{"id":694,"date":"2014-05-26T11:30:52","date_gmt":"2014-05-26T09:30:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=694"},"modified":"2014-05-26T11:30:52","modified_gmt":"2014-05-26T09:30:52","slug":"las-elecciones-europeas-a-la-luz-de-la-historia-napoleon-bismarck-hitler-y-otros-recuerdos-de-un-pasado-infeliz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2014\/05\/26\/las-elecciones-europeas-a-la-luz-de-la-historia-napoleon-bismarck-hitler-y-otros-recuerdos-de-un-pasado-infeliz\/","title":{"rendered":"Las elecciones europeas a la luz de la Historia. Napole\u00f3n, Bismarck, Hitler y otros recuerdos de un pasado infeliz&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras escrib\u00eda estas l\u00edneas no sab\u00eda, por supuesto, el resultado de las elecciones europeas que ayer culminaban en el cada vez m\u00e1s vasto territorio de la Uni\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Copia-de-Napole\u00f3n-Brienne.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-695\" title=\"El joven cadete Bonaparte proyecta en la escuela militar de Brienne la sombra de Napole\u00f3n sobre Europa. Ilustraci\u00f3n de Job para el \"Bonaparte\" de Georges Montorgueil. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Copia-de-Napole\u00f3n-Brienne.jpg\" alt=\"\" width=\"284\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Copia-de-Napole\u00f3n-Brienne.jpg 1589w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Copia-de-Napole\u00f3n-Brienne-284x300.jpg 284w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Copia-de-Napole\u00f3n-Brienne-768x811.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Copia-de-Napole\u00f3n-Brienne-970x1024.jpg 970w\" sizes=\"(max-width: 284px) 100vw, 284px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tampoco es que importase mucho. Claro, uno tiene sus preferencias. A m\u00ed, por cuestiones de geograf\u00eda sociol\u00f3gica, no me conviene nada una Europa \u201cazul\u201d, dominada por partidos como los de la actual canciller alemana.<\/p>\n<p>Pero, dejando al margen esas preferencias personales por una existencia tan alejada de la precariedad como desea cualquier ser humano racional -no s\u00f3lo europeo sino de los otros continentes-, lo cierto es que lo m\u00e1s importante de las elecciones europeas no es tanto el resultado como el hecho de que se celebren y vayan adquiriendo la importancia que est\u00e1n adquiriendo. M\u00e1s que nada porque con ellas, como se dice en catal\u00e1n, se hace patria. Patria europea en este caso, que es una de las mejores ideas que los habitantes de ese campo de batalla conocido como \u201cEuropa\u201d -esa peque\u00f1a pen\u00ednsula pegada a las barbas de Asia- han tenido a lo largo de los muchos siglos en los que se han estado destruyendo mutuamente, engendrando, por esa misma raz\u00f3n, una de las sociedades humanas m\u00e1s t\u00e9cnicamente desarrolladas y, al mismo tiempo, m\u00e1s destructora de las que se tiene noticia. Ya comentaba esto ayer mismo el acad\u00e9mico Javier Mar\u00edas en su columna de \u201cEl Pa\u00eds Semanal\u201d, y yo les voy a dar alg\u00fan detalle m\u00e1s al respecto. Detalle hist\u00f3rico, por supuesto.<\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 a partir de 1945. Viendo el panorama de destrucci\u00f3n en el que estaba sumido el continente, se decidi\u00f3 crear el n\u00facleo central de lo que hoy es la actual Uni\u00f3n Europea, con una misma bandera, un pasaporte y, sobre todo, una misma moneda.