{"id":509,"date":"2016-04-12T07:00:36","date_gmt":"2016-04-12T06:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/ekonomiaren-plaza\/?p=509"},"modified":"2016-04-12T07:00:36","modified_gmt":"2016-04-12T06:00:36","slug":"telebasura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/ekonomiaren-plaza\/2016\/04\/12\/telebasura\/","title":{"rendered":"\u00bfPuede la ciencia explicar el \u00e9xito de la telebasura?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/jonmizabala\" rel=\"external nofollow\">@jonmizabala<\/a><\/p>\n<p>Dentro de dos d\u00edas terminar\u00e1 esta edici\u00f3n de Gran Hermano VIP. Laura Matamoros y Carlos Lozano se postulan como los nuevos ganadores de este programa, sustituyendo a Bel\u00e9n Esteban. Durante esta edici\u00f3n el programa ha tenido una audiencia media de 2.892.000 personas, con una cuota media de pantalla del 23,3%. Probablemente, muchos de nuestros lectores, al leer esta introducci\u00f3n se queden sorprendidos, ya que este tipo de programas no se encuentran entre sus prioridades. Sin embargo, es un hecho que existen muchas m\u00e1s personas a las que les interesa la com\u00fanmente denominada telebasura, que a las que no les interesa, o a las que muestran preferencia por programas de otro tipo como <a href=\"http:\/\/www.rtve.es\/alacarta\/videos\/el-escarabajo-verde\/\" rel=\"external nofollow\">El Escarabajo Verde<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.rtve.es\/television\/tres14\/\" rel=\"external nofollow\">Tres14<\/a> o <a href=\"http:\/\/www.eitb.eus\/es\/television\/programas\/teknopolis\/\" rel=\"external nofollow\">Teknopolis<\/a>.<\/p>\n<p>Tal y como relata <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2015\/11\/04\/tentaciones\/1446640248_821483.html\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">Gabriel S\u00e1nchez<\/a>, la telebasura es un subg\u00e9nero televisivo que muestra sin pudor y con exageraci\u00f3n la esfera \u00edntima y privada de las personas que participan en el mismo. Seguramente, sean muchos los programas actuales que caben en esta definici\u00f3n, programas en los que se tratan temas que, en casi cualquier otro contexto, no ser\u00edan abordados p\u00fablicamente por ninguno de nosotros. \u00bfPor qu\u00e9 entonces algo que la mayor parte de nosotros sancionamos como \u2018aquello que no se debe ver\u2019 o \u2018aquello que (a priori) no nos interesa\u2019 cosecha de manera constante audiencias masivas? \u00bfEstamos ante una incoherencia?<\/p>\n<p>Un <a href=\"http:\/\/science.sciencemag.org\/content\/332\/6036\/1446\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">estudio<\/a> dirigido por el profesor Eric Anderson, de la Universidad de Northeastern de Boston, y publicado en la revista Science, muestra que lo que nos hace reaccionar con inter\u00e9s frente al morbo (o cotilleo) de algunos programas es una parte de nuestro instinto de supervivencia. Los autores de dicha investigaci\u00f3n concluyen que el chismorreo es una manera de recibir informaci\u00f3n sobre la personalidad de las personas que se encuentran en nuestro entorno, sin tener que para ello experimentar una relaci\u00f3n directa con \u00e9stas. El cotilleo, independientemente de si es instructivo o destructivo, tiene por tanto un car\u00e1cter funcional.<\/p>\n<p>Representa a su vez una evoluci\u00f3n natural del ser humano. Antes de que la televisi\u00f3n llegara a nuestras vidas, este instinto por obtener informaci\u00f3n nos llevaba a reunirnos en las plazas de los pueblos, en los portales o en los bares para comentar diversos chascarrillos e intimidades. Igual que el homo sapiens necesitaba conocer el entorno en el que se mov\u00eda para poder sobrevivir, conocer las situaciones personales de la gente que nos rodea tambi\u00e9n nos ayuda a movernos m\u00e1s c\u00f3modamente en nuestro entorno. El cotilleo no es hoy determinante para poder seguir con vida, pero s\u00ed para permitirnos conocer (o intuir) con qui\u00e9n debemos y con qui\u00e9n no debemos relacionarnos.<\/p>\n<p>El art\u00edculo del profesor Anderson y sus colegas demuestra que nuestro cerebro presta m\u00e1s atenci\u00f3n a aquellas personas de las que conocemos ciertas connotaciones sociales negativas que a aquellas de las que sabemos cosas socialmente positivas. Para poder determinar la influencia que el cotilleo ejerce sobre las relaciones que mantenemos con otras personas, los autores del anterior art\u00edculo llevaron a cabo un experimento en el que se expon\u00eda a una serie de sujetos a im\u00e1genes de personas (desconocidas) que ven\u00edan acompa\u00f1adas de una breve descripci\u00f3n que pod\u00eda ser: socialmente negativa (p.e. lanz\u00f3 una silla a su compa\u00f1ero de clase), socialmente positiva (p.e. ayud\u00f3 a una anciana a llevar la bolsa de la compra), o socialmente neutra (p.e. se cruz\u00f3 con un hombre en la calle).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, al mostrarles aleatoriamente los rostros de las personas pero sin su descripci\u00f3n correspondiente, observaron que los voluntarios reconoc\u00edan antes a las personas de las que hab\u00edan sabido aspectos negativos, y adem\u00e1s recordaban sus caras durante mayor tiempo. Los autores concluyen que tendemos a registrar durante m\u00e1s tiempo las caras de las personas de las que conocemos datos negativos que aquellas de personas de las que sabemos datos positivos o neutros. La funci\u00f3n evolutiva de esta tendencia a recordar los aspectos negativos con mayor facilidad y duraci\u00f3n viene determinada por nuestra capacidad de supervivencia. Esto explica por qu\u00e9 los programas que tratan sobre las vidas de \u201clos famosos\u201d, y en los que se ofrecen informaciones a menudo esperp\u00e9nticas sobre \u00e9stos, son a su vez no s\u00f3lo los que m\u00e1s enganchan a los espectadores, sino tambi\u00e9n los que son recordados durante un mayor tiempo por \u00e9stos.<\/p>\n<p>A mediados del siglo XX, cuando comienza a producirse la migraci\u00f3n de los pueblos a las ciudades, las plazas de los pueblos dejaron de convertirse en los principales n\u00facleos sociales para dejar paso a la televisi\u00f3n. Con ella, se produjo una transici\u00f3n en la que se pas\u00f3 de conocer la vida de los vecinos, a entornos en los que se comentaban las intimidades de \u201clos famosos\u201d. Es cierto que la televisi\u00f3n es una parte de nuestras vidas. Sin embargo, la mejor manera que tenemos de poder conocer el entorno en el que nos movemos es a trav\u00e9s de las relaciones f\u00edsicas y personales. Por lo tanto, antes de engancharte al siguiente <em>reality<\/em> o de volver a retomar los programas de coraz\u00f3n que anta\u00f1o abandonaste, recuerda que eso de salir a la plaza del pueblo a encontrarse con los amigos, vecinos y conocidos desempe\u00f1aba antes que la televisi\u00f3n su misma funci\u00f3n evolutiva.<\/p>\n<p>Puedes seguirme en Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/jonmizabala\" target=\"_blank\" rel=\"external nofollow\">@jonmizabala<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>@jonmizabala Dentro de dos d\u00edas terminar\u00e1 esta edici\u00f3n de Gran Hermano VIP. Laura Matamoros y Carlos Lozano se postulan como los nuevos ganadores de este programa, sustituyendo a Bel\u00e9n Esteban. 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