{"id":913,"date":"2015-06-15T11:38:09","date_gmt":"2015-06-15T09:38:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=913"},"modified":"2015-06-15T11:38:09","modified_gmt":"2015-06-15T09:38:09","slug":"increible-pero-cierto-una-historia-de-piratas-contada-por-un-soldado-de-la-legion-auxiliar-britanica-en-espana-ano-del-senor-de-1835","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/06\/15\/increible-pero-cierto-una-historia-de-piratas-contada-por-un-soldado-de-la-legion-auxiliar-britanica-en-espana-ano-del-senor-de-1835\/","title":{"rendered":"Incre\u00edble \u00bfpero cierto?&#8230; Una historia de piratas contada por un soldado de la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica en Espa\u00f1a (A\u00f1o del Se\u00f1or de 1835)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/IMG_2635.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-914\" title=\"Portadilla de la \"Narrativa\" sobre la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica basada en el diario de Alexander Somerville. Biblioteca de la Diputaci\u00f3n Foral de Gipuzkoa Koldo Mitxelena (1838)\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/IMG_2635.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/IMG_2635.jpg 640w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/IMG_2635-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Como me suele ocurrir a menudo he dado muchas vueltas a qu\u00e9 es lo que podr\u00eda contar hoy en este nuevo correo de la Historia.<\/p>\n<p>Esta vez el habitual rayo de luz que suele colarse en las espesas nieblas que rodean, por lo general, mis procesos mentales lleg\u00f3 de un interesante documento sobre el que estoy trabajando ahora.<\/p>\n<p>Se trata de unas memorias de guerra escritas a partir del \u201cdiario\u201d de un soldado escoc\u00e9s, Alexander Somerville, enrolado en la que se llam\u00f3 Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica. Un cuerpo que Gran Breta\u00f1a, al parecer un tanto contrita y arrepentida de sus errores hacia Espa\u00f1a en el Congreso de Viena veinte a\u00f1os atr\u00e1s, en 1815, cuando se zanjan las guerras napole\u00f3nicas, tras Waterloo, env\u00eda a luchar del lado de los liberales espa\u00f1oles y, l\u00f3gicamente, contra el partido reaccionario y absolutista encarnado en lo que com\u00fanmente se llama en Espa\u00f1a, desde 1833, \u201ccarlistas\u201d.<\/p>\n<p>El libro fue publicado en el a\u00f1o 1838 en Glasgow, como podr\u00e1n apreciar por la imagen que acompa\u00f1a a este texto. Como suele ocurrir con este g\u00e9nero de obras, leerla es casi tan f\u00e1cil como leer la mejor de las novelas de aventuras de Emilio Salgari y supera, de lejos, a las famosas novelas de Bernard Cornwell. Tenido, a veces con raz\u00f3n y a veces sin ella, como un maestro en la novela hist\u00f3rica ambientada entre 1776 y 1865.<\/p>\n<p>S\u00ed, Somerville cuenta con todo lujo de detalles y an\u00e9cdotas todo lo que le pasa en Espa\u00f1a desde que se suma a la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica, deja atr\u00e1s las costas de Escocia y desembarca en Santander con ese variopinto grupo de huidos de la Justicia, viejos soldados, aventureros y entusiastas de la vida militar (es decir, la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica), para reforzar a las tropas espa\u00f1olas que luchan porque en Espa\u00f1a -y si es posible tambi\u00e9n en Portugal- se consolide otra monarqu\u00eda constitucional como la que en esos momentos tienen en Gran Breta\u00f1a y en Francia. Algo que a Londres, las cosas como son -o m\u00e1s bien como eran en 1835- no le iba a venir nada mal para abrir un mercado m\u00e1s a sus manufacturas -como nos lo recuerda Gonzalo de Porras, acaso uno de los principales especialistas espa\u00f1oles en la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica- y contar con un aliado m\u00e1s frente a los gigantescos imperios absolutistas del centro y el Este de Europa, que empiezan en esos momentos a proyectar una sombra demasiado alargada sobre Gran Breta\u00f1a, su antigua aliada frente a un Napole\u00f3n que ya es s\u00f3lo una ilustre reliquia olvidada en la isla de Santa Elena.<\/p>\n<p>Entre las muchas historias que cuenta Somerville una me ha llamado poderosamente la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trata de la novela de piratas m\u00e1s breve que jam\u00e1s haya le\u00eddo. Sin embargo, a pesar de su brevedad -nada que ver con los tratados de Daniel Defoe sobre el tema- es realmente magn\u00e9tica.<\/p>\n<p>Este bravo soldado escoc\u00e9s la cuenta en apenas dos p\u00e1ginas -de la 30 a la 31- de un libro de 288.<\/p>\n<p>Dice as\u00ed: un grupo de compa\u00f1eros, hasta sumar ocho, desertan cuando el grupo de la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica del que forma parte Somerville est\u00e1 acantonado en un lugar que \u00e9l llama San Antonio y, seg\u00fan dice, est\u00e1, m\u00e1s o menos, a medio camino entre Santander y Bilbao.<\/p>\n<p>Estos desertores, que se llevan todo su equipo y armas, se batir\u00e1n contra las tropas espa\u00f1olas con las que, se supon\u00eda, deb\u00edan combatir a los carlistas. Despu\u00e9s de eso, Somerville oy\u00f3 que hab\u00edan escapado en un bergant\u00edn anclado cerca de esa poblaci\u00f3n que \u00e9l llama San Antonio y que estaba all\u00ed dispuesto para largar velas con rumbo a Santander.