{"id":1341,"date":"2011-01-02T12:17:43","date_gmt":"2011-01-02T12:17:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=1341"},"modified":"2011-01-02T12:17:43","modified_gmt":"2011-01-02T12:17:43","slug":"smoke_on_the_water_o_sea_vete_a_fumar_al","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2011\/01\/02\/smoke_on_the_water_o_sea_vete_a_fumar_al\/","title":{"rendered":"Smoke On The Water (o sea, vete a fumar al ba\u00f1o)"},"content":{"rendered":"<p><P><EM>&#8220;Los nazis llevaron a cabo la campa\u00f1a antitabaco m\u00e1s agresiva de la historia moderna. Los carteles de &#8216;Prohibido fumar&#8217;, que por entonces a\u00fan no formaban parte del paisaje cotidiano, proliferaron de inmediato en todos los edificios p\u00fablicos, especialmente, en las salas de espera, dado que se hab\u00eda intuido ya el riesgo del tabaquismo pasivo&#8221;.<\/EM><\/P><br \/>\n<P>Se comprende a la perfecci\u00f3n que los no fumadores&nbsp;no permitan que se les intoxique con&nbsp;el humo ajeno, tal y como ya les sucedi\u00f3&nbsp;a Hitler, Franco y Mussolini, cuyas respectivas propagandas no cesaban de recordar que Churchill y Stalin eran notorios consumidores de tabaco. No obstante, conviene no enga\u00f1ar: la nueva ley anti-tabaco no es la consecuencia del incumplimiento de la anterior, sino el resultado de su estricta aplicaci\u00f3n. <\/P><br \/>\n<P>Los nuevos&nbsp;santurrones adoran las prohibiciones, pero intentan por&nbsp;todos los medios promulgarlas con el aplauso de los propios proscritos.&nbsp;Su doctrina de raigambre blandengue aspira a que sus deseos sean interpretados como \u00f3rdenes porque as\u00ed les evita el engorro de dictarlas personalmente, con el consiguiente deterioro que acarrea para la imagen que albergan de s\u00ed mismos. <\/P><br \/>\n<P>La anterior normativa sobre el tabaco delegaba en&nbsp;cada uno de los&nbsp;establecimientos hosteleros&nbsp;la facultad de elegir si se permit\u00eda o no fumar en su interior y como la respuesta mayoritaria no fue del agrado del legislador, ahora llega la mano dura, disfrazada de &#8220;esta vez vamos en serio&#8221;.<\/P><br \/>\n<P><EM>&#8220;Se puede atribuir a la medicina del Tercer Reich el m\u00e9rito de haber sido la primera en demostrar de manera fehaciente la existencia de una vinculaci\u00f3n entre el tabaquismo y el c\u00e1ncer del pulm\u00f3n gracias a los estudios de Franz H. M\u00fcller (1939) y de Erich Sch\u00f6niger y Eberhard Schairer (1943). Los resultados obtenidos por estos investigadores encajaban \u00f3ptimamente en la concepci\u00f3n nazi de la salud p\u00fablica, centrada en las virtudes de la comuni\u00f3n con la naturaleza, los beneficios del deporte y la medicina natural, y el rechazo de estimulantes y estupefacientes como el alcohol&#8221;.<\/EM><\/P><br \/>\n<P>La nueva ley llega de la mano de los nuevos heraldos de la pureza, algunos de los cuales, no vacilan en enarbolar frases desasosegantes: &#8220;En poco tiempo se ver\u00e1 como algo natural&#8221;, augura la directora de Drogodependencias del Gobierno Vasco, reconociendo de forma impl\u00edcita que en todo esto hay algo artificial. Por ahora,&nbsp;hay suerte: seremos perseguidos&nbsp;en cuanto fumadores, pero a\u00fan no es obligatorio adscribirse a &#8220;la comuni\u00f3n con la naturaleza, los beneficios del deporte y la medicina natural, y el rechazo de estimulantes y estupefacientes como el alcohol&#8221;. Todo llegar\u00e1 en su momento, probablemente, junto a la bater\u00eda de sanciones que castigar\u00e1 la pornograf\u00eda o la obesidad.<\/P><br \/>\n<P><EM>&#8220;Los peligros del tabaco tambi\u00e9n armonizaban con la idea rom\u00e1ntica de que los seres humanos hab\u00edan sido contaminados por la moderna civilizaci\u00f3n industrial (&#8230;). Los peligros reci\u00e9n descubiertos del tabaquismo adquirieron dimensiones ideol\u00f3gicamente dram\u00e1ticas en cuanto amenaza a la mism\u00edsima sustancia racial aria de los alemanes, muy en la l\u00ednea del ansia de pureza de la cosmovisi\u00f3n nazi, siempre obsesionada por limpiar al pueblo de los elementos perniciosos que pudieran corromperlo&#8221;.