{"id":971,"date":"2015-09-07T11:42:11","date_gmt":"2015-09-07T09:42:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/?p=971"},"modified":"2015-09-07T11:42:11","modified_gmt":"2015-09-07T09:42:11","slug":"del-fin-de-la-segunda-guerra-mundial-a-la-muerte-de-aylan-kurdi-de-libros-y-telediarios-para-la-primera-quincena-de-septiembre-de-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/correo-historia\/2015\/09\/07\/del-fin-de-la-segunda-guerra-mundial-a-la-muerte-de-aylan-kurdi-de-libros-y-telediarios-para-la-primera-quincena-de-septiembre-de-2015\/","title":{"rendered":"Del fin de la Segunda Guerra Mundial a la muerte de Aylan Kurdi. De libros y telediarios para la primera quincena de septiembre de 2015"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Portada-Fernando-de-los-R\u00edos-Alianza-1970.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-972\" title=\"Portada de la obra de Fernando de los R\u00edos sobre su experiencia en la Rusia sovi\u00e9tica. Alianza (1970). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Portada-Fernando-de-los-R\u00edos-Alianza-1970.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Portada-Fernando-de-los-R\u00edos-Alianza-1970.jpg 842w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Portada-Fernando-de-los-R\u00edos-Alianza-1970-768x1196.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Portada-Fernando-de-los-R\u00edos-Alianza-1970-658x1024.jpg 658w\" sizes=\"(max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a>Esta semana he estado dudando mucho tiempo sobre qu\u00e9 escribir este lunes. Al final la oportuna -supongo que en m\u00e1s de un sentido- publicaci\u00f3n de un libro de un alto oficial sovi\u00e9tico, Vlad\u00edmir Rez\u00fan, que firma como V\u00edctor Suv\u00f3rov, me ha dado una clave que, como las ofertas de \u201cEl padrino\u201d, no he podido rechazar.<\/p>\n<p>El libro de Suv\u00f3rov, de tama\u00f1o m\u00e1s que respetable y titulado \u201cEl rompehielos\u201d, defiende, desde 1992, fecha en la que fue publicado aprovechando el colapso del sistema sovi\u00e9tico, una de esas tesis hist\u00f3ricas que solemos llamar \u201crevisionistas\u201d.<\/p>\n<p>A saber: que el que provoc\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, cuyo final cumpl\u00eda esta semana pasada setenta a\u00f1os, fue el camarada Stalin y no el f\u00fchrer Adolf Hitler&#8230;<\/p>\n<p>Con toda la prudencia que requieren afirmaciones de ese talante, voy a darle algo, s\u00f3lo algo, de raz\u00f3n al ex-camarada general Suv\u00f3rov.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hacer esto con una obra que ha causado una gran controversia en el mundo de la Historia acad\u00e9mica como se ve, por ejemplo, en el art\u00edculo del profesor Dmtry A. Chechkin sobre ese autor y su contraparte espa\u00f1ola, P\u00edo Moa, publicado \u00a0en el n\u00ba 38 de la revista de Historia Contempor\u00e1nea de la Universidad del Pa\u00eds Vasco?.<\/p>\n<p>Por una sencilla raz\u00f3n: distintas fuentes sobre el proceso de descomposici\u00f3n de la revoluci\u00f3n bolchevique de 1917 -de la que emergi\u00f3 como un tit\u00e1n manchado de sangre Stalin- hacen bastante plausible que el aludido Stalin y los que le rodeaban por devoci\u00f3n, por afinidad o por puro terror, fueran capaces de preparar vastos complots. Por ejemplo uno mediante el cual la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, ya perfectamente purgada de enemigos del \u201cpadrecito\u201d, se fabricaba un enemigo a la medida -la Alemania hitleriana- para desencadenar la guerra que ablandar\u00eda lo bastante a la Vieja Europa.