{"id":3265,"date":"2026-04-28T08:00:42","date_gmt":"2026-04-28T07:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ekonomiaren-plaza\/?p=3265"},"modified":"2026-04-22T19:06:32","modified_gmt":"2026-04-22T18:06:32","slug":"errealatxapeldun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ekonomiaren-plaza\/2026\/04\/28\/errealatxapeldun\/","title":{"rendered":"La Real y lo real: la final de Copa como prueba de f\u00edsica cu\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.linkedin.com\/in\/stephanie-francis-grimbert-b1b855110\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener external nofollow\">Stephanie Grimbert<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.linkedin.com\/in\/jonmizabala\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener external nofollow\">Jon Mikel Zabala Iturriagagoitia<\/a><\/p>\n<p>El pasado 18 de abril pasar\u00e1 a la historia por la victoria de la Real en la final de la Copa del Rey frente al Atl\u00e9tico de Madrid. Una cita que, en t\u00e9rminos futbol\u00edsticos, podr\u00edamos analizar con estad\u00edsticas, sistemas t\u00e1cticos, detalles de pizarra, estados de forma y de \u00e1nimo. Pero sin duda alguna, tras lo vivido (en Sevilla para quienes estuvieron, y en casa para quienes lo vivimos a distancia) adoptar un enfoque exclusivamente t\u00e1ctico se quedar\u00eda muy corto. Hay partidos que no se pueden explicar con una l\u00f3gica puramente futbol\u00edstica. Quiz\u00e1 el f\u00fatbol, y especialmente el de esta Real, se entienda mejor si, por una vez, cambiamos de marco mental y adoptamos, como sugiere una reciente <a href=\"https:\/\/medium.com\/@psklokes\/quantum-football-feel-the-power-of-quantum-computing-9327d45c02fe\" target=\"_blank\" rel=\"noopener external nofollow\">analog\u00eda<\/a>, una l\u00f3gica cu\u00e1ntica.<\/p>\n<p>En la f\u00edsica (f\u00fatbol) cl\u00e1sica, un sistema (equipo) est\u00e1 en un estado concreto, o ataca o defiende, o presiona o repliega, o se estira o se compacta. Sin embargo, en un sistema cu\u00e1ntico existe la superposici\u00f3n, es decir, la capacidad de estar en m\u00faltiples estados al mismo tiempo. Y, honestamente, la Real Sociedad de Matarazzo encarna esta idea de manera majestuosa. Su estructura permite que el equipo conviva en varias fases a la vez: organiza una salida limpia desde atr\u00e1s mientras, simult\u00e1neamente, sus laterales se proyectan como extremos, sus interiores pisan \u00e1rea y rematan (incluso a los 14 segundos), y sus centrales sostienen una l\u00ednea que parece adelantada y protegida al mismo tiempo. No es simple versatilidad, es una superposici\u00f3n t\u00e1ctica. La Real no transita entre estados, los habita simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Otro principio fundamental de la computaci\u00f3n cu\u00e1ntica es el entrelazamiento, a saber, part\u00edculas separadas por grandes distancias pero que, sin embargo, act\u00faan de forma coordinada e instant\u00e1nea. En el juego de la Real, esto se traduce en una red de relaciones (t\u00e1cticas, personales y emocionales) que trasciende la proximidad f\u00edsica. Jugadores que parecen conectados por una l\u00f3gica invisible, pero que funciona: un apoyo cercano activa un desmarque lejano, una presi\u00f3n en banda desencadena una recuperaci\u00f3n en el carril central, un pase lejano permite reorganizar las filas y volver a empezar. Cuando la Real funciona no hay piezas aisladas, sino que hay un sistema (de juego) en el que cada acci\u00f3n individual resuena en el conjunto. No es casualidad, son automatismos, es entrelazamiento (futbol\u00edstico).