{"id":2660,"date":"2017-02-12T20:04:41","date_gmt":"2017-02-12T19:04:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=2660"},"modified":"2017-03-21T10:21:20","modified_gmt":"2017-03-21T09:21:20","slug":"apatrida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2017\/02\/12\/apatrida\/","title":{"rendered":"Ap\u00e1trida"},"content":{"rendered":"<p>En lo que constituye un fen\u00f3meno paraliterario singular como no recuerdo que sucediera ni en los casos de la &#8216;Gomorra&#8217; de Roberto Saviano, ni incluso en el de &#8216;Los versos sat\u00e1nicos&#8217; de Salman Rushdie, comienzan a proliferar aqu\u00ed y all\u00e1 comentarios cr\u00edticos que cuestionan la calidad literaria del &#8216;Patria&#8217; de Fernando Aramburu. La singularidad radica en que estas cr\u00edticas, que rompen el aparente consenso en torno a que estamos ante una obra maestra digna de Tolstoi, se formulan desde el anonimato. As\u00ed constan en varios blogs literarios cuyos comentarios suelen ir habitualmente firmados -no as\u00ed en el caso de &#8216;Patria&#8217;- y hoy mismo en las p\u00e1ginas de El Pa\u00eds, en donde un pol\u00edtico que vivi\u00f3 amenazado por ETA se\u00f1ala la &#8220;poca complejidad&#8221; de la novela, apunta a que es un libro &#8220;muy agradecido para gente no especialmente interesada en la literatura&#8221; y se mofa de las comparaciones que algunos cr\u00edticos han establecido con la obra del citado escritor ruso.Dicho todo lo cual, este &#8220;viejo zorro de la pol\u00edtica vasca y lector voraz&#8221; prefiere no figurar con nombres y apellidos en el reportaje. Cabe preguntarse cu\u00e1l es el motivo de tanta precauci\u00f3n y de tanta prudencia, y responderse si no ser\u00e1 el pavor a verse se\u00f1alado ideol\u00f3gicamente, dado que ideol\u00f3gica -y no literaria- es la lectura que se est\u00e1 haciendo de la novela.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, &#8216;Patria&#8217; est\u00e1 maravillosamente estructurada en sus peque\u00f1os cap\u00edtulos que saltan adelante y atr\u00e1s en el tiempo, incluye en su relato certeros detalles y dibuja unos personajes que hubieran resultado cre\u00edbles si no abrieran la boca. Y es que los di\u00e1logos conspiran sin tregua en contra de la propia trama. Habr\u00e1 quien diga: &#8220;Son reales, pura transcripci\u00f3n de lo que sucedi\u00f3&#8221;. Da lo mismo: resultan inveros\u00edmiles, en algunos casos caricaturescos, y la ficci\u00f3n, a diferencia de la realidad, por obligaci\u00f3n ha de resultar cre\u00edble. Por ejemplo: es imposible que un hombre despierte un buen d\u00eda convertido en insecto, pero nadie abandona la lectura de la historia de Gregorio Samsa que Kafka nos regal\u00f3. En este punto, no voy a insistir en aspectos ya comentados en otros lugares sobre lo rocambolesco que resulta el personaje del cura -por muy basado en hechos reales que est\u00e9 consigue parecer impostado-; ni en lo extra\u00f1o que resulta leer el t\u00e9rmino &#8216;maketo&#8217; en boca de una jarraitxu -cuando la expresi\u00f3n y el concepto son ajenos al imaginario de la izquierda abertzale-; ni en lo hilarante que por fuerza ha de ser que justo los \u00fanicos dos personajes aficionados a la lectura y sensibles a cualquier manifestaci\u00f3n cultural sean homosexuales.<\/p>\n<p>En cualquier caso, las opiniones que, a favor o en contra, suscite la novela me interesan much\u00edsimo menos que la conversi\u00f3n de la obra en ejemplo paradigm\u00e1tico de ese fen\u00f3meno conocido como el del &#8216;elefante en la habitaci\u00f3n&#8217;. En su af\u00e1n totalizador, la novela incluye un episodio de torturas y hasta una menci\u00f3n al caso de Mikel Zabalza, muerto en circunstancias clar\u00edsimas que permanecen a\u00fan por esclarecer. Pero lo hace de tal manera que parece que las torturas son un mero y engorroso tr\u00e1mite administrativo que todo etarra o sospechoso de serlo ha de sufrir en