{"id":882,"date":"2015-04-21T18:37:04","date_gmt":"2015-04-21T16:37:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=882"},"modified":"2015-04-21T18:37:04","modified_gmt":"2015-04-21T16:37:04","slug":"882","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/04\/21\/882\/","title":{"rendered":"Fue hace 150 a\u00f1os: cr\u00f3nica del asesinato del presidente Abraham Lincoln contada por un peri\u00f3dico espa\u00f1ol (1865-2015)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>(<em>N. B.<\/em>\u00a0El retraso en la publicaci\u00f3n de m\u00e1s de un d\u00eda de este nuevo correo de la Historia se ha debido a causas t\u00e9cnicas ajenas a su redactor).<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/5-c\u00e9nts-Abe-Lincolln.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-879\" title=\"Moneda de cinco centavos con la efigie de Abraham Lincoln\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/5-c\u00e9nts-Abe-Lincolln.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/5-c\u00e9nts-Abe-Lincolln.jpg 309w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/5-c\u00e9nts-Abe-Lincolln-300x295.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hoy hablaremos en este nuevo correo de la Historia de una de las noticias que se filtr\u00f3 a los medios durante la semana pasada, poco antes de que todo quedase eclipsado por la detenci\u00f3n de un -entre otros varios importantes cargos- antiguo ministro de Econom\u00eda espa\u00f1ol que, seguramente, es un tema que da, y dar\u00e1, mucho que hablar pero, por incre\u00edble que parezca, nada aporta a este correo de la Historia.<\/p>\n<p>Salvo, acaso, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n acerca de la Econom\u00eda con pies de barro en la que se nos ha obligado a vivir -o algo parecido- a muchos miles de ciudadanos de Occidente durante la mayor parte de nuestras vidas y ha condenado a otros, de \u00c1frica, a morir a las puertas de Europa. Desde 1980 hasta la actualidad, que eso tambi\u00e9n es Historia, aunque s\u00f3lo sea por el n\u00famero de a\u00f1os transcurridos. Una Econom\u00eda con pies de barro que ahora, al parecer, se derrumba, arrastrando tras de s\u00ed a uno de sus s\u00edmbolos, haciendo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil negar una serie de evidencias e incertidumbres de cara al Futuro planteadas por ese giro de los hechos.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, dicho todo lo que se puede decir, de momento, sobre ese hurac\u00e1n medi\u00e1tico, volver\u00e9 a esa noticia m\u00e1s modesta de la que algo se dijo antes de que llegase ese eclipse de la realidad provocado por la detenci\u00f3n de Rodrigo Rato.<\/p>\n<p>Se trata del centenario del asesinato de Abraham Lincoln. Acaso el presidente m\u00e1s carism\u00e1tico, m\u00e1s cinematogr\u00e1fico, m\u00e1s novelado -\u00faltimamente lo han hecho protagonista de una novela g\u00f3tica en la que es, nada menos, que cazador de vampiros- y, en definitiva, m\u00e1s conocido de la ya larga lista de presidentes de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Fue ahora hace 150 a\u00f1os, el 14 de abril de 1865, y, por lo tanto, me parece una buena ocasi\u00f3n para que recordemos ese hecho. Lo vamos a hacer sumergi\u00e9ndonos, directamente, en c\u00f3mo lo contaron aquellos para los que esos hechos fueron tan noticia como hoy lo es la ca\u00edda de Rodrigo Rato o los emigrantes de Lampedusa.<\/p>\n<p>Eso nos lleva a las p\u00e1ginas de uno de los peri\u00f3dicos espa\u00f1oles de la \u00e9poca, \u201cEl Museo Universal\u201d, que recibi\u00f3 y public\u00f3 paulatinamente las noticias del asesinato de Abraham Lincoln a partir de su n\u00famero de 14 de mayo de 1865.