{"id":2571,"date":"2015-01-05T17:04:59","date_gmt":"2015-01-05T16:04:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=2571"},"modified":"2015-01-05T17:04:59","modified_gmt":"2015-01-05T16:04:59","slug":"hace-27-anos-tambien-estaba-en-una-jugueteria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2015\/01\/05\/hace-27-anos-tambien-estaba-en-una-jugueteria\/","title":{"rendered":"Hace 27 a\u00f1os yo tambi\u00e9n estaba en una jugueter\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Y por segunda vez, <a href=\"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2012\/12\/09\/hace-25-anos-yo-estaba-en-una-jugueteria\/\">tampoco en esta ocasi\u00f3n<\/a> me encontraba all\u00ed en calidad de obsequio, sino de nuevo como empleado. En realidad, no era una jugueter\u00eda propiamente dicha, sino un gran almac\u00e9n central desde el que se distribu\u00edan los juguetes a todos los establecimientos de la cadena. Lo cual no quitaba para que tambi\u00e9n hubiera venta directa a clientes particulares, a precios rebajados. Mi misi\u00f3n era&#8230; nunca lo supe exactamente. Lo mismo montaba triciclos que ordenaba estanter\u00edas y, sobre todo, repon\u00eda. Cualquiera que haya trabajado en una gran superficie sabe que lo m\u00e1s importante es reponer, da igual el qu\u00e9, s\u00f3lo importa el d\u00f3nde: en la estanter\u00eda correspondiente. Este hecho obedece a que el cliente es un ser de natural tir\u00e1nico, que llega cargado de exigencias y se marcha cargado de regalos, y desea que entre una cosa y otra transcurra el menor tiempo posible. Tambi\u00e9n me encargaba de probar que los juguetes se encontraran en perfectas condiciones de funcionamiento tras su compra y antes de su salida del almac\u00e9n, lo cual implicaba peleas con los vestidos de las mu\u00f1ecas y b\u00fasquedas un tanto nerviosas \u2013y para qu\u00e9 negarlo, embarazosas\u2013 del orificio por el que se le introduc\u00edan las pilas, que lo mismo podr\u00eda localizarse en el pecho, la espalda o los gl\u00fateos, en este \u00faltimo caso, con la correspondiente bajada de bragas, pa\u00f1ales, etc\u00e9tera. Al menos, no hab\u00eda que envolver los juguetes, cosa que agradec\u00ed dada mi turbia experiencia del a\u00f1o anterior con el ind\u00f3mito papel de regalo.<\/p>\n<p>Finalmente, me encargaba tambi\u00e9n de vigilar. En cuanto se adentraba por los pasillos del almac\u00e9n un grupo de clientes, a ojos de la hija del due\u00f1o, de perfil sospechoso \u2013pongamos una familia de gitanos\u2013, aullaba: \u00ab\u00a1\u00a1\u00a1S\u00edguelos y nos los pierdas de vista!!!\u00bb. He de decir que jam\u00e1s les vi robar nada, bien porque eran gentes honradas, bien porque apenas entraban se desperdigaban por cuantos pasillos y recovecos ten\u00eda el almac\u00e9n, careciendo yo del don de la ubicuidad. S\u00ed era frecuente encontrar cajas vac\u00edas, sin su juguete dentro, en lo que ahora interpreto como una forma de hurto que actualmente se conoce como \u00abintercambio de archivos\u00bb y que se adelant\u00f3 a internet en varias d\u00e9cadas. Aquellos peque\u00f1os robos eran obra, ahora estoy seguro desde la experiencia que me han dado los gur\u00fas, de los clientes que mejor vestidos iban.<\/p>\n<p>A veces me escaqueaba no\u00a0s\u00e9 si\u00a0vil o h\u00e1bilmente, lo confieso. Me iba al fondo del almac\u00e9n para fumar un cigarrillo. En las tres semanas en las que permanec\u00ed en aquel almac\u00e9n, hice comunidad: otros clientes se animaban a fumar conmigo, ocultos junto a la pared del fondo, tras preguntar ellos si se pod\u00eda y responder yo que \u00abs\u00ed, mientras no nos vean\u00bb. Como quiera que era un empleado eventual, carec\u00eda de mi propia chaquetilla que me identificara como parte del personal del almac\u00e9n, as\u00ed que llevaba una prestada, en cuyo bolsillo figuraba el apellido de su anterior propietario: un tal Salinas. \u00ab\u00a1Eh, Salinas, \u00bfpuedo fumar aqu\u00ed contigo\u00bb? Fueron varias las veces en las que estuve a punto de aclarar que no era ese mi apellido real, pero la perspectiva de embarcarme en largas explicaciones me terminaron disuadieron en todos los casos.