{"id":544,"date":"2013-09-18T11:30:02","date_gmt":"2013-09-18T09:30:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=544"},"modified":"2023-11-29T18:40:45","modified_gmt":"2023-11-29T17:40:45","slug":"comentario-sobre-una-reciente-novela-historica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/09\/18\/comentario-sobre-una-reciente-novela-historica\/","title":{"rendered":"Comentarios sobre una reciente novela hist\u00f3rica. Los lansquenetes del rey de Navarra tambi\u00e9n eran lansquenetes"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Debido a los problemas t\u00e9cnicos sufridos por esta entrada entre el d\u00eda 16 y el 18 de septiembre que hicieron imposible visualizarla correctamente, se mantendr\u00e1 este art\u00edculo hasta el pr\u00f3ximo lunes d\u00eda 30, en que se renovar\u00e1 el contenido de la p\u00e1gina como viene siendo habitual )<\/strong><\/p>\n<p>Este fin de semana se ha vendido por el Pa\u00eds Vasco y Navarra a un precio bastante asequible una novela de esas que llevan el adjetivo de \u201chist\u00f3rica\u201d. El peri\u00f3dico que la ha promocionado, \u201cGARA\u201d, que el que esto escribe suele leer de vez en cuando, como es deber de todo buen historiador, le ha dado un impulso publicitario important\u00edsimo, durante cerca de quince d\u00edas, destin\u00e1ndole un espacio realmente destacado (y caro).<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/lansquente-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-533\" title=\"Lansquenete alem\u00e1n. Fabricante Elastolin, Alemania (c. 1960). Pieza de La colecci\u00f3n Reding \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/lansquente-2.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>La novela en cuesti\u00f3n, firmada por un autor, Pello Guerra, ya con varios t\u00edtulos en el mercado, se titula \u201cEl libro de la Navarra perdida\u201d.<\/p>\n<p>Suelo ser lector bastante voraz de libros as\u00ed, por razones profesionales pero, claro, de \u00e9ste lo \u00fanico que s\u00e9 es lo que el peri\u00f3dico que lo promociona contaba en su publicidad -que el Papa reinante en 1559 ped\u00eda a Felipe II que devolviera el reino de Navarra a los herederos de la casa de Albret- y lo que el propio autor contaba en una entrevista que le hac\u00eda ese diario, GARA.<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n que yo saqu\u00e9 de todo eso, como historiador, que, se lo crean o no algunos lectores de esta p\u00e1gina, es a t\u00edtulo de lo que siempre escribo en ella, es que, como suele ocurrir a menudo con las novelas llamadas \u201chist\u00f3ricas\u201d -de toda laya y condici\u00f3n y linaje pol\u00edtico- sus lectores van a salir con ideas un tanto confusas sobre el tema del que van a leer.<\/p>\n<p>S\u00f3lo para empezar el autor de \u201cEl libro de la Navarra perdida\u201d planteaba que el eje de la acci\u00f3n de la misma, es decir, la posible devoluci\u00f3n de la Alta Navarra -es decir, la actual comunidad foral de Navarra- a los herederos de la dinast\u00eda Albret por parte de la casa Austria -que la hab\u00eda recibido en herencia del maquiav\u00e9lico Fernando el Cat\u00f3lico tras la conquista de 1512- hubiera cambiado la Historia, dando lugar a un, al parecer, id\u00edlico reino de Navarra que, como dijo en cierta ocasi\u00f3n Shakespeare -fuera quien fuera el o los, o las, que se ocultaban tras ese curioso apellido- hubiera sido \u201cla maravilla del Mundo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cI tant\u201d. Y tanto que lo hubiera sido, como dir\u00edan los catalanes que esta \u00faltima semana tambi\u00e9n han andado algo revolucionados mirando hacia una Historia con la que no terminan, algunos de ellos que no todos, de estar en paz.