{"id":845,"date":"2015-02-16T12:30:44","date_gmt":"2015-02-16T11:30:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=845"},"modified":"2025-02-17T11:59:06","modified_gmt":"2025-02-17T10:59:06","slug":"por-gis-y-por-santa-caridad-historia-del-dia-de-san-valentin-historia-de-otro-invento-de-los-centros-comerciales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/02\/16\/por-gis-y-por-santa-caridad-historia-del-dia-de-san-valentin-historia-de-otro-invento-de-los-centros-comerciales\/","title":{"rendered":"\u201cPor Gis y por Santa Caridad\u201d. Historia del D\u00eda de San Valent\u00edn. \u00bfHistoria de otro invento de los centros comerciales?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>(Para la que ama \u201cA los que aman\u201d)<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Shaks1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-846\" title=\"Entrada al Teatro Globe de Londres. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Shaks1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Shaks1.jpg 1416w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Shaks1-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Shaks1-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Shaks1-1024x576.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hoy hace fortuna en Espa\u00f1a la expresi\u00f3n \u201cCu\u00f1adismo\u201d. Supongo que en el Futuro alguien har\u00e1 una brillante tesis doctoral, o varias, sobre una sociedad -la nuestra- en la que en algunas fiestas destacadas del a\u00f1o -la cena de Navidad, por ejemplo- hab\u00eda alguien -ya disfrutase de la categor\u00eda legal de cu\u00f1ado o no, detalle secundario \u00e9ste seg\u00fan los expertos en \u201cCu\u00f1adismo\u201d- que se pon\u00eda a sentar c\u00e1tedra sobre los asuntos m\u00e1s diversos. Generalmente sin tener mucha idea de ninguno de ellos.<\/p>\n<p>Un tema como el que hoy vamos a tratar entrar\u00eda, perfectamente, en las coordenadas del \u201cCu\u00f1adismo\u201d.<\/p>\n<p>Pens\u00e9moslo bien: \u00bfqu\u00e9 \u201ccu\u00f1ao\u201d se resistir\u00eda a dar a sus familiares y comensales en una buena cena de Adviento una charla -bajada a saber de qu\u00e9 ignoto rinc\u00f3n de Internet- acerca de que Navidades, Reyes&#8230; y todas esas fiestas son un producto de Mercadotecnia de los grandes almacenes, para que gastemos nuestro dinero y mantengamos en marcha este tinglado econ\u00f3mico en el que intentamos vivir?<\/p>\n<p>Ya sabemos la respuesta: no habr\u00eda practicante del \u201cCu\u00f1adismo\u201d que se resistiera a tal bicoca.<\/p>\n<p>Lo mismo puede ocurrir con el D\u00eda de San Valent\u00edn que acabamos de celebrar. Tiene esa fecha todos los elementos propios para una buena dosis de \u201cCu\u00f1adismo\u201d.<\/p>\n<p>Ciertamente se dice, desde hace a\u00f1os, que el D\u00eda de San Valent\u00edn fue exacerbado por cierta cadena de famosos grandes almacenes norteamericanos para poder liquidar, con beneficio, por supuesto, lo que hab\u00eda quedado en sus dep\u00f3sitos de mercanc\u00eda despu\u00e9s de la Campa\u00f1a de Navidad.<\/p>\n<p>Incluso la Espa\u00f1a franquista, tan atrasada en casi todos los aspectos, se subi\u00f3 a ese carro con prontitud, sin esperar a la muerte del dictador y a la llegada de nuestro actual papanatismo hacia todo lo que viene manufacturado desde Estados Unidos y, en muchas ocasiones, no es sino una devoluci\u00f3n -adocenada y plastificada- de prestamos culturales que los europeos hemos hecho a los que se fueron, hace generaciones, a ese lado del Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p>En efecto, en aquella estramb\u00f3tica Espa\u00f1a de Franco, a mediados de aquel r\u00e9gimen, seguro que recordar\u00e1n que se hicieron no una, sino dos pel\u00edculas relativas al D\u00eda de los Enamorados. Y, la verdad, aunque esas pel\u00edculas no renegaban de las ra\u00edces cat\u00f3licas del asunto -el protagonista era un simp\u00e1tico y elegante San Valent\u00edn, que sub\u00eda y bajaba a la Tierra en el ascensor de uno de los incipientes rascacielos del Madrid resurgido de la debacle de 1936-, daba la sensaci\u00f3n de que la desaparecida \u201cGaler\u00edas Preciados\u201d -es decir, los grandes almacenes madrile\u00f1os que han inspirado la serie \u201cGaler\u00edas Velvet\u201d- algo ten\u00eda que ver en aquel \u00e9xito de taquilla de \u201cEl d\u00eda de los enamorados\u201d y \u201cVuelve San Valent\u00edn\u201d, para sacarse as\u00ed de sus dep\u00f3sitos lo que le hab\u00eda sobrado de las Navidades.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, parece dif\u00edcil negar que esta vez el \u201ccu\u00f1ao\u201d tendr\u00eda raz\u00f3n al ilustrarnos sobre la vil y s\u00f3rdida realidad que se esconde tras los regalos y festejos que hacemos para el D\u00eda de San Valent\u00edn.<\/p>\n<p>Pero no, como siempre -en el mejor de los casos-, el \u201ccu\u00f1ao\u201d s\u00f3lo acertar\u00eda a medias. Y es ah\u00ed cuando aparece en escena el historiador -que, lo s\u00e9, a veces, es como un \u201ccu\u00f1ao\u201d pero \u201ccon estudios\u201d- para desmontar esos argumentos sobre el origen del D\u00eda de San Valent\u00edn.