{"id":897,"date":"2015-05-25T11:30:51","date_gmt":"2015-05-25T09:30:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=897"},"modified":"2024-04-19T12:04:30","modified_gmt":"2024-04-19T10:04:30","slug":"capitan-visionario-arquitecto-empresario-espia-pedro-manuel-de-ugartemendia-o-la-vida-de-un-vasco-de-la-europa-napoleonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/05\/25\/capitan-visionario-arquitecto-empresario-espia-pedro-manuel-de-ugartemendia-o-la-vida-de-un-vasco-de-la-europa-napoleonica\/","title":{"rendered":"Capit\u00e1n, visionario, arquitecto, empresario, \u00bfesp\u00eda?&#8230; Pedro Manuel de Ugartemendia o la vida de un vasco de la Europa napole\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Plaza-Ugartemendia.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-898\" title=\"Homenaje al primer plan Ugartemendia (1814) en la llamada Plaza Ugartemendia del Boulevard donostiarra. Foto del autor\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Plaza-Ugartemendia.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Plaza-Ugartemendia.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Plaza-Ugartemendia-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La idea para este nuevo art\u00edculo de este correo de la Historia me la dio uno de los miembros de la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos, Iker Echeberia Ayll\u00f3n, que como recordar\u00e1n, al menos en una ocasi\u00f3n y en colaboraci\u00f3n con otro autor, nos dej\u00f3 por aqu\u00ed un interesante art\u00edculo sobre la palabra \u201czurito\u201d -la medida de cerveza m\u00e1s peque\u00f1a que se puede beber en un bar donostiarra- y su origen hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>S\u00ed, hablando ante la biblioteca universitaria de la UPV de San Sebasti\u00e1n de posibles proyectos futuros de la Asociaci\u00f3n, sali\u00f3 en la conversaci\u00f3n un pedazo de nuestra Historia sobre el que los donostiarras -y nuestros visitantes- andamos muy a menudo sin apreciarlo en todo su valor.<\/p>\n<p>Resulta que cuando se pens\u00f3 en reconstruir San Sebasti\u00e1n tras su destrucci\u00f3n y saqueo a partir del 31 de agosto de 1813 -es decir, durante lo m\u00e1s crudo de las llamadas guerras napole\u00f3nicas- el arquitecto al que se le asign\u00f3 tal tarea, el andoaindarra Pedro Manuel de Ugartemendia, hizo un proyecto realmente visionario que finalmente se abandon\u00f3 por otro m\u00e1s pr\u00e1ctico y, sobre todo, remunerador econ\u00f3micamente. Sin embargo, me contaba Iker Echeberria Ayll\u00f3n, cada vez que pasamos por el Boulevard de San Sebasti\u00e1n, junto al kiosco de m\u00fasica, lo hacemos caminando sobre un plano esquem\u00e1tico de ese proyecto visionario, grabado sobre las losas del pavimento de esa parte de la ciudad, como se puede apreciar en la primera ilustraci\u00f3n de este art\u00edculo (N. B.: las zonas grises son calles y plazas y las rojas representan manzanas de edificios). Un tema \u00e9ste que, como vamos a ver enseguida, da para mucho. O, cuando menos, para otro correo de la Historia.<\/p>\n<p>No va a ser esta la primera vez que hable de Ugartemendia. Ya lo hice en otro art\u00edculo a comienzos del a\u00f1o 2014, cuando la llamada Parte Vieja de San Sebasti\u00e1n fue inundada por unas feroces mareas vivas que llenaron unas cuantas horas de telediarios tanto locales como nacionales.<\/p>\n<p>De hecho, de Ugartemendia y su labor como arquitecto, se ha hablado mucho. Hay investigaciones muy a fondo sobre \u00e9l. Por ejemplo la de nuestro colega historiador Jos\u00e9 Javier Fern\u00e1ndez Altuna, publicada en la revista \u201cLey\u00e7aur\u201d en el a\u00f1o 2009, que, de momento, s\u00f3lo pueden aprovechar quienes leen en euskera.<\/p>\n<p>Sin embargo se ha hablado menos de otros aspectos de su vida que, como ver\u00e1n por el t\u00edtulo de este nuevo art\u00edculo, puestos en orden, casi sirven para el t\u00edtulo de una de las novelas \u201cde esp\u00edas\u201d de John Le Carr\u00e9.<\/p>\n<p>Ugartemendia es un personaje bastante misterioso. Al menos lo parece si consideramos todos los documentos que hablan de \u00e9l.