<\/p>\n<p>Pues s\u00ed, esa Navarra que intuye Pello Guerra en su nueva novela hubiera sido, tal y como \u00e9l la describe, una aut\u00e9ntica maravilla para el resto del mundo del a\u00f1o de 1559.<\/p>\n<p>Entre otras razones porque el autor, al menos por lo que da a entender en su entrevista, se sit\u00faa fuera del espacio hist\u00f3rico real en el que deber\u00eda estar ambientada esa novela.<\/p>\n<p>Hablo, una vez m\u00e1s, como historiador. Lean tranquilamente, si quieren, esa novela, \u201cEl libro de la Navarra perdida\u201d, pero h\u00e1ganme caso sobre la seriedad con la que se han de tomar lo que, al parecer, van a leer en ella.<\/p>\n<p>Empecemos por algunos detalles hist\u00f3ricos que, parece ser, el autor pasa por alto para escribir \u201cEl libro de la Navarra perdida\u201d.<\/p>\n<p>El primero que antes de 1559 ya hab\u00eda habido varios intentos de arreglar ese tema. Ninguno de ellos ins\u00f3lito para una \u00e9poca en la que las \u00e9lites que controlan ese estrecho mundo, familias como los Albret, los Jagell\u00f3n, los Tudor, los Valois, los Austrias&#8230;, eran tan capaces de envenenar a alguien o liquidarlo haciendo que pareciera un accidente (de caza por ejemplo), como de, en viendo la sombra alargada de la Muerte, dejarlo todo, encerrarse en un convento y rezar, hasta la extenuaci\u00f3n, por la salvaci\u00f3n de su alma pecadora que, en su caso, no era precisamente un decir.<\/p>\n<p>Es lo que, en cierto modo, le pas\u00f3 al emperador Carlos V, nieto de aquel Fernando el Cat\u00f3lico que en 1512, y con la inestimable ayuda de su yerno Enrique VIII Tudor, defensor de la Fe, rey de Inglaterra, Gales, Irlanda y Francia (estos \u00faltimos t\u00edtulos m\u00e1s te\u00f3ricos que reales), se apoder\u00f3 de la Alta Navarra, con todas la bendiciones de ese mismo Papado que en 1559, de buen rollo, por as\u00ed decir, como nos cuenta al parecer Pello Guerra, ped\u00eda que se devolviera ese reino a los Albret o a sus herederos.<\/p>\n<p>La Historia es de lo m\u00e1s sabrosa. Sobre todo por la actitud que tomaron en ese negocio los propios herederos de los Albret, comport\u00e1ndose como lo que en realidad eran: pr\u00edncipes del Renacimiento que se med\u00edan no por su bondad, maldad o sentimientos filantr\u00f3picos hacia determinadas poblaciones -por ejemplo los pastores de Roncal o los baserritarras de las Malloas- sino por el poder militar -y de rechazo diplom\u00e1tico- que pod\u00edan arrojar sobre el tapete de aquella Europa que el gran Erasmo de R\u00f3terdam describ\u00eda crudamente en muchas de sus obras. Esas en las que habla de hordas de despiadados mercenarios -los peores los lansquenetes alemanes- al servicio de pr\u00edncipes cristianos que no ten\u00edan reparo, adem\u00e1s, en poner nombres de santos a los ca\u00f1ones con los que se asesinaban mutuamente en los m\u00faltiples campos de batalla improvisados sobre el viejo continente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-534\" title=\"Lansquenete alem\u00e1n (detalle). Fabricante Elastolin, Alemania (c. 1960). Pieza de La colecci\u00f3n Reding \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/IMG_9093.jpg\" alt=\"\" width=\"281\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/IMG_9093.jpg 451w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/IMG_9093-282x300.jpg 282w\" sizes=\"(max-width: 281px) 100vw, 281px\" \/><\/p>\n<p>A eso hay que sumar que a Carlos V, muy avejentado a sus apenas cincuenta a\u00f1os, le dio por arrepentirse de su imperial vida y tuvo cargo de conciencia con el tema de la Navarra heredada de su corrosivo abuelo, Fernando el Cat\u00f3lico. Lo cont\u00f3 ya hace bastantes a\u00f1os M. Mignet, uno de esos historiadores de mediados del siglo XIX que ten\u00edan la man\u00eda de hacer obras monumentales sin las que luego no se habr\u00eda podido escribir m\u00e1s Historia. En este caso la obra se titulaba \u201cCharles quint: son abdication, son s\u00e9jour et sa mort au monast\u00e8re de Yuste\u201d. Fue publicado en 1854 por Paulin, L\u00b4Hereux y compa\u00f1\u00eda en la calle Richelieu n\u00famero 60 de Par\u00eds.