{"id":868,"date":"2015-03-30T11:41:07","date_gmt":"2015-03-30T09:41:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=868"},"modified":"2015-03-30T11:41:07","modified_gmt":"2015-03-30T09:41:07","slug":"de-historia-y-mitos-sobre-el-caracter-nacional-picaros-musicos-panderetas-y-otras-invenciones-1794-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/03\/30\/de-historia-y-mitos-sobre-el-caracter-nacional-picaros-musicos-panderetas-y-otras-invenciones-1794-2015\/","title":{"rendered":"De Historia y mitos sobre el car\u00e1cter nacional. P\u00edcaros, m\u00fasicos, panderetas  y otras invenciones (1794-2015)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Portada-libro-CSIC.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-870\" title=\"Portada de \"La cultura espa\u00f1ola en la Europa rom\u00e1ntica\". Visor Libros. Madrid, 2015\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Portada-libro-CSIC.jpg\" alt=\"\" width=\"176\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Portada-libro-CSIC.jpg 963w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Portada-libro-CSIC-176x300.jpg 176w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Portada-libro-CSIC-768x1306.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Portada-libro-CSIC-602x1024.jpg 602w\" sizes=\"(max-width: 176px) 100vw, 176px\" \/><\/a>Empezar\u00e9 este nuevo correo de la Historia hablando de la casualidad. Seg\u00fan algunos de los sabios fundamentales del siglo XX -en este caso Sigmund Freud- era dudoso que existiese tal cosa que \u00e9l, c\u00f3mo no, explicaba como producto del Inconsciente.<\/p>\n<p>Sobre esto tambi\u00e9n le\u00ed hace tiempo que los agentes del antiguo KGB, el famoso -gracias sobre todo a las pel\u00edculas de James Bond- servicio de espionaje sovi\u00e9tico, sol\u00edan decir \u201cnada de coincidencias\u201d. Caso de observar tales coincidencias su manual, por lo que se ve, recomendaba desconfiar de tanta casualidad y echar mano, preventivamente, del arma reglamentaria.<\/p>\n<p>Sin \u00e1nimo de entrar en un debate que, como ven, da para muchos gustos y opiniones, s\u00ed les dir\u00e9 que esta semana pasada tuve un encuentro de lo m\u00e1s casual -que me perdonen Freud y los agentes del KGB- con un libro verdaderamente interesante titulado \u201cLa cultura espa\u00f1ola en la Europa rom\u00e1ntica\u201d.<\/p>\n<p>Lo ha publicado una peque\u00f1a editorial madrile\u00f1a, Visor Libros, y re\u00fane, bajo la direcci\u00f3n de Jos\u00e9 Checa Beltr\u00e1n, un profesor de nuestro maltratado Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, una serie de art\u00edculos sobre c\u00f3mo era vista Espa\u00f1a en la Europa rom\u00e1ntica. Es decir, entre 1790 y 1840 aproximadamente.<\/p>\n<p>No pod\u00eda llegar en un momento m\u00e1s oportuno esta publicaci\u00f3n, porque, como pude ver por algunas reacciones ante mi art\u00edculo de la semana pasada, parece que en Espa\u00f1a a\u00fan hay muchos que piensan que dicho pa\u00eds es un pa\u00eds de chapuzas, un pa\u00eds de picaros, en fin, como dec\u00eda el poema, un pa\u00eds de Frascuelo y \u201cde pandereta\u201d. No s\u00f3lo eso, como me dec\u00eda el lector que tuvo a bien comentar mi art\u00edculo de la semana pasada, los espa\u00f1oles ser\u00edan as\u00ed no desde hace unas pocas d\u00e9cadas -pongamos que desde que ve\u00edan en el cine pel\u00edculas de Alfredo Landa-, sino desde hace milenios, desde la \u00e9poca de la Roma imperial.<\/p>\n<p>Realmente cansa la persistencia de esa serie de t\u00f3picos. Y m\u00e1s cuando, con leer un poco de la Ciencia que se produce hoy en Espa\u00f1a, bastar\u00eda para sacarse de encima una serie de ideas tan vulgares, con las que, sin embargo, se explica cualquier cosa que pasa en ese pa\u00eds. Especialmente las malas. Un proceso perverso que no hace sino retroalimentarse. Es decir, para los que no sean soci\u00f3logos: como los espa\u00f1oles est\u00e1n convencidos de ser, desde hace siglos, una banda de p\u00edcaros, \u201clistos\u201d y chapuceros, la mayor\u00eda de ellos hace cada vez menos esfuerzos por dejar de ser p\u00edcaros, \u201clistos\u201d y chapuceros.