<\/p>\n<p>Somerville dice que, en principio, muchos no creen esa historia relativa a que los desertores estuviesen conchabados con la tripulaci\u00f3n de un bergant\u00edn. Sin embargo, pronto se confirma que faltan equipos y bagajes de la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica y han desaparecido tambi\u00e9n varios hombres y hasta dos oficiales&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue de ellos?. Seg\u00fan Somerville su destino pudo ser el que le cont\u00f3 un superviviente del grupo que finalmente hab\u00eda logrado llegar a Glasgow de vuelta.<\/p>\n<p>El desertor superviviente dec\u00eda que la tripulaci\u00f3n del bergant\u00edn, cuando salieron del puerto de Santander, los hab\u00eda detenido y encerrado en el sollado, defraudando sus esperanzas de que el barco volviera a Inglaterra. All\u00ed, bajo cubierta, los tuvieron por espacio de seis semanas, vigilados por hombres que entraban en aquel lugar -cuando entraban- armados con sables y pistolas&#8230;<\/p>\n<p>Por la posici\u00f3n de los escasos rayos de sol que entraban por los respiraderos de aquel sollado, los desafortunados desertores dedujeron que el barco tomaba rumbo Oeste.<\/p>\n<p>Sus captores los trataron bien. Al menos, dice el desertor, les dieron abundante comida y bebida y les aseguraron que, una vez arribasen a Nueva York, quien quisiera podr\u00eda quedarse all\u00ed. Una historia que no convenci\u00f3 a nadie pues, en buena l\u00f3gica, \u00bfpara que los ten\u00edan encerrados y los vigilaban si despu\u00e9s iban a poder irse al tocar puerto en Estados Unidos?.<\/p>\n<p>Pronto se confirmaron esos temores cuando un tipo de aspecto hosco -as\u00ed lo describe el desertor- les dice por medio de un interprete que deber\u00edan ayudar a llevar el barco y tal vez luchar. Para el desertor superviviente que cont\u00f3 todo esto a Somerville, parece claro desde entonces que han sido secuestrados por un grupo de piratas con obvias intenciones de engrosar con ellos sus filas.<\/p>\n<p>El desertor dice que la tripulaci\u00f3n era de lo m\u00e1s variopinta -portugueses, espa\u00f1oles, italianos y dos ingleses- y tuvieron que sumarse a ella de manera m\u00e1s o menos voluntaria.<\/p>\n<p>El objetivo, seg\u00fan les dijo el capit\u00e1n que tan abruptamente los hab\u00eda reclutado, era asaltar el barco mercante estadounidense que este documento llama <em>La Granga<\/em>. Lo capturar\u00edan en su viaje de vuelta desde R\u00edo de Janeiro, para hacerse con la que ese filibustero describe como una rica carga&#8230;<\/p>\n<p>Tras esto la tripulaci\u00f3n de aquel bergant\u00edn pirata se preparar\u00e1 para esa maniobra. Los ca\u00f1ones fueron zafados, se comprobaron pistolas y mosquetes&#8230; sin embargo los piratas se encontraron con una desagradable sorpresa al amanecer del tercer d\u00eda de persecuci\u00f3n de su posible v\u00edctima: la vela que hab\u00edan visto en el horizonte no era la del mercante, sino la de una fragata de guerra de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Aquella fragata de la Armada yankee, por supuesto, les persigui\u00f3. Sin embargo los piratas lograron huir, aunque no por eso escaparon de un terrible hurac\u00e1n que acab\u00f3 por estrellar su barco mientras buscaba refugio en el Delta del Misisip\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/image_preview.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-916\" title=\"La Legi\u00f3n Auxilia Brit\u00e1nica de vuelta a Vitoria en 1835. Museo Zumalakarregi-Zumalakarregi Museoa ZM : P, 4 (1837), por el comandante C. V. Z., grabado por J. W. Giles\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/image_preview.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/image_preview.jpg 400w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/06\/image_preview-300x212.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>A ese naufragio s\u00f3lo sobrevivieron seis hombres de aquella variopinta tripulaci\u00f3n pirata del a\u00f1o del Se\u00f1or de 1835. Uno de ellos era ese desertor de la Legi\u00f3n Auxiliar Brit\u00e1nica que cont\u00f3 a Somerville, tiempo despu\u00e9s -por lo menos los tres a\u00f1os que iban de 1835 a 1838, los que transcurren entre la llegada de la Legi\u00f3n Brit\u00e1nica y su regreso-, aquella historia tan incre\u00edble que parece no ser cierta.<\/p>\n<p>Aunque seguramente lo sea, porque en esas fechas cosas tan inveros\u00edmiles todav\u00eda eran parte de una realidad en la que no exist\u00edan ni los GPS, ni los sat\u00e9lites de comunicaci\u00f3n, ni muchas otras cosas que han hecho nuestro mundo m\u00e1s seguro pero, tal vez, menos emocionante que uno en el que, desde las costas de Estados Unidos, si se miraba con atenci\u00f3n, a\u00fan se pod\u00edan ver aut\u00e9nticos barcos piratas mientras, por ejemplo, Edgar Allan Poe escrib\u00eda en tierra sus poemas y relatos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Como me suele ocurrir a menudo he dado muchas vueltas a qu\u00e9 es lo que podr\u00eda contar hoy en este nuevo correo de la Historia. 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