{"id":1818,"date":"2012-04-23T07:05:34","date_gmt":"2012-04-23T06:05:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=1818"},"modified":"2012-04-23T07:05:34","modified_gmt":"2012-04-23T06:05:34","slug":"en-el-dia-del-libro-la-galeria-dejohn-horne-burns","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2012\/04\/23\/en-el-dia-del-libro-la-galeria-dejohn-horne-burns\/","title":{"rendered":"En el D\u00eda del Libro, &#039;La Galer\u00eda&#039;, de John Horne Burns"},"content":{"rendered":"<p><em>Siguiendo con la ancestral tradici\u00f3n del blog de dedicar cada 23 de abril a dar cobijo a un fragmento de alguna novela, aqu\u00ed van unos cuantos p\u00e1rrafos de la novela &#8216;La Galer\u00eda&#8217; (Ed. Part\u00e9nope), del escritor John Horne Burns (1916-1953):<\/em><\/p>\n<p>&#8220;Recuerdo que el coraz\u00f3n se me rompi\u00f3 en N\u00e1poles. No por una muchacha ni por algo tangible, sino por una idea. Cuando era peque\u00f1o me dec\u00edan que deb\u00eda estar orgulloso de estar americano. Y supongo que lo estaba a pesar de no entender por qu\u00e9 hab\u00eda de aplaudir cada vez que nuestra bandera sal\u00eda en el noticiero cinematogr\u00e1fico. Cre\u00eda que la forma de vida americana se ajustaba a una idea sagrada, una idea de la libertad que ciudadanos inteligentes se pasaban de unos a otros. Sin embargo, tras una breve estancia en N\u00e1poles, descubr\u00ed que los Estados Unidos eran un pa\u00eds como cualquier otro, exceptuando su mayor bienestar material y su excelente sistema de alcantarilado. Y me encontr\u00e9 con que dejando a parte a los escritores que se dedicaban a la propaganda (y que estaban haci\u00e9ndose ricos con aquel negocio) los americanos, en general, eran muy pobres espiritualmente. Sus ideas consist\u00edan en hacer mucho dinero y sus almas estaban en bancarrota. Quiz\u00e1s eso sea aplicabla a la mayor\u00eda de la gente del siglo XX, pero \u00e9sa fue la causa de que se me rompiera el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Recuerdo que de pronto comprend\u00ed esos conceptos con absoluta nitidez. En el N\u00e1poles de 1944, nosotros, los americanos lo ten\u00edamos todo y los italianos, como hab\u00eda perdido la guerra, no ten\u00edan nada. Y, en realidad, \u00bfcu\u00e1l era la causa de aquella guerra? Llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que se deb\u00eda a que la mayor parte del mundo no ten\u00eda los cigarrillos, ni la gasolina o los alimentos que ten\u00edamos nosotros, los americanos.<\/p>\n<p>Recuerdo que mi madre, una mujer muy sabia, sol\u00eda decirme que poseer &#8216;cosas&#8217; implicaba ser responsable tambi\u00e9n del uso que se les diera; no hab\u00eda que malgastarlas, pero tampoco hab\u00eda que dejar que te dominaran la vida. Porque, cuando se llega a eso, las cosas adquieren mayor importancia que las personas. Y eso convierte el confort en el fin \u00faltimo de tu vida y, cuando ves tu bienestar material amenazado por otros, no te queda m\u00e1s remedio que pelear. Da igual qui\u00e9n inicie la lucha. El resultado siempre ses el mismo: una matanza y un caos que el mundo en 1944, no pod\u00eda soportar ya.<\/p>\n<p>Nuestro servicio de propaganda era capaz de todo, menos de explicarnos la verdad: que los americanos pose\u00edamos casi todos los bienes del mundo moderno, pero muy poco esp\u00edritu. Por lo general, en nuestro pa\u00eds \u00e9ramos unos chicos encantadores, pero, al salir al extranjero, no pod\u00edamos resistir la tentaci\u00f3n de ganar un d\u00f3lar o dos a expensas de gente que estaba pas\u00e1ndolo realmente mal. S\u00f3lo puedo hablar de Italia, por no conoc\u00ed Francia ni Alemania. Pero con nuestra \u00e9tica hollywoodiense y nuestra forma de ver las cosas, apoyados por nuestras emisoras radiof\u00f3nicas, no nos tom\u00e1bamos la molestia de pararnos a pensar que el objetivo de aquella guerra era combatir el fascismo y no a los hombres, mujeres y ni\u00f1os de Italia&#8230; En la \u00e9poca actual