<\/p>\n<p>Gracias a las investigaciones de Jos\u00e9 Javier Fern\u00e1ndez Altuna sabemos, por ejemplo, que curs\u00f3 estudios, como muchos otros vascos, en la Real Academia de San Fernando. La instituci\u00f3n que a finales del siglo XVIII formaba a toda clase de artistas y entre ellos a los arquitectos.<\/p>\n<p>Esa fue la carrera que eligi\u00f3 Pedro Manuel de Ugartemendia. Pero sabemos tambi\u00e9n gracias a esas investigaciones de Jos\u00e9 Javier Fern\u00e1ndez Altuna que antes de esa ten\u00eda otra que, a partir de 1808, le compromet\u00eda bastante.<\/p>\n<p>En efecto, Pedro Manuel de Ugartemendia era oficial de Infanter\u00eda en el Ej\u00e9rcito espa\u00f1ol. Y no precisamente en un puesto administrativo. Era un hombre de vanguardia, de los que ve\u00edan fuego real en combate. Al menos su expediente militar dice que era oficial de l\u00ednea. Es decir, de esos que, como ya habr\u00e1n visto en m\u00e1s de una pel\u00edcula, se pon\u00edan, generalmente a caballo -como ordenaban los c\u00e1nones-,\u00a0 al mando de una larga hilera de soldados y soportaban, imp\u00e1vidos, la tormenta de balas que se intercambiaba entre sus tropas y las que el enemigo desplegaba ante ellos en una formaci\u00f3n id\u00e9ntica.<\/p>\n<p>S\u00ed, eso es lo que dice el expediente militar de Pedro Manuel de Ugartemendia: que era uno de esos capitanes de Infanter\u00eda de l\u00ednea a los que el zumbido de las balas y la metralla enemiga les resultaban muy familiares. O que, al menos, ten\u00edan unos s\u00f3lidos conocimientos en la materia -en la complicada materia- de maniobrar tropas as\u00ed sobre el terreno de un campo de batalla. Algo nada f\u00e1cil y de lo que, de hecho, depend\u00eda la derrota o la victoria de los ej\u00e9rcitos enfrentados.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de eso, Ugartemendia, despu\u00e9s de que su Ej\u00e9rcito declara la guerra a la Francia napole\u00f3nica en mayo de 1808, no acudir\u00e1 a la llamada de las Juntas de Defensa patriotas, como si lo hacen bastantes vecinos suyos e incluso parientes como Juan de Ugartemendia. Alguien, este \u00faltimo, que, como consta tambi\u00e9n en su propia hoja de servicios -tr\u00e1gicamente concluida en el a\u00f1o 1813, tras la batalla de San Marcial- pide espec\u00edficamente que se le deje servir en los Ej\u00e9rcitos que combaten a las tropas napole\u00f3nicas en Espa\u00f1a, rechazando su traslado a un puesto en las colonias de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 hace entonces Pedro Manuel de Ugartemendia entre 1808 y 1813, se\u00a0 preguntar\u00e1n ustedes?.<\/p>\n<p>Pues es dif\u00edcil saberlo. Parece ser que se queda en territorio ocupado y hasta hace negocios de tierras con gentes que, cuando lleguen las tropas aliadas en 1813 y se instauren las instituciones del Gobierno de C\u00e1diz, ser\u00e1n juzgados como afrancesados&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfLo era tambi\u00e9n, afrancesado, Ugartemendia?. La verdad es que esa tambi\u00e9n es una pregunta dif\u00edcil de responder. En contra de todas las truculencias que se escriben sobre el tema de los afrancesados, la investigaci\u00f3n de algo m\u00e1s que los grabados de los \u201cdesastres de la guerra\u201d de Goya, que son una parte de la verdad pero -s\u00f3lo para empezar- no son fotograf\u00edas, nos dice que era bastante f\u00e1cil irse \u201cde rositas\u201d tras haber tenido vah\u00eddos afrancesados -de mayor o menor intensidad- entre 1808 y 1813.<\/p>\n<p>Es lo que les ocurre a muchos vecinos de Ugartemendia que ten\u00edan, o pod\u00edan haber tenido, mucha m\u00e1s culpa en eso del afrancesamiento. Los encontramos, a menudo, controlando el poder municipal en Andoain en, por ejemplo, 1815, lo mismo que en 1811, pudiendo decir, por tanto, que les iba igual de estupendamente bajo la bota napole\u00f3nica o bajo la de un Fernando VII rampantemente absolutista.