A ver si se aclaran de una vez los iraníes y deciden contra quién quieren jugar. ¿Por qué hemos de ser nosotros los que digamos cómo nos llamamos? Que lo digan ellos. A eso se le llama: a) echar balones fuera; y b) dejar los balones en nuestro tejado.
A nosotros nos da igual bajo qué nombre jugar. Tenemos varios. Cada uno representa a una parte de este país y alguno, incluso a dos. Lo importante es el toque, las triangulaciones, el doble pivote y, finalmente, la definición ante la meta rival, y en esos aspectos, nuestras selecciones se parecen enormemente todas ellas.
El tiempo apremia. Los supermercados están ya abarrotados de turrones y las teles, de anuncios de colonias. Que se decidan de una vez. Para facilitarles la labor y aunque es del todo innecesario, recordemos una vez más cuáles son nuestras selecciones, disponibles todas ellas en stock.
1) Selección Vascongada: jugadores nacidos en las tres provincias de la Comunidad Autónoma; 2) Selección Vasca: jugadores vascos + jugadores navarros + jugadores vasconavarros. 3) Selección de Euskadi: jugadores vascos + jugadores navarros + jugadores vasconavarros + jugadores vascofranceses – jugadores de la Real. 4) Euskal Selekzioa: lo mismo que la anterior + un bonus track a base de jugadores riojanos del Athleltic y realistas de orígenes más que dudosos.
Por supuesto, somos un pueblo antiguo, muy sabio y acostumbrado a negociar con la realidad. Si ninguna de estas cuatro denominaciones termina de complacer a los clérigos chiíes, estamos dispuestos a contemplar otras posibilidades, tales como adornar el combinado con nombres más creativos y comerciales: Quesos Idiazabal, Txapelas Elósegui o Ventanas Gorriti y Martínez pueden ser algunas de las opciones.
En qué estaban pensando los dirigentes de la Federación persa cuando aceptaron jugar un partido amistoso contra nosotros es algo que probablemente nunca terminará de saberse. En todo caso, parece indiscutible que si Irán fuese un estado de derecho estarían todos ellos en la picota hace ya algún tiempo.