r\u00e9gimen de incomunicaci\u00f3n, antes de ser puesto en manos del juez. En Espa\u00f1a, las torturas son una pr\u00e1ctica delictiva, pero se da por hecho que funcionarios p\u00fablicos encargados de vigilar el cumplimiento de la ley las practican desde hace d\u00e9cadas de forma rutinaria -y as\u00ed consta en la novela-. No obstante, a nadie parece llamarle la atenci\u00f3n este hecho. Por el mentado reportaje de El Pa\u00eds, de casi tres p\u00e1ginas de extensi\u00f3n, desfilan escritores, editores, fil\u00f3sofos, realizadores de cine, libreros, periodistas y representantes pol\u00edticos de todo el arco parlamentario vasco: desde el PP hasta EH Bildu, pasando por PNV, PSE y Podemos. Ni una sola vez afloran las palabras &#8216;tortura&#8217;, &#8216;malos tratos&#8217; o cualquier otro sin\u00f3nimo. Ni la m\u00e1s m\u00ednima referencia, ni el m\u00e1s leve desmentido, ni la m\u00e1s ligera denuncia. Quiz\u00e1s, porque en el conjunto de la novela, las torturas se narran y se leen como un episodio inevitable que todos sab\u00edamos que habr\u00eda de llegar y en la que tampoco vale la pena detenerse excesivamente.<\/p>\n<p>Escribe Mart\u00edn Caparr\u00f3s en su novela &#8216;A quien corresponda&#8217;: <em>\u201cDigamos que no pudo soportar lo que llamamos latortura. Latortura es una forma barata de llamarlo: gentileza hacia el lector o el interlocutor, una manera de la deferencia o de la cobard\u00eda -una agachada. Llamarlo latortura no supone ninguna descripci\u00f3n: no muestra un cuerpo vivo atado de las mu\u00f1ecas a una soga que cuelga del techo y el cuerpo a su vez que cuelga de la soga mientras los brazos se van estirando, descoyuntando, deshaciendo en el esfuerzo de sostener el cuerpo que ya nada sostiene, que s\u00f3lo sus enemigos necesitan; no muestra un cuerpo vivo atado al que una mano agarra por la nuca para hundirle la cabeza en el agua o en un agua repleta de basura mierda bichos para que vea c\u00f3mo le pueden convertir en agua el aire, el aliento en ahogo, la vida en un momento\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>Es evidente que, por su fuerza, el p\u00e1rrafo anterior hubiera sido para los lectores mucho m\u00e1s dif\u00edcil de soslayar que lo ha sido para los de Aramburu. Lo hubiera sido incluso para un Rajoy que el pasado mes de enero aseguraba en El Faro de Vigo: &#8220;Acabo de leer &#8216;Patria&#8217; de Aramburu, es buen\u00edsima; refleja muy bien el conflicto vasco&#8221;. Dejando a un lado la normalizaci\u00f3n del t\u00e9rmino &#8216;conflicto&#8217; en boca de Mariano -lo cual liquida de un plumazo las habituales e interminables disquisiciones sem\u00e1nticas en las que nos ahogamos-, causa verdadero estupor que quien ha sido ministro del Interior y es presidente del Gobierno no s\u00f3lo no corra al Juzgado a interponer la correspondiente querella contra Aramburu en defensa del honor de sus agentes, sino que considere que la novela -torturas incluidas- &#8220;refleja muy bien el conflicto vasco&#8221;. He aqu\u00ed el &#8216;elefante en la habitaci\u00f3n&#8217; que nadie menciona. Y, parafraseando al propio Rajoy, &#8220;dicho de otro modo: me llama la atenci\u00f3n que a nadie le llame la atenci\u00f3n&#8221;. Si esto es la &#8216;normalidad&#8217;, tan s\u00f3lo puede ser considerada como tal en este pa\u00eds que a\u00fan no se ha puesto de acuerdo consigo mismo sobre cu\u00e1ndo y qui\u00e9n inici\u00f3 la Guerra Civil.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En lo que constituye un fen\u00f3meno paraliterario singular como no recuerdo que sucediera ni en los casos de la &#8216;Gomorra&#8217; de Roberto Saviano, ni incluso en el de &#8216;Los versos sat\u00e1nicos&#8217; de Salman Rushdie, comienzan a proliferar aqu\u00ed y all\u00e1 comentarios cr\u00edticos que cuestionan la calidad literaria del &#8216;Patria&#8217; de Fernando Aramburu. 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