<\/p>\n<p>En ese n\u00famero, con la excusa de contarnos la vida del que los redactores de este semanario llaman \u201c<em>Juan Wilkes Booth<\/em>\u201d, es decir \u201c<em>el asesino de Lincoln<\/em>\u201d, tal y como se se\u00f1alaba bajo el grabado en el que se reproduc\u00eda su rostro, nos contaban tambi\u00e9n, con una precisi\u00f3n escalofriante, c\u00f3mo hab\u00eda sido el atentado, dando detalles que nos devuelven a un mundo -el de la llamada era victoriana- que creemos conocer bien -otra vez volvemos a las pel\u00edculas, a las novelas&#8230;- pero que, como vamos a ver, distaba mucho del nuestro. Para darse cuenta no hay m\u00e1s que comparar el modo en el que John Wilkes Booth ejecuta su oscuro designio, con las dificultades que tendr\u00eda hoy d\u00eda alguien que tratase de hacer lo mismo. O fijarse en los chocantes detalles del entierro del presidente Lincoln, de los que tambi\u00e9n dio buena cuenta \u201cEl Museo Universal\u201d en un n\u00famero posterior.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica sobre el asesinato, publicada en la p\u00e1gina 158 de ese n\u00famero de 14 de mayo de 1865, empezaba dici\u00e9ndonos algo que no se suele comentar mucho. Es decir, que Wilkes Booth ten\u00eda dos hermanos partidarios del bando de la Uni\u00f3n, nordistas ac\u00e9rrimos. Uno, Edwin, due\u00f1o del teatro Winter Garden en Nueva York, y otro, Junius Brutus junior, que dej\u00f3 la profesi\u00f3n de actor que compart\u00eda con su hermano John para dedicarse al que \u201cEl Museo Universal\u201d llama \u201c<em>el comercio del petr\u00f3leo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La cr\u00f3nica del atentado contaba que Wilkes Booth hab\u00eda dicho d\u00edas antes que iba a matar a Lincoln. Algo que fue tomado a broma, pese a ser bien conocido el car\u00e1cter exaltado de John Wilkes Booth, que, seg\u00fan esta cr\u00f3nica, hab\u00eda llegado a herir a alg\u00fan compa\u00f1ero de escena durante una representaci\u00f3n. As\u00ed, \u201c<em>El viernes 14 de abril, en el teatro, \u00e1 las doce del d\u00eda, habl\u00f3 (<\/em>Wilkes Booth<em>) brome\u00e1ndose con el acomodador, quien incidentalmente le dijo que aquella noche ir\u00eda el presidente al palco con su mujer y uno \u00f3 dos amigos. Sali\u00f3 al poco tiempo y se dirigi\u00f3 \u00e1 casa de M. Johnson (<\/em>se refiere el art\u00edculo al vicepresidente de Lincoln<em>), y le pas\u00f3 targeta (<\/em>sic<em>) \u00e1 fin de verle<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Johnson, de cuya curiosa biograf\u00eda se ocupa otro n\u00famero de \u201cEl Museo Universal\u201d, se neg\u00f3 a verle, dici\u00e9ndole, por medio de un criado, que estaba muy ocupado y le era imposible recibir a nadie.<\/p>\n<p>Ante esa negativa Wilkes Booth \u201c<em>Pidi\u00f3 tintero<\/em>\u201d para escribir una nota, mientras lo hac\u00eda se detuvo y pregunt\u00f3 <em>\u201c\u00bfEn qu\u00e9 a\u00f1o estamos&#8230; en este momento no me acuerdo?<\/em>\u201d. Dicho eso acab\u00f3 con la carta, se la entreg\u00f3 al criado de Johnson y al marcharse dijo a uno de los dependientes del vicepresidente \u201c<em>\u00bfVa usted \u00e1 la noche al teatro Ford? &#8211; La funci\u00f3n ser\u00e1 famosa<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Tras eso nos dice la cr\u00f3nica de \u201cEl Museo Universal\u201d, Wilkes Booth alquil\u00f3 la que este peri\u00f3dico llama \u201c<em>una yegua ligera<\/em>\u201d, volvi\u00f3 al teatro y se fue hasta el palco que iba a ocupar el presidente Lincoln. Una vez all\u00ed hizo un agujero junto al marco de la puerta de modo que pudiera bloquear la apertura de esa puerta por medio de una cu\u00f1a, despu\u00e9s \u201c<em>coloc\u00f3 la silla del presidente en el punto que juzg\u00f3 mas \u00e1 proposito<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Esa misma noche, al volver al teatro a la hora de la funci\u00f3n, Wilkes Booth \u201c<em>encontr\u00f3 \u00e1 Mr. Lincoln \u00e1 quien salud\u00f3<\/em>\u201d. Hecho esto se fue al vestuario del teatro y de all\u00ed al corredor del palco. Cuando abr\u00eda la primera puerta que daba acceso a \u00e9l \u201c<em>det\u00favole un criado<\/em>\u201d. Ante ese inconveniente a sus planes Wilkes Booth le dijo que era un senador invitado por el presidente. Con eso el criado le dej\u00f3 pasar.