<\/p>\n<p>Una conflagraci\u00f3n b\u00e9lica lo bastante dura como para que el viejo continente cayera como fruta madura en manos de las legiones sovi\u00e9ticas, presentadas como Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n de la amenaza fascista que, siempre seg\u00fan Suv\u00f3rov, habr\u00eda sido creada como tal por las facilidades ofrecidas por la URSS de Stalin a la Alemania de Hitler, facilit\u00e1ndole pactos diplom\u00e1ticos ventajosos -el famoso Ribbentrop-M\u00f3lotov- y acceso a tecnolog\u00eda militar punta que ninguna otra potencia europea -otra vez seg\u00fan Suv\u00f3rov- estaba en condiciones de proporcionar en los oscuros a\u00f1os treinta.<\/p>\n<p>Ciertamente esa clase de experimentos elaborados en el laboratorio de ideas del Kremlin stalinista\u00a0 no fueron raros y eran, de hecho, conocidos mucho antes de que Suv\u00f3rov tuviera siquiera oportunidad de lanzar su provocadora tesis.<\/p>\n<p>Los delegados socialistas o anarquistas espa\u00f1oles enviados -como los de muchos otros pa\u00edses europeos- a observar el experimento sovi\u00e9tico, ya se\u00f1alaban de lo que era capaz el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico en embri\u00f3n que, en obras como las del socialista Fernando de los R\u00edos o el anarquista \u00c1ngel Pesta\u00f1a, en el mejor de los casos era calificado como una dictadura igual de atroz y maquiav\u00e9lica que la zarista que acababa de derrocar.<\/p>\n<p>En el frente de Arag\u00f3n, y, en general, en toda la Espa\u00f1a bajo control republicano, se pudo comprobar durante nuestra guerra civil de 1936 el desarrollo de las ideas oportunistas, ciertamente maquiav\u00e9licas, fermentadas por el camarada Stalin con un objetivo que no est\u00e1 muy lejos del que Suv\u00f3rov le atribuye osadamente en \u201cEl rompehielos\u201d.<\/p>\n<p>Gran parte de las fuerzas de izquierda disidentes (POUM, CNT, etc&#8230;) fueron neutralizadas con la inestimable ayuda de los agentes sovi\u00e9ticos enviados a Espa\u00f1a a controlar que el proceso de derrota o victoria de la Segunda Rep\u00fablica espa\u00f1ola -ocurriera lo que ocurriera- lo dejase todo a la medida de los designios del camarada Stalin.<\/p>\n<p>Las checas en las que se elimina a esos disidentes de izquierda, son una buena prueba de que planes como los descritos por Suv\u00f3rov no son tan descabellados, por m\u00e1s que sus tesis sean altamente cuestionables desde el punto de vista acad\u00e9mico.<\/p>\n<p>Conviene ser cautos, pues, con la lectura de \u201cEl rompehielos\u201d que ahora irrumpe en nuestro mercado editorial, pero aunque el 90% -o m\u00e1s- de ese libro sea poco m\u00e1s que farfolla hist\u00f3rica, tiene al menos la virtud de recordarnos que, eso es innegable, Stalin era de ideas bastante alambicadas, por decirlo de un modo suave, sobre las Relaciones Internacionales, la Guerra, la Paz, la revoluci\u00f3n internacional, etc&#8230;.<\/p>\n<p>Y ahora, supongo, se preguntar\u00e1n qu\u00e9 tiene que ver todo eso con la muerte del peque\u00f1o Aylan Kurdi, que se ahog\u00f3 esta misma semana pasada huyendo de una atroz guerra civil -la siria- causando un terrible revuelo en el mundo de la Informaci\u00f3n, suscitando debates sobre si se deb\u00eda mostrar su imagen o no, pixelada de pies a cabeza o no, etc&#8230;<\/p>\n<p>Puede que parezcan dos hechos dif\u00edciles de relacionar. M\u00e1s all\u00e1 de la terrible casualidad de que el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial -provocada por Stalin antes que por Hitler seg\u00fan el ex-camarada Suv\u00f3rov- haya coincidido con la muerte de este ni\u00f1o sirio y toda su familia a excepci\u00f3n de un padre que, anegado en su comprensible dolor, nos recuerda en Occidente que \u00e9l es -o fue hasta hace poco tiempo- una persona muy parecida a las que aqu\u00ed en la, de momento, a\u00fan segura Europa occidental, consumen telediarios y peri\u00f3dicos en los que se recuerda ese horror.