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Alberto Moyano

El jukebox

Zinemaldia: instrucciones de uso

La presentación esta mañana del Festival de Cine puede ser una buena
ocasión para aflojar una serie de modestos, aunque útiles consejos, a
la hora de afrontar los diez días del Zinemaldi:

1) Todo el mundo debe conseguirse una acreditación. Llegado el 21 de
septiembre, usted comprobará que debería ser un derecho inalienable. El
objetivo no es tanto ver películas sin parar como llevarla colgando día
y noche.
2) En el caso de no disponer de la citada txartela, una opción muy
práctica es fabricársela uno mismo. Para ello, basta con coger el carné
de socio de la Real, el del Club Juvenil o incluso en de la Piscina
Municipal, engancharlo a una cinta y colgársela al cuello. Con este
invento, no entrará en ninguna sala de cine, pero a la hora de pelear
por un pincho en la barra del bar o de cimbrearse en la discoteca, el
efecto será prácticamente el mismo que con la verdadera.
3) Si, de cualquier forma, opta por incumplir los dos puntos anteriores
se verá condenado a pasarse los diez días de Festival dejando bien
claro que si usted no tiene acreditación es porque, sencillamente, no
quiere. En esta tesitura, será necesario recurrir a frases como «aquí
los acreditados son unos ‘piernas’. La gente verdaderamente importante,
como los Premios Donostia y otros invitados, no llevan acreditación y
bla, bla, bla…»
4) No olvide salir de la sala de cine dejando bien claras las
influencias que ha detectado en la película que ha visto. En este
punto, conviene tener siempre a mano nombres como los de Truffaut,
Kieslowski y Bergman, cuyas sombras son tan alargadas que reducen al
mínimo el riesgo de meter la pata y/o columpiarse.
5) Cite siempre que surja la ocasión otros festivales, cuanto más
ignotos mejor, y recalque que usted ya descubrió a tal o cual director,
«cuando ganó el Oso Pardo en VIII Encuentro de Cineastas de
Vladivostok».
6) Si acude a las fiestas nocturnas, ármese de paciencia porque tarde o
temprano saldrá el tema de la visita de Robert de Niro y su lacónico
«Muchas gracias» cuando recibió el Premio Donostia. Será su momento.
Descuélguese con un: «¡Qué va! En privado era majísimo».
7) Ni se le ocurra mencionar la Jornada del Cine Vasco. Si no tiene más remedio que hablar de ella, hágalo con desdén.
8) El palmarés, sea cual sea, se recibe con cara de póquer.


septiembre 2006
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