<\/p>\n<p>\u00bfFue ese el caso del capit\u00e1n Ugartemendia?. \u00bfEl de uno de esos afrancesados que, como una especie de Talleyrands de bolsillo, sobreviven sin problema a todas las turbulencias del momento?. Es m\u00e1s que dudoso. Entre otras cosas porque no parece que las autoridades patriotas lo molesten lo m\u00e1s m\u00ednimo tras expulsar a los franceses. Ni antes, ni despu\u00e9s, de que Fernando VII se restaure como rey absoluto. De hecho, no s\u00f3lo parece que no se le piden cuentas de su ausencia en los ej\u00e9rcitos patriotas en calidad de oficial de l\u00ednea, como le correspond\u00eda, sino que adem\u00e1s se le entregan graves responsabilidades militares. Como lo era, sin duda, la de reconstruir una plaza fuerte tan estrat\u00e9gica en 1813, 1814, 1815&#8230; como San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>M\u00e1s probable es que Ugartemendia estuviese, entre 1808 y 1813, ejerciendo funciones de espionaje para las fuerzas patriotas. Probablemente dentro de la red organizada en San Sebasti\u00e1n desde 1808 en adelante. Una cuesti\u00f3n de la que ya les hablar\u00e9 en otro d\u00eda y lugar&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfAcaba ah\u00ed la vida del capit\u00e1n Ugartemendia?. Lo cierto es que no. Despu\u00e9s de 1813, 1814, 1815&#8230; el arquitecto tuvo tiempo de hacerse rico con la reconstrucci\u00f3n de San Sebasti\u00e1n, que se convirti\u00f3 en un bello ejemplo -excelentemente conservado a\u00fan hoy d\u00eda- de una ciudad edificada, de arriba a abajo y de lado a lado, en estilo neocl\u00e1sico. Lo m\u00e1s \u201cmoderno\u201d en la \u00e9poca, la \u00faltima tendencia arquitect\u00f3nica del 1800&#8230;<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Ingeniero-sin-leyenda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-900 size-medium\" title=\"Teniente coronel del Cuerpo de Ingenieros. Ilustraci\u00f3n de Antonio Manzano Lahoz \" src=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Ingeniero-sin-leyenda-214x300.jpg\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Ingeniero-sin-leyenda-214x300.jpg 214w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/05\/Ingeniero-sin-leyenda.jpg 336w\" sizes=\"(max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a>En 1833, Ugartemendia, ya hombre de edad respetable, superviviente a todos los altibajos de la turbulenta Europa napole\u00f3nica y posnapole\u00f3nica, luciendo con orgullo su uniforme de veterano, se retirar\u00e1 de la ciudad que \u00e9l mismo reconstruy\u00f3 para refugiarse, como muchos otros donostiarras, en Bayona, mientras los carlistas asedian, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de 1813, San Sebasti\u00e1n. Por suerte para esa ciudad no llegar\u00e1n a tomarla pues, acaso, si nos guiamos por lo que hace en esas mismas fechas ese ej\u00e9rcito rebelde, sacado del medio rural vasco, con Guetaria -hoy Getaria- tal vez hubieran dejado all\u00ed, como brit\u00e1nicos y portugueses en 1813, otro mont\u00f3n de ruinas humeantes como las que Pedro Manuel de Ugartemendia, aquel viejo capit\u00e1n de Infanter\u00eda de l\u00ednea, arquitecto, empresario, \u00bfquiz\u00e1s esp\u00eda?&#8230; supo reconstruir de manera tan magistral.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 La idea para este nuevo art\u00edculo de este correo de la Historia me la dio uno de los miembros de la Asociaci\u00f3n de historiadores guipuzcoanos, Iker Echeberia Ayll\u00f3n, que como recordar\u00e1n, al menos en una ocasi\u00f3n y en colaboraci\u00f3n con otro autor, nos dej\u00f3 por aqu\u00ed un interesante art\u00edculo sobre la [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":56,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[340,687,901,1018,1216,1801,1931],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/897"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/56"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=897"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/897\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4265,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/897\/revisions\/4265"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=897"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=897"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=897"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}