Para los afortunados que han tenido la ocasión de perderse el discurso de investidura de Patxi López como lehendakari, aquí va un resumen sesgado de lo acontecido hasta el momento en el Parlamento Vasco:
1) La retransmisión ofrecida por ETB mantenía de forma permenente a tres personas -total o parcialmente- en pantalla: en el centro, López, en traje gris; en la parte inferior derecha, la traductora para sordomudos; y en la zona superior, las manos de Arantza Quiroga, que si bien no han manipulado ningún preservativo o juguete sexual en la hora y media, tampoco han se han entretenido acariciando un rosario.
2) En un discurso bilingüe -ha trastabillado tanto en euskera como en castellano- y trufado de citas a muertos -Lauaxeta, Mario Onaindia, Fernando Buesa- o desaparecidos -Joseba Sarrionaindia, Josu Jon Imaz-, el candidato socialista ha repetido todos los tópicos que han hecho de estos momentos históricos un monumento al tedio: “la mano tendida”, “voluntad de acuerdo”, “convocaré a todos”, etc… Y en lo que al PNV y a Ibarretxe se refiere se ha comportado como un repartidor de calabazas con mala conciencia: “Lo nuestro no es posible, pero podemos seguir siendo amigos”.
3) La alocución ha vivido sus momentos más tensos en las dos ocasiones en las que el candidato del PSE ha tenido que simultanear la lectura de su discurso con el vertido de agua de la jarra en su vaso. El gesto, evidentemente, era una suerte de homenaje a Tip y Coll. Por cierto, las toses sufridas en el tramo final de su intervención obligan a contemplar la posibilidad de que en breve haya que poner en cuarentena a los 75 parlamentarios.
4) Como quien evoca las plantaciones de algodón, Patxi López ha concluido presentándose como un vecino de Portugalete, hijo y nieto de obreros, que nunca soñó con esto y aún muchísimo menos con lo otro. A pesar de todo, agradece el trabajo y el tiempo dedicado por Ibarretxe a mejorar este país. Un Ibarretxe que a estas horas se está entregando desde la tribuna de oradores a explicarnos qué es lo que pasó en las pasadas elecciones para que haya acabado López de lehendakari. Y aunque se esfuerza en resultar didáctico, no puede evitar la sensación de que habla para sí mismo.
5) La retransmisión también la permitido observar la evolución de los invitados a la sesión, que -como si de una final de la Copa del Rey se tratara- han abarrotado la Cámara: Begoña Gil leyendo unos papeles o quien sabe si fiscalizando el propio discurso de su marido; Ardanza, superinteresado en todo y puede que entendiendo bastante; y Markel Olano, con un gesto de inteligencia emocional cuanto menos inquietante.
(Seguirá)