{"id":763,"date":"2014-10-06T11:30:35","date_gmt":"2014-10-06T09:30:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=763"},"modified":"2014-10-06T11:30:35","modified_gmt":"2014-10-06T09:30:35","slug":"763","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2014\/10\/06\/763\/","title":{"rendered":"De \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d a M\u00f3naco. Las tropas espa\u00f1olas de Napole\u00f3n y su, a veces, feliz destino (1810-2014)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><span style=\"text-align: center;\">Como siempre, a medida que avanza la semana, el problema de este historiador es encontrar alguna noticia interesante que traer a este correo de la Historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Oficial-del-Jos\u00e9-Napole\u00f3n.La-Puebla-2013.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-764\" title=\"Oficial del regimiento Jos\u00e9-Napole\u00f3n. Reconstrucci\u00f3n de la batalla de Vitoria,1813-2013. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Oficial-del-Jos\u00e9-Napole\u00f3n.La-Puebla-2013-174x300.jpg\" alt=\"\" width=\"174\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Oficial-del-Jos\u00e9-Napole\u00f3n.La-Puebla-2013-174x300.jpg 174w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Oficial-del-Jos\u00e9-Napole\u00f3n.La-Puebla-2013.jpg 335w\" sizes=\"(max-width: 174px) 100vw, 174px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Algo que esta \u00faltima ha sido bastante arduo. M\u00e1s que nada por la cansina repetici\u00f3n en los medios de temas ya tratados -Catalu\u00f1a, la epidemia de \u00c9bola&#8230;- en esta p\u00e1gina. Al final, como ahora estoy atrapado en cuestiones de \u00edndole napole\u00f3nica -ya les contar\u00e9-, di con una cuesti\u00f3n prometedora para este correo de la Historia releyendo un viejo art\u00edculo de \u201cHistoria 16\u201d, firmado, en el tambi\u00e9n prometedor a\u00f1o 1977, por el especialista Jean-Ren\u00e9 Aymes.<\/p>\n<p>Era tema de portada en aquel n\u00famero de la revista de Historia m\u00e1s popular en Espa\u00f1a durante la llamada Transici\u00f3n. Se trataba de, como dec\u00eda el t\u00edtulo del propio art\u00edculo, las tropas espa\u00f1olas de Napole\u00f3n. Releyendo el texto pronto me di cuenta de que esta historia de la Historia ten\u00eda elementos, en efecto, muy prometedores.<\/p>\n<p>Por un lado la mayor parte de ustedes s\u00f3lo conocer\u00e1n el asunto por una novela por entregas publicada en los a\u00f1os 90 por el acad\u00e9mico Arturo P\u00e9rez-Reverte. Ya habr\u00e1n adivinado, quiz\u00e1s, que me refiero a \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d. Lo cual, a decir verdad, no es saber mucho sobre las tropas espa\u00f1olas que, de grado o por fuerza, como ocurri\u00f3 en Portugal, en muchos estados alemanes e italianos&#8230; formaron parte de los ej\u00e9rcitos napol\u00e9onicos que saquean, incendian, roban, matan y etc&#8230; durante quince a\u00f1os por toda Europa. Empezando por Espa\u00f1a, el principal n\u00facleo -casi \u00fanico de hecho- de la resistencia antinapole\u00f3nica en Europa entre 1808 y 1812.<\/p>\n<p>A eso el art\u00edculo del profesor Aymes a\u00f1ad\u00eda otros alicientes. Por ejemplo, resulta que algunos de esos reclutas espa\u00f1oles de Bonaparte -los del llamado regimiento Jos\u00e9-Napole\u00f3n- y el id\u00edlico Principado de M\u00f3naco estuvieron -aunque parezca sorprendente- estrechamente relacionados. Lo cual, teniendo en cuenta la tirada de las llamadas revistas \u201cdel coraz\u00f3n\u201d, visitantes habituales de dicho principado y de su hoy creciente y principesca familia, me ha parecido motivo m\u00e1s que interesante para hablar este lunes de esas tropas espa\u00f1olas de Napole\u00f3n y su, a veces, feliz destino, en contra de la impresi\u00f3n que les haya podido dejar la lectura de \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d. Feliz, al menos, hasta el a\u00f1o 1812 en el que los sacaron de la soleada costa mediterr\u00e1nea para llevarlos a Rusia.