<\/p>\n<p>El 5 de enero era el d\u00eda de la mala conciencia y de las pilas. La primera oleada de clientes la compon\u00edan los que comprobaban a \u00faltima hora que los regalos que con tanta antelaci\u00f3n hab\u00edan comprado no eran suficientes, a la luz del \u00e1rbol de Navidad. Y ven\u00edan a por m\u00e1s, en un estado cercano a la desesperaci\u00f3n. Quiero decir que se llevaban cualquier cosa que les ofrecieras, y cre\u00e9dme si os digo que a estas alturas de la Navidad ya no quedaba mucho que ofrecer. El segundo grupo llegaba tras la cena. Eran los que hab\u00edan olvidado comprar pilas y su fidelidad era tal que ese d\u00eda se daba por descontado que saldr\u00edamos m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>En rigor, he de decir que el fen\u00f3meno de las pilas se dio m\u00e1s en la tienda de Egia \u2013de la misma cadena\u2013 en la que hab\u00eda trabajado el a\u00f1o anterior. Una vez cerrada la jugueter\u00eda, la encargada de la tienda y yo permanecimos en el interior hasta las doce o la una, levantando ocasionalmente la verja de la puerta para despachar bater\u00edas de todos los formatos y tama\u00f1os. Para hacer m\u00e1s amena la velada, el marido de la encargada y un amigo del matrimonio se acercaron hasta la jugueter\u00eda con un par de botellas de champ\u00e1n. Y hete aqu\u00ed que, hablando de una cosa y de la otra, se cerr\u00f3 un c\u00edrculo, cuando el marido cont\u00f3 c\u00f3mo, varios a\u00f1os atr\u00e1s y encontr\u00e1ndose con el cap\u00f3 del coche abierto y encorvado sobre el motor, escuch\u00f3 una voz que le preguntaba: \u00ab\u00bfQu\u00e9? \u00bfAver\u00eda?\u00bb A lo que respondi\u00f3: \u00abNo, es s\u00f3lo que hace un ruido raro\u00bb. \u00ab\u00bfPero anda?\u00bb, insisti\u00f3 la voz. \u00abS\u00ed, s\u00ed, por ahora tira\u00bb. \u00abPues anda, m\u00e9tete dentro, que somos de ETA y necesitamos su coche\u00bb. Y en efecto, lo necesitaban. Tras llevarle al monte y dejarlo atado a un \u00e1rbol sin carn\u00e9 de identidad ni de conducir, cargaron el coche de explosivos y lo colocaron en el Paseo del Urumea, en donde lo detonaron al paso de una furgoneta de la Polic\u00eda Nacional, sin que el atentado causara v\u00edctimas mortales.<\/p>\n<p>\u00abLo recuerdo perfectamente\u00bb, hube de responder al t\u00e9rmino del relato. \u00abEl aler\u00f3n de tu coche vol\u00f3 por encima del campus donostiarra de la Universidad de Deusto, as\u00ed como buena parte del colegio addjunto, hasta caer en el foso de arena para salto de longitud \u2013que raramente se utiliz\u00f3 en los a\u00f1os que pas\u00e9 en aquel colegio\u2013, situado junto al campo de f\u00fatbol de grava. Semanas despu\u00e9s, el propietario del coche recibi\u00f3 una carta firmada por ETA en la que, tras una prolija explicaci\u00f3n sobre las razones que hab\u00eda obligado a despojarle del veh\u00edculo, se le anunciaba una futura compensaci\u00f3n econ\u00f3mica que, por supuesto, nunca tuvo lugar. El aler\u00f3n fue la atracci\u00f3n de la tarde para los ni\u00f1os del colegio hasta que alguien, supongo que la Polic\u00eda, vino a llev\u00e1rselo. Dicho lo cual, los cuatro brindamos por todo en el interior de una jugueter\u00eda iluminada en medio de una calle silenciosa.<\/p>\n<p>Y nada m\u00e1s, este es mi cuento de navidad de este a\u00f1o.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y por segunda vez, tampoco en esta ocasi\u00f3n me encontraba all\u00ed en calidad de obsequio, sino de nuevo como empleado. 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