{"id":801,"date":"2014-12-08T11:30:20","date_gmt":"2014-12-08T09:30:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=801"},"modified":"2014-12-08T11:30:20","modified_gmt":"2014-12-08T09:30:20","slug":"es-en-serio-o-es-en-broma-la-trastienda-de-los-documentos-historicos-y-los-cambios-de-opinion-sobre-lord-wellington-san-sebastian-de-1813-a-1828-pasando-por-1815","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2014\/12\/08\/es-en-serio-o-es-en-broma-la-trastienda-de-los-documentos-historicos-y-los-cambios-de-opinion-sobre-lord-wellington-san-sebastian-de-1813-a-1828-pasando-por-1815\/","title":{"rendered":"\u00bfEs en serio o es en broma?. La trastienda de los documentos hist\u00f3ricos y los cambios de opini\u00f3n sobre Lord Wellington (San Sebasti\u00e1n de 1813 a 1828 pasando por 1815)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-802\" title=\"Wellington seg\u00fan la serie de mosaicos que reconstruye su historia en Londres. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La opini\u00f3n de Jane Austen sobre la Historia que, como ya les he dicho alguna vez en este correo de la Historia, era creer que la mayor parte de ella era ficci\u00f3n, parece estar bien extendida.<\/p>\n<p>Muchas veces me he encontrado, incluso entre compa\u00f1eros de otras ciencias que no son la nuestra -es decir, la Historia-, la idea de que quienes reconstruimos el pasado lo hacemos no a base de m\u00e9todo cient\u00edfico, sino de leyendas y rumores. Incluso algunos creen que basta con la intuici\u00f3n personal para hacer esta tarea tan delicada.<\/p>\n<p>Pues no, nada m\u00e1s alejado de la realidad. Y esa curiosa circunstancia es la que me ha llevado a elegir este tema como eje de este nuevo correo de la Historia, amortizando as\u00ed, al menos en una \u00ednfima parte, las investigaciones que estoy finalizando en estos momentos.<\/p>\n<p>En efecto, ando manejando \u00faltimamente documentaci\u00f3n sobre un personaje hist\u00f3rico famoso y muy controvertido. Al menos en mi ciudad, San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Me refiero a no otro que el duque de Wellington, Arthur Wellesley, general en jefe de los ej\u00e9rcitos aliados que de 1808 a 1813 combaten en la Pen\u00ednsula, despu\u00e9s, en 1814, en Francia y, finalmente, en las llanuras de B\u00e9lgica en un lugar llamado Waterloo, batalla que en pocos meses se har\u00e1 famosa gracias a cumplir su bicentenario. Raz\u00f3n m\u00e1s que suficiente para que, en efecto, hablemos hoy aqu\u00ed de Lord Arthur y de su fama recogida en diversos documentos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>A nivel mundial, Lord Wellington pasa por ser el destructor de Napole\u00f3n, el vencedor de esa batalla de memoria formidable llamada \u201cWaterloo\u201d.<\/p>\n<p>Todos los documentos dicen eso. Y despu\u00e9s de ellos los libros de Historia y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>\u00bfHay alguien que tenga una mala opini\u00f3n sobre \u00e9l, incluso fuera de Francia?. La respuesta es que s\u00ed. Algunos contempor\u00e1neos suyos que no eran Napole\u00f3n, ni sus tambi\u00e9n famosos mariscales, ten\u00edan una mala, incluso p\u00e9sima, opini\u00f3n de \u00e9l.<\/p>\n<p>Se trataba de los gobernantes de San Sebasti\u00e1n, supervivientes a la quema y destrucci\u00f3n de su ciudad a partir del 31 de agosto de 1813, cuando la \u00faltima gran operaci\u00f3n militar para expulsar a los franceses de Espa\u00f1a culmina con la toma -inevitable, imprescindible- de San Sebasti\u00e1n y su posterior destrucci\u00f3n a manos de las columnas aliadas, de soldados brit\u00e1nicos y portugueses, que la toman al asalto con atroces bajas de varios miles de muertos, provocando a su vez, y fuera del control de sus oficiales, un desastre a\u00fan mayor, que el a\u00f1o pasado -como ya sabr\u00e1n quienes leen este correo de la Historia- ha dado lugar a penosas diatribas en las que la Pol\u00edtica ha tratado de enmendar la plana a la Ciencia haciendo pasar de contrabando -una y otra vez- opiniones pol\u00edticas como si fueran Historia.<\/p>\n<p>Dicho contrabando es f\u00e1cil de reconocer: lo primero que pretende es que ideas y preocupaciones de hoy d\u00eda sean las ideas y preocupaciones de gentes de hace doscientos a\u00f1os, a las que, para empezar, apenas se conoce de nada.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n a ese embrollo -cuando hay voluntad de resolverlo- es tambi\u00e9n bastante sencilla. Consiste en dar a alguien titulado en una facultad de Historia la documentaci\u00f3n relativa a dichos sucesos para que escriba un informe sobre los mismos tras analizar el contenido de esos documentos.<\/p>\n<p>Hecho esto en el caso, por ejemplo, de la buena o mala prensa de un famoso general como Wellington, conocido en el mundo entero, se descubren cosas curiosas.