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Haritz: Una ecologista del siglo XXI

Rio+20 III: ¿Cambiará algo?

Al menos, se espera que Rio+20 ponga de nuevo el medio ambiente en la agenda. Porque ha estado totalmente fuera del discurso político, centrado en la prima de riesgo, el rescate a la banca española, la crisis, el FMI, el eurogrupo, las reformas, etc.

Entre el 16 y el 22 de junio, los y las líderes del mundo se reúnen con representantes de los sectores privado, público y la sociedad civil en Río de Janeiro para hablar del futuro del planeta. No es una reunión cualquiera. Se pretende tener una “hoja de ruta” para ver si podemos vivir hoy sin comprometer el futuro de las próximas generaciones.

La cumbre incluye temas prioritarios como seguridad alimentaria, desastres climáticos, océanos, trabajo verde, ciudades y agua… El calendario de eventos está disponible en Internet y se publicarán regularmente actualizaciones sobre la información que salga de la cumbre; asimismo, habrá muchas personas siguiendo los acontecimientos en Twitter.

Esta reunión ocurre veinte años después de la original Río 1992, en la que se decidió el marco de la política medioambiental internacional, incluyendo la Convención sobre el Cambio Climático y la Convención sobre Diversidad Biológica.

Hubo también enorme expectación sobre la cumbre Río+10, que se celebró en Suráfrica. Pero ésta produjo pocos cambios sustantivos en la agenda internacional. El principal resultado fue la Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible, que muchos rechazaron como un documento lleno de buenas intenciones y con poco músculo.

Así que ¿qué diferencia existe esta vez con las cumbres anteriores? ¿Habrá una  visión global para caminar hacia una economía verde y un desarrollo sostenible?

En los veinte años después de la primera reunión en Río, y las seis décadas que han pasado desde que la comunidad científica comenzó a preocuparse por el cambio climático, no mucho ha cambiado hacia una verdadera sostenibilidad.

La biodiversidad ha sufrido y está declinando, mientras que las políticas de lucha contra el cambio climático y adaptación a éste no han estado a la altura del ritmo de emisiones de gases de efecto invernadero.

El último borrador del texto que negocian los 180 gobiernos y que se espera que firmen al final de la cumbre (y que difunde The Guardian) revela que existe conflicto entre los gobiernos, según dice el mismo diario.

De acuerdo con Naciones Unidas, solo el 20% del texto ha encontrado el consenso, y a pocos días de que comience la negociación formalmente, las partes más críticas no han sido acordadas. Según Third World Network  –que es una organización no gubernamental que cubre diariamente el progreso de las negociaciones— los países desarrollados se oponen firmemente a las propuestas de los países de vías de desarrollo que llaman a la provisión de nuevos fondos adicionales para luchar contra el cambio climático y adaptarse a él.

Por lo visto, esto ha creado muchas tensiones con China y Paquistán (que habla por el G77 de países en desarrollo), que  dicen que no tiene sentido seguir discutiendo sobre los aspectos económicos del texto mientras los países desarrollados se opongan, informa The Guardian.

Con las horas que pasan, el director general de WWF, Jim Leape, ha declarado su temor de que las conversaciones se vengan abajo. Leape pedía que se utilizara un lenguaje más contundente, porque no llegamos a ningún lugar si sólo “se reconoce”, “se valora” y “se toma nota”, pero no “se cuantifica”, “se compromete” y “se debe”.

Para colmo, el borrador actual es un texto más blando que versiones anteriores, según el mismo diario, especialmente en lo referido a energía, protección de los océanos y conservación de la biodiversidad, temas cruciales para sectores fundamentales de nuestra economía como el turismo y la pesca.

Para dar una idea de las tensiones en las negociaciones, valga un fragmento del texto del informe de Third World Network (fijaos cómo los países discuten sobre la elección de palabras solo en un párrafo, el 50):

“La división sobre el papel del concepto de ‘economía verde’ se hizo evidente en el desacuerdo sobre el título de la sección. El G77 pidió al Presidente mantener el título propuesto anteriormente por el grupo, que fue: ´Enmarcar el contexto de la economía verde, los desafíos y las oportunidades, así como otros enfoques, visiones y modelos de desarrollo sostenible y erradicación de la pobreza´. Esto fue rechazado por EEUU, Suiza, la Unión Europea y Corea.

Asimismo, en la negociación del párrafo 50 del texto propuesto por el copresidente, que intenta definir ´economía verde´ y le da contexto, hubo profundas diferencias entre países desarrollados y en desarrollo con  sólo un principio de acuerdo sobre la redacción del tema de la sección, en la que frases fue: ´las políticas para una economía verde´.

La UE entonces inserta texto en el párrafo 50 para hacer que el sujeto principal del párrafo, y por lo tanto de la sección, sea ´la transición hacia una economía verde´, e insistió, con una inserción de texto, en que debe ser una ´herramienta´ para ´todos los países´.

El G77 introdujo más texto en el párrafo 50 para aclarar que ´las políticas de economía verde´ iban a ser ´una de las herramientas’ y ‘no deben ser un conjunto rígido de reglas´.

El G77 señaló que podría apoyar el texto, en general, pero que la ´sensación´ del grupo era ´no se les escucha ´ y que las nuevas actualizaciones no incluyen la mayor parte de la posición del G77. Sin embargo, párrafo 50 fue uno de los pocos con los que estaba contento y por lo tanto pedía flexibilidad por parte de otros países.

No os creáis que termina ahí. Sigue y sigue. Parece una secuela de El Castillo.

Entretanto, secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, decía que “existen los pilares para lograr un acuerdo”.

¿Saldrá de todo esto un marco de actuación que salve el planeta? Veremos.


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