<\/EM><\/P><br \/>\n<P>En la actual campa\u00f1a anti-tabaco, no fumar no es suficiente: hay que evitar&nbsp;su evocaci\u00f3n. As\u00ed, en los c\u00f3mics, Lucky Lucke luce una brizna de hierba donde siempre llev\u00f3 un pitillo, en el cine este nefando vicio se reserva a los personajes malvados que aspiran a destruir el mundo y en materia de representaci\u00f3n art\u00edstica simplemente el cigarrillo ha desaparecido por temor a que&nbsp;su mera contemplaci\u00f3n provoque un contagioso ataque de tos&nbsp;entre los ilustres&nbsp;visitantes a museos y galer\u00edas.<\/P><br \/>\n<P><EM>&#8220;La preocupaci\u00f3n por los peligros del tabaco en los j\u00f3venes llev\u00f3 a extremos grotescos. As\u00ed en 1945 a Himmler le preocupaba desmedidamente la salud de los adolescente y ni\u00f1os a los que el Reich estaba a punto de arrojar sin escr\u00fapulos a la guerra como carne de ca\u00f1\u00f3n, y lleg\u00f3 a sugerir &#8216;que se lleve a cabo una vigilancia inteligente para que los reclutas se mantengan no fumadores'&#8221;.<\/EM><\/P><br \/>\n<P>Lo mejor de la nueva ley anti-tabaco son, sin duda, su aspectos involuntariamente c\u00f3micos. As\u00ed, es tal su car\u00e1cter invasivo que no hay reportaje de cuantos se publican estos d\u00edas que no llegue al estrambote de aclarar que el fumador podr\u00e1 fumar en su propia casa si as\u00ed lo desea, que no se podr\u00e1 fumar en el segundo piso descubierto de los autobuses tur\u00edsticos cuyos tubos de escape expulsar\u00e1n cantidades de mon\u00f3xido de carbono&nbsp;infinitamente m\u00e1s letales, que s\u00ed se podr\u00e1 fumar en las cubiertas de los barcos, incluidos los aleda\u00f1os de sus&nbsp;chimeneas, que tambi\u00e9n se podr\u00e1 hacerlo en las zonas habilitadas de los psiqui\u00e1tricos de larga estancia o que&nbsp;quien vea a alguien fumar donde&nbsp;no debe, y sepa el nombre y los apellidos del infractor, podr\u00e1 denunciarlo de forma an\u00f3nima.<\/P><br \/>\n<P><EM>&#8220;El propio Hitler, vegetariano y abstemio, sent\u00eda una horrible aversi\u00f3n por&nbsp;el tabaco y no permit\u00eda absolutamente a nadie fumar en su presencia, ni siquiera a&nbsp;Martin Borman o Eva Braun (&#8230;) Sin embargo, en los \u00faltimos d\u00edas de delirante supervivencia en el b\u00fanker de la Canciller\u00eda asediada por las tropas rusas, los pocos que todav\u00eda acompa\u00f1aban al&nbsp;F\u00fchrer, Eva Braun incluida, fumaron sin recato en su presencia. Hitler ya no ten\u00eda nada que objetar&#8221;.<\/EM><\/P><br \/>\n<P>Nuestros mejores legisladores, incluidos los impulsores de la nueva ley, son -como no pod\u00eda ser menos- antiguos fumadores confesos. Como buenos conversos, apenas pueden disimular su regocijo ante la perspectiva de aplicar severos castigos a los d\u00edscolos. No obstante, el mayor peligro no estriba en las coacciones legales que impedir\u00e1n consumir aqu\u00ed o all\u00ed un producto legal, sino en que \u00e9stas acaben llenando el mundo de ex fumadores, esos seres mutantes&nbsp;tan verdaderamente t\u00f3xicos.<\/P><br \/>\n<P>* Los p\u00e1rrafos en cursiva pertenecen al &#8216;Diccionario cr\u00edtico de mitos y s\u00edmbolos del nazismo&#8217;, de Rosa Sala Rose, (Ed. El Acantilado, 2003)<\/P><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Los nazis llevaron a cabo la campa\u00f1a antitabaco m\u00e1s agresiva de la historia moderna. Los carteles de &#8216;Prohibido fumar&#8217;, que por entonces a\u00fan no formaban parte del paisaje cotidiano, proliferaron de inmediato en todos los edificios p\u00fablicos, especialmente, en las salas de espera, dado que se hab\u00eda intuido ya el riesgo del tabaquismo pasivo&#8221;. 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