{"id":2285,"date":"2013-07-10T08:08:20","date_gmt":"2013-07-10T07:08:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=2285"},"modified":"2013-07-10T08:08:20","modified_gmt":"2013-07-10T07:08:20","slug":"gente-feliz-con-lagrimas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2013\/07\/10\/gente-feliz-con-lagrimas\/","title":{"rendered":"Gente feliz con l\u00e1grimas"},"content":{"rendered":"<p>Todas las ma\u00f1anas, hora peninsular, las redes sociales hierven con el lanzamiento indiscriminado de frases dirigidas a alcanzar la felicidad sin paliativos. El madrug\u00f3n es el momento en el que coinciden todos los sabios de las dos orillas del Atl\u00e1ntico y el resultado es apabullante para cualquier desdichado medio. A veces tienes la sensaci\u00f3n de estar escuchando fados en medio de un samb\u00f3dromo. El enunciado de f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas que te indican sin margen de error de qui\u00e9n debes rodearte, la forma de moverte en el \u00e1mbito laboral, c\u00f3mo conocer tu aut\u00e9ntica val\u00eda y, en definitiva, c\u00f3mo alcanzar el equilibrio vital resulta un potente depresor emocional por cuanto choca de frente y a la m\u00ednima oportunidad con la realidad implacable. Si el hombre es el \u00fanico animal que tropieza dos veces -seg\u00fan las estimaciones m\u00e1s conservadoras- veces con la misma piedra, qu\u00e9 decir de su conflictiva relaci\u00f3n con el resto de las piedras, en las que tropiezan los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Siento un gran fascinaci\u00f3n hacia quienes se mueven rutilantes y en apariencia firmemente persuadidos de que la vida es un proceso de aprendizaje pre\u00f1ado de sentido, a la par que una infinita incredulidad hacia la hip\u00f3tesis de que todo eso vaya a servir para algo remotamente relacionado con la serenidad. Cada vez que leo un mensaje del que se desprende -as\u00ed sea de forma impl\u00edcita-, que s\u00f3lo el esfuerzo conduce al \u00e9xito me pregunto sobresaltado en manos de qu\u00e9 clase de juventud estamos dejando a nuestros ancianos; cada llamamiento a empoderarse de una vez por todas me sume en la m\u00e1s autoconsciente de las par\u00e1lisis; cada proclama en favor de la asertividad me vuelve m\u00e1s pasivo-contemplativo; y cualquier encendida proclama en la que se mezclen expresiones como &#8220;propia vida&#8221; y &#8220;tomar las riendas&#8221; me convierte de inmediato en paisajista. Atribuyo la tendencia a exhibir interminables conocimientos en materia de amor, amistad, relaciones sociales, gesti\u00f3n de crisis, trabajo en equipo y liderazgo en la humildad a la incubaci\u00f3n de una depresi\u00f3n a\u00fan en estado larvario. La tendencia a explicarlo todo mediante una sencilla frase compuesta de sujeto, verbo y predicado \u00fanicamente puede ser el s\u00edntoma que anuncia un inminente hundimiento psicol\u00f3gico. Si miras para atr\u00e1s y ves que dos m\u00e1s dos siempre fueron cuatro es que te falla la vista. Especulo sobre la vinculaci\u00f3n entre paz interior y afasia, y me pregunto a partir de qu\u00e9 momento uno se siente obligado a compartir con los dem\u00e1s la certeza de que ya posee \u00a0m\u00e1s respuestas que preguntas y si tendr\u00e1 algo que ver con la madurez, entendida como una enfermedad asintom\u00e1tica que siempre te pilla desprevenido.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todas las ma\u00f1anas, hora peninsular, las redes sociales hierven con el lanzamiento indiscriminado de frases dirigidas a alcanzar la felicidad sin paliativos. 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