El Instituto Cervantes de Frankfort nos tenia guardada una sorpresa. La había organizado Martin Petrus, ese germano-donostiarra que cada vez que le pedimos que organice un concierto, lo hace y nos lleva a los sitios más interesantes de su ciudad. Como a una sidrería en lo alto de la ciudad, una ‘applehouse’, donde pudimos catar tres clases de sidra, de la suave a la amarga.
La segunda actuación llevó al Coro Gaztelupe a la capital económica europea. La cita era el sábado a las 7 de la tarde en el Instituto Cervantes de Francfort. Había que poner las sillas en la sala de actos porque habia estado ocupada por mesas para los exámenes de castellano de la mañana. Los coralistas y acompañantes lo dejamos perfecta. Dispone de un escenario y espacio suficiente para medio millas de espectadores. Estaríamos unos doscientos. Nos dio la bienvenida su director Ramiro A. Villapadierna, que se atrevió a leer con soltura un pequeño texto en euskera. Tras escuchar ‘Festara’, Plazaola le impuso la txapela y le obsequió con un disco porque se marchaba al tener pendiente una cita oficial. Se quedaron a escuchar Eva Soria, delegada de Cultura del Instituto y Martin Petrus, el amigo del Coro y de la cultura euskaldun, que gestionó el concierto en su ciudad, con su esposa y dos hijas pequeñas.
El coro repitió el programa anterior y ofreció un concierto excelente. Los asistentes españoles y personal del centro aplaudieron con cariño y calor cada una de las interpretaciones. Tanto que ‘Jotajota’ proporcionó a la audiencia dos bises que agradecieron. La sorpresa para todos los presentes llegó de la mano de la soprano mexicana Margarita Barajas, de Chiapas, que cantó y teatralizó algunas populares canciones y llegó a sacar a bailar a ‘Jotajota’ e Irigoyen. Fue en el descanso del amplio programa del coro. Esta artista genial y simpatiquísima Mantiene un interesante proyecto de paz mundial a través de la música denominado ‘Meliphone’. Contó con dos músicos, el guitarrista Henry Armas, de Quito (Ecuador) y la violinista Jessica Sánchez, de Tlaxcala (México). Deseo que el coro hiciera un viaje a México para actuar en su tierra. Le dije que ya habíamos estado en Chiapas y se mostró feliz de que pudiéramos volver.