las guerras son totales y los ej\u00e9rcitos que luchan en el campo de batalla no son m\u00e1s que una reminiscencia de la antigua forma que adoptaban las contiendas. En la guerra de 1944 todos acabaron siendo enemigos de todos. La civilizaci\u00f3n hab\u00eda muerto, aunque nadie se preocupara de admitirlo. <\/p>\n<p>Recuerdo los delitos que cometimos contra los italianos porque los vi en N\u00e1poles con mis propios ojos. Hab\u00edamos prometido llevarles seguridad y democracia, en el m\u00e1s amplio sentido del t\u00e9rmino, si se pon\u00edan de nuestro lado. Y lo que en realidad  hicimos fue destruir por completo su sistema, sin dotarles de nada con lo que reemplazarlo. Y lo m\u00e1s dram\u00e1tico de la historia es que los italianos hab\u00edan depositado su fe en nosotros. Pero por poco tiempo, pues pronto se sintieron defraudados. Yo ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que aquello era una estafa en la que participaba toda la humanidad. Y de la que, tal vez, todos saldr\u00edamos perdiendo. La decencia colectiva y social no exist\u00eda en el N\u00e1poles de agosto de 1944. Nuestros intentos de ayuda y de control eran de ridsa, porque con una mano deshac\u00edamos lo que hab\u00edamos hecho con la otra, cuando lo adecuado hubiera sido establecer un control muy estricto de todo lo que llegaba a Italia y proporcionar a los napolitanos almacenes en r\u00e9gimen de cooperativas.<\/p>\n<p>Recuerdo haberme sentado a observar el sentido adquisitivo de los americanos en acci\u00f3n. No \u00e9ramos conscientes, o no quer\u00edamos serlo, de que est\u00e1bamos en un pa\u00eds pobre, reducido a la nada a causa de la guerra y pr\u00e1cticamente todos los soldados y oficiales se dedicaban a comprar cuanto se pusiera a su alcance, sin importarles su utilidad ni su precio. Compraban, por ejemplo, todos los bastones de bamb\u00fa de una tienda peque\u00f1a, bisuter\u00eda de mala calidad u objetos art\u00edsticos carentes de valor, simplemente por el gusto de gastar. En todos los lugares a los que lleg\u00e1bamos los americanos, los precios sub\u00edan como la espuma hasta que la lira qued\u00f3 devaluada por completo. Los italianos no pod\u00edan pagar aquellos precios, ni siquiera los de los art\u00edculos de primera necesidad. Ten\u00edamos que haber establecido un mecanismo de control, ejercido por americanos honrados e incorruptibles, sobre los alimentos que se enviaban desde Estados Unidos a Italia com ayuda, pero los confiamos a unos italianos que, en el noventa por ciento de los casos, eran estafadores de un r\u00e9gimen que dec\u00edamos combatir.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recuerdo que encontrar en N\u00e1poles, en aquel agosto de 1944, un americano honrado era casi tan dif\u00edcil como dar con un napolitano que admitiera haber sido fascista. Ignoro la raz\u00f3n, pero la mayor\u00eda de los americanos profesaban un odio feroz a los italianos, que expon\u00edan m\u00e1s o menos de esta manera: estos asquerosos han entrado en guerra con nosotros, as\u00ed que ahora no importa lo que hagamos. Podemos hacer que suban los precios, que su econom\u00eda se tambalee y follarnos a sus mujeres. Imagino que en este razonamiento existe alguna falacia. Y supongo que yo pretend\u00eda algo imposible. Ciertamente, aquello era una guerra, pero yo quer\u00eda que se llevara a cabo conforme a las reglas del honor. Me imagino que mi pretensi\u00f3n debia ser tan absurda como hablar de un asesinatgo honrado o de una violaci\u00f3n respetable&#8221;.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siguiendo con la ancestral tradici\u00f3n del blog de dedicar cada 23 de abril a dar cobijo a un fragmento de alguna novela, aqu\u00ed van unos cuantos p\u00e1rrafos de la novela &#8216;La Galer\u00eda&#8217; (Ed. Part\u00e9nope), del escritor John Horne Burns (1916-1953): &#8220;Recuerdo que el coraz\u00f3n se me rompi\u00f3 en N\u00e1poles. 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