{"id":87,"date":"2016-01-11T18:36:47","date_gmt":"2016-01-11T17:36:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariovasco.com\/fernando-becerril\/?p=87"},"modified":"2016-01-11T18:36:47","modified_gmt":"2016-01-11T17:36:47","slug":"una-biblioteca-en-llamas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariovasco.com\/fernando-becerril\/2016\/01\/11\/una-biblioteca-en-llamas\/","title":{"rendered":"Una biblioteca en llamas"},"content":{"rendered":"<p>Hace ya unos cuantos d\u00edas que muri\u00f3 la ama y desde entonces suelo recordar una frase le\u00edda hace mil a\u00f1os: \u201cCuando un viejo muere, arde una biblioteca\u201d. La suya, la m\u00eda, est\u00e1 en llamas desde un poco antes de Navidad y me siento obligado a escribir estas l\u00edneas porque una parte de esa enorme colecci\u00f3n de recuerdos ahora me pertenece s\u00f3lo a m\u00ed. Bueno, digamos que me pertenece sobre todo a m\u00ed porque nunca le faltaron otros o\u00eddos para acompa\u00f1arle.<\/p>\n<p>Una amiga me dijo hace alg\u00fan tiempo que aprovechara lo bien que estaba mi madre para preguntarle por las cosas de su vida. \u201cCuando se vaya echar\u00e1s de menos no haber preguntado, no saber m\u00e1s, a m\u00ed me pasa con la m\u00eda\u201d. Cog\u00ed el consejo al vuelo y desde entonces cada vez que hab\u00eda oportunidad me iba enterando de cosas que no se suelen contar delante de todos en aquellas nochesbuenas en las que \u00e9ramos tantos.<\/p>\n<p>Hice bien porque esta generaci\u00f3n de mujeres, que sobrevivieron a tiempos tan dif\u00edciles como no podemos ni imaginar, ha tenido una fuerza que para los de la m\u00eda resulta desconocida. Regatearon a la muerte desde chiquitas con tanta ma\u00f1a que parec\u00eda que no iban a dejarnos nunca, que la hab\u00edan burlado para siempre.<\/p>\n<p>Pondr\u00e9 un ejemplo, la guerra le sorprendi\u00f3 en Madrid donde trabajaba mi abuelo que era maestro. Ten\u00eda nueve a\u00f1os. Viv\u00edan en el Madrid viejo a un paso de la iglesia de La Paloma. Una vez me cont\u00f3 que cuando llegaban un d\u00eda tras otro aquellos cuervos cargados de bombas, la gente se met\u00eda en un s\u00f3tano que les parec\u00eda profundo. Refugio lo llamaban. All\u00ed compart\u00edan el miedo hasta que un d\u00eda descubrieron que el techo de su refugio era el suelo de un patio entre varios edificios. Al d\u00eda siguiente tuvieron que correr m\u00e1s y m\u00e1s lejos para encontrar otro refugio, que tampoco sab\u00edan cu\u00e1nto les pod\u00eda proteger.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me habl\u00f3 de su hermano Juan que falleci\u00f3 siendo un chaval por una enfermedad de coraz\u00f3n. Ella misma sufri\u00f3 esa enfermedad cardiaca poco despu\u00e9s de casarse. Le aconsejaron que no se quedara embarazada porque su vida corr\u00eda peligro. Bien lo sab\u00eda ella sin necesidad de embarazos. No hizo ni caso. Quiso ser madre y me tuvo a m\u00ed. He pensado a menudo en la suerte que tuve. Si ella no hubiera tenido tanto coraje ni yo estar\u00eda aqu\u00ed ni tampoco mi hija ni mi nieto. Estas mismas Navidades he escuchado decir a una pareja joven que no quieren hijos porque no podr\u00edan viajar a donde les gusta. No era la primera vez que sent\u00eda esa m\u00fasica, pero esta vez lo percib\u00ed de otra manera y la ama me pareci\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s generosa.<\/p>\n<p>Tranquilos, no voy a contar su vida entera. Al fin y al cabo es la misma que la de las otras madres de los de mi edad o de las abuelas de los m\u00e1s j\u00f3venes. M\u00e1s de la mitad de lo bueno y de lo malo que tengo me lo ha dado ella. Y echo de menos que no me cediera de paso esa capacidad de administrar sus afectos que yo no tengo ni de lejos. Vivi\u00f3 mucho, bastante m\u00e1s de lo que ella esperaba, y tuve tiempo de entender qu\u00e9 prudencia utilizaba para superar circunstancias complicadas y qu\u00e9 veneno le hac\u00eda amargarse por bobadas.<\/p>\n<p>Pero la jodida se hac\u00eda querer.\u00a0 Madrile\u00f1a nacida y vivida, pas\u00f3 sus \u00faltimos tres a\u00f1os en una residencia en Donostia. Una mala ca\u00edda se la ha llevado en un mes, pero tras los primeros d\u00edas de cuidados en el Hospital regres\u00f3 a casa y sus compa\u00f1eras y compa\u00f1eros, los amigos de sus \u00faltimos d\u00edas, la recibieron con tanto cari\u00f1o que la sonrisa no se le apag\u00f3 en un par de d\u00edas. Todav\u00eda eso me ten\u00eda ella que ense\u00f1ar y yo que aprender.<\/p>\n<p>Cuando me asalta la pena, los que me quieren me dicen que la deje marchar, que ha vivido m\u00e1s y mejor de lo que so\u00f1\u00f3, que se ha ido en paz. Sea. Marcha tranquila, ama, que te lo has ganado. Claro, que conoci\u00e9ndola, me extra\u00f1ar\u00eda que dimitiera por una cosa tan tonta como morirse. No lo tengo yo tan claro.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ya unos cuantos d\u00edas que muri\u00f3 la ama y desde entonces suelo recordar una frase le\u00edda hace mil a\u00f1os: \u201cCuando un viejo muere, arde una biblioteca\u201d. 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