Sumen que los lobby francés, alemán e italiano pensaban en ‘su’ candidatura de 2024, incompatible con una elección de Madrid 2020, y que los socios del euro no deseaban a un país moribundo en lo financiero gastando miles de millones en unos Juegos. El resultado es igual a una patada en el trasero de la Puerta de Alcalá.
Lo que sí tengo claro es que por el número de apoyos en la votación, Tokio estaba elegida desde hacía meses. Y Madrid muy descartada desde hacía meses.
El estrepitoso fracaso de Madrid 2020 significa que el deporte español minoritario, no profesional, deberá buscar un Plan B, una estrategia alternativa, para seguir sobreviviendo. Los Juegos madrileños servirían para inventar un nuevo ADO, para obtener esos recursos que se habían esfumado. Esto es lo más duro. Los deportistas serán mileuristas y muchos ni tan siquiera eso. Olviden las preparaciones full time. Serán a tiempo parcial y los resultados deportivos, también.
Esa necesidad para mejorar el acuchillado deporte minoritario, fue la venda que me coloqué para no reconocer que desde fuera se veía a España con tantos interrogantes, dudas y fisuras como para no otorgar unos Juegos Olímpicos. Y seguro que yo mismo, y las personas que ahora mismo critican al COI por su elección, hubiésemos pensado lo mismo y no hubiéramos otorgado nuestros votos a un país que ofrecía la silueta que ahora mismo se retrata en España en lo social, lo económico, en dopaje, en corrupción…
Y aunque Barcelona 92 fue un éxito, es cierto que en los últimos tiempos la sociedad española ha demostrado muy poca cultura deportiva, excepto para el fútbol, el baloncesto (y no siempre) y puntualmente cuando llegan los éxitos de un deportista español caso de Indurain, Nadal o Fernando Alonso. Gradas vacías, audiencias televisivas mínimas, nulos apoyos económicos a campeonatos o decenas de deportes sentenciados por el “no interesa a nadie”.
Tras la votación del 2020, las redes sociales echaban humo; las declaraciones llevaban la lágrima de la injusticia; autocomplacencia y no autocrítica; acusaciones a los fantasmas de siempre pero seguían en el grupo los fantasmas de toda la vida.
Tengo la sensación de que no hubo un único motivo por el que a Madrid no ganó. Es el conjunto de situaciones de un país que no ofrece las garantías que se precisa en este momento. Tokio era la opción segura. País que vivió las sacudidas económicas pero ya con la cabeza fuera del agua. Con dinero fresco en el banco, sin dopaje (ningún caso en el deporte japonés), sin corrupción en su clase politica o monarquía.
Y todos esos débiles flancos aparecían en el dossier oculto de Madrid entre los miembros del COI. Lean: una economía tambaleante en un país que ajusta presupuestos en Sanidad y Educación; corrupción y personajes deleznables cercanos a políticos que dirigen el país; una monarquía tocada en un escenario delicado por más casos de corrupción; unas federaciones que no pueden pagar a sus mejores deportistas ni los viajes a los campeonatos; casos de dopaje sin aclarar y con leyes que han llegado demasiado tarde. ¿Quieren que siga?
Con las candidaturas de Madrid 2016 y Madrid 2020 sobre la mesa, decisiones claves en el deporte español han sido nefastas. Y el COI controla y lo sabe. El Gobierno no atajó las Operaciones de dopaje con firmeza y segando cabezas. No. Ni el Gobierno mantuvo las aportaciones económicas a las federaciones para que éstas no quebraran. No. Reducción del 30-40% de las subvenciones y los deportistas españoles pasan al estatus de mendigos.
Alguien dijo, muchos dijeron, que así no.