{"id":578,"date":"2013-11-18T12:36:55","date_gmt":"2013-11-18T10:36:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=578"},"modified":"2013-11-18T12:36:55","modified_gmt":"2013-11-18T10:36:55","slug":"pero-donde-narices-estaba-un-sitio-llamado-jullunder-un-paseo-por-londres-y-por-la-historia-y-una-visita-a-la-tumba-de-un-soldado-desconocido-1863-1940-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2013\/11\/18\/pero-donde-narices-estaba-un-sitio-llamado-jullunder-un-paseo-por-londres-y-por-la-historia-y-una-visita-a-la-tumba-de-un-soldado-desconocido-1863-1940-2012\/","title":{"rendered":"Pero \u00bfd\u00f3nde narices estaba un sitio llamado \u201cJullunder\u201d?. Un paseo por Londres y por la Historia y una visita a la tumba de un soldado desconocido (1863-1940-2012)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Lo que voy a contar ocurri\u00f3 durante la \u00faltima visita que hice a Londres. Fue en el verano de 2012. Tiempo bastante para echar de menos una ciudad que, aunque parezca extra\u00f1o en un sure\u00f1o, echo mucho de menos por razones que, supongo, tienen que ver, por ejemplo, con mis lecturas intensivas de Robert Louis Stevenson y, entre otros m\u00e1s, Arthur Conan Doyle.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Memorial-del-capit\u00e1n-Hamiton.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-579\" title=\"L\u00e1pida conmemorativa del capit\u00e1n Hamiton, parroquia de Saint Margaret. (1863). Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Memorial-del-capit\u00e1n-Hamiton.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Memorial-del-capit\u00e1n-Hamiton.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Memorial-del-capit\u00e1n-Hamiton-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Memorial-del-capit\u00e1n-Hamiton-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Memorial-del-capit\u00e1n-Hamiton-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El caso es que llevado un poco a mi pesar hasta la Abad\u00eda de Westminster una templada y apacible ma\u00f1ana de fines del verano de 2012, descubr\u00ed cerca, muy cerca, de all\u00ed, en la iglesia de Saint Margaret -tambi\u00e9n llamada parroquia de la C\u00e1mara de los Comunes-, la materia de la historia que voy a contar hoy.<\/p>\n<p>Esa peque\u00f1a historia de la gran Historia estaba contada en una placa de m\u00e1rmol muy bien trabajada -la que se ve en la foto- en una nota bastante escueta pero que, a su manera, ofrec\u00eda un sentido relato de la vida de aquel a quien hab\u00eda sido dedicada esa l\u00e1pida conmemorativa.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana de fines del verano de 2012 estaba yo, por tanto, ante un documento hist\u00f3rico de primer orden en el que se me mostraban, sin duda, los primeros pasos para arrancar al pasado un pedazo m\u00e1s de Historia y volverlo legible.<\/p>\n<p>Lo que me dec\u00eda aquella voz grabada en piedra en plena Inglaterra victoriana era que un joven capit\u00e1n brit\u00e1nico de 25 a\u00f1os hab\u00eda muerto prestando servicio en las Indias Orientales en el a\u00f1o 1863.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed empezaban las preguntas del historiador a aquel pedazo de m\u00e1rmol que lo hab\u00eda sorprendido al entrar en una iglesia, una apacible ma\u00f1ana de fines del verano de 2012.<\/p>\n<p>Por ejemplo \u00bfqui\u00e9n era aquel capit\u00e1n de apellidos inequ\u00edvocamente escoceses -Hamilton y Elliot- que, a poco que se averiguase, resultaba estar emparentado con la alta nobleza de ese reino, con los lores de Minto?.<\/p>\n<p>La respuesta era, y es hoy por hoy, que el capit\u00e1n Hamilton era alguien querido por los otros oficiales de su regimiento. Lo bastante como para que le pagasen esa placa conmemorativa, a exhibir en una de las principales iglesias de Londres. Tambi\u00e9n deduje de ese fragmento de m\u00e1rmol -y de otras fuentes- que el capit\u00e1n hab\u00eda muerto en servicio, pero que apenas hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de destacar lo bastante como para figurar en ese caldero -en constante ebullici\u00f3n- de rumores, Historia e historias que llamamos \u201cInternet\u201d. Justo lo contrario de lo que hab\u00eda pasado con uno de sus parientes, el caballero <em>sir<\/em> Charles Elliot, que jug\u00f3 un papel relevante en la colonizaci\u00f3n imperial de Oriente en las mismas fechas en las que el capit\u00e1n Hamilton dejaba una vacante en su regimiento de Infanter\u00eda n\u00ba 94, destinado a una poblaci\u00f3n india de resonancias tan ex\u00f3ticas como Jullunder (tambi\u00e9n escrito en esa \u00e9poca como \u201cJullundur\u201d y hoy \u201cJalandhar\u201d).