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Haritz: Una ecologista del siglo XXI

PARAGUAY: Agroindustria y otros gigantes

El pasado 22 de junio era destituido el presidente paraguayo Fernando Lugo, en lo que la mayor parte de gobiernos de América Latina ha calificado como “golpe de estado encubierto”. Ahora surgen las voces que indican que multinacionales de la agroindustria de los transgénicos y de la industria extractiva están detrás del golpe.

De acuerdo con el diario ea, una de las primeras cosas que ha hecho Federico Franco, el sucesor de Lago, es reunirse con representantes de agroexportadores y ganaderos brasileños en Palacio de Gobierno. Al término de la reunión, Marilene Sguarizi, una abogada representante del grupo, afirmó a los medios de comunicación que “el nuevo presidente nos prometió que apoyará al sector agroindustrial, protegerá la propiedad privada e impedirá las invasiones de tierras en el país” (algo que fue el detonante de la crisis).

Franco se reunió después con los representantes de la firma Crescent Global Oil-Pirity Hidrocarburos, trasnacional norteamericana de prospección, exploración y explotación de petróleo.  Richard González, representante de la firma, dijo al término de la reunión, según el diario, que “(Franco) nos brindó su apoyo en la misión de búsqueda del combustible, y nos pidió celeridad en los trabajos”.

Por último, el ministro de Agricultura Enzo Cardozo anunció que Franco lo instruyó para acelerar la autorización del uso de la semilla de algodón transgénica marca Bollgard BT, producida por Monsanto. Cardozo dijo que trasmitiría al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Vegetal y de Semillas (Senave) la decisión de inscribir dicha semilla en el Registro Nacional de Semillas, a lo que el anterior presidente del Senave, Miguel Lovera, se negaba porque no tenía el dictamen técnico del Ministerio de Salud y de la Secretaría de Medio Ambiente,  algo necesario por ley.

Según las organizaciones ecologistas, el cultivo extendido de OGM en Paraguay ha tenido como resultado:

  • La desintegración de muchas organizaciones campesinas.
  • La migración y el desarraigo de las poblaciones campesinas e indígenas y su paso a engrosar los cinturones de pobreza de los centros urbanos.
  • El cierre de las escuelas en los periodos de fumigación de cultivos extensivos cercanos.
  • Varios casos de  intoxicación y muerte por plaguicidas, que ha denunciado por ejemplo Vía Campesina Paraguay.
  • La canalización de ingresos por la exportación hacia un reducido círculo relacionado con la agroindustria.
  • La destrucción masiva de bosques y la pérdida de biodiversidad.
  • La fragmentación de hábitats importantes para especies animales y de plantas.
  • La contaminación con agroquímicos de suelos y agua.

El presidente Fernando Lugo ganó las elecciones de 2008 con el apoyo de los sectores populares, entre ellos una buena parte del movimiento campesino del país. Fue el fin de 60 años de poder del Partido Colorado.

En junio, la muerte de 17 campesinos sin tierra y policías en un enfrentamiento en el noreste de Paraguay puso en evidencia una red de intereses políticos y económicos, la existencia de un conflicto muy enquistado y la vuelta a la mano dura en materia de seguridad, informa por su lado IPS. Éstos murieron durante un operativo de desalojo, en un episodio de violencia vinculada a la tenencia de la tierra en Paraguay, uno de los mayores problemas sociales de este país, y que puso en jaque al presidente Fernando Lugo.

Lugo, un gobernante considerado de izquierda moderada, respondió a la matanza con la destitución del ministro del Interior, Carlos Filizzola, y su sustitución por Rubén Candia Amarilla, vinculado al Partido Colorado, principal fuerza opositora. El nuevo ministro suspendió el protocolo para los desalojos de tierras ocupadas por campesinos establecido por su predecesor. Ese procedimiento obligaba a los efectivos policiales a agotar las instancias de diálogo con los ocupantes, antes de comenzar un desalojo.

El sociólogo Ramón Fogel dijo a IPS que el origen de lo ocurrido es la tenencia irregular de al menos ocho millones de hectáreas de tierras en Paraguay. Recordó que en enero, se produjo otro conflicto, esta vez en Ñacunday, en la frontera con Brasil, en el que murieron ocho campesinos. Para Fogel, la matanza de Curuguaty tiene detrás desigualdades seculares, cada vez más pronunciadas, que marginan a los campesinos del desarrollo.

En marzo de 2008, la periodista francesa Marie-Monique Robin publicó los resultados de tres años de investigación en todo el mundo sobre Monsanto, y de ahí surgió un documental Le Monde selon Monsanto (El mundo según Monsanto). En éste se pone de manifiesto numerosas controversias sobre Monsanto. Marie-Monique Robin viajó por el mundo para hablar con científicos y figuras políticas con el fin de investigar las consecuencias de varios productos de Monsanto. Según la periodista, la mayoría de los científicos que han hablado en contra de los OGM han perdido sus empleos.

Robin viaja a la India, México, Argentina y Paraguay para ver cómo los OGM de Monsanto han  afectado a los agricultores locales a usarlo para sus cultivos. De acuerdo con la periodista, Paraguay se vio obligado a aceptar los transgénicos, ya que estaban siendo importados y se estaban cultivando en masa de manera anónima, por lo que no permitir su exportación tendría un impacto negativo en la economía.

El último censo agropecuario en Paraguay, de 2008, da cuenta de que 85,5% de las tierras están en manos del 2,06% de la población de Paraguay. La Comisión de la Verdad y Justicia (CVJ), que funcionó entre 2003 y 2008 para investigar los casos de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-89) fijó en 6,75 millones las hectáreas adjudicadas ilegalmente durante el régimen y un millón adicional en los siguientes 15 años. Eso supone que 64% de las tierras adjudicadas entre 1954 y 2008 lo fueron irregularmente. En total, las llamadas tierras “mal habidas” suman 33% de la superficie agrícola paraguaya y 19% del territorio nacional, dictaminó la CVJ.

Según el Portal Paraguayo de Noticias (PPN.com.py), en los últimos 50 años Paraguay perdió el 90% de sus bosques, que equivale a la extinción de casi la totalidad de los recursos forestales a causa de la deforestación. De las ocho millones de hectáreas que corresponden al Bosque Atlántico de Alto Paraná, en la Región Oriental, solo quedan cerca de 1.100.000, las cuales se aprecian como pequeñas manchas captadas por satélite.


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