{"id":1554,"date":"2011-10-02T18:21:14","date_gmt":"2011-10-02T18:21:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=1554"},"modified":"2011-10-02T18:21:14","modified_gmt":"2011-10-02T18:21:14","slug":"es_la_hora_de_hablar_en_el_campo_santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2011\/10\/02\/es_la_hora_de_hablar_en_el_campo_santo\/","title":{"rendered":"Ha llegado la hora de hablar en el campo (santo)"},"content":{"rendered":"<p><P>Cuando un futbolista anuncia que &#8220;ha llegado el momento de hablar en el campo&#8221; significa que nos encontramos en el preludio de un proceso de introspecci\u00f3n que desembocar\u00e1 en el mutismo m\u00e1s absoluto. En el caso de la Real, en efecto, hay que quitar las pistas de atletismo, aunque s\u00f3lo para que evitar que, en el tr\u00e1nsito que lleva de la zona mixta al c\u00e9sped,&nbsp;los jugadores pasen de ser Dem\u00f3stenes a convertirse en una suerte de&nbsp;&#8216;Rain Man&#8217;.<\/P><br \/>\n<P>La Real siempre cuenta a priori con una plantilla de ensue\u00f1o en la que el Zurutuza de turno jam\u00e1s termina de confirmar las expectativas, en parte, debido a que apenas ha tocado un par de balones cuando ya irrumpe un nuevo fen\u00f3meno, pongamos por caso&nbsp;un&nbsp;Illarramendi,&nbsp;a d\u00eda de hoy, un nuevo Xabi Alonso en estado embrionario, qui\u00e9n sabe si en breve,&nbsp;la sombra de un recuerdo. <\/P><br \/>\n<P>Tambi\u00e9n los hay que se niegan a intercambiar camisetas con los jugadores del Bar\u00e7a bajo el extra\u00f1o argumento de que, confundiendo el complejo de inferioridad&nbsp;con el principio de realidad, aseguran no apreciar diferencia alguna entre ambos equipos. Menci\u00f3n aparte merece&nbsp;Antoine, que no deber\u00eda hablar en el campo, ni en la sala de prensa, menos con la boca llena. Para eso tiene un padre.<\/P><br \/>\n<P>En cuanto a Xabi Prieto, ser\u00eda de uno de los futbolistas con m\u00e1s talento de la Liga&nbsp;espa\u00f1ola si los partidos no duraran 90 minutos y las temporadas, 38 partidos. Su car\u00e1cter melanc\u00f3lico y guadianesco se antoja&nbsp;incompatible con el torneo de la regularidad. El v\u00eddeo con los mejores momentos de su carrera superar\u00e1 en mucho a su propia carrera.&nbsp;Su capacidad para brillar se circunscribe a los res\u00famenes de ETB -ese programa en el que el locutor&nbsp;siempre pulveriza en&nbsp;el registro de&nbsp;posesi\u00f3n de bal\u00f3n a los dos equipos en liza-. <\/P><br \/>\n<P>Urge que la Real se homologue a s\u00ed misma. Para conseguirlo, por un lado, es fundamental quitar el terreno de juego del centro de las pistas de atletismo.&nbsp;A la dificultad que entra\u00f1a&nbsp;entregar un bal\u00f3n en condiciones al compa\u00f1ero que corretea a tres metros -dadas las limitaciones t\u00e9cnicas intr\u00ednsecas a un equipo que apuesta por la cantera con puntuales refuerzos inoperantes para los puestos clave- se suma hacerlo en el medio de una instalaci\u00f3n propia de un deporte propio de sospechosos de politoxicoman\u00edas varias.<\/P><br \/>\n<P>Por otro,&nbsp;se deber\u00edan evitar por todos los medios&nbsp;los&nbsp;partidos matutinos. Esta circunstancia, irrelevante en los equipos que practican el f\u00fatbol,&nbsp;perjudica de forma notoria a los conjuntos que, como la Real,&nbsp;basan su juego en mortificar al rival hasta adormecerlo, una estrategia mucho m\u00e1s propicia para la hora de la siesta. Adem\u00e1s, despistan a la plantilla al estimular sus tendencias infantiloides, cultivadas en aquellos admirables&nbsp;partidos playeros.<\/P><br \/>\n<P>En tanto confluyen estas dos felices circunstancias, s\u00f3lo queda &nbsp;-una vez m\u00e1s-&nbsp;rastrear la categor\u00eda en busca de&nbsp;tres equipos peores, esto es, aqu\u00e9llos cuyo estadio sea una bolera&nbsp;o que&nbsp;-por mor&nbsp;de las exigencias de la parrilla televisiva- se vean condenados a jugar todos sus partidos los lunes a las nueve de la ma\u00f1ana.<\/P><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando un futbolista anuncia que &#8220;ha llegado el momento de hablar en el campo&#8221; significa que nos encontramos en el preludio de un proceso de introspecci\u00f3n que desembocar\u00e1 en el mutismo m\u00e1s absoluto. 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