<\/p>\n<p>El volumen que yo manej\u00e9 era de un ilustre donostiarra, el duque de Mandas, que lo compr\u00f3 en Par\u00eds, apenas salido de la imprenta, y hoy es parte de los fondos de la biblioteca central de esa ciudad por donaci\u00f3n del citado duque a su muerte en 1917.<\/p>\n<p>Bien, volviendo al centro del asunto, Mignet dec\u00eda entre las p\u00e1ginas 150 y 152 de ese libro que el maltratado Carlos V recibe en su viaje a trav\u00e9s de Espa\u00f1a, camino de su retiro en Yuste, una curiosa visita cuando \u00e9l y su comitiva est\u00e1n en Burgos, en el oto\u00f1o de 1556.<\/p>\n<p>Se trataba del duque de Alburquerque, el hombre al que Carlos hab\u00eda nombrado virrey de la Alta Navarra, y tra\u00eda una propuesta de otro hombre llamado Ezcurra, agente de la casa de Albret y sus herederos y encargado de negociar, como tal, con Alburquerque para lograr lo que esa casa pretend\u00eda desde 1555 al menos: que los Austrias devolvieran las cinco merindades navarras al sur de los Pirineos. Es decir, la actual Comunidad Foral de Navarra.<\/p>\n<p>La propuesta de Ezcurra en ese oto\u00f1o de 1556, que tambi\u00e9n lo era de la vida del c\u00e9sar Carlos V, puede resultar ins\u00f3lita para los que creen a\u00fan en buenos y malos y reyes fil\u00e1ntropos que sue\u00f1an con inveros\u00edmiles \u201cestados vascos\u201d.<\/p>\n<p>Los Albret y sus herederos se ofrec\u00edan en 1555 a cambiar esa Alta Navarra conquistada en 1512 por Fernando el Cat\u00f3lico y un buen n\u00famero de vizca\u00ednos, guipuzcoanos y otros s\u00fabditos de Castilla, am\u00e9n de la bazofia habitual contratada como mercenarios en Suiza, los estados alemanes, Italia, etc&#8230;<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos del intercambio propuesto por los Albret y sus herederos, tomen nota, eran que se les diera, a cambio de esa alta Navarra, el Milanesado, que ellos erigir\u00edan en reino de Lombard\u00eda, y se compromet\u00edan -tomen nota, otra vez- a convertirse en aliados -\u201cconfederados\u201d dice Mignet- perpetuos del emperador y su hijo Felipe -herederos los dos, no lo olvidemos, del maquiav\u00e9lico Fernando el cat\u00f3lico-, ofreciendo 5000 hombres de Infanter\u00eda, 500 de Caballer\u00eda ligera, 200 zapadores, 2000 tiros de bueyes y 20 piezas de Artiller\u00eda de diversos calibres. Eso adem\u00e1s de dar como garant\u00eda la fortaleza de Navarrenx y al heredero de la casa, el futuro Enrique IV de Borb\u00f3n, para que el imperio de los Austrias hiciera con todo ello lo que bien le pareciera.<\/p>\n<p>Por ejemplo seguir ocupando la Alta Navarra con total comodidad y aquiescencia de gran parte de la nobleza de ese viejo reino que parec\u00eda estar muy contenta con ese cambio de dinast\u00eda, incluso desde 1512 o antes, cuando se intrigaba para preparar la invasi\u00f3n y expulsi\u00f3n de los Albret&#8230;<\/p>\n<p>La cosa evidentemente no prosper\u00f3 o Pello Guerra hubiera escrito una novela diferente. O ninguna en absoluto. Al menos sobre ese tema.