<\/p>\n<p>Por ejemplo que los representantes municipales de San Sebasti\u00e1n consideraban a dicho general como hombre de fama inmortal, un verdadero h\u00e9roe, libertador de Espa\u00f1a. Todo eso est\u00e1 dicho en una carta fechada en Zubieta -punto de reuni\u00f3n de los vecinos de la devastada ciudad- en 8 de septiembre de 1813 y conservado en un legajo de correspondencia dirigida al excelent\u00edsimo duque de Ciudad Rodrigo, conservado en el archivo municipal de San Sebasti\u00e1n con la signatura E\u00a0 5\u00a0 III\u00a0 2117, 14.<\/p>\n<p>Esa opini\u00f3n ir\u00e1 cambiando de manera dr\u00e1stica en los meses siguientes, entre octubre y noviembre de 1813 y enero y febrero de 1814.<\/p>\n<p>Las respuestas que <em>mylord<\/em> da en persona o por medio de su secretario militar, Josef O\u00b4Lawlor, a las peticiones de ayuda de la ciudad para que se les compense por los da\u00f1os causados, no ayudan mucho a que mejore la opini\u00f3n de esa comunidad sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>De ah\u00ed vendr\u00e1 un progresivo deterioro. Wellington se\u00f1alar\u00e1 en respuesta a esa carta de 8 de septiembre que lamentaba lo ocurrido, que no era culpa suya y que, de hecho, la destrucci\u00f3n de la ciudad era todo un inconveniente para su ej\u00e9rcito al privarle de alojamientos.<\/p>\n<p>La carta de 18 de septiembre de 1813 en la que Wellington volv\u00eda a responder a nuevas demandas de la ciudad, abr\u00eda una agria brecha entre ambos personajes hist\u00f3ricos -la ciudad y el general- cuando \u00e9ste, por mano una vez m\u00e1s de O\u00b4Lawlor, insist\u00eda en que los franceses hab\u00edan quemado la ciudad, en cinco o seis puntos, antes de que sus tropas entrasen&#8230;<\/p>\n<p>Afirmaci\u00f3n que era saludada por una nota al margen de la misma, hecha por la ciudad o cualquiera de sus representantes, tanto daba, se\u00f1alando que hab\u00eda que estar borracho (sic) o falto de cabal juicio para decir tales cosas&#8230;<\/p>\n<p>Desde ese punto la mala prensa de Wellington en San Sebasti\u00e1n no har\u00e1 sino crecer a pesar de que en los documentos oficiales, en los que <strong><em>no<\/em><\/strong> se pon\u00edan notas al margen como esas, se mantuviesen las formas.<\/p>\n<p>En efecto, en ellos se echa la culpa a O\u00b4Lawlor, se achaca la frialdad de Wellington ante la desgracia de la ciudad a conveniencias pol\u00edticas, pero se le sigue elogiando, confiando en que apoyar\u00e1 la reconstrucci\u00f3n de la ciudad y har\u00e1 que lleguen a ella socorros de Espa\u00f1a, de sus colonias y hasta de Inglaterra, como ocurri\u00f3 en el caso de Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>Sin embargo, el mal ya estaba hecho y no pod\u00eda ir sino a peor. La ciudad acab\u00f3 por ser reconstruida pero sus habitantes alimentaron un rencor considerable contra el famoso general. En 1828, cuando reciben a Fernando VII y a su mujer para celebrar la reconstrucci\u00f3n, los documentos oficiales de la ciudad se\u00f1alar\u00e1n que el culpable de su destrucci\u00f3n por el fuego, como una nueva Troya seg\u00fan esos papeles, era el vencedor de Waterloo&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-batalla-de-Vitoria.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-803\" title=\"Recuerdo a la batalla de Vitoria en la serie de mosaicos que reconstruye la historia de Wellington en Londres. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-batalla-de-Vitoria.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-batalla-de-Vitoria.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-batalla-de-Vitoria-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-batalla-de-Vitoria-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2014\/12\/Marble-Arch-Wellington-batalla-de-Vitoria-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>No es que la futura capital guipuzcoana no se hubiese alegrado de la victoria aliada en ese famoso campo belga. Otros documentos municipales demuestran que la ciudad celebr\u00f3 por todo lo alto la destrucci\u00f3n del Tirano de Europa, de Napole\u00f3n, de aquel al que esos documentos oficiales de la ciudad no dudaban en llamar \u201cMonstruo\u201d, pero el desencuentro de 1813 segu\u00eda pesando y mucho. Y acab\u00f3 por reflejarse en los documentos hist\u00f3ricos, permitiendo as\u00ed, como vemos, reconstruir perfectamente esa secuencia de hechos hist\u00f3ricos que nos ofrece hoy una perspectiva poco conocida de la mala fama de un personaje tan famoso como Lord Wellington, pero no por ello menos cierta ni menos digna de ser conocida por todos aquellos que quieran decir -por ejemplo en la cena de Navidad del a\u00f1o 2014- que ellos saben de Historia.<\/p>\n<p>Una materia que, como ven -o eso espero- nada tiene que ver con una reconstrucci\u00f3n a base de leyendas y rumores, sino con documentos muy elocuentes. De hecho, a veces, descaradamente elocuentes&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 La opini\u00f3n de Jane Austen sobre la Historia que, como ya les he dicho alguna vez en este correo de la Historia, era creer que la mayor parte de ella era ficci\u00f3n, parece estar bien extendida. 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