<\/p>\n<p>Del capit\u00e1n poco se nos dice en ese lugar digital donde tanto importa dejar huella hoy. Dos p\u00e1ginas de genealog\u00eda -rootsweb y familysearch- se\u00f1alan que era vecino de Westminster y que muri\u00f3 soltero. Otra -cemgroupie.blogspot.com- recoge una foto de su l\u00e1pida junto a la de otros enterrados en esa parroquia. Finalmente hay reproducida una p\u00e1gina de la \u201cLondon Gazette\u201d donde se habla de que era noble y de que en 1855 ten\u00eda grado de alf\u00e9rez, obtenido por m\u00e9rito propio en lugar de pagando por \u00e9l, como sol\u00eda ser habitual en el Ej\u00e9rcito brit\u00e1nico de la \u00e9poca .<\/p>\n<p>Ni siquiera los libros, esa fuente hoy tan olvidada pero mucho m\u00e1s fiable, nos dicen mucho sobre lo que pudo pasar para que esa l\u00e1pida llegase a existir. \u201cThe History of British India\u201d, escrita, lo que son las causalidades, por John F. Riddick, s\u00f3lo nos dice en su p\u00e1gina 65 que en 1863 los administradores brit\u00e1nicos en la India lanzaron una campa\u00f1a militar, llamada de Umbeyla, contra los que ese libro define como \u201cfan\u00e1ticos musulmanes\u201d de Sitana.<\/p>\n<p>El libro habla del brigadier Neville Chamberlain como jefe de esa nueva guerra para doblegar a los \u201cnativos\u201d y terminar de imponer el imperio brit\u00e1nico sobre ellos, pero nada dice del capit\u00e1n Francis Hamilton Elliot.<\/p>\n<p>Por lo tanto, para desentra\u00f1ar el misterio de la placa hoy depositada en los muros de Saint Margaret, s\u00f3lo nos queda establecer una serie de deducciones razonables a partir de los pocos datos de que disponemos. Jullunder, hoy Jalandhar, est\u00e1 en el Noroeste de la India, en el Punjab, y fue all\u00ed precisamente donde en 1863 los casacas rojas brit\u00e1nicos escribieron una de esas p\u00e1ginas de Historia que luego hemos visto repetidas hasta la saciedad en novelas y pel\u00edculas como, por ejemplo, \u201cKim\u201d \u201cEl hombre que pudo reinar\u201d, \u201cRebeli\u00f3n en la India\u201d, \u201cTres lanceros bengal\u00edes\u201d y un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En efecto, el brigadier Neville Chamberlain llev\u00f3 en ese a\u00f1o, m\u00e1s all\u00e1 de la frontera del Punjab, una fuerza de 6000 hombres que tuvo que enfrentarse a una coalici\u00f3n de varias tribus afganas de m\u00e1s de 15.000 efectivos.<\/p>\n<p>El resultado fue que los brit\u00e1nicos dieron a aquellos molestos pasht\u00fanes un brutal escarmiento. Uno de manual gracias a la brecha tecnol\u00f3gica de su superior potencia de fuego que, como a otros europeos -los espa\u00f1oles de esas mismas fechas en Marruecos, por ejemplo- les permite desbandar enormes masas de combatientes \u201cnativos\u201d armados con equipos muy inferiores.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Oficial-brit\u00e1nico-circa-1850.-Fotograma-para-la-adaptaci\u00f3n-televisiva-de-la-serie-Los-tigres-de-Moporacem-de-E.-Salgari-de-la-editorial-bilba\u00edna-Vulcano-1976.-ejemplar-de-La-colecci.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-580\" title=\"Oficial brit\u00e1nico con uniforme para latitudes tropicales (c. 1850). Fotograma para la adaptaci\u00f3n televisiva de la serie \"Los tigres de Mompracem\" de E. Salgari, de la editorial bilba\u00edna Vulcano (1976). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2013\/11\/Oficial-brit\u00e1nico-circa-1850.-Fotograma-para-la-adaptaci\u00f3n-televisiva-de-la-serie-Los-tigres-de-Moporacem-de-E.-Salgari-de-la-editorial-bilba\u00edna-Vulcano-1976.-ejemplar-de-La-colecci-172x300.jpg\" alt=\"\" width=\"172\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, es muy probable que si la disenter\u00eda -u otro mal- no se llev\u00f3 al capit\u00e1n Hamilton de este Mundo, fuera una bala, o un sablazo, pasht\u00fan lo que acab\u00f3 con \u00e9l, haci\u00e9ndolo destinatario de esa emotiva aunque sobria l\u00e1pida que un buen d\u00eda del verano de 2012 llam\u00f3 la atenci\u00f3n de un historiador. Uno que qued\u00f3 asombrado de que la l\u00e1pida hubiese sobrevivido todos aquellos a\u00f1os, pasando intacta por los brutales bombardeos alemanes sobre Londres durante el llamado \u201cBlitz\u201d de 1940, para seguir contando, un d\u00eda tras otro, un a\u00f1o tras otro, aquella historia de un soldado desconocido que hoy he tratado de reconstruir. Algo que he hecho, probablemente, porque desde el d\u00eda en el que vi esa placa conmemorativa sent\u00ed que estaba, de alg\u00fan modo, obligado a contar la desconocida historia del desconocido capit\u00e1n Hamilton, muerto a los 25 a\u00f1os en aquel ex\u00f3tico lugar -deletreado por sus compa\u00f1eros como \u201cJullunder\u201d-, lejos, muy lejos de Inglaterra y de la civilizaci\u00f3n que aquellos arrogantes -y tambi\u00e9n ingenuos- victorianos dec\u00edan estar dispuestos a llevar a aquellos que hab\u00edan construido el Taj Mahal o escrito el Mah\u00e1bharata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Lo que voy a contar ocurri\u00f3 durante la \u00faltima visita que hice a Londres. Fue en el verano de 2012. 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