<\/p>\n<p>No voy a adentrarme en esa Historia sin \u00e9pica, abrumadoramente burocr\u00e1tica. Para eso ya se han editado libros que hasta consiguen hacer interesante una Historia que s\u00f3lo puede ser aburrida, afortunadamente aburrida, pero que, por esa misma raz\u00f3n, no suele emocionar demasiado a los beneficiarios de la situaci\u00f3n que sali\u00f3 de esas negociaciones entre viejos rivales por el dominio del continente, que decidieron llegar a acuerdos antes que a volarse las cabezas mutuamente en guerras devastadoras.<\/p>\n<p>Para dar a las elecciones de este domingo el valor que deber\u00edan tener en nuestra memoria, creo que es m\u00e1s \u00fatil hablar de la Historia b\u00e9lica de siglos que llev\u00f3 a que, finalmente, exista algo llamado \u201cUni\u00f3n Europea\u201d que cada vez se va haciendo m\u00e1s y m\u00e1s real gracias a eventos como las elecciones europeas y pese al auge -aparente- de neonazis y eur\u00f3fobos.<\/p>\n<p>Es posible que la UE hubiese acabado existiendo por v\u00eda pac\u00edfica, como propon\u00edan algunos entusiastas de la idea como V\u00edctor Hugo, sin embargo, son hechos, sumamente sangrientos, los que pusieron las bases de esa casa com\u00fan europea en la que ahora, m\u00e1s o menos mal avenidos, vivimos muchos millones de personas.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos considerar a la dinast\u00eda reinante en Espa\u00f1a desde el siglo XVI hasta el a\u00f1o 1700, los llamados Austrias, como una de las primeras entidades o personas interesadas en construir algo que se parecer\u00eda bastante a la actual UE. Por supuesto a ca\u00f1onazos. Sin embargo esa ser\u00eda una paternidad un tanto dudosa ya que los Austrias, o Habsburgos, como es bien sabido -lean, por ejemplo, el magn\u00edfico resumen que hace del tema Paul Kennedy en \u201cAuge y ca\u00edda de las grandes potencias\u201d- no ten\u00edan otro fin con la reuni\u00f3n de pa\u00edses, ducados, condados, etc, etc&#8230; a la que se hab\u00edan entregado desde el siglo XV, salvo la de hacer m\u00e1s grande y poderosa a su familia. Nada que ver, desde luego, con la idea nacional que hoy nos hacemos de nuestros propios estados y de la reuni\u00f3n de ellos en la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n<p>Eso no empieza a tener carta de naturaleza hasta la revoluci\u00f3n francesa de 1789, que arranca de manos de esas dinast\u00edas el poder para depositarlo en el Pueblo, en la Naci\u00f3n, equivalente al conjunto de los habitantes de un determinado pa\u00eds. En Espa\u00f1a, por ejemplo, ese proceso se hace verdaderamente claro en los documentos que el gobierno del pa\u00eds genera en medio de la invasi\u00f3n napole\u00f3nica, en los que se prodigan expresiones enf\u00e1ticas como \u201cla Justa causa de la Naci\u00f3n\u201d, \u201clos ej\u00e9rcitos nacionales\u201d y un largo etc\u00e9tera que deja claro que, desde 1812, hay una entidad nueva que ejerce la soberan\u00eda junto a una determinada dinast\u00eda pero, como se demuestra a lo largo de todo nuestro turbulento siglo XIX, tambi\u00e9n al margen o por encima de ella cuando sea necesario por el bien de esa misma naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es as\u00ed, en esos momentos posteriores a 1789, cuando surge el primer conato de crear algo que pol\u00edticamente podr\u00eda haberse parecido a la actual Uni\u00f3n Europea. Es decir, una reuni\u00f3n de naciones bajo un \u00fanico mando. El responsable de ese primer intento fallido fue Napole\u00f3n Bonaparte.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo utilizado para crear ese primer conato de UE es bien conocido, y m\u00e1s despu\u00e9s de los recientes bicentenarios: conquista militar pura y dura del resto de potencias europeas que van tomando conciencia de naci\u00f3n, poco a poco, desde 1789 para convertirlas en una especie de estados vasallos de Francia. Naturalmente el resto de esas potencias, empezando, principalmente, por Espa\u00f1a, se opusieron a esos planes y todo acab\u00f3 como acab\u00f3. Es decir, con una uni\u00f3n de toda Europa <em>contra <\/em>Francia.