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la muerte de Aylan Kurdi, las circunstancias que la han provocado, recuerdan, por desgracia, extraordinariamente a las circunstancias en las que la Segunda Guerra Mundial se fue fraguando. Tenemos ante nosotros, por lo general, gobiernos adocenados que no piensan m\u00e1s que en preservar una peque\u00f1a parcela de seguridad, ignorando un hecho tan elemental, tan obvio, como que nada est\u00e1 seguro hasta que todo est\u00e1 seguro, como dijo en \u201cEl tal\u00f3n de hierro\u201d Jack London. Tenemos, otra vez, una Alemania con veleidades imperialistas sobre Europa y qui\u00e9n sabe si sobre el Mundo y un escenario de crisis econ\u00f3mica que s\u00f3lo parece empeorar apenas se dice que ha comenzado a mejorar y todo por la sencilla raz\u00f3n de que se insiste, tercamente, en que la causa de la enfermedad -pol\u00edticas econ\u00f3micas desreguladoras- es la cura para la enfermedad&#8230;<\/p>\n<p>Puede que dentro de otros setenta a\u00f1os alguien descubra que esa serie de hechos que a\u00fan no sabemos ad\u00f3nde nos pueden llevar, fueron provocados no, por ejemplo, por una Alemania neoimperialista que, seg\u00fan parece, marcha por el escenario internacional a golpe de geniales ideas de bombero-incendiario, sino por -cosas m\u00e1s raras se han visto- un enigm\u00e1tico plan del siempre enigm\u00e1tico Vlad\u00edmir Putin.<\/p>\n<p><a href=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Americana-chiste-Einstein-Lightest-Bkues-JANE-va-Nimmen-Clive-Giboire-Imago-Imprint-1984.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-973\" title=\"Refugiados de los a\u00f1os 30, Albert Einstein es recibido por dos ancianitas estadounidenses que le ordenan volver a su pa\u00eds porque en EE.UU. ya tienen bastantes astr\u00f3logos... Publicado en la revista de humor de la \u00e9poca \"Americana\", reproducido en \"Lightest Blues\" de Jane Van Nimmen-Clive Giboire. Imago Imprint (1984). Ejemplar de La colecci\u00f3n Reding\" src=\"\/correo-historia\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Americana-chiste-Einstein-Lightest-Bkues-JANE-va-Nimmen-Clive-Giboire-Imago-Imprint-1984.jpg\" alt=\"\" width=\"249\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Americana-chiste-Einstein-Lightest-Bkues-JANE-va-Nimmen-Clive-Giboire-Imago-Imprint-1984.jpg 1383w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Americana-chiste-Einstein-Lightest-Bkues-JANE-va-Nimmen-Clive-Giboire-Imago-Imprint-1984-249x300.jpg 249w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Americana-chiste-Einstein-Lightest-Bkues-JANE-va-Nimmen-Clive-Giboire-Imago-Imprint-1984-768x925.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariovasco.com\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2015\/09\/Americana-chiste-Einstein-Lightest-Bkues-JANE-va-Nimmen-Clive-Giboire-Imago-Imprint-1984-850x1024.jpg 850w\" sizes=\"(max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a>El caso es que esos retru\u00e9canos hist\u00f3ricos no devolver\u00e1n la vida perdida de nadie. Ni la de Aylan Kurdi, ni la de miles de refugiados que, tal vez, hayan escapado de lo peor, de momento, pero arrastran una existencia truncada por un panorama de relaciones internacionales completamente dislocado. Tan dislocado como el que exist\u00eda en el Mundo de los \u201coscuros treinta\u201d del siglo XX, al que, parece, vamos, por desgracia, superando. Como se puede constatar con s\u00f3lo ver un telediario. El que sea. Tanto si las im\u00e1genes \u201csensibles\u201d se pixelan, como si se ofrecen tan obvias y di\u00e1fanas como un animal abierto en canal.<\/p>\n<p>Una verdadera lastima constatar que la Humanidad, al menos hoy por hoy, parece incapaz de aprender de la experiencia hist\u00f3rica. Ni siquiera de la de un lapso hist\u00f3ricamente tan corto como setenta a\u00f1os&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carlos Rilova Jeric\u00f3 Esta semana he estado dudando mucho tiempo sobre qu\u00e9 escribir este lunes. 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