{"id":1688,"date":"2012-01-19T09:21:49","date_gmt":"2012-01-19T08:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=1688"},"modified":"2012-01-19T09:21:49","modified_gmt":"2012-01-19T08:21:49","slug":"memorias-de-un-palillo-un-relato-tamborrero-de-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2012\/01\/19\/memorias-de-un-palillo-un-relato-tamborrero-de-ficcion\/","title":{"rendered":"Memorias de un palillo &#8211; Un relato tamborrero de ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;Mi vinculaci\u00f3n con la Tamborrada se remonta a mi \u00e9poca escolar. En aquellos tiempos, a\u00fan no exist\u00eda la asignatura de Educaci\u00f3n para la Ciudadan\u00eda, pero espoleado por un fuerte sentimiento antihom\u00f3fobo, me apunt\u00e9 a los ensayos que, con mano firme pero cari\u00f1osa, se encargaba de dirigir el hermano Samuel, cuya reputaci\u00f3n de pederasta nunca supe si estaba justificada o no.<\/p>\n<p>\u00c9l me ense\u00f1\u00f3 todo lo que s\u00e9 sobre el arte de interpretar con pasi\u00f3n el repertorio de un tal Ray no s\u00e9 qu\u00e9, dicho sea de paso, nunca entend\u00ed ni me atrev\u00ed a preguntar c\u00f3mo se las arregl\u00f3 un pianista ciego de Georgia para escribir unas piezas para barriles y tambores tan inequ\u00edvocamente donostiarras. Seguro que tiene una explicaci\u00f3n, aunque jam\u00e1s supe cu\u00e1l es.<\/p>\n<p>El caso es que ya desde el\u00a0 primer a\u00f1o tuve que admitir que aquella murga no estaba hecha para mis sensibles o\u00eddos, no al menos en sesiones de veinticuatro horas ininterrumpidas. De aquella \u00e9poca data mi costumbre de echarme colirio en los ojos con el objetivo de simular que la emoci\u00f3n me embarga y de desfilar con los auriculares puestos, escuchando rancheras, boleros on incluso carrusel deportivo.<\/p>\n<p>Con el tiempo, crec\u00ed, dej\u00e9 el colegio, sent\u00e9 la cabeza e ingres\u00e9 en la compa\u00f1\u00eda de una sociedad gastron\u00f3mica de barrio que, no hace falta decirlo, pronto se me qued\u00f3 peque\u00f1a. Ansiaba participar en la izada o en la arriada de la bandera, vibrar en comuni\u00f3n con el pueblo, sentir que somos todos uno. Para lograrlo, deb\u00eda colarme como fuera en el singular acto que se celebra cada a\u00f1o en la Plaza de la Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y finalmente lo consegu\u00ed. Ataviado de los pies a la cabeza con el uniforme del soldado franc\u00e9s, en concreto, de paracaidista de la Guerra de Argelia, un a\u00f1o me sub\u00ed al tablado confundi\u00e9ndome entre los componentes de Gaztelupide y, armado de mi tambor,\u00a0 arremet\u00ed con la marcha de San Sebasti\u00e1n apenas vi que el alcalde proced\u00eda a izar la ense\u00f1a donostiarra.<\/p>\n<p>No fue sencillo, tengo que reconocerlo. Durante toda la interpretaci\u00f3n fui objeto de insultos\u00a0 e incluso codazos por parte del selecto grupo de tamborreros de la emblem\u00e1tica sociedad, empe\u00f1ados en hacerme notar que mi presencia all\u00ed no era deseada. No ced\u00ed. Bajo la habitual lluvia de objetos dirigida contra el alcalde, acomet\u00ed todo el repertorio sansebastianero y al acabar, me estamp\u00e9 en la frente un huevo de una reconocida marca guipuzcoana, dando a entender que hab\u00eda pagado caro mi tributo y me hab\u00eda ganado el derecho a ingresar en la tamborrada. Hubo malas caras, s\u00ed, pero nadie se atrevi\u00f3 a vetar a quien hab\u00eda sido objeto de tan infame agresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 desde abajo, esto es, pintando el ojo a las falsas angulas de la cena de la gran noche donostiarra. Uno a uno. Un trabajo de chinos que me sirvi\u00f3 para ser finalmente admitido como miembro de pleno derecho. As\u00ed fue como durante largos a\u00f1os particip\u00e9 en la izada, ya con mi propio uniforme d\u00e9cimon\u00f3nico. Un a\u00f1o incluso hice de aguadora. Por romper con la monotonia, al fin y al cabo, fiesta es sin\u00f3nimo de transgresi\u00f3n. Recuerdo aquella \u00e9poca con nostalgia.<\/p>\n<p>Sin embargo, la placidez desapareci\u00f3 el d\u00eda en el que el tambor mayor anunci\u00f3 su intenci\u00f3n de retirarse. Aquello abri\u00f3 la caja de los truenos. Empezaron los movimientos estrat\u00e9gicos dentro de la propia sociedad y hubo que maniobrar para tomar posiciones. He visto a gente pisar a su propio hermano con tal de conseguir el ansiado bast\u00f3n de mando.<\/p>\n<p>Al final, quedamos cinco candidatos. Tres desistieron tras ser objeto de amenazas de muerte y varias palizas. El cuarto no cej\u00f3 en su empe\u00f1o de interponerse en mi camino hasta que le met\u00ed en la cama la cabeza de su caballo. Para conseguirlo, primero tuve que regalarle uno ya que su \u00fanica experiencia equina hasta el momento se limitaba a una vez que le llevaron de ni\u00f1o a montar un pony de Igeldo.<\/p>\n<p>Finalmente, fui elegido tambor mayor, cargo que he desempe\u00f1ado con maestr\u00eda a lo largo de la \u00faltima \u00e9poca y que me ha ayudado a adquirir una proyecci\u00f3n social a la que de ninguna forma hubiera podido acceder de otra manera.<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana, en reconocimiento a toda una vida de entrega a Donostia y a su santo patr\u00f3n, recibo el bast\u00f3n de oro de la sociedad,\u00a0 una distinci\u00f3n que si alguien se merece \u00e9se soy yo, tal y como espero que haya quedado suficientemente acreditado en este relato. No oculto que estoy inquieto y, hasta cierto punto, conmovido. Es un brillante colof\u00f3n a mi carrera. S\u00f3lo pensar que pasado ma\u00f1ana pondr\u00e9 el bast\u00f3n a subasta en Ebay se me saltan las l\u00e1grimas. Lo \u00fanico que me queda es decidir el precio de salida, jod\u00e9, qu\u00e9 nervios&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Mi vinculaci\u00f3n con la Tamborrada se remonta a mi \u00e9poca escolar. En aquellos tiempos, a\u00fan no exist\u00eda la asignatura de Educaci\u00f3n para la Ciudadan\u00eda, pero espoleado por un fuerte sentimiento antihom\u00f3fobo, me apunt\u00e9 a los ensayos que, con mano firme pero cari\u00f1osa, se encargaba de dirigir el hermano Samuel, cuya reputaci\u00f3n de pederasta nunca supe [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":38,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1688"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/users\/38"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}