El otro día participé en un debate sobre las renovables. La situación de crisis económica -argumenté— es a la vez causa y consecuencia de un modelo basado no solo en la especulación y el ladrillo, sino en el derroche de fuentes de energía caras y sucias, de las que, además, no disponemos. Pero la crisis presenta una oportunidad de transformar la economía.
En España podemos hacer esa transformación porque tenemos los recursos, las tecnologías y el tejido industrial. La propuesta que hace Greenpeace es apoyar las energías renovables, las redes inteligentes, el ahorro y la eficiencia energéticas para lograr una transformación integral del sistema energético, como estrategia para hacer frente al cambio climático y a la dependencia energética, y crear más empleos y de mayor calidad. Creemos que no invertir ahora en esa transformación nos saldrá mucho más caro a la larga y dejaremos escapar la oportunidad de liderar un cambio inevitable. Se trata de elegir entre estar en el bando ganador o en el perdedor.
En Greenpeace tenemos un proyecto que abarca no sólo la electricidad y el transporte, sino más amplio y global, con el que hemos demostrado, junto con el Consejo Europeo de Energías Renovables y la Agencia Aeroespacial Alemana, que no solo es posible reducir las emisiones de CO2 a escala mundial en la cantidad aconsejada por los científicos, sino que eso se haría a un menor coste que lo que significa seguir con este modelo energético.
Pero, para acotar mejor nuestras propuestas, nos centramos en los sectores mas demandantes de energía: producción de electricidad y transporte.
Y es que no tiene sentido seguir como hasta ahora. Algunos datos:
Hasta los más convencidos partidarios del sector petrolero, carbonero o nuclear admiten que esos recursos son limitados y algún día se terminarán. Pero el gran factor limitante va a ser el cambio climático. ¿Por qué no apostar por las renovables en todo el sistema energético, que aporten un empujón a la economía, además de flexibilidad e independencia energética? Otros países con instinto comercial como China –que, por ejemplo, está tomando el liderazgo en eólica y apostando por los coches eléctricos– ya lo están haciendo.
Sencillo ¿no?
Miren Gutiérrez, directora ejecutiva de Greenpeace España