{"id":954,"date":"2009-08-10T11:04:43","date_gmt":"2009-08-10T11:04:43","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/?p=954"},"modified":"2009-08-10T11:04:43","modified_gmt":"2009-08-10T11:04:43","slug":"semana_grande_un_cuento_de_verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/eljukebox\/2009\/08\/10\/semana_grande_un_cuento_de_verano\/","title":{"rendered":"Semana Grande: un cuento de verano"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;El hecho de que un frente de lluvias barriera San Sebasti\u00e1n durante el<br \/>\ninicio de aquella Semana Grande de 2009 no anunciaba nada bueno, pero<br \/>\nnadie imagin\u00f3 que una serie de incidentes convertir\u00eda esa contingencia<br \/>\nen una mera an\u00e9cdota sin importancia. A\u00fan hoy, quienes vivieron<br \/>\naquellos d\u00edas se preguntan qu\u00e9 pas\u00f3 realmente, aunque las autoridades<br \/>\nprefirieron correr un tupido velo y los medios de comunicaci\u00f3n rara vez<br \/>\nhacen referencia a aquellos extra\u00f1os acontecimientos.<\/p>\n<p>Primero fue la invasi\u00f3n playera de medusas. S\u00ed, sin duda, era un<br \/>\nengorro, pero su repercusi\u00f3n qued\u00f3 paliada, en parte porque ya se hab\u00eda<br \/>\nproducido antes, en parte por el mal tiempo. Un detalle, sin embargo,<br \/>\napuntaba a que est\u00e1bamos en puertas de acontecimientos ins\u00f3litos: cada<br \/>\nuna de las medusas llevaba incorporada propaganda de una entidad<br \/>\nbancaria. Algunas voces aisladas apuntaron a una de las ciudadades<br \/>\nrivales en la candidatura a la Capitalidad Cultural 2016 como<br \/>\nresponsable de la invasi\u00f3n. Con todo, la cosa no pas\u00f3 a mayores.<\/p>\n<p>Lo que instal\u00f3 entre los donostiarras la sospecha de que nos<br \/>\nencontr\u00e1bamos ante un boicot perfectamente planeado fue el sabotaje<br \/>\nque, mediante extintores, sufrieron las lanzaderas de fuegos<br \/>\nartificiales y que dio al traste con el primer espect\u00e1culo pirot\u00e9cnico.<br \/>\nY la sospecha se convirti\u00f3 en certeza cuando el fen\u00f3meno se repiti\u00f3 al<br \/>\nd\u00eda siguiente, esta vez, en combinaci\u00f3n con un ataque inform\u00e1tico al<br \/>\nsistem\u00e1tico frigor\u00edfico de las principales helader\u00edas donostiarras. <\/p>\n<p>Privada de tan exquisito placer, la mayor parte de la gente opt\u00f3 por<br \/>\nquedarse en casa, aunque rumores que nunca se pudieron confirmar<br \/>\nhablaban de la existencia de un mercado negro en el que el cucurucho de<br \/>\nsabor a &#8216;Pitufo&#8217; que los m\u00e1s pertinaces pagaban a precio de &#8216;farlopa&#8217;.<\/p>\n<p>La concatenaci\u00f3n de todos estos hechos hizo saltar todas las alarmas,<br \/>\npero ni siquiera los m\u00e1s pesimistas fueron capaces de anticipar lo que<br \/>\nsuceder\u00eda a continuaci\u00f3n. Fue durante el concurso de tortilla de<br \/>\npatatas. El ambiente era ideal: h\u00e9roes de las mejores sociedades<br \/>\ngastron\u00f3micas, amas de casa del San Sebasti\u00e1n de toda la vida, j\u00f3venes<br \/>\ncasaderas de la alta sociedad y aut\u00e9nticos jatorras con ansias de<br \/>\nnotoriedad, todos dispuestos a complacer a un jurado compuesto por<br \/>\nnuestros cocineros tres estrellas Michelin, todos ellos dotados de su<br \/>\ncorrespondiente Tambor de Oro por su incansable labor en pro de la<br \/>\nciudad.<\/p>\n<p>En la mediateca de Tabakalera podr\u00e1n ustedes visionar las grabaciones<br \/>\ntelevisivas de aquella ma\u00f1ana, la primera soleada que pudimos disfrutar<br \/>\nen aquella Aste Nagusia. &#8220;Yo le pongo mucho cari\u00f1o&#8221;, ver\u00e1n ustedes que<br \/>\ndeclara una se\u00f1ora ante las c\u00e1maras. &#8220;Lo principal es que est\u00e9 poco<br \/>\ncuajada&#8221;, comenta un concursante. &#8220;Lo m\u00e1s importante es la materia<br \/>\nprima&#8221;, proclamaba el presidente del jurado. En t\u00e9rminos medi\u00e1ticos,<br \/>\nfueron sus \u00faltimas palabras, al menos, aquel a\u00f1o.<\/p>\n<p>Tanto \u00e9l como sus compa\u00f1eros cocineros fueron v\u00edctimas de una fuerte y<br \/>\ncopiosa gastroenteritis, apenas hab\u00edan concluido la cata de las<br \/>\ndiecis\u00e9is tortillas -tres de ellas deconstruidas- presentadas a<br \/>\nconcurso. La selectiva intoxicaci\u00f3n, no hace falta decirlo, dio con los<br \/>\nartistas de los fogones en las mejores camas del Hospital, en donde a<br \/>\nlo largo de los siguientes meses se les someter\u00eda a incontables lavados<br \/>\nde est\u00f3mago. Nunca se localiz\u00f3 la tortilla venenosa ni, por supuesto,<br \/>\nse identific\u00f3 a su creador.<\/p>\n<p>Con todo, lo peor fue la decisi\u00f3n un\u00e1nime por parte de llos pacientes<br \/>\nde de mantener abiertos al p\u00fablico durante todo el verano sus<br \/>\nrespectivos establecimientos. La constataci\u00f3n de que los restaurantes<br \/>\nsegu\u00edan funcionando perfectamente, algunos incluso por encima de su<br \/>\nnivel habitual, a pesar de la ausencia de sus propietarios redund\u00f3 en<br \/>\ncontra de su hasta entonces indiscutible y merecido prestigio. <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de aquello, los ataques cesaron igual que comenzaron: sin<br \/>\nprevio aviso. la Semana Grande finaliz\u00f3 y los ciudadanos recuperamos la<br \/>\nnormalidad a base de aferrarnos a nuestras rutinas. Aquellos hechos<br \/>\nnunca llegaron a aclararse. Quiz\u00e1s fuese as\u00ed mejor. La Polic\u00eda habl\u00f3 de<br \/>\nun grupo de juegos de rol, pero lo cierto es que hab\u00eda pruebas o<br \/>\nindicios que respaldaran esta afirmaci\u00f3n, jam\u00e1s se hicieron p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Fue un duro golpe para la autoestima de la ciudad, pero con el paso del<br \/>\ntiempo, el tema fue difumin\u00e1ndose en nuestras memorias hasta<br \/>\ndesaparecer por completo y -como procede en estos casos- sin dejar<br \/>\nrastro. Sobre todo, una vez que Donostia obtuvo la Capitalidad Cultural<br \/>\n2016. Cu\u00e1l fue el resultado de tama\u00f1o \u00e9xito ya es otra historia&#8221;.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;El hecho de que un frente de lluvias barriera San Sebasti\u00e1n durante el inicio de aquella Semana Grande de 2009 no anunciaba nada bueno, pero nadie imagin\u00f3 que una serie de incidentes convertir\u00eda esa contingencia en una mera an\u00e9cdota sin importancia. 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