<\/p>\n<p>Otra de las propiedades cu\u00e1nticas es la interferencia, seg\u00fan la cual las ondas se combinan amplificando algunas posibilidades y cancelando otras. En el f\u00fatbol, esto se refleja en la capacidad de generar ventajas\u2026 y anular las del rival. La Real domina este arte, aunque lo que tuvimos que sufrir no est\u00e1 escrito. Su circulaci\u00f3n de bal\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de buscar ser est\u00e9tica, es selectiva, ya que busca ampliar los espacios \u00fatiles y al mismo tiempo, hacer desaparecer los potenciales caminos que podr\u00eda adoptar el adversario. Cada pase no solo construye juego y genera riesgos, sino que tambi\u00e9n permite eliminar y bloquear las alternativas que quiere jugar el equipo contrario. Frente a un rival como el Atl\u00e9tico de Madrid, experto en reducir espacios, controlar escenarios y llevarte a su terreno, esta capacidad fue decisiva. Lo que se jug\u00f3 en la final no fue \u00fanicamente lo que vimos. Tambi\u00e9n fue lo que cada equipo logr\u00f3 borrar: l\u00edneas de pase, segundas jugadas&#8230; Hubo un f\u00fatbol visible\u2026 y otro invisible.<\/p>\n<p>La f\u00edsica cu\u00e1ntica, adem\u00e1s, nos recuerda que no todo puede conocerse ni controlarse con precisi\u00f3n absoluta. Existe una incertidumbre inherente al sistema, y en una final, la incertidumbre se multiplica: un tiro al palo (esa escuadra que todav\u00eda resuena), una decisi\u00f3n arbitral, un rebote, un destello de calidad, un instante de inspiraci\u00f3n&#8230; Pero aqu\u00ed emerge otra virtud de esta Real, su capacidad para convivir con el caos sin perder identidad. La Real no necesita controlar cada variable, le basta con sostener su modelo, incluso cuando el partido se desordena.<\/p>\n<p>Todo sistema cu\u00e1ntico es fr\u00e1gil. La decoherencia (i.e., la p\u00e9rdida de sus propiedades cu\u00e1nticas por interacci\u00f3n con el entorno) es su principal amenaza. En t\u00e9rminos futbol\u00edsticos, la decoherencia aparece cuando el equipo pierde su estructura, cuando las l\u00edneas se separan, cuando los automatismos se rompen, cuando el plan se diluye bajo la presi\u00f3n del rival o el peso del contexto. Y la final puso exactamente eso a prueba. La Real no solo tuvo que jugar bien, tuvo que mantener su coherencia interna frente a un entorno hostil, intenso y exigente. Y lo hizo. Con sufrimiento, porque en la segunda parte nos toc\u00f3 sufrir de verdad, pero sin romperse del todo. Como si el equipo supiera que, si aguantaba unido, las probabilidades acabar\u00edan cayendo de nuestro lado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 todo esto no sea m\u00e1s que una met\u00e1fora. O quiz\u00e1 no. Porque la Real lleva a\u00f1os construyendo un modelo de juego que no se define por posiciones r\u00edgidas, sino por relaciones; que no separa fases del juego, sino que las superpone; que no depende de individualidades, sino de conexiones. Un equipo, en definitiva, que se parece m\u00e1s a un sistema cu\u00e1ntico que a uno cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Por eso esta Copa es m\u00e1s que un t\u00edtulo. Es la confirmaci\u00f3n de una idea: que el f\u00fatbol del futuro (m\u00e1s complejo, m\u00e1s din\u00e1mico, m\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s f\u00edsico, y m\u00e1s interconectado) ya est\u00e1 aqu\u00ed. Y, hoy, habla en txuri-urdin.<\/p>\n<p>Aupa Erreala! ZORIONAK!<\/p>\n<p>PD: tras haber llevado la Real la f\u00edsica cu\u00e1ntica a su m\u00e1xima expresi\u00f3n, ahora es el turno de la econom\u00eda vasca, para capitalizar las oportunidades que ofrecen las infraestructuras que se est\u00e1n desarrollando en Donostia en este \u00e1mbito. No obstante, abordaremos esta cuesti\u00f3n en un pr\u00f3ximo post.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stephanie Grimbert y Jon Mikel Zabala Iturriagagoitia El pasado 18 de abril pasar\u00e1 a la historia por la victoria de la Real en la final de la Copa del Rey frente al Atl\u00e9tico de Madrid. 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