<\/p>\n<p>El t\u00f3pico se repite hasta la saciedad. Durante d\u00e9cadas. Recuerdo, por ejemplo, un episodio de aquella serie de televisi\u00f3n, \u201cOrden Especial\u201d, dirigida por Albert Boadella, emitido en el famoso a\u00f1o 1992, en el que, en tono de broma muy seria, se deten\u00eda a un espa\u00f1ol que pagaba regular y honradamente sus impuestos. El veredicto de los monjes de dicha Orden especial, avalado por un supuesto antrop\u00f3logo, era que ese individuo, con esas caracter\u00edsticas, no pod\u00eda ser un espa\u00f1ol \u201cpuro\u201d. Por el contrario deb\u00eda estar mezclado con n\u00f3rdicos, que ser\u00eda lo que explicar\u00eda la puntualidad y pago regular y \u201cno picaresco\u201d de impuestos que conduc\u00eda, finalmente, a su detenci\u00f3n y exterminaci\u00f3n por la Orden especial&#8230;<\/p>\n<p>No volver\u00e9 a insistir sobre otros t\u00f3picos castizos que nada menos que 23 a\u00f1os despu\u00e9s nos echa encima otra serie emitida por TVE -\u201cEl Ministerio del Tiempo\u201d-, porque ya habl\u00e9 de ello largo y tendido la semana pasada. Prefiero recomendarles la lectura de \u201cLa cultura espa\u00f1ola en la Europa rom\u00e1ntica\u201d.<\/p>\n<p>Especialmente, el art\u00edculo firmado por Maud Le Guelec y el de los investigadores del CSIC Ignacio Ahumada y Amila Jelovac.<\/p>\n<p>El de Maud Le Guelec es particularmente interesante para el tema de este correo de la Historia porque nos cuenta cu\u00e1ndo exactamente y c\u00f3mo se cre\u00f3 el t\u00f3pico del espa\u00f1ol incivilizado, brutal, similar a los \u201csalvajes\u201d de \u00c1frica&#8230; El t\u00edtulo de su art\u00edculo ya nos da una pista: \u201cLo que dicen los franceses de los espa\u00f1oles (1793-1813)\u201d.<\/p>\n<p>Con un estilo verdaderamente ameno, Le Guelec nos cuenta ah\u00ed c\u00f3mo la prensa de la Francia revolucionaria, dirigida por los comisarios que controlan ese pa\u00eds en ese per\u00edodo turbulento, va creando la imagen de unos espa\u00f1oles incivilizados, ajenos a toda idea de avance cient\u00edfico, a la Ilustraci\u00f3n de ese Siglo de las Luces que agoniza bajo la cuchilla, incansable, de la guillotina&#8230;<\/p>\n<p>Una serie de invectivas que, curiosamente, cesan en 1795, cuando Francia y Espa\u00f1a firman la paz y se al\u00edan. En ese mismo momento los espa\u00f1oles sufren una s\u00fabita transformaci\u00f3n en la prensa francesa. Donde antes hab\u00eda salvajes con un grado de civilizaci\u00f3n no muy superior a los nativos de Tierra de Fuego, Maud Le Guelec nos descubre, leyendo peri\u00f3dicos franceses posteriores a la firma de la Paz de Basilea, a unos espa\u00f1oles de lo m\u00e1s cultos y educados, con m\u00e9dicos que hacen notables avances, por ejemplo, en los partos asistidos por ces\u00e1rea, con sociedades ilustradas en casi cada rinc\u00f3n del pa\u00eds, etc., etc&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la causa de ese radical cambio de imagen?. Seg\u00fan Le Guelec, entre 1793 y 1795, el gobierno revolucionario franc\u00e9s ten\u00eda que justificar, de alg\u00fan modo, la guerra de agresi\u00f3n y conquista contra Espa\u00f1a diciendo que a ese pa\u00eds hab\u00eda que librarlo, por su bien, de un oscurantismo secular. Uno que curiosamente desaparece, como por arte de magia, en 1795, tras el fin de la guerra&#8230;<\/p>\n<p>En 1808 habr\u00eda otra metamorfosis maravillosa en lo que dec\u00eda la prensa francesa de los espa\u00f1oles. Otra vez aparecen los monjes