<\/p>\n<p>Vayamos al n\u00facleo del asunto, empezando por lo que dice \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d. Seg\u00fan esa novela tropas espa\u00f1olas que no proced\u00edan de los voluntarios del regimiento Jos\u00e9-Napole\u00f3n, fueron reclutadas pr\u00e1cticamente a la fuerza y con enga\u00f1o y lo pasaron bastante mal. Antes y despu\u00e9s de 1812. Especialmente las que no pudieron huir con el resto del contingente del marqu\u00e9s de la Romana del territorio de uno de los m\u00e1s fieles aliados del Ogro corso durante aquellos a\u00f1os de las guerras napole\u00f3nicas. Es decir, la hoy, por distintas razones, tan admirada Dinamarca.<\/p>\n<p>A diferencia de las tropas que lograron huir ayudadas por la flota brit\u00e1nica -como sabr\u00e1n por la lectura de \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d- y desembarcaron en Ribadeo, Santo\u00f1a y Santander a tiempo para enfrentarse a la contraofensiva napole\u00f3nica posterior a la victoria de Bail\u00e9n, los rezagados de esas unidades se quedaron all\u00ed y pasaron por la atroz campa\u00f1a rusa de 1812.<\/p>\n<p>En ese momento, tal y como cuenta esa novela cargada de humor negro, los voluntarios forzosos de esas tropas, que no los entusiastas de Napole\u00f3n, que tambi\u00e9n los hab\u00eda, habr\u00edan tratado de cruzar las l\u00edneas simulando un ataque suicida que deja pasmado a todo el Estado Mayor napole\u00f3nico, empezando por el propio Napole\u00f3n, y que acaba en fiasco porque Murat -descrito en t\u00e9rminos crueles aunque no inexactos por el novelista cartagenero- da una de sus caracter\u00edsticas cargas de Caballer\u00eda. Una que acaba con los pobres soldados espa\u00f1oles chasqueados y obligados a quedarse con Napole\u00f3n para sufrir las atrocidades de la retirada de la \u201cGrande Arm\u00e9e\u201d durante el g\u00e9lido invierno de 1812. Afrontando as\u00ed un fr\u00edo mortal, a los lobos, a los cosacos y a las heladas aguas del Beresina. Ese r\u00edo a\u00fan hoy sin\u00f3nimo de desastre en franc\u00e9s.<\/p>\n<p>La realidad, se lo asegur\u00f3, fue algo diferente, como suele ser habitual en las novelas del citado acad\u00e9mico, bastante re\u00f1idas con la Historia.<\/p>\n<p>En efecto, si leemos un documentado art\u00edculo publicado en la revista \u201cTiempo\u201d por Luis Reyes descubriremos que, en realidad, aquellas tropas, o al menos una parte sustancial de las mismas, s\u00ed consiguieron pasar las l\u00edneas rusas durante la campa\u00f1a de 1812. A diferencia de lo que pueden leer en \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d -cargada, como gran parte de la Literatura de su autor, de un incomprensible y malsano pesimismo sobre la Historia de Espa\u00f1a- fueron recibidos con honores por el propio zar Alejandro I, equiparados a su guardia personal y devueltos a Espa\u00f1a, verdaderamente a cuerpo de rey, en nav\u00edos de la Armada rusa, formando ya entonces el regimiento Imperial Alejandro, que en 1815 tomar\u00eda parte en la derrota final de Napole\u00f3n de la que, espero, les hablar\u00e9 bastante este a\u00f1o entrante.