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed todo se precipit\u00f3: Wilkes Booth bloque\u00f3 la puerta con la cu\u00f1a que insert\u00f3 en el agujero que hab\u00eda practicado esa ma\u00f1ana, abri\u00f3 la segunda puerta y se encontr\u00f3 con el mayor Rathbone, del Ej\u00e9rcito, que acompa\u00f1aba a los Lincoln. Cuando este oficial unionista le pregunt\u00f3 ad\u00f3nde iba, Wilkes Booth \u201c<em>hizo una cortesia<\/em>\u201d, se ocult\u00f3 tras la puerta y, con la mano zurda, dispar\u00f3 contra Lincoln, inflingi\u00e9ndole una herida mortal. Despu\u00e9s huy\u00f3, atacando, muy teatralmente, con un pu\u00f1al que llevaba, el brazo del mayor Rathbone -que trataba de detenerle- desde el hombro hasta el codo.<\/p>\n<p>Luego vino lo que tan bien conocemos por el cine: el salto desde el palco, el pu\u00f1al en alto, el grito de \u201cSic semper tyrannis\u201d (as\u00ed mueren los tiranos) y la huida de cuyo fin se han dado varias versiones. Alguna divergente con la oficial. Como por ejemplo la que da \u201cEl Museo Universal\u201d, se\u00f1alando que los funcionarios del Ministerio de Guerra estadounidense hab\u00edan matado y enterrado en secreto a Wilkes Booth&#8230; A\u00fan as\u00ed versi\u00f3n menos audaz que ciertos rumores que aseguraban -y aseguran- que Wilkes Booth logr\u00f3 huir y refugiarse, al parecer, en Texas, Jap\u00f3n y\/o Europa.<\/p>\n<p>Tras eso \u201cEl Museo Universal\u201d informaba a sus lectores en su n\u00famero de 4 de junio de 1865, en una peque\u00f1a nota de la p\u00e1gina 182, de los detalles de los funerales de Lincoln celebrados el mi\u00e9rcoles 19 de abril de 1865. El cuerpo del presidente fue expuesto en el ala Este del que el peri\u00f3dico llama \u201c<em>palacio ejecutivo<\/em>\u201d. La sala estaba \u201c<em>completamente <a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/Cortejo-f\u00fanebre-de-Lincoln.-El-Museo-Universal-4-junio-1865.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-880\" title=\"Cortejo f\u00fanebre de Lincoln. Grabado para \"El  Museo Universal\" de 4 de junio de 1865. Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/Cortejo-f\u00fanebre-de-Lincoln.-El-Museo-Universal-4-junio-1865-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"205\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/Cortejo-f\u00fanebre-de-Lincoln.-El-Museo-Universal-4-junio-1865-300x205.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/04\/Cortejo-f\u00fanebre-de-Lincoln.-El-Museo-Universal-4-junio-1865.jpg 615w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>enlutada<\/em>\u201d. El ata\u00fad del presidente era \u201c<em>negro con adornos de plata, forros de raso blanco y festoneado de guirnaldas de encina verde y rosas blancas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El cortejo f\u00fanebre sali\u00f3 a las dos. La \u201c<em>carroza mortuoria<\/em>\u201d estaba coronada por un \u00e1guila de oro cubierta con un velo negro. La segu\u00edan el \u201c<em>caballo de montar<\/em>\u201d del presidente \u201c<em>llevado del diestro<\/em>\u201d, parientes y amigos, los representantes de Kentucky \u201c<em>y el Illinois<\/em>\u201d, tras ellos autoridades, cuerpo diplom\u00e1tico, diputados, senadores y cuerpos civiles y militares. Finalmente iban los empleados y tras ellos lo que el peri\u00f3dico llama \u201c<em>1,500 negros<\/em>\u201d. En total 18.000 personas seguidas por una masa que sumaba, seg\u00fan testigos, un total de 700.000 asistentes&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 (N. B.\u00a0El retraso en la publicaci\u00f3n de m\u00e1s de un d\u00eda de este nuevo correo de la Historia se ha debido a causas t\u00e9cnicas ajenas a su redactor). 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