin-D.-C.-300x104.jpg\" alt=\"\" width=\"548\" height=\"190\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/05\/Galeon-espanol-enfrentandose-a-un-navio-holandes.-Por-Cornelis-Verbeeck.-Hacia-1622.-Galeria-Nacional-de-Washingtin-D.-C.-300x104.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/05\/Galeon-espanol-enfrentandose-a-un-navio-holandes.-Por-Cornelis-Verbeeck.-Hacia-1622.-Galeria-Nacional-de-Washingtin-D.-C.-628x217.jpg 628w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/05\/Galeon-espanol-enfrentandose-a-un-navio-holandes.-Por-Cornelis-Verbeeck.-Hacia-1622.-Galeria-Nacional-de-Washingtin-D.-C.-768x265.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/05\/Galeon-espanol-enfrentandose-a-un-navio-holandes.-Por-Cornelis-Verbeeck.-Hacia-1622.-Galeria-Nacional-de-Washingtin-D.-C.-1536x530.jpg 1536w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2026\/05\/Galeon-espanol-enfrentandose-a-un-navio-holandes.-Por-Cornelis-Verbeeck.-Hacia-1622.-Galeria-Nacional-de-Washingtin-D.-C..jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 548px) 100vw, 548px\" \/>Hoy, en mayo del a\u00f1o 2026, abriendo las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos, o encendiendo el televisor a las tres de la tarde, podr\u00eda parecer que es algo in\u00e9dito, nuevo, eso de los problemas con barcos en los que se declara una epidemia, o algunos casos de una enfermedad.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Lo cierto, como es l\u00f3gico suponer, es que la Historia est\u00e1 llena de casos as\u00ed. La palabra \u201ccuarentena\u201d, tan de moda otra vez, de momento, procede precisamente del tiempo (hasta cuarenta d\u00edas) que ten\u00edan que pasar sin tocar puerto los barcos que venian con lo que se llamaba \u201cpatente sucia\u201d. Es decir: salidos de alg\u00fan puerto en el que se sospechase que hab\u00eda habido o hab\u00eda una epidemia.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Esa cuarentena era un tiempo de estricta vigilancia a esos barcos que pod\u00eda incluso acabar en muerte para quienes desembarcasen de ellos sin permiso. Algo que, generalmente, no se conced\u00eda en ning\u00fan caso, hasta que pasaba ese tiempo prudencial para comprobar que el barco no portaba la tan temida enfermedad. Generalmente peste bub\u00f3nica tra\u00edda de los focos end\u00e9micos orientales. De esas escalas de Levante de las que hablan algunos libros de Amin Maalouf.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo hubo casos en los que ese temor ni siquiera lleg\u00f3 a concretarse. Y por razones bastante azarosas. As\u00ed ocurri\u00f3 con una de esas \u201cFlotas de Indias\u201d que comunicaban Asia con Am\u00e9rica y este \u00faltimo continente con Europa a trav\u00e9s de los puertos de C\u00e1diz y Sevilla.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los hechos tuvieron lugar en el a\u00f1o 1622 y ese episodio se convirti\u00f3, en 2024, en un curioso libro de espectacular t\u00edtulo: \u201c<i>1622 El barco de las ratas. P\u00e1nico en la Flota de Indias<\/i>\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En realidad se trata de dos libros en uno. Por un lado esa obra es un relato firmado por el veterano escritor Alberto V\u00e1zquez-Figueroa sobre los hechos ocurridos en ese a\u00f1o 1622, cuando una de esas flotas espa\u00f1olas regresaba a Europa desde el Caribe. Por otro hay en \u201c<i>1622 El barco de las ratas. P\u00e1nico en la Flota de Indias<\/i>\u201d una \u201cSEGUNDA PARTE\u201d donde varios especialistas e investigadores ofrecen un estudio hist\u00f3rico de los hechos basado fundamentalmente en el relato que plasm\u00f3 por escrito uno de los capellanes de aquella flota: el carmelita jerezano Antonio V\u00e1zquez de Espinosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">En conjunto los hechos que narra de un modo u otro ese libro, se salen algo del relato habitual de esas singladuras porque, seg\u00fan el cronista, la flota padeci\u00f3 una infestaci\u00f3n de ratas y ratones que exced\u00eda lo que era normal encontrar a bordo en uno de esos viajes.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Un problema al que ven\u00eda a a\u00f1adirse otro de mayor envergadura, como se se\u00f1ala en el estudio que acompa\u00f1a a la novela de V\u00e1zquez-Figueroa. A saber: el de la fecha de partida de esa flota.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Normalmente, y por obvias razones, las flotas espa\u00f1olas que retornaban a Europa sal\u00edan del Caribe antes de la estaci\u00f3n m\u00e1s c\u00e1lida del verano. No fue as\u00ed en el caso de \u00e9sta del a\u00f1o 1622, que se retras\u00f3 hasta el mes de agosto.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Eso llev\u00f3, como era de esperar y de temer, a que aquel convoy tuviera que enfrentar la temporada de huracanes que convirtieron las aguas en una trampa mortal.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed, s\u00f3lo sobrevivir\u00e1n al viaje de ese convoy siete de los treinta y tres barcos de diverso porte que lo formaban. (Desde galeones de alto bordo como el <i>San Ignacio<\/i>, hasta pataches como <i>El embonado <\/i>que hac\u00eda el n\u00famero 33 de la lista y quiz\u00e1s aparece ah\u00ed repetido bajo otro nombre).