<\/p>\n<p>Ese fue el glorioso destino final de algunos de los integrantes del regimiento Jos\u00e9-Napole\u00f3n y otras tropas espa\u00f1olas de Napole\u00f3n. Antes, como nos cuenta el profesor Aymes, les fue incluso mejor. Bonaparte insisti\u00f3 mucho en que el Jos\u00e9-Napole\u00f3n no combatiera en Espa\u00f1a -no se fiaba de ellos y tem\u00eda que pasasen las l\u00edneas-, y parte de ellos -bingo- acabaron destinados nada menos que en M\u00f3naco. Evidentemente un lugar mucho mejor que las serran\u00edas andaluzas o vascas, donde tus propios compatriotas te pod\u00edan matar ense\u00f1\u00e1ndote lo bien que hab\u00edan aprendido todas las innovaciones militares napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p>El profesor Aymes no nos cuenta mucho sobre la situaci\u00f3n en M\u00f3naco en la \u00e9poca, pero, sin duda, el peque\u00f1o principado de los Grimaldi conquistado por Francia, no deb\u00eda ser precisamente Ronda en cuanto a enconada resistencia antinapole\u00f3nica.<\/p>\n<p>Entonces no exist\u00eda el M\u00f3naco lujoso y rutilante del Casino, la F\u00f3rmula 1 y los yates de varios metros de eslora. Era tan s\u00f3lo eso, un peque\u00f1o principado acostado sobre un bonito trozo del Mediterr\u00e1neo, conquistado con astucia por los Grimaldi en la Edad Media -como canta orgullosa una de las estatuas de la ciudad hoy d\u00eda- pero, que duda cabe, un destino id\u00edlico comparado con muchos otros teatros de las guerras napole\u00f3nicas en los que muchos de esos soldados acabaron.<\/p>\n<p>Aquello dur\u00f3 hasta 1812. En esa fecha los sacaron del Mediterr\u00e1neo para ir a luchar en Rusia, donde algunos afrontaron el destino que se describe en \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d. Uno que ellos, como subraya el profesor Aymes, podr\u00edan haber eludido, neg\u00e1ndose, como la mayor\u00eda de prisioneros y \u201cvoluntarios\u201d espa\u00f1oles, a jurar lealtad a Jos\u00e9 I, y que, finalmente, en conjunto, tampoco les sali\u00f3 tan mal. Como se ve por el caso del regimiento Imperial Alejandro, en el que acabaron muchos de ellos, donde se olvid\u00f3, y se olvidaron, de que alguna vez hab\u00edan servido a Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>A muchos oficiales, como el capit\u00e1n Gallardo de Mendoza, les fue incluso mejor, posando, perfectamente, hasta el final, y con mucho \u00e9xito, en la epopeya napole\u00f3nica. Imitando en todo a los franceses. Por ejemplo, en pasarse a las banderas de Luis XVIII en abril de 1814 y hasta ayudarle en 1823 a apoyar a su primo Fernando VII durante la ominosa expedici\u00f3n de los Cien Mil Hijos de San Luis.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Puerto-de-Monaco.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-765\" title=\"Puerto de M\u00f3naco en la actualidad. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Puerto-de-Monaco.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Puerto-de-Monaco.jpg 1280w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Puerto-de-Monaco-300x204.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Puerto-de-Monaco-768x521.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/10\/Puerto-de-Monaco-1024x695.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En fin, como ver\u00e1n, la Historia real supera, para mal y para bien, cualquier realidad como la de las p\u00e1ginas del \u201c\u00a1Hola!\u201d. O cualquier ficci\u00f3n, no olviden eso, como la que se puede leer en las p\u00e1ginas de \u201cLa sombra del \u00e1guila\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como siempre, a medida que avanza la semana, el problema de este historiador es encontrar alguna noticia interesante que traer a este correo de la Historia. Algo que esta \u00faltima ha sido bastante arduo. 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