inquisidores que entre 1795 y 1807 eran, por el contrario, ilustrados y cultos cl\u00e9rigos miembros de sociedades cient\u00edficas y literarias. Otra vez aparecen los espa\u00f1oles salvajes, incivilizados, que entre 1795 y 1807 eran pac\u00edficos ciudadanos interesados en progresar o en hacer avanzar la Medicina y la Ciencia. La explicaci\u00f3n, otra vez, es muy sencilla: la Francia imperial ten\u00eda que justificar, de alg\u00fan modo, que en Espa\u00f1a se hubiesen abatido, por primera vez, las \u00e1guilas imperiales. Tal fiasco s\u00f3lo se podr\u00eda explicar porque el Ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n se enfrentaba con seres sobrehumanos, bestias irracionales y m\u00edticas, una especie de Yetis o \u201cBigfoots\u201d vestidos con alpargatas y sombreros castore\u00f1os&#8230;<\/p>\n<p>Todo, simplemente, falso. Como se demuestra -oh sorpresa- en el art\u00edculo de Ignacio Ahumada y Amila Jelovac en \u201cLa cultura espa\u00f1ola en la Europa rom\u00e1ntica\u201d, la Espa\u00f1a de finales del siglo XVIII a la tercera d\u00e9cada del siglo XIX llega a producir, incluso en condiciones tan arduas como las que imperan en el pa\u00eds entre 1808 y 1839, un centenar de obras cient\u00edficas que ser\u00e1n le\u00eddas, y apreciadas -despu\u00e9s de su traducci\u00f3n al franc\u00e9s-, en los estados alemanes&#8230; Gentes esas, los alemanes, que, por cierto, -como nos contaba Hans Kohn en su magn\u00edfica \u201cHistoria del Nacionalismo\u201d-, en esas mismas fechas eran tenidos por un pueblo musical, sentimental, m\u00e1s bien poco pr\u00e1ctico, con la cabeza en las nubes&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Estado-militar-de-Espa\u00f1a-en-1815-Artilller\u00eda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-869\" title=\"Oficial de Artiller\u00eda espa\u00f1ol en 1815. Ilustraci\u00f3n de Antonio Manzano Lahoz para \"Los uniformes del estado militar de Espa\u00f1a del a\u00f1o 1815\" de Luis Gr\u00e1valos Lahoz. Aldaba ediciones, s. f. \" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Estado-militar-de-Espa\u00f1a-en-1815-Artilller\u00eda.jpg\" alt=\"\" width=\"236\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Estado-militar-de-Espa\u00f1a-en-1815-Artilller\u00eda.jpg 378w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/03\/Estado-militar-de-Espa\u00f1a-en-1815-Artilller\u00eda-236x300.jpg 236w\" sizes=\"(max-width: 236px) 100vw, 236px\" \/><\/a>Nada que ver con los man\u00edacos del control y la t\u00e9cnica regidos por un orden cronometrado cuidadosamente, sin lugar para el azar, con los que hoy, v\u00edctimas de otros t\u00f3picos, los tendemos a identificar. A veces en una imagen tan falsa como falsa lo es la del espa\u00f1ol desordenado, improvisador, chapucero, al\u00e9rgico -desde hace siglos- a la Ciencia&#8230; que, como comprobar\u00e1n si leen -como deber\u00edan hacerlo- \u201cLa cultura espa\u00f1ola en la Europa rom\u00e1ntica\u201d, es tan s\u00f3lo una serie de ideas vulgares fruto de la propaganda de guerra napole\u00f3nica. Una que, asombrosamente, algunos espa\u00f1oles se dedican a repetir, una y otra vez, hoy, doscientos a\u00f1os despu\u00e9s, tomando como base para escribir la Historia de su pa\u00eds y su imagen \u201cnacional\u201d lo que dijeron de ella sus m\u00e1s ac\u00e9rrimos enemigos no hablando con la Verdad en la mano, sino con una serie de mentiras obviamente interesadas y destinadas a ganar una guerra que finalmente -por si lo hemos olvidado- perdieron estrepitosamente, ahora hace dos siglos, frente a aquellos supuestos b\u00e1rbaros incivilizados, incapaces de organizarse&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Empezar\u00e9 este nuevo correo de la Historia hablando de la casualidad. 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