Si llego a estar unos días más sin conciertear… reviento. Sí, tenía muchas ganas de un directo en condiciones y la solución la tenía muy cerca de casa. Viernes, 1 de mayo. BEC de Bilbo. Vetusta Morla. 21:30. Silvia ya es feliz. Y requetefeliz.
He visto a esta banda madrileña muchas veces, la mayoría en festivales de verano, y siempre disfruto como una niña pequeña cuando los tengo delante. La noche del viernes no fue menos. Presentaban su último trabajo, “La Deriva“, acompañados de Rufus T. Firefly, quienes fueron los encargados de abrir el show.
Fueron 24 canciones en 2 horas de non stop. Un setlist de lo más elaborado con guiño al público, ya que “Boca en la tierra” ha vuelto a los directos por petición popular. Y los allí presentes lo supieron agradecer coreando ese “y nos echamos tanto de menos que nos da por despegar en avenidas de pegamento…” hasta el infinito.
También hubo guiños especiales a sus primeros discos y esas significantes canciones que marcarían un camino a seguir. Y los guiños venían acompañados de dedicatorias como la de “Copenhague“, en la que se refiere a los viajeros que se encuentran presenciando su concierto, a esos a los que descubren lugares sin nombre.
Doble bis para ir cerrando el show. “Año Nuevo“, “Valiente“, “El hombre del saco” y “Los días raros“. La traca final de donde nadie quería irse. A donde todos quieren volver.