<\/p>\n<p>Francia aprendi\u00f3 la lecci\u00f3n a partir de 1815 de un modo del que da buena cuenta la actitud del sobrino de Bonaparte, Napole\u00f3n III, que, igual de militarista e imperialista que su querido t\u00edo, supo sin embargo ensamblarse en Europa sin querer conquistarla, exportando esas pulsiones hacia el exterior. Hacia \u00c1frica, Asia, Am\u00e9rica&#8230; buscando el apoyo de otras potencias antes ac\u00e9rrimas enemigas de Francia, como Espa\u00f1a -util\u00edsima en la toma de Saig\u00f3n, por ejemplo- o Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Los que no parece que tuvieran tan clara esa lecci\u00f3n de que Europa se un\u00eda, principalmente, contra enemigos comunes, fueron los prusianos. Una vez acabada la unificaci\u00f3n, bajo su \u00e9gida, de las tierras germ\u00e1nicas, mandaron un claro mensaje del que se llev\u00f3 la peor parte la Francia de Napole\u00f3n III: se hab\u00eda fundado una gran potencia llamada II Reich alem\u00e1n. Desde ese a\u00f1o 1871 hasta 1945, la mayor parte de los dirigentes alemanes quisieron emular al Napole\u00f3n al que ellos mismos soportaron estoicamente -por no decir cobardemente- de 1805 a 1813 y al que derrotaron definitivamente -con no poca ayuda espa\u00f1ola, brit\u00e1nica, etc&#8230;- entre 1813 y 1815.<\/p>\n<p>Adolf Hitler, admirador confeso de Napole\u00f3n, fue quien m\u00e1s esfuerzos conscientes hizo por crear una Uni\u00f3n Europea -principalmente contra las hordas asi\u00e1ticas que \u00e9l ve\u00eda encarnadas en el bolchevismo ruso- esta vez bajo la f\u00e9rula alemana&#8230;<\/p>\n<p>El horizonte de ruinas en el que estaba convertida Europa en 1945 cuando esa pesadilla acab\u00f3, fue lo que cre\u00f3 esa Uni\u00f3n Europea por las buenas -por incre\u00edble que parezca- que esta \u00faltima semana se ha consolidado, un poco m\u00e1s, con unas nuevas elecciones pese a ciertos resultados preocupantes, como el franc\u00e9s o el brit\u00e1nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Hitler-pronuncia-un-discurso-en-Essen-L\u00b4Illustration-4-de-abril-de-1936.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-696\" title=\"Hitler pronunciando un discurso electoral en Essen. Im\u00e1gen de \"L\u00b4Illustration\" de 4 de abril de 1936. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Hitler-pronuncia-un-discurso-en-Essen-L\u00b4Illustration-4-de-abril-de-1936.jpg\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Hitler-pronuncia-un-discurso-en-Essen-L\u00b4Illustration-4-de-abril-de-1936.jpg 487w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/05\/Hitler-pronuncia-un-discurso-en-Essen-L\u00b4Illustration-4-de-abril-de-1936-221x300.jpg 221w\" sizes=\"(max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Piensen en todo esto, en Napole\u00f3n, en Bismarck, en el k\u00e1iser Guillermo II, sobre todo en Hitler, si las elecciones europeas les parecen aburridas, burocr\u00e1ticas, tal vez in\u00fatiles. No son la panacea, por supuesto, no van a resolver todos nuestros problemas generados por nuevos conatos de ambiciones malsanas -una Alemania que a\u00fan no parece, como Francia en 1815, haber cogido el mensaje de 1945- pero, desde luego, echando la vista atr\u00e1s, sobre nuestra turbia Historia com\u00fan, son un verdadero alivio&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 &nbsp; Mientras escrib\u00eda estas l\u00edneas no sab\u00eda, por supuesto, el resultado de las elecciones europeas que ayer culminaban en el cada vez m\u00e1s vasto territorio de la Uni\u00f3n. Tampoco es que importase mucho. Claro, uno tiene sus preferencias. 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