{"id":911,"date":"2009-06-24T10:28:51","date_gmt":"2009-06-24T10:28:51","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=911"},"modified":"2009-06-24T10:28:51","modified_gmt":"2009-06-24T10:28:51","slug":"summertime_1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2009\/06\/24\/summertime_1\/","title":{"rendered":"Summertime"},"content":{"rendered":"<p><P>Aprovechando la llegada del verano, es hora de recordar que \u00e9sta es, en efecto, una estaci\u00f3n, pero del V\u00eda Crucis.<\/P><br \/>\n<P>1) El calor: La caracter\u00edstica m\u00e1s obvia del verano es tambi\u00e9n la mayor refutaci\u00f3n de sus presuntas bondades. Las altas temperaturas, que en su forma m\u00e1s extrema ya actuaron como un asesino en serie en el verano europeo de 2002, estimulan los peores instintos y convierten cualquier discusi\u00f3n vecinal en potencial materia de apertura para programas como&nbsp;&#8216;Espa\u00f1a en directo&#8217;. En San Sebasti\u00e1n, adopta adem\u00e1s su forma m\u00e1s cruel, a base de jornadas sin fin caracterizados por una combinaci\u00f3n de ausencia de sol,&nbsp;humedad disparada y temperaturas inexplicablemente altas, saludadas una y otra vez con el indestructible&nbsp;&#8216;parece que va a levantar&#8217;.<\/P><br \/>\n<P>2) Degradaci\u00f3n hostelera: El verano conduce el poteo y el copeo hacia sus cotas m\u00e1s bajas. Cualquier ser sediento sabe que antes de que concluya la temporada&nbsp;se habr\u00e1 visto obligado a la ingesta&nbsp;de innumerables copas en recipiente de pl\u00e1stico, un formato que convierte cualquier trago en brebaje y multiplica la intensidad de las resacas. Cuidado tambi\u00e9n con las terrazas: por alg\u00fan motivo, uno acaba siempre&nbsp;cuidando a&nbsp;los ni\u00f1os de la mesa de al lado, lo que nos lleva al siguiente punto:<\/P><br \/>\n<P>3) Los ni\u00f1os de la cuerda: Desde este blog se ha informado reiteradamente de su peligrosidad, as\u00ed como de las diversas, aunque siempre limitadas, formas de paliar su ferocidad. As\u00ed como en espacios abiertos sus efectos son limitados gracias a la posibilidad de emprender la huida, en los cerrados resultan sencillamente&nbsp;devastadores. En los viajes en autob\u00fas urbano, ocupe siempre los asientos delanteros ya que la tendencia natural de estos heraldos de la migra\u00f1a es correr por el pasillo hasta el fondo del veh\u00edculo, en donde levantar\u00e1n su propio territorio a base de c\u00e1nticos en los dos idiomas oficiales del Pa\u00eds Vasco. <\/P><br \/>\n<P>4) Las playas: en una sociedad sana, la costa ser\u00eda declarada zona catastr\u00f3fica de junio a septiembre gracias al hacinamiento intolerable, la arena apelmazada en un pur\u00e9 de sudores y cremas protectoras, el mar como urinario y un permanente griter\u00edo animal que comienza a primera hora de la ma\u00f1ana y se prolonga hasta el crep\u00fasculo, en horas ya avanzadas dado que vivimos los d\u00edas m\u00e1s largos del a\u00f1o.<\/P><br \/>\n<P>5) El paisaje humano: La pr\u00e1ctica totalidad de los atuendos t\u00edpicamente veraniegos resultan est\u00e9ticamente indefendibles: las gafas de sol para interiores colocadas sobre el cr\u00e1neo a modo de diadema son s\u00f3lo la \u00faltima tragedia que ha venido a sumarse a las camisetas ce\u00f1id\u00edsimas en colores proscritos por el arcoiris, bermudas sobre piernas imposibles, las&nbsp;ri\u00f1oneras en abd\u00f3menes insospechados, las sandalias con calcetines y las viseras de ensue\u00f1o.<\/P><br \/>\n<P>6) Los programas refrescantes: El inaudito convencimiento de los directivos de las cadenas de que deben llenar la parrilla de eso que se llama programas refrescantes se traduce en profusi\u00f3n de presentadores a\u00fan m\u00e1s hiperactivados,&nbsp;bandadas de adolescentes bailando en las piscinas, p\u00fablico en cocci\u00f3n lenta bajo el sol y tertulias al aire libre en las que el efecto del viento sobre los micr\u00f3fonos impide escuchar que se est\u00e1 diciendo. Y el espectador en el sof\u00e1, reducido a la condici\u00f3n de larva.<\/P><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aprovechando la llegada del verano, es hora de recordar que \u00e9sta es, en efecto, una estaci\u00f3n, pero del V\u00eda Crucis. 1) El calor: La caracter\u00edstica m\u00e1s obvia del verano es tambi\u00e9n la mayor refutaci\u00f3n de sus presuntas bondades. 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