<\/p>\n<p>El derrotero que tomaron los acontecimientos fue diferente. Los Borb\u00f3n, herederos de los Albret, demostraron ser unos pr\u00edncipes renacentistas verdaderamente avezados. Rechazada esa generosa oferta, mostr\u00e1ndose in\u00fatil esa mediaci\u00f3n papal de 1559, optaron por medidas dr\u00e1sticas. Esto es, convertirse en reyes de Francia, aparte de lo que quedaba de Navarra -t\u00edtulo que siempre mantendr\u00e1n hasta el siglo XVIII- y desde all\u00ed iniciar una vasta intriga que acab\u00f3 no s\u00f3lo por devolverles la Navarra perdida, sino que les llev\u00f3 a formar una superpotencia temible desde el a\u00f1o 1700 en adelante. Una en la que los pobres desheredados, o casi, de 1556, se convert\u00edan en due\u00f1os de los tronos de Francia, de Espa\u00f1a y de su imperio transatl\u00e1ntico -incluida en ese lote la Alta Navarra perdida en 1512- y la mayor parte de esa Italia de la que en 1556 s\u00f3lo ped\u00edan un peque\u00f1o pedazo para fabricarse otro reino&#8230;<\/p>\n<p>Ya ven, qu\u00e9 clase de gente eran. Sin duda, como les dec\u00eda, pr\u00edncipes renacentistas que mov\u00edan, sin apenas escr\u00fapulo alguno, sobre el tablero de la turbia Europa del siglo XVI, poblaciones enteras con las que no les un\u00eda v\u00ednculo emocional -menos a\u00fan \u201cnacional\u201d- alguno y bandas de criminales armados y estructurados militarmente, generalmente conocidos como lansquenetes, que constitu\u00edan la columna vertebral de esos ej\u00e9rcitos con los que conseguir aquello que se propon\u00edan. Simples mercenarios que no sab\u00edan nada salvo que, por medio de un contrato firmado, matar\u00edan a quien se les pusiera por delante. Hoy campesinos extreme\u00f1os armados con partesanas y movilizados en los ej\u00e9rcitos del rey de las Espa\u00f1as, ma\u00f1ana pastores de la cuenca de Pamplona convocados al apellido para defender a los Albret, a los Borb\u00f3n, o al se\u00f1or de turno&#8230;<\/p>\n<p>Lean, pues, \u201cEl libro de la Navarra perdida\u201d. Pero lean tambi\u00e9n, por ejemplo, \u201cDe cr\u00f3nicas y tiempos brit\u00e1nicos\u201d del historiador Julio- C\u00e9sar Santoyo. O escuchen una de esas piezas de m\u00fasica de esa \u00e9poca llamadas \u201cBattaglia\u201d. Esas en las que los instrumentos destinados a regalar los o\u00eddos de la nobleza y realeza europea del siglo XVI simulan el ruido de una batalla para que aquellas criaturas, casi inhumanas para el 90% de sus s\u00fabditos y vasallos, pudieran divertirse bailando. D\u00e9jense llevar por esos atronadores tambores y esos desafiantes saquebutes o trompetas naturales que simulan los clarines con los que se convocaba a los coloridos y flamantes ej\u00e9rcitos de aquellos pr\u00edncipes, los Albret, los Jagell\u00f3n, los Tudor, los Austrias&#8230; a la siguiente batalla, a la siguiente matanza.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/09\/IMG_9100.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-535\" title=\"Lansquenete alem\u00e1n (detalle). Fabricante Elastolin, Alemania (c. 1960). 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Diga lo que diga cualquier novela que aspira al adjetivo de \u201chist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 (Debido a los problemas t\u00e9cnicos sufridos por esta entrada entre el d\u00eda 16 y el 18 de septiembre que hicieron imposible visualizarla correctamente, se mantendr\u00e1 este art\u00edculo hasta el pr\u00f3ximo lunes d\u00eda 30, en que se renovar\u00e1 el contenido de la p\u00e1gina como viene siendo habitual ) Este fin de semana [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[83,324,767,1805],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/544"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=544"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/544\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4066,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/544\/revisions\/4066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}