<\/p>\n<p>No voy a entrar en esa rama de la Historia llamada Hagiograf\u00eda (es decir, la Historia de los Santos), explic\u00e1ndoles qui\u00e9n era San Valent\u00edn y por qu\u00e9 en el amplio santoral cat\u00f3lico se le nombra protector de los enamorados. En este caso, como en muchos otros, mejores doctores que yo tiene la Iglesia y hasta varios diccionarios de santos online donde se explica la historia de San Valent\u00edn y de muchos otros.<\/p>\n<p>En lo que s\u00ed voy a entrar es en contarles que, tras cerca de dieciocho a\u00f1os de pr\u00e1ctica en investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, rara vez me he encontrado con ninguna celebraci\u00f3n especial del D\u00eda de San Valent\u00edn entre el siglo XVI y el XIX, con lo cual se podr\u00eda reforzar el argumento \u201ccu\u00f1adista\u201d sobre que todo esto es un invento reciente y vilmente mercantilista. Sin embargo, \u201crara vez\u201d no significa \u201cnunca\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es, al menos una vez s\u00ed he encontrado un documento de finales del siglo XVI a comienzos del XVII en el que se constata, perfectamente, la tradici\u00f3n cristiana de festejar y exaltar a San Valent\u00edn no como personaje central de una romer\u00eda local o patr\u00f3n de una determinada iglesia, sino como protector universal de los enamorados.<\/p>\n<p>Curiosamente el dato no ven\u00eda de un pa\u00eds cat\u00f3lico sino de uno protestante: la turbulenta Inglaterra de la reina Isabel I.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00e9 en un esmerado disco producido por el grupo \u201cThe Camerata of London\u201d y titulado \u201cShakespeare\u00b4s Musicke\u201d.<\/p>\n<p>En este magn\u00edfico disco, que reconstruye -hasta el \u00faltimo detalle- la m\u00fasica con la que se amenizaban las representaciones teatrales firmadas por Shakesperare, viene una canci\u00f3n cantada por la Ofelia de \u201cHamlet\u201d. Ya recordar\u00e1n que Ofelia era la desdichada muchacha que, al ver frustrado su amor por el atormentado Hamlet, acaba suicid\u00e1ndose -o algo parecido- tras perder el juicio, cayendo a un r\u00edo donde flota un breve instante gracias a sus amplios ropajes de dama de aquella Corte danesa en una imagen, entre el ensue\u00f1o y la pesadilla, que tan bien reflej\u00f3 en el siglo XIX un cuadro del prerrafaelista John Everett Millais.<\/p>\n<p>El personaje de Ofelia, antes de morir, cantaba, entre otras, esa alegre canci\u00f3n en la que, invocando \u201cpor Gys y por Santa Caridad\u201d, recordaba equ\u00edvocamente a Hamlet que la v\u00edspera del D\u00eda de San Valent\u00edn ella era una doncella dispuesta a ser su \u201cValentina\u201d -trad\u00fazcase \u201cenamorada\u201d- esper\u00e1ndole -en una escena inversa a la de Romeo y Julieta- bajo su ventana&#8230;<\/p>\n<p>La verdad es que esa canci\u00f3n es un magn\u00edfico documento. No s\u00f3lo porque nos permite fechar la costumbre del D\u00eda de San Valent\u00edn a finales del siglo XVI, sino por la curiosa muestra de cultura popular -la invocaci\u00f3n a Gis y a Santa Caridad- y cultura de \u00e9lite tan propia de la \u00e9poca (como nos contaba nuestro colega Peter Burke en \u201cLa cultura popular en la Europa moderna\u201d) y a\u00fan m\u00e1s propia del convulso ambiente en el que nacieron las obras de Shakespeare. Alguien que, seg\u00fan algunas interesantes teor\u00edas, no era un bardo inmortal, sino s\u00f3lo un testaferro de un grupo de nobles que, con canciones como \u00e9stas y obras como \u201cHamlet\u201d y otras de todos bien conocidas, trataban de controlar las ideas pol\u00edticas de la baja plebe inglesa.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Actriz-Shaks-Henry-V.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-847\" title=\"Representaci\u00f3n de \u201cEnrique V\u201d en el Globe Theatre de Londres. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Actriz-Shaks-Henry-V.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Actriz-Shaks-Henry-V.jpg 1600w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Actriz-Shaks-Henry-V-300x225.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Actriz-Shaks-Henry-V-768x576.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/02\/Actriz-Shaks-Henry-V-1024x768.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Especialmente de la londinense, para utilizarla como masa de maniobra en intrigas pol\u00edticas que habr\u00edan acabado en lo que hoy llamar\u00edamos un golpe de estado. Como podr\u00e1n ver en una magn\u00edfica pero desconocida pel\u00edcula, \u201cAnonymus\u201d, en la que se reconstruye minuciosamente la \u00e9poca -lo que vean ah\u00ed vale tambi\u00e9n para la Francia de Corneille o la Espa\u00f1a de Lope de Vega- y el ambiente de intrigas palaciegas donde surgieron obras como \u201cHamlet\u201d. Esas en las que lo m\u00e1s inocente que hab\u00eda en ellas eran canciones como la que la pobre y desdichada Ofelia cantaba al l\u00fagubre pr\u00edncipe de Dinamarca, antes de poner tr\u00e1gicamente fin a su vida, cayendo a un r\u00edo con el eco de la v\u00edspera de San Valent\u00edn en su boca, desesperada por un amor no correspondido.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 (Para la que ama \u201cA los que aman\u201d) Hoy hace fortuna en Espa\u00f1a la expresi\u00f3n \u201cCu\u00f1adismo\u201d. 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