<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s de eso la flota sufrir\u00e1 esa plaga de roedores que tanto destaca la cr\u00f3nica del capell\u00e1n Antonio V\u00e1zquez de Espinosa y que complica a\u00fan m\u00e1s las cosas. En principio la plaga no provocar\u00e1 la habitual enfermedad de la que eran portadores esos animales. Es decir: la peste bub\u00f3nica. Sin embargo causaron numerosos da\u00f1os en las reservas de agua y provisiones que llevaban los barcos para alimentar a sus pasajeros y tripulantes.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los ataques de los roedores resultaron fuera de lo com\u00fan, al decir del cronista. De hecho los animales parec\u00edan sufrir un hambre voraz que les llevaba a jugarse la propia vida sumergi\u00e9ndose en las vasijas donde se transportaba, por ejemplo, miel, ahog\u00e1ndose en ella. Otro tanto observ\u00f3 el cronista respecto a los barriles de agua que la plaga atacaba con fuerza, introduci\u00e9ndose en ellos y haciendo que el contenido se derramase o pereciendo ahogadas las ratas en el interior y corrompiendo as\u00ed el l\u00edquido. Algo que, sin embargo -tambien al decir del carmelita V\u00e1zquez de Espinosa- no impidi\u00f3 que ese agua, cada vez m\u00e1s escasa y dif\u00edcil de reponer, salvo por las lluvias ocasionales en medio del Atl\u00e1ntico, fuera utilizada como el menor de los males en esa situaci\u00f3n que pasaba o por beber ese l\u00edquido infecto, o la escasa agua que hab\u00eda sobrevivido al ataque de la plaga, o morir de sed, o trastornado por beber agua de mar. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Algo, esto \u00faltimo, que seg\u00fan V\u00e1zquez de Espinosa lleg\u00f3 a ocurrir en efecto, prefiriendo algunos esa suerte a la de tentar al destino bebiendo agua que hab\u00eda sido tocada por los roedores.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Lo m\u00e1s asombroso del caso es que la flota arribar\u00eda finalmente a puerto seguro sin que, adem\u00e1s de todas esas penalidades, se registrase ni la aparici\u00f3n de la temida peste, ni de ninguna otra enfermedad relacionada con la contaminaci\u00f3n que pod\u00edan causar los desechos de esos animales. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Tal vez la decreciente cantidad de barcos y tripulantes en aquella desafortunada Flota de Indias pudo ayudar en ese sentido. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Pero por lo dem\u00e1s los siete barcos supervivientes siguieron siendo una presa sabrosa. Hab\u00edan evitado tener que levantar la temida bandera indicando \u201cEpidemia a bordo\u201d. Sin embargo eso no mejor\u00f3 su suerte, pues la ausencia de ese inconveniente convirti\u00f3 a los supervivientes en una interesante presa que pod\u00eda ser abordada sin m\u00e1s riesgo que el habitual en un encuentro de esas caracter\u00edsticas: fuego de Artiller\u00eda, o de mosqueter\u00eda, heridas de arma blanca&#8230; <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed el 27 de noviembre de 1622, cuando los supervivientes se acercaban a la costa, los corsarios holandeses atacaron a aquel convoy tan maltrecho, pues la tregua entre las provincias flamencas rebeldes y el rey de Espa\u00f1a, bajo cuyo pabell\u00f3n navegaban esos barcos, hab\u00eda acabado y las hostilidades segu\u00edan adelante entre ambas potencias.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los corsarios tuvieron \u00e9xito. Capturaron un gale\u00f3n mandado por Pedro de Arbolancha y lanzaron contra las rocas de la costa, para hacerlo naufragar, al patache llamado<i> La Capitana<\/i>.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo el bot\u00edn de los holandeses no fue tan espectacular como pod\u00edan haber esperado o imaginado. Las principales presas de esa desafortunada flota hab\u00edan sucumbido ya a una traves\u00eda tan accidentada. Entre ellos el <i>Nuestra Se\u00f1ora de Atocha<\/i>, que se convertir\u00e1 con el tiempo en otro asunto relacionado con esos cazatesoros norteamericanos que hacen famosos a esos incidentes para un amplio p\u00fablico. <\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Aun as\u00ed, pese a todo, pese a la p\u00e9rdida de millones de ducados en mercancia, en metales preciosos, esmeraldas y otras joyas como las que cargaba en sus bodegas el <i>Nuestra Se\u00f1ora de Atocha<\/i>, aquella flota del a\u00f1o 1622, fue poco m\u00e1s que una an\u00e9cdota.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman', serif; font-size: 14pt;\">Los convoyes entre Asia, Am\u00e9rica y Europa (a trav\u00e9s de puertos como C\u00e1diz y Sevilla) continuaron adelante. A pesar de las tormentas, a pesar de los corsario y piratas y a pesar de los roedores a bordo que, aun siendo habituales, no alcanzaron las proporciones b\u00edblicas de aquel a\u00f1o 1622 en el que se perdi\u00f3 casi toda la Flota de Indias pero a\u00fan as\u00ed no arrib\u00f3 a puerto, para m\u00e1s desgracia, la tan temida peste de la que sol\u00edan ser portadores esos molestos polizones&#8230; <\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Hoy, en mayo del a\u00f1o 2026, abriendo las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos, o encendiendo el televisor a las tres de la tarde, podr\u00eda parecer que es algo in\u00e9dito, nuevo, eso de los problemas con barcos en los que se declara una epidemia, o algunos casos de una enfermedad. 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