{"id":323,"date":"2014-11-11T07:47:22","date_gmt":"2014-11-11T06:47:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/ekonomiaren-plaza\/?p=323"},"modified":"2014-11-11T07:47:22","modified_gmt":"2014-11-11T06:47:22","slug":"el-valor-economico-de-la-paciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ekonomiaren-plaza\/2014\/11\/11\/el-valor-economico-de-la-paciencia\/","title":{"rendered":"El valor econ\u00f3mico de la paciencia"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces\u201d. Esta frase del fil\u00f3sofo Jean Jacques Rousseau refleja muy bien la percepci\u00f3n que existe sobre esta facultad humana. El mensaje es que cuesta ser paciente, pero si lo somos, obtendremos frutos de ello. De hecho, el cristianismo identifica la paciencia como una de las virtudes a desarrollar por las personas. Sin embargo, \u00bfes esta intuici\u00f3n correcta en el \u00e1mbito econ\u00f3mico?, \u00bfes cierto que las personas pacientes obtienen mayores frutos econ\u00f3micos que las impacientes?<\/p>\n<p>En un <a href=\"http:\/\/ftp.iza.org\/dp7165.pdf\" rel=\"external nofollow\">art\u00edculo<\/a> que se publicar\u00e1 pr\u00f3ximamente en Economic Journal, los profesores Golsteyn, Gr\u00f6nqvist y Lindahl desarrollan un estudio emp\u00edrico para responder esta cuesti\u00f3n. El primer paso es medir el nivel de paciencia que tiene una persona. Para ello, se realiz\u00f3 la siguiente pregunta a 13.606 adolescentes suecos: \u201c\u00bfPrefer\u00eds recibir 900 coronas suecas hoy (alrededor de 100\u20ac) o 9000 coronas suecas en 5 a\u00f1os (alrededor de 1000\u20ac)?\u201d. Los adolescentes pod\u00edan elegir entre cinco respuestas alternativas, que se graduaban desde el muy impaciente \u201cpor supuesto, 900 coronas hoy\u201d al muy paciente \u201cpor supuesto, 9000 coronas dentro de 5 a\u00f1os\u201d. Lo incre\u00edble del estudio es que esta pregunta se realiz\u00f3 en el a\u00f1o 1963, y los autores han sido capaces de \u201cseguir\u201d a estos alumnos durante cinco d\u00e9cadas, incluyendo su periodo escolar y gran parte de su vida adulta.<\/p>\n<p>\u00bfY cu\u00e1les son los resultados? La respuesta es contundente. Los adolescentes que eran m\u00e1s pacientes han cosechado mayores frutos econ\u00f3micos que los impacientes. Los adolescentes con m\u00e1s paciencia, en primer lugar, obtuvieron mejores resultados acad\u00e9micos que los alumnos menos pacientes. En segundo lugar, una vez alcanzada la edad de trabajar, los alumnos m\u00e1s pacientes han tenido una menor probabilidad de estar desempleados y han alcanzado mayores ingresos. Finalmente, los investigadores concluyen que los adolescentes menos pacientes han tenido mayor probabilidad de tener sobrepeso, ser madres adolescentes o morir j\u00f3venes. Es importante destacar que junto a la pregunta sobre el nivel de paciencia, en el a\u00f1o 1963 todos los alumnos realizaron un test para medir su capacidad cognitiva. Aun cuando se descuenta esta variable, los resultados positivos de la paciencia siguen siendo muy robustos.<\/p>\n<p>No tengan ninguna duda: inculquen la virtud de la paciencia a sus hijos. El comienzo ser\u00e1 amargo, pero los frutos ser\u00e1n muy dulces.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces\u201d. Esta frase del fil\u00f3sofo Jean Jacques Rousseau refleja muy bien la